sábado, noviembre 23, 2013

Breves en la cartografía cultural: Puerto Rico, una literatura en diálogo con el mundo (Cuarta Parte)

por Carlos Esteban Cana


En la cuarta parte de esta serie de Breves en la cartografía cultural, acerca de lo que escritores puertorriqueños discutieron acerca de nuestra literatura en el Americas Society en la Ciudad de Nueva York, el pasado 18 de octubre, usted encontrará consenso y miradas divergentes. Mientras Janette Becerra explica su predilección por la literatura puertorriqueña que se traslada a otras latitudes, Mayra Santos Febres, por su parte, privilegia la invisibilidad y manifiesta que está dispuesta a ser cualquier cosa por no ser la presa del poderoso. Cierra la edición de hoy Eduardo Lalo, que reflexiona sobre dos temas: lo que habla el escritor y la nacionalidad puertorriqueña.

Janette Becerra: El escritor está por todas partes y no necesariamente el escritor puertorriqueño tiene que escribir desde Puerto Rico, desde esa Isla 100 x 35 o desde la comunidad puertorriqueña para estar escribiendo sobre la experiencia puertorriqueña. Yo, por ejemplo, ubico mucho de mis relatos en lugares remotos con protagonistas que además son de nacionalidad ajena a la mía. Pero es la mirada de un puertorriqueño o de una puertorriqueña, en este caso, a otras culturas y esto también es una literatura en diálogo con el mundo. Eso también es representar al País porque es la mirada nuestra a otras regiones, así que creo que es importante lo que está ocurriendo.

Yo nunca decido leer un libro porque quiero conocer al país de ese escritor, es decir, que me acerco o enfrento a un libro porque quiero conocer la literatura colombiana o quiero conocer la literatura peruana. Yo escojo un libro porque, por alguna referencia, he sabido que es un buen libro y quiero leer esa obra de arte. Me enamoro quizás del autor y de ahí seguiré estudiando su obra y eso me llevará quizás a leer a otros autores de su país, y eso me llevará a, finalmente, hacer unas conexiones que siempre son a posteriori, ¿verdad?; unas características que uno puede derivar a posteriori de la lectura de varios autores de un país. Pero sobretodo el escritor parte de una experiencia individual.

Creo que es un poco una quimera pretender que uno representa al país cuando escribe porque la representación es solo eso, precisamente un planteamiento, un fragmento, una selección de lo que uno escoge y representa, y desde una ideología muy personal.

A mí lo que está interesando mucho es cuando la literatura puertorriqueña nueva se traslada a otras latitudes, a otras geografías a lanzar esa mirada, aun cuando se escribe en Puerto Rico. Creo que eso es un fenómeno importante porque estamos insertos en esta cultura, en esta cultura mundial. Somos educados, viajamos, nuestras librerías están llenas de libros de autores extranjeros. Estábamos comentando hace poco que tantas veces la literatura puertorriqueña puede resultar invisible en muchos países, y nuestras librerías están llenas de libros de argentinos, ecuatorianos, españoles, mexicanos. En Puerto Rico no todo el mundo lee, se lee poca literatura pero el que lee, lee de todo, lee del mundo entero.

Mayra Santos Febres: Hay un libro de Richard Wright, Black boy, que dice: Keep this nigger boy runing (mantén a este negro corriendo). A mí me parece que la invisibilidad es bien chévere cuando tú tienes que correr, porque no te ve nadie. Si te ven, te cazan. Lo cual me remite a un texto maravilloso de Clarice Lispector que se titula La mujer más pequeña del mundo; un cuento que yo me lo tatuaría en la espalda, completo. Es  acerca de una mujer que se la encuentra un explorador alemán en Botswana y ella está preñada. Y el explorador ve a esta mujer, la retrata y aparece en todas las portadas del mundo: ¡la mujer más pequeña del mundo!, y luego esta mujer, cuando tiene al explorador al frente, se ríe. Su reacción, de hecho, tira por el piso al explorador. Se ríe, se ríe de que este día no fue comida.

Yo creo que hay muchas poblaciones en el mundo. Nadie tiene el copyright de la tristeza. Nadie tiene el copyright de la marginación. Han habido muchas marginaciones. Si para algo tenemos los seres humanos es para oprimir al otro. Los tutsis a los hutus, los blancos a los negros; es un revolú, una vaina que no se acaba. Pero una de las cosas que marcan mi pensamiento es la posibilidad de la grieta y de como tú te escapas de ser comida, de ser presa, de ser la presa del poderoso. Y yo estoy dispuesta a cualquier cosa por no ser la presa del poderoso. Yo sé que eso no es una posición muy ética pero ayuda mucho a la supervivencia. Quizás, porque siento que es tan fácil ser devorada, devorada-devorada, que lo que queda es el vacío de las mujeres de la Ciudad Juárez; devorada como pueden ser devorados los niños en Haití por la violencia, después del terremoto; devorada-devorada porque me siento tan cerca de los travestis que los matan a cada rato en el mundo. Como me siento tan increíblemente cerca, como me siento tan cerca la invisibilidad para mí es un regalo. Y la celebro, y me gusta saber que no me están viendo.

Yo no creo que hubiésemos logrado esto que estamos logrando con el Festival de la Palabra si yo hubiese sido visible y respetada en mi país. Yo creo que precisamente porque todavía no lo soy es por lo que yo me río. Y me río ante los ojos de la ciencia, de lo que sea, del discurso occidental, si lo queremos llamar así, porque nosotros también somos occidentales, pero en el extremo occidente. Y, con un extraño contubernio, logramos todos juntos cruzar entre las grietas de las devoraciones. Así que para mí la invisibilidad es un gran privilegio. La única manera en que yo he podido y muchos hermanos hemos podido convertirnos en personas que pueden tomar la palabra para contar historias. Es verdad que uno corre como el diablo pero eso te mantiene en buenas condiciones.


Eduardo Lalo: Yo nunca dije que la literatura puertorriqueña no trata de otra cosa que lo puertorriqueño. Yo creo que ninguno aquí lo estamos diciendo. El escritor no tiene la obligación escolar de hablar; uno habla de lo que le da la gana, entonces no importa ponerlo en Marte o en Puerto Rico. Tampoco presupondría que no hay una nacionalidad puertorriqueña. Yo estaría totalmente equivocado si digo que no hay una nación puertorriqueña. Hay una nación sin definición política, pero hay. Es evidente que hay una nación, si no, no estaríamos aquí, porque no es una literatura de un barrio, no es literatura de una ciudad de provincia. Y en la medida que estamos aquí es que somos parte de algo que se articula, por lo menos, como una nacionalidad. A mí me parece eso evidente.

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Carlos Esteban Cana Escritor y comunicador puertorriqueño. Ha cultivado el cuento, el micro cuento, y la poesía. Actualmente, sin embargo, se ocupa de darle forma a sus dos primeras novelas y a un volumen de ensayos. Colaborador de varias publicaciones impresas y cibernéticas, en Puerto Rico y otros países. Bitácoras y publicaciones alrededor del planeta, como Confesiones, del narrador Angelo Negrón, reproducen su boletín "En las letras, desde Puerto Rico".
Para el periódico cibernético El Post Antillano también publica su columna "Breves en la cartografía cultural". En verano del 2012, Carlos Esteban publica Universos, libro de micro-cuentos bajo el sello de Isla Negra Editores. Para el 2013 publica su libro Testamento. Testamento es un poemario antológico que reúne lo más representativo de su poesía; género del que Cana manifiesta: "Fue la propia poesía que me seleccionó como medio, como intérprete". Cana es conocido además por haber fundado la revista y colectivo TALLER LITERARIO, que marcó la literatura puertorriqueña en la última década del siglo XX en Puerto Rico.

Otro libro aparecerá durante el presente semestre: Titulado "Catarsis de maletas: 12 cuentos y 20 años de historia", ofrece una vista panorámica de una pasión que el autor ha desarrollado, por cuatro lustros, en el género del cuento.  




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