viernes, julio 25, 2025

En las letras, desde Puerto Rico: José Miguel del Valle, artista plástico y poeta

por Carlos Esteban Cana


Un joven poeta y artista se abre paso entre las voces de su promoción: José Miguel del Valle. Lo vi en acción el miércoles 28 de mayo cuando participó en la exhibición anual “Yo soy el Club” del Boys and Girls Club de Loíza. Las personas que se acercaban a su espacio le veían declamar con claridad y entusiasmo los versos de le mariage de la veuve – la muerte de la puresa, el acrílico sobre canvas y poesía que presentó. Y la gente escuchó con atención impregnados de esa energía con la que del Valle interpretó su performance.

A continuación compartimos una muestra de lo que presenciamos. En una segunda entrega de este boletín conversaremos con José Miguel del Valle acerca de su trayectoria y de los motivos que detonaron el proceso creativo de esta obra.  

  

Silenciosa, casi sagrada,

el caminar sobre sus pétalos rotos,

como quien pisa memorias

de algo que alguna vez fue bello.

 

Cada paso la acerca al abismo,

cada crujido es un rezo que se olvida.

 

Ella, mentira vestida de pureza,

una figura de altar,

donde la fe y la falsedad se confunden.

Representación de la iglesia,

símbolo tallado en mármol frío.

 

Su piel: sagrada, blanca como la hostia.

Sus trazos: dibujados por manos que temen

al deseo.

Sus adornos: bañados en miel,

como si el oro pudiera esconder el temblor

de la carne.

 

Era la única luz entre las sombras cansadas

de la capilla,

una llama en medio de la piedra húmeda,

una presencia que daba sentido al incienso,

al murmullo de los rezos sin fe.

 

Pero, ¿era inocencia lo que brillaba en sus

ojos,

o la mentira que crece como musgo en los

muros del templo?

¿Fue alguna vez salvación,

o siempre fue sacrificio disfrazado de

redención?

 

Hoy muere su mirada de esperanza.

Se apaga como un vitral al anochecer.

Y en su lugar, nace el dolor:

el grito silencioso

de quien entrega sin entender,

de quien pierde sin haber tenido.

 

De sus ojos caen semillas rotas,

fragmentos del alma que ya no volverán.

Su flor no se marchita: es arrancada,

por manos suaves que creen hacer el bien,

por voces que susurran salmos

mientras sellan su destino.

 

La historia se repite.

Y las estrellas, testigos cansados, guardan

silencio.

Porque saben que cada flor que muere

es una verdad que la historia nunca contará.



https://www.youtube.com/shorts/_Bqo6hI0DE8


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