viernes, octubre 06, 2006

Túnel de luz

Por Angelo Negrón

Comenzó a observar el principio de su muerte; agitaba su cuerpo tratando de escapar, pero algo que no comprendía la empujaba al final del túnel. Hacia una luz extraña que parecía decir su nombre a gritos. El grado de confusión era tal que la lucha contra el hipnótico llamado no le sirvió de mucho.

— ¡La luz al final del camino es cierta después de todo! — pensaba mientras combatía contra el llanto y la desorientación. Se percató de que conocía otro idioma y sus sollozos eran un dialecto hasta ahora ignorado para ella. Pensó en las miles de veces que había escuchado todo lo concerniente al poder del Espíritu Santo sobre las almas y de cómo ayudaba a hablar en lenguas; algo que nunca había practicado, pero que sabía existía y sonrió. Después de todo, si tal energía estaba con ella ¿qué más podía pedir?

Nadaba en un liquido espeso que la asfixiaba por momentos y que la hizo comprender que el único camino prudente era hacia la luz. Estaba atontada. Imaginó a San Pedro y sus llaves, al Paraíso y lo hermoso del lugar. Al encontrarse ante lo desconocido sintió terror. Ese que siempre se padece ante el cambio. El que a veces nos hace tomar decisiones incorrectas. En un ademán de defensa trató de estirar sus manos, pero la prisión del túnel era tal que no pudo hacer nada, sólo volver a llorar en sus adentros. Escuchaba a lo lejos el latir apresurado de una especie de tambor y especuló que era su propio corazón que lo llamaba. En un último intento agitó sus piernas para tratar de volver a su pasada vida, pero estaba escrito que ese día moriría.

Así fue; murió. No entendía aún porqué y menos para qué, pero ya no tenia el poder de decidir a donde quería ir. Sólo existía un camino; un túnel que terminaba en una gran luz y que no le parecía tan apacible como le habían contado. Sintió un jalón y, como si el túnel le ayudara a llegar a la luz, su cuerpo fue moviéndose en contra de su voluntad. No le quedaba mucho aire así que tuvo que rendirse al llamado. Exhausta se dejó atraer y cuando traspasó el fulgor, descubrió que sus ojos obligadamente se cerraban ante tanta luminosidad, sintió un dolor en el pecho que la obligó a hablar más fuerte aquella jeringonza que no entendía y que percibió tendría que aprender pronto para su bienestar.

Cuando logró abrir sus ojos, ya estaba recostada y buscó entre tanta luz reconocer las imágenes algo confusas de personas que le hablaban en aquel extraño idioma que ella no comprendía. Se fueron aclarando las imágenes y descubrió que su corazón padecía de un amor gigantesco hacia aquellos seres. Observó hacia su espalda, ya las alas no estaban presentes y al voltear otra vez y mirar hacia arriba en busca de su aureola, sus ojitos descubrieron a una mujer que lloraba de alegría. Lo comprendió todo y sonrió: estaba viendo a la dueña del túnel,la verdadera luz que la había hecho mudarse del paraíso y morir a su investidura de ángel, únicamente para brindarle el amor de madre; comparable exclusivamente al de Dios...


Isamar Negrón Al momento de "Morir-Nacer"

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Tunel de luz me recuerda
un poco cierta atmósfera
que destila uno de los
sonetos de Jesús Tomé
en En el caer del agua
sobre el agua.

Aquí lo que se intuye
mediante el recurso
narrativo se teje con
el pulso de la sensibilidad.

Carlos Esteban Cana

Anónimo dijo...

Angelo: Que hermoso relato!! El final...divino! Me robaste un suspiro y varias lágrimas. Un abrazo.

Ana María Fuster dijo...

Señor Escritor y Papá, extraordinario escrito, un aplauso, fascinante.

JeRy dijo...

Excelente Mensaje . Me gustaron tus palabras. Ojala todos entendieran cual es el sentido real de la vida, y que cada cual tiene el derecho a que se le respete desde el momento de su concepción. Gracias por compartir esta experiencia tan linda. En verdad que pude recorrer ese camino con mi imaginación mientras leía, y me pareció algo súper especial . Casi nunca uno se detiene a pensar en esas cosas, y en realidad fue algo muy emotivo.

Cuando leí tu relato, recordé la historia de “El Mito de la caverna de Platón”.

Angelo Negrón dijo...

Carlos Esteban: Agradeceré me consigas ese soneto; deseo leerlo. Gracias por tu visita.

Yiara Sofía: ¡Que poder tiene la palabra escrita! ¿Verdad? No te preocupes; cada vez que visito tu blog me robas esas lágrimas y esos suspiros que te he robado hoy. Tanto que todavía me debes.

Ana María: Gracias por el aplauso. Brindemos por esta fascinación de ser Papá. Salud…

JeRy: Bienvenido a este confesionario. Gracias por tus palabras.

Estela dijo...

¡Lindas palabras! Gracias a ese tunel, desde el inicio, nos dirigimos a la luz.

Angelo Negrón dijo...

Estela: Muy cierto: Vamos hacia la luz y lo más grandioso es que también somos luz. Es que somos esta especia de lumbrera. En algunos casos alumbramos más, y en otros menos. Pero siempre irradiamos nuestra energía a los demás; muchas veces olvidándonos de nosotros mismos. Alguna vez leí que la oscuridad no existe, lo que existe es la ausencia de luz. Seamos entonces resplandor. Alumbremos caminos.

PS: Acá entre tú y yo: A veces creo que mis baterías dejaran de ser recargables…

Enrique dijo...

Excelente microrrelato. Un aplauso a todo dar.