domingo, marzo 17, 2013

En las letras, desde Puerto Rico: los niños y el primer poema que aprendí

por Carlos Esteban Cana


Foto: El Serafo del Plata
El 21 de marzo es el Día Mundial de la Poesía. Una celebración global establecida por la UNESCO que reconoce la importancia del arte del verso y la metáfora en la existencia humana. Sin embargo, la curiosa (por utilizar un término) metodología que se utiliza en muchos sistemas educativos aleja a los alumnos de la experiencia que implica escuchar, apreciar la poesía. Y es que pocos se motivan a leer cuando reciben una pieza poética disecada, despojada del motivo esencial que detonó al creador. Y la poesía puede ser todo menos una fórmula.

Mi acercamiento a la poesía, sin duda, fue paulatino. Ayudó en ese proceso la lectura nocturna de salmos y pasajes bíblicos. También la música resultó útil. En la escuela, fue útil ese voto de confianza que permitió espacio al espontáneo carácter creativo. Quizás por eso todavía recuerdo la primera poesía que aprendí, aunque hasta el día de hoy desconozco el nombre del autor. Una pieza que después de haberla recitado a pleno pulmón en mi graduación de primer grado, nunca sospeché que volvería a declamar. Pero sí, como suele suceder y canta el panameño universal Rubén Blades, la vida te da sorpresas.

Hace algunos años, durante el 1er Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico, fui invitado a leer algunos de mis poemas en la Comunidad Cantera, cerca del Caño Martín Peña en San Juan. Pude llegar al centro comunal gracias a la ayuda de unos vecinos –que inicialmente me confundieron con René Pérez de Calle 13 (pero esa es otra historia). Cuando por fin encontré a mis compañeros poetas, todavía cavilaba qué leerles al inesperado auditorio. Casi todas las sillas estaban ocupadas por niños. Unos eran de la propia comunidad, otros de un colegio invitado. Lo cierto es que aquello me tomó por sorpresa. Sabía que la mayoría de las piezas que había elegido para mi participación apelaban a un público adulto.
 
Cuando llegó mi turno, después de escritores valiosos como Juanmanuel González, Zuleika Pagán y Mirna Estrella, todavía no precisaba qué leer para capturar la atención de los niños. En un fragmento de segundo incluso buscaba alguna señal en los escritores internacionales que nos acompañaban. Pero Mateo Morrison, Taty Hernández y Otoniel Guevara estaban concentrados, quizás con la misma sensación, en como responderían ante tal reto. Y entonces… se me ocurrió imaginarme que yo no era yo, es decir, ‘El Poeta’ que leería, y alterné mi rol. En ese momento recordé cómo había aprendido aquella primera poesía, y con aquella huella lejana en mi memoria solicité la colaboración de los niños. Y de inmediato surgió armonía en lo que ensayábamos en conjunto. Esa espontánea complicidad permitió la magia deseada en cada estrofa que recitaban, quizás porque alguien sugirió además que le dedicaran aquel breve poema a sus orgullosas madres que fascinadas les escuchaban. Ya después encontré el auditorio más receptivo para una de mis piezas. Una que habla también sobre un niño. Mientras leí Momentáneamente sentí que se identificaban; el silencio que prevaleció hasta la última estrofa me permitió vislumbrar, agradecido, las miradas atentas a las piedritas celestiales que descendían para Carlos Javier.

Hay más que decir sobre ese día, pero, por ahora, quiero dejarlo aquí. Agradezco al destino, al Universo, tal experiencia. Aquellos niños, sin duda, han sido el mejor auditorio que encontré.
 
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Carlos Esteban Cana Escritor y comunicador puertorriqueño. Ha cultivado el cuento, el micro cuento, y la poesía. Actualmente, sin embargo, se ocupa de darle forma a sus dos primeras novelas y a un volumen de ensayos. Colaborador de varias publicaciones impresas y cibernéticas, en Puerto Rico y otros países. Bitácoras y publicaciones alrededor del planeta, como Confesiones, del narrador Angelo Negrón, reproducen su boletín "En las letras, desde Puerto Rico".
Para el periódico cibernético El Post Antillano también publica su columna "Breves en la cartografía cultural". En verano del 2012, Carlos Esteban publica Universos, libro de micro-cuentos bajo el sello de Isla Negra Editores. Otros dos libros aparecerán durante el presente semestre. El primero titulado "Catarsis de maletas: 12 cuentos y 20 años de historia", ofrece una vista panorámica de una pasión que el autor ha desarrollado, por cuatro lustros, en el género del cuento. "Testamento" es el segundo de los libros mencionados, poemario antológico que reúne lo más representativo de su poesía; género del que Cana manifiesta: "Fue la propia poesía que me seleccionó como medio, como intérprete". Cana es conocido además por haber fundado la revista y colectivo TALLER LITERARIO, que marcó la literatura puertorriqueña en la última década del siglo XX en Puerto Rico.

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