miércoles, agosto 21, 2013

Del libro Almarios de alquiler (Puerto Rico, 2013)

Por Miranda Merced

El 113

     ―¡Espere, espere! Gracias a Dios. Venga, venga, permítame contarle. No tomará mucho, y todavía se puede estar a tiempo…

     Es como una pesadilla. La oscuridad dictaba el final de la jornada de rescate, pero yo no necesitaba de mis ojos para seguir cavando en la aplastante montaña de cemento. Una pala hubiera sido buena, un marrón, hasta un cucharón fuerte me hubiera ayudado a continuar perforándola, pero en aquel caos de polvo y piedra, solo mis manos ayudaban en la faena. Los trozos de uñas que aún quedaban adheridos a la piel seguían rascando entre los espacios que ofrecían menos resistencia. Pensaba en mis hijos. (¿Estarán con Suzette?) De vez en cuando creía escuchar un quejido lejano, una respiración trabajosa: “¿Hay alguien ahí?”, otra vez la pregunta. Y yo, en espera. Ansioso por escuchar la contestación de algún ser viviente al otro lado de la masa de concreto y varillas derrumbada. (Ay, Suzette, ya mismo estoy contigo).

No permitía que el desaliento me venciera. El cansancio no hacía mella en mi espíritu. Había que seguir luchando, por ella, por los niños, por mi gente. Había que avanzar. El festival es en esta semana. (¿Qué día es hoy? ¿Habrá comenzado?) Pensaba en todos los escritores que estarían llegando, preguntando por mí; en los estudiantes, ansiosos por conocerlos. Pensaba en cualquier cosa, menos en la fatiga que entumecía mis músculos, ni en la lengua pegada al paladar, ni en el dolor en el pecho a punto de estallar.

El polvo de los escombros se mezclaba con el sudor del cuerpo, de los brazos, de la frente; escurría desde mi cabeza, cegaba, ardía, desesperaba. De vez en cuando detenía la excavación, pasaba el dorso de la mano por la cara tratando de aliviar el escozor, frotaba los párpados con los nudillos lacerados. Pero este acto no hacía una gran diferencia, en todo caso el ardor aumentaba.


Opté por mantener los ojos cerrados mientras escarbaba; dejarme dirigir por los murmullos de los otros. Los que no creían que quedara vida bajo los escombros. Temían a las hordas hambrientas, al tropel desordenado que ya no tenía nada que perder. Ese temor detendría la búsqueda. Y quería exhortarlos a que continuaran, que buscaran a los críos; pero no me escuchaban. Y en el frenesí de la búsqueda, cuando lanzaban a un lado las herramientas y pegaban, por vez última, sus oídos a los huecos entreabiertos de la basura amontonada que una vez fuera un hogar, escucharon el llanto de bebé. Y volvieron a tener fe. Y reanudaron la búsqueda como el primer día. El día en que compartían conmigo la seguridad de la sobrevivencia, cuando rebosantes de amor y heroísmo comenzó la tarea del rescate que solo se interrumpía al caer la noche. Y sucedía que cada atardecer estaban cerca del encuentro y al regresar en la mañana olvidaban donde se habían quedado, y se alejaban.

Por eso yo no descansaba. No pensaba en horas, en días ni en noches. No pensaba en el persistente dolor de la cadera lastimada. Si lo obviaba, dolía menos. El dolor, como el hambre, solo se siente cuando se acepta. Si se le empuja de la mente, si se piensa solo en cavar con las manos y cuando las manos no puedan, con los dedos; si se detiene solo al escuchar el gemir apagado del niño que no entiende por qué la madre no atiende su llanto, si duerme allí a su lado, protegidos ambos por un techo demasiado cerca de sus caras, tal vez se esté a tiempo.

Entonces llegaron las palas mecánicas con el ruido y su enorme peso sobre los restos de la ciudad. Se acercaban y se alejaban, y no dejaban escuchar el llanto del niño, ni el grito de auxilio, ni la respiración trabajosa. Trataba de avisarles que hicieran silencio. Que escucharan las voces de los que no estaban con ellos, pero ni siquiera a mí me oían. Y sentía que los únicos sonidos que se escuchaban eran los de ellos. Contaban muertos: 108, 109, 110 este no, todavía respira, esa pierna está fea, a cirugía, ¿cuántos iban? ¿108? 109, 110, 111,112, chequéate a esta, está tratando de hablar, sácala a la acera del frente, 109, 110, 111.

Y los escuché acercarse. Traté de hablarles, pero no sé si el aire no lograba hacer vibrar las cuerdas vocales.

¿Usted me escucha? Quiero abrir los ojos, pero el cemento y el sudor no lo permiten. Para abrirlos hay que ablandar la mezcla que los sella. Los necesito para dar con ellos, mi mujer y los niños, y buscar mis escritos. ¿Tienen un poco de agua? No importa, no se vaya, espere. Los otros no me entienden. Levanté las manos, quería hablar por señas (necesito agua para lavar mis ojos, aire para llenar mis pulmones y poder hablarles) pero no me entienden. Llegaron a mi lado. Los sentí conversar muy cerca de mí. ¿Este? No era conmigo. Parece respirar, sácalo al frente, 112. Sentí sus movimientos. El sonido de las piedrecillas bajo sus zapatos. Se detuvieron frente a mí. Los adivinaba escudriñándome. La desesperación se adueñaba de mis sentidos. Si pudiera abrir los ojos, explicarles, hablarles de los que aún yacen allí, bajo los escombros, el niño junto a Suzette. ¡Tal vez se está a tiempo!

Siento el roce de su mano en mi cuello.

―¿Tiene pulso?

―Nada.

―¿Por qué te detienes ante este?

―Mira sus manos, las uñas desgarradas, parecería que sigue cavando sobre su cabeza,

―¿Qué número es?

―El 113.

Se alejan.

―114, 115.

― No, no, ¡espere! ¿Es que no me ha entendido? Un poco de agua lo resuelve todo, oxígeno, aire. Todavía se está a tiempo. Es una equivocación, ¡espere!

***


Miranda Merced. Nació en San Juan, Puerto Rico. Se graduó de Bachillerato en Artes y Educación de la Universidad de Puerto Rico y de las Maestrías en Administración Comercial y Creación Literaria. Obtuvo el Premio Pórtico, de la Universidad del Sagrado Corazón. Algunos de los cuentos de la colección Almarios en alquiler, obtuvieron premios en certámenes literarios, como sigue: El 113, Primer lugar en el Decimosexto Certamen Literario Universidad Politécnica de Puerto Rico; Batalla, Tercer lugar en el Certamen de Microcuento, Revista Cultural En Rojo, 2010, Puerto Rico; Caricias que matan, Tercer lugar en el Tercer Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral Universidad del Sagrado Corazón, Puerto Rico. El cuento Llegaron pa’quedalse fue utilizado en las Competencias de Oratoria en Español, en el año 2012, ganando el tercer lugar a nivel nacional, en la categoría de Drama. Ha sido publicada en revistas y periódicos impresos y digitales en Puerto Rico y Argentina. Es una de las escritoras de la Antología de cuentos Vivir del cuento (2009), antóloga, editora y escritora de la Antología Fantasía Circense (2011) y forma parte de la antología Piernas Cruzadas III (2012). Miranda es co-editora de los libros de poesía: Genéstica, de Antonino Geovanni (2011) y Psicodelias urbanas, de Lynette Mabel Pérez (2012). Es miembro fundador del Colectivo Literario Vivir del cuento, que se distingue por su labor de educación en redacción y creación literaria, en escuelas públicas y privadas y en centros universitarios en la Isla.




Almarios en alquiler ya está a la venta en Puerto Rico en Librería Mágica, K&L Books y Libros AC.


Puede adquirirla en la web en estos enlaces: Amazon o Kindle



sábado, agosto 17, 2013

Hermosos

Por:  Verónica González




















Hermosos
en la piel
que asesina la espera,
en la humedad del grito
que es llamado.

Hermosos
en la urgencia
apresurada,
en la búsqueda
imparable.
de tus pies
y mi mirada.

Somos hermosos
en la finitud
incompleta de las almas,
en el desborde
que sostiene,
en la libertad
que no desarma.

Hermosos,
sin máscaras,
con sangre,
sin tiempos,
con palabras.

***

 Verónica González

Profesión. Lic. en Psicología
Nacionalidad: Argentina
Finalizo la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Buenos Aires en 2006.
Escritora de poemas y cuentos.
Finalista del concurso “Gabriela”, en la categoría “amor”, con el poema “Relámpago”.
Coautora de trabajos monográficos “El espacio colectivo en la constitución subjetiva: el taller de música”, presentado en las Jornadas Científicas “El sentido de los síntomas”, Centro de Salud Mental N° 1 “Dr. Hugo Rosarios”, Comité de Docencia e Investigación, 31 de octubre de 2007.
“Crimen y castigo” (2007), mención en el área clínica infanto-juvenil, “La prisión oscura de la Libertad”, “Wally está en la web”,“Un amparo contra el olvido” (2009) mención en el área institucional, y autora de “El acomodador” (2009) mención en el área clínica infanto-juvenil, presentados en Jornadas de Residentes en Salud Mental del Área Metropolitana. G.C.A.B.A., Secretaría de Salud, Dirección de Capacitación.

Correo electrónico: veronica_u_gonzalez@hotmail.com

2do Certamen Literario de la Facultad de Humanidades


Podrán participar en el citado concurso todos los estudiantes matriculados en cualquiera de los programas del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, durante el Primer Semestre del Año Académico 2013-2014. Bases del certamen

Hazte voluntario del Festival de la Palabra 2013


La Anémona de Ana Marina Rúa


Presentación de "Michael Maverick" Novela de Ronnie Lee en Libros AC


Bajo el hechizo en K & L Books


8vo Certamen Nacional de Poesía José Gautier Benítez


martes, agosto 06, 2013

Los poetas se apoderan de Nueva York

Servicios de Prensa Cultural
por Carlos Esteban Cana

Culminar un evento cultural con la poesía musicalizada de Federico García Lorca y la expresión creativa  de un grupo de Teatro de Calle, después de 12 horas de continua participación de escritores latinoamericanos, es un acontecimiento en cualquier lugar del planeta. Esto sucedió el pasado 6 de julio en los Estudios Diego Salazar, que durante ese día se convirtió en epicentro artístico de la Gran Manzana.

El Sexto Maratón Cultural: “Al aire, libre”, organizado por el colectivo Poetas en Nueva York y auspiciado por la librería Barco de Papel, tuvo entre sus participantes a poetas como Otoniel Guevara, Margarita Drago, Karla Coreas y Juana Ramos, entre muchos otros. En medio del concurrido evento pudimos conversar además con escritores como Miguel Algarín,  los dramaturgos Pablo García Gámez y Eva Vásquez, y la novelista Marithelma Costa.  También fue posible saludar a varios de los ocupados organizadores del evento, entre ellos a Diego Rivelino, Diana Bejarano, Chriistian Cuartas y Nicolás Linares.

La parte final del evento contó con el performance del artista boricua Carlos Manuel Rivera, la voz de Lara Bello y la música de Eric Kurimski. Participación destacada tuvo además el grupo Nemcatacoateatro.
A continuación, compartimos con ustedes, lectores de Confesiones, bitácora y plataforma de actualidad cultural del narrador Angelo Negrón, algunos momentos e imágenes que caracterizaron la velada.
















***

Carlos Esteban Cana Comunicador y escritor. Nació en Bayamón, Puerto Rico, pero se crió en el pueblo costero de Cataño. Fundador de la revista y colectivo Taller Literario, publicación alternativa que marcó la última década de creación literaria boricua en el siglo XX. Ha trabajado en el Instituto de Cultura Puertorriqueña como Coordinador Editorial, Director de Prensa para la V Feria Internacional del Libro de Puerto Rico y como Coordinador de Medios para el encuentro de escritores De-Generaciones. Su periodismo cultural ha sido publicado en periódicos y publicaciones como Dialogo, Cayey, CulturA, El Nuevo Día y Resonancias, entre otras. Fue parte del colectivo El Sótano 00931. Colaboró con el poeta Julio Cesar Pol, junto a Nicole Cecilia Delgado y Loretta Collins, en la antología Los rostros de la Hidra. Su periodismo cultural es reproducido en diversos espacios y bitácoras cibernéticas, con columnas como: Breves en la cartografía cultural;Aquí, allá y en todas partes; Crónicas urbanas y el boletín En las letras, desde Puerto Rico, en bitácoras como Confesiones, Solo disparates: buscando luz al final del túnel, Panaceas y placebos, Boreales, Revista Isla Negra y en periódicos como El Post Antillano. Tiene tres libros publicados: Universos (micro-cuentos); Testamento (antología poética; una selección de 46 cuadernos) y Catarsis de maletas (cuentos). Actualmente reside en la Ciudad de Nueva York y desarrolla la plataforma multi-mediática Servicios de Prensa Cultural. Para Carlos Esteban Cana profesar creación y cultura es como recibir oxígeno; vehículos que le permiten ejercer su libertad.

sábado, agosto 03, 2013

El “hermoso hoy”

por Eduardo Lalo

Discurso pronunciado con ocasión de la entrega del Premio Rómulo Gallegos (2013) a Simone.

La mayor parte de los habitantes del mundo poseen orígenes definidos, estables, prácticamente incuestionables: un lugar, un pueblo, una nación, un documento estatal, que establecen claramente sus coordenadas personales. Sin embargo, existen también otros habitantes del planeta cuyos orígenes son preguntas, equivocaciones o condenas. Recuerdo mis tiempos de estudiante en Europa, cuando invariablemente me detenía la gendarmería francesa en sus puestos de frontera. Recuerdo como el ceño del oficial se fruncía al examinar mi pasaporte, como comparaba la foto con mi cara, como volvía sobre el documento, como me dejaba esperando ante el mostrador y regresaba con un superior que, luego de examinar nuevamente las páginas de mi documento de “identidad”, me preguntaba con una mezcla de desprecio y celo policiaco: “Qui etez-vous?”, “¿Quién es usted?”.

En ese documento que permite acceder al resto del mundo, se consignaba, sin explicación, un puñado de datos desorientadores que en mi caso confundían orígenes con legalidades. En el pasaporte no estaban mis lealtades o, lo que es lo mismo, la explicación de mí mismo dada desde la consciencia de los afectos. En ese pasaporte concedido a Eduardo Alfredo Rodríguez Rodríguez se le informaba a los aduaneros del mundo que el que tenían ante sí era un ciudadano estadounidense nacido en Cuba y (en esa época, hace unos 30 años, y he aquí otra instancia por la que ha aumentado nuestra invisibilidad) que este documento había sido emitido por el Departamento de Estado del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. En lugar del pretendido efecto clarificador del pasaporte, entregaba un documento opaco y turbio. Desde entonces, he debido sintetizar en las fronteras en las que he sido detenido una formulación factual que resulta para muchos casi incomprensible: “No soy estadounidense, no soy cubano, soy puertorriqueño”. La explicación larga de esto, la abarcadora pero siempre incompleta, se halla de maneras no del todo evidentes, en mis libros.

A veces alguien tiene la fortuna, y ésta aumenta en aquellos cuya historia familiar está asociada al exilio, la lejanía y la pérdida, de hallar un lugar en el mundo. Recibí este don cuando apenas tuve consciencia de mí mismo, montado en una bicicleta en cuyo manubrio iba trabado perennemente un guante de béisbol. En cualquier calle se armaban partidos con jugadores que ahora bateaban y corrían las bases, pero que solo un rato después se reagruparían en nuevos equipos, luchando bajo los aros de una cancha de baloncesto. Allí, entre esos muchachos, supe ya lo que ningún pasaporte ni ningún oportunismo podía confundir ni negar: era como cualquiera de mis amigos, era un puertorriqueño más. Conocí así lo que muchas décadas después descubriría en una frase de Derek Walcott: “...que el propósito de la poesía es quedar enamorado del mundo a pesar de la Historia”.

Durante décadas mis pasos me han llevado por las calles de San Juan hasta la gran explanada que queda ante el Castillo del Morro, la fortaleza principal del sistema de defensas que construyó la corona española. Por siglos nuestra ciudad fue la boca de América. Allí comenzaba su cuerpo de casi incontables miembros y comenzaban también, luego del azaroso cruce de los mares, las palabras que se compartían desde ese litoral hasta la Patagonia. He ido allí incansablemente desde que supe que mi vida estaría asociada a la escritura, desde que en una noche lejana de París, Eduardo Rodríguez se convirtió en Eduardo Lalo. Me paro en lo alto de las murallas y observo el mar, la lejana línea del horizonte que tantas veces he fotografiado. Para los isleños, el océano puede ser un desierto. Todo o casi todo llega por él, pero a la vez ese espacio es infranqueable. Uno queda allí, sobre la muralla, en el límite de lo habitable, observando el punto más distante. Pero allí también, el escritor que llegué a ser, descubrió el poder devastador de la indiferencia y el silencio. Por esto, probablemente, regreso a esa muralla a contemplar un silencio y un espacio sin límites, a los que aparentemente no hay nada que oponerles. Ante ese vacío entendí que tenía que aprender a sobrevivir a ese océano, que era la imagen de la distancia, el abandono y el aislamiento, y que esta lejanía del mundo había llevado a su fin a tantos artistas y escritores del Caribe. Allí, sobre la muralla, me percaté por qué las palabras morían tantas veces en nuestras bocas y en nuestras páginas; conocí cómo la historia era una máquina de invisibilizaciones; supe cómo en Puerto Rico la respiración estaría siempre en lucha contra la asfixia. Al igual que en las más altas montañas del planeta, el mar que nos separaba y desdibujaba era una zona de la muerte.

Un día, ya no recuerdo cuándo, supe desde lo alto de esa muralla, con la vista clavada en el horizonte, que era desde ese lugar que debía pensar y escribir. En realidad mis pies pisaban un espacio incomparable. No era un ámbito menor ni prescindible, como tantas veces las toxicidades de nuestras dos conquistas -la española y la estadounidense- nos habían llevado a pensar. Era un lugar privilegiado para reescribir el mundo, un espacio de visión, un lugar al que solo se podía arribar después de recorrer muchos caminos. Era, es cierto, un sitio roto, sucio, a veces nimio, pero en él se encontraba todo lo humano. Allí estaban también todas las palabras. Si hubo una epifanía ante ese mar, fue que nuestra pobreza me daba una libertad enorme. Sobre esa muralla supe que muchos otros, de los más diversos países y épocas, habían observado también ese horizonte, pero que en su caso podía haber sido un desierto o una cordillera, la pampa o la favela, la injusticia, la locura o la sexualidad, y se habían dado cuenta como yo que en lo sucesivo su deber era permanecer allí hasta que la lucidez redefiniera el dolor.

En algún lugar dije que escribo para reivindicar nuestro derecho a la tragedia. Sobre esa muralla del Castillo del Morro, en San Juan, supe que mi palabra, como la de mi pueblo, como la de tantos hombres y mujeres y pueblos del mundo, se construiría cuestionando, luchando, rompiendo los pasaportes que nos había reservado y a veces impuesto la historia. Así supe que con solo ser puertorriqueño podía ser griego; que la tragedia que nos había formado no era menor a ninguna. Así ese mar dejó de ser un desierto y fue a la vez el de Odiseo y el de los arahuacos que desde la costa de Venezuela circularon en dos direcciones, hacia el norte y hacia el sur, poblando el Caribe y Sudamérica hasta Brasil y Paraguay. De alguna manera, las palabras y sus sombras nos habían permitido sobrevivir y nos hacían posible el viaje a cualquier tiempo y a cualquier lugar, a pesar de las tempestades y los naufragios de nuestra historia.

Y así he llegado aquí, ante ustedes. Vengo de Puerto Rico, frontera extrema de América latina, el único país latinoamericano conquistado dos veces. El país al que la administración colonial española le negó la imprenta hasta comienzos del siglo XIX, al que no le permitió crear una universidad por más de cuatro siglos, al que entregó como botín de guerra, como si fuera una hacienda o un cargamento de azúcar, a su nuevo dominador. Soy de ese lugar que acaso vivió la globalización antes que cualquier otra sociedad, aún antes de que existiera el término y el conocimiento, tanto de sus consecuencias como también de las formas de oponerla. Soy de un país que resistió solo, por la fuerza de su propia cultura, a las imposiciones imperiales del país que domina y seduce desde el comienzo del siglo XX. Soy de la sociedad que tiene al preso político que lleva más años en una cárcel en toda la historia de las Américas, acusado de haber conspirado sediciosamente contra un país al que no pertenece. Oscar López Rivera lleva 32 años en prisión. Su libertad está al alcance de una sola mano de un solo hombre. Se consigue con una firma humanitaria. Con una firma que será digna para todas las partes. Pertenezco a una larga lista de escritores marginados, cuando no ninguneados, por el peso de un gentilicio que difícilmente se asocia a la grandeza y la victoria. Brillantes artistas cuya luz fue consumida por el aislamiento y la debilidad de las instituciones culturales puertorriqueñas, víctimas de nuestra incapacidad de auto representación y, a veces también, de auto respeto. Digo aquí, como un murmullo, como un sonido llegado más allá de los mares, como reivindicación y acto de justicia, tres nombres que representan a una legión. Que estos muertos homenajeen a tantos vivos: Manuel Ramos Otero, José María Lima, Víctor Fragoso. Vengo y regresaré a una sociedad perpetuamente amenazada de muerte por sus fantasmas, por sus terrores, por sus cobardías. Pero estoy aquí con todos mis muertos y todos mis compatriotas.

En un momento único como este, recuerdo y reivindico las voluntades de la palabra, las posibilidades enormes de la literatura. El escritor marca la superficie del mundo con el paso de su sombra. El texto, contrario a las apariencias, es una forma efímera. En la “Canción de Xaxubutawaxugi”, uno de los últimos Aché Guayaki del Paraguay, dice su autor ante una noche en la selva equivalente a observar el horizonte desde una muralla de San Juan. Los versos son de una casi insoportable belleza:

            Yo mismo
             solo y sin nadie en el mundo
             tengo ya el hermoso hoy.

    Los hombres y las mujeres que ejercen cierta práctica de la escritura pueden comprender el abismo salvador presente en estas palabras. Luego de escucharlas, la noche no será ya la misma por haber conquistado la plenitud de su momento: el “hermoso hoy”. Ningún pasaporte, ninguna ley imperial, ninguna de las incapacidades históricas de nuestra nación, puede destruir o silenciar completamente lo que generaciones de hombres y mujeres han descubierto frente al océano que los separa y los reúne, en las palabras que han reunido cercados por el mar y por la historia.

En la pobreza que me compone tengo ya al “hermoso hoy”. Agradezco profundamente que sea aquí en Venezuela, donde quizá por primera vez en mi vida, haya sacado del bolsillo mi verdadero pasaporte, aquel en que ninguna de sus palabras me niega o me condena. Por fin, luego de leer mis datos opacos y turbios ninguna autoridad me detiene. Así, como los antiguos nautas del Caribe, viajo hacia el norte y hacia el sur, del Mar de las Antillas a la costa venezolana y más allá. Voy y a la vez regreso y ya no sé exactamente lo que significan los puntos cardinales, las islas o los continentes, porque esta noche mi pasaporte ya no es una equivocación o una decisión tomada por un extraño, una agenda inconclusa, una incapacidad histórica o un cúmulo de renuncias, sino una forma en que generaciones de puertorriqueños se han enfrentado a las violencias de su historia, al vacío del océano, a su dolor, a su lucha, al fracaso y han formulado así palabras que se unen a las voces de todos aquellos que se han enfrentado en cualquier tiempo y lugar con los límites de sus cuerpos y sus sociedades.


Pronto volveré a San Juan. Iré a la muralla y encontraré de nuevo el océano. Haré como Xaxubutawaxugi en la noche de la selva. Recordaré la valentía y la dignidad de la palabra. Entonces volveré a sentir más allá del océano, más allá de la historia, el “hermoso hoy”.




sábado, julio 20, 2013

CUENTOS PUERTORRIQUEÑOS EN EL NUEVO MILENIO.

Los Libros de la Iguana, 2013. Pronto a la venta. Antología de 50 cuentos de 50 narradores puertorriqueños.

Por Reynaldo Marcos Padua


"En esta compilación presentamos autores a partir de la generación del 60, a cuya cabeza siempre se ubica la narrativa del maestro Luis Rafael Sánchez, hasta incluir otros de más reciente promoción. Sus asuntos resultan variados e ingeniosos en donde se explora la literatura de problemàtica social, la de ciencia-ficción, la ficción histórica, la literatura fantástica, feminista,populista, homoerótica, en la que figuran los temas de la muerte, el amor y el desamor,la locura, el erotismo,el crimen, la maldad, el mundo académico, la calle, lo urbano --incluidas las ciudades de Estados Unidos-- y, en algunos casos, la vida pueblerina. No hay cuentos de ruralía o --en caso de uno específico--lo alude de forma lejana. Por su variedad de temas y estilos, la compilación viene a ser un ómnibus de la narrativa breve a la altura de este milenio. Sus cuentos son ventanas a la realidad puertorriqueña --o en el caso de los que no se refieren directamente a la nuestra-- muestran al narrador en tema universalista como es corriente ahora en estos tiempos globalizados.

Quien busque algún ángulo del Puerto Rico de hoy, mediante la ficción breve, tiene aquí su libro. Desde luego, es para lectores. Lo anterior no es redundancia: Un lector es aquel que puede dialogar con el autor, que no busca textos cortos, sino disfruta la propuesta de cada creador. No hay nada contra el texto corto, pero el cuento aquí conlleva mediana extensión."


Autores: Noraida Agosto, Alejandro Álvarez, Pedro Aponte-Vázquez, Yolanda Arroyo Pizarro, Janette Becerra, José Borges, Rubis Camacho, Marcelino Canino Salgado, Pablo Juan Canino Salgado, Alejandro Carpio, Emilio del Carril, Pedro Cartagena, Andrés Castro Ríos, Félix Córdova Iturregui, Mara Daisy Cruz, Tere Dávila, Aida María de Jesús, Ivonne Denis, Ángel Manuel Encarnación, Rafael Franco Steeves, Elidio La Torre Lagares, Luis López Nieves, Tomás López Ramírez, Hiram Lozada, Carmen Lugo Filippi, Ángel Maldonado Acevedo, Margarita Maldonado Colón, Héctor J. Martell, Jan Martínez, Edgar Martínez Masdeu, Ramón Felipe Medina, Miranda Merced, Iris Miranda, Mayra Montero, Angelo Negrón Falcón, Luis Negrón, Edgardo Nieves Mieles, Imayrín Padua, Reynaldo Marcos Padua, José Peláez, Giorgiana Pietri, Juan Antonio Ramos, Edgardo Rodríguez Juliá, José E. Santos, Mayra Santos Febres, Loreina Santos Silva, Wenceslao Serra Deliz, José Manuel Torres Santiago, Carmen Valle,Lourdes Vázquez.

jueves, julio 18, 2013

martes, julio 16, 2013

Tres poetas, tres visiones: Field, Melnick y Glaser

Servicios de Prensa Cultural
por  Carlos Esteban Cana

Las escritoras Farrah Field, Lynn Melnick y Rachel B. Glaser, fueron las escritoras invitadas en la serie de lecturas Fireside Follies en Brooklyn el pasado 20 de junio.

En una velada que incluyó además la participación de jóvenes poetas de la Gran Manzana en diversas rondas de micrófono abierto, Field, Melnick y Glaser, compartieron con el público poemas y reflexiones breves acerca del proceso creativo.

Farrah Field

Farrah Field, autora del poemario Rising (2009), y parte del catálogo de autores de Four Way Books, leyó piezas de su más reciente libro, titulado Wolf and Pilot. En el mismo, la autora presenta una historia orgánica, con cierto velo fragmentario y misterioso. Y es que en las páginas de este poemario el lector es co-partícipe, testigo de una búsqueda que involucra a un detective, que trata de hilar fino en la penumbra que un suceso funesto destila entre sus protagonistas: cuatro hermanas y la relación de ellas con su madre. En este poemario hay incluso espacio para un lenguaje lúdico, despojado del tono asociado a la tragedia.

Lynn Melnick

Lynn Melnick, autora establecida en Brooklyn, conocida por sus ensayos y reseñas de libros, hizo espacio en esta ocasión para la poesía. Por lo anterior, recitó algunos poemas de su opera prima If I Should Say I Have Hope. Libro que apalabra lugares, sensaciones, amores y viajes, enmarcados en rituales cotidianos, mediante un lenguaje que puntualiza instancias de remembranza íntima.

Rachel B. Glaser


Con Rachel B. Glaser, el auditorio no quedó indiferente a su propuesta artística, una en la que humor e ironía dan perfil destacado a su poética. Profesora de Escritura Creativa en Massachusetts, esta autora leyó piezas de Moods, su primer libro de poesía. Glaser es además narradora, creadora de la colección de cuentos Pee on Water, y pintora.


En una próxima entrega de Servicios de Prensa Cultural, compartiremos con los lectores, impresiones de Farrah Field, Lynn Melnick y Rachel Glaser acerca del complejo arte del verso y la metáfora.

***

Carlos Esteban Cana Escritor y comunicador puertorriqueño. Ha cultivado el cuento, el micro cuento, y la poesía. Actualmente, sin embargo, se ocupa de darle forma a sus dos primeras novelas y a un volumen de ensayos. Colaborador de varias publicaciones impresas y cibernéticas, en Puerto Rico y otros países. Bitácoras y publicaciones alrededor del planeta, como Confesiones, del narrador Angelo Negrón, reproducen su boletín "En las letras, desde Puerto Rico".

Para el periódico cibernético El Post Antillano también publica su columna "Breves en la cartografía cultural". En verano del 2012, Carlos Esteban publica Universos, libro de micro-cuentos bajo el sello de Isla Negra Editores. Para el 2013 publica su libro Testamento. Testamento es un poemario antológico que reúne lo más representativo de su poesía; género del que Cana manifiesta: "Fue la propia poesía que me seleccionó como medio, como intérprete". Cana es conocido además por haber fundado la revista y colectivo TALLER LITERARIO, que marcó la literatura puertorriqueña en la última década del siglo XX en Puerto Rico.

Otro libro aparecerá durante el presente semestre: Titulado "Catarsis de maletas: 12 cuentos y 20 años de historia", ofrece una vista panorámica de una pasión que el autor ha desarrollado, por cuatro lustros, en el género del cuento.  

martes, julio 09, 2013

Cindy Jiménez-Vera representará a Puerto Rico en el II Festival Hispanoamericano de Poesía Claudia María Jovel en El Salvador

La poeta puertorriqueña, Cindy Jiménez-Vera representará a Puerto Rico en el II Festival Hispanoamericano de Poesía Claudia María Jovel en la ciudad de San Sebastián, Departamento de San Vicente, en nuestro hermano país, El Salvador. La invitación ha sido por parte de la Fundación Metáfora, así como de su director ejecutivo, el reconocido poeta y gestor cultural salvadoreño, Otoniel Guevara. El mismo se llevará a cabo del 14 al 18 de julio de 2013. Este año el Festival estará dedicado a la memoria de la poeta Claudia María Jovel por lo que será una celebración de la poesía hispanoamericana escrita por mujeres.

Claudia María Jovel (1969-1989) es una joven bataneca (oriunda de San Sebastián, El Salvador) que destacó en el deporte, la música y la poesía, además de ser una excepcional luchadora por la liberación y los derechos humanos. Se tiene noticia que fue asesinada en una zona de expansión guerrillera a finales de 1989. Su cuerpo nunca fue encontrado. Sobreviven sus versos, entre los que destacan los siguientes: “Cantando le pusimos flores a la muerte, y no nos siguió”.

 Ha dicho la Fundación Metáfora sobre la puertorriqueña, Jiménez-Vera, “conocedores de los valiosos méritos de su obra literaria, nos complace extenderle una invitación oficial para que nos acompañe en este evento, que busca consolidar el arte de la poesía como alternativa cultural, en una región donde la violencia, la exclusión y el consumismo acapara la atención de la mayoría de nuestra juventud. De igual modo, le invitamos los días 19 y 20 de julio en función de cubrir un calen
dario de lecturas agregado en la ciudad capital, San Salvador. Esta segunda edición de nuestro Festival contará con lecturas en centros educativos y culturales de varios municipios de la zona. No dudamos que esta fiesta literaria traerá valiosos beneficios para nuestra población al contar con una digna representación de su cultura en nuestra tierra”.  La Fundación Metáfora desea dar a conocer el Festival en los países que cuentan con representación en el mismo.

Jiménez-Vera, oriunda de San Sebastián del Pepino, Puerto Rico, (linda casualidad de pueblos hamaqueros y poetas en ambos países) presentará su libro Tegucigalpa (Erizo Editorial, 2013), así como un plaquette en formato artesanal titulado 400 nuevos soles. De igual modo, llevará otros títulos de Erizo Editorial, entre otras editoriales puertorriqueñas, acción que propiciará un intercambio literario con el país de Roque Dalton. Es la única poeta de la cuenca caribeña en ser invitada
a esta edición del Festival.


martes, julio 02, 2013

Trigésimo Tercer Festival Nacional de la Hamaca







La Casa Pepiniana de la Cultura invita a la  celebración del Trigésimo tercer Festival Nacional de la Hamaca  los días 5, 6 y 7 de julio, en el Estacionamiento del Parque Juan José “Tití” Beníquez, Carr.111,  de San Sebastián. Más de 200 artesanos, seleccionados por la calidad de sus trabajos acompañarán a los hamaqueros en esta  gran  fiesta cultural, durante la cual nuestra organización rinde homenaje a los tejedores de hamaca. Se presentarán diversos espectáculos artísticos con una amplia variedad de música puertorriqueña al igual que exhibiciones, demostraciones y talleres para niños.

El festival se dedicará este año al afamado músico y compositor pepiniano Rafael Scharrón Aliceay al maestroartesano Eustaquio Alers Méndez, notable exponente del tradicional arte del tejido de hamacas.

“La música puertorriqueña, incluyendo la plena, la bomba, la trova y la décima retumbará en nuestro pueblo durante esos días”, manifestó el Presidente de la Casa Pepiniana de la Cultura, Gustavo Santiago Jiménez.

De otra parte, Marisol Vélez Aquino, coordinadora del festival, destacó que los visitantes podrán participar en algunas demostraciones de los artesanos como el tejido de la hamaca gigante, proyecto que fue iniciado en el año 2010. Contaremos, además, con una tarima alterna dentro del coliseo donde se presenta la exposición de arte titulada: Antesala a la Libertad, compuesta exclusivamente de obras del preso político más antiguo del hemisferio occidente y excelente artista plástico, y pepiniano Oscar López Rivera.  Tere Marichal estará presentando sábado y domingo: Cuenta, Cuentos…Taller de Mascaras y Juan Bobo y la Hamaca Mágica, (obra de teatro).

Marcando precedente histórico se presenta una nueva propuesta dentro de nuestro festival, una muestra de nuestra literatura actual en la Lectura de poesía y microtextos por escritores puertorriqueños contemporáneos. Durante la noche del sábado 6 de julio de 2013 a las 6:00 pm, contaremos con la presencia de escritores boricuas de renombre internacional, algunos miembros de la delegación de escritores puertorriqueños que partirá hacia Perú, dentro del marco de la Feria Internacional del libro en Lima, en la cual Puerto Rico figura como país invitado de honor, otros galardonados recientemente en los premios de Literatura del Instituto de Cultura Puertorriqueña, así como de otros importantes premios y participaciones en festivales literarios locales e internacionales. 

Tendremos a escritores de la talla de: Amarilis Tavarez-Vales, José H. Cáez-Romero, Angie Camacho Rivas, Carlos Roberto Gómez Beras, Lynette Mabel Pérez-Villanueva, Abdiel Echevarría Cabán, Mario Antonio Rosa,Waleska Victoria Castillo, Angela M. Valentin, José Raúl Ubieta-Santiago, Iris Alejandra Maldonado, Angel Matos, Emilio del Carril, Carmen R. Marín, Cindy Jiménez-Vera, Alejandro Álvarez Nieves, y Karen Sevilla, así como distinguidos escritores pepinianos, como lo son: Gustavo Santiago, Ramon M. Estrada Vega, Selimar Santiago Molina, Marilourdes Acevedo y Marisol Vélez-Aquino, entre otros. 

Para más información, le invitamos a entrar al evento en Facebook en: https://www.facebook.com/events/635648013114791/ 

Le apostamos a la palabra y a las letras boricuas este año. Los escritores tendrán sus libros disponibles antes durante y luego de la lectura del sábado, para quien guste adquirirlos. Consuma poesía en el 33er Festival de la Hamaca de San Sebastián. Ya lo dijo Gabriel Celaya, “ La poesía es un arma cargada de futuro.

Además, durante los tres días del festival contaremos con la exposición de fotografías Distintos cuerpos, un solo corazón presentada por niños con síndrome de Down.

Se invita a todos los hermanos y hermanas puertorriqueños a compartir en este encuentro cultural de carácter nacional que es un espejo indeleble de nuestra nacionalidad reafirmando sin cesar los hermosos elementos de nuestra cultura puertorriqueña.

Como siempre,  habrá quioscos de comidas y bebidas para el disfrute de todos, y áreas de estacionamiento.  La entrada al festival es gratis.

Contactos: -
Gustavo Santiago:      (787) 452-4072                     Marisol Vélez   (787) 513-5274
Wanda López             (787) 438-8753                     Víctor Rivera   (787) 236-1099


Programa Musical en Tarima Principal

Viernes, 5 de julio de 2013

4:30 pm  Batucada Tamborigen
6:00 pm  Dúo Madera Fina
7:00 pm Actos Protocolares
8:30 pm  Miriam Pérez, Bomba Urbana y Fernando Ferrer 
10:00 pm       Roy Brown y Tito Auger

Sábado, 6 de julio de 2013

12:30 pm       Rumbón Plena
2:00 pm Son de Rumba
3:30 pm Rique Colón
5:00pm   Moisés Cancel y Guaracha Jíbara
6:30 pm Taller Palenque y Bomba con Trovadores
8:00 pm  Atabal de Puerto Rico
9:30 pm  Haciendo Punto en Otro Son

Domingo, 7 de julio de 2013

1:00 pm         Juan Carlos Avilés y taller de la Isla
2:30 pm  Nfinda Batalla
4:00 pm Grupo MapeyéconTrovadores
5:30 pm Grupo FolklóricoYaguembe Inc.
7:00 pm Viento de Agua
8:30 pm Cultura Profética


Tarima dentro del Coliseo
Programa de Actividades

Viernes, 5 de julio

4:00 - 6:00 pm              Actos Protocolares y Exposición de
Oscar López

Sábado, 6 de julio

1:00 pm                 Cuenta Cuentos (Tere Marichal)
4:00 pm                 Taller Confección de Máscaras
(Tere Marichal) (Espacios limitados)
6:00 pm                 Lectura de Poesía

Domingo, 7 de julio

12:00 m                 Juan Bobo y la Hamaca Mágica
(Tere Marichal)

3:30 pm                 Douglas Candelario