sábado, agosto 28, 2021
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lunes, agosto 09, 2021
En las letras, desde Puerto Rico: Serie Libros encontrados en la espesura. “Como peces emplumados” de Amílcar Cintrón Aguilú
por Carlos Esteban Cana
![]() |
| Amílcar Cintrón en el Poets Passage |
El primer escritor vinculado a la junta editorial de
la revista Taller Literario que publicó un libro fue Amílcar Cintrón Aguilú.
Oriundo del pueblo de Caguas, Cintrón Aguilú se hace presente en el panorama
cultural puertorriqueño en la última década del siglo XX, y junto al narrador
Antonio Aguado Charneco dio una nueva mirada a la época taína precolombina. En
sus cuentos los primeros pobladores del Caribe eran humanos sofisticados con
unos conocimientos avanzados en ramas como la agronomía, la escritura, la
matemática o la astronomía. Por lo anterior, fue sorpresiva la publicación de
“Como peces emplumados” en 1999 ya que Cintrón Aguilú, por un lado, había
ganado su popularidad y presencia en las letras nacionales desde el género del
cuento; y por otro lado, la madurez de las piezas poéticas revelaba la
artesanía minuciosa de un poeta que trabajó con y desde el silencio.

En el 2016 Amílcar Cintrón fue parte de los escritores entrevistados en la serie Crónicas urbanas que fue publicada en Diálogo Digital, publicación de la Universidad de Puerto Rico. Cuando se le preguntó qué opinión le merecía su poemario 17 años después (en aquel momento) de su publicación, contestó: “En ese momento yo estaba muy aferrado a lo intuitivo por lo que hice una poesía breve, que profundizaba en unos temas y unos símbolos; trabajaba unas metáforas que tratasen de recoger unas emociones, unas experiencias. Y bueno, ya mirándolo a lo lejos veo que fue bien fructífero porque toqué temas sobre cómo se conforma el machismo, o traté de explorar el problema de la dominación, del colonialismo, y otros temas más”.
Para concluir esta edición de nuestro boletín aquí en
Confesiones dedicada al libro “Como peces emplumados” de Amílcar Cintrón Aguilú
compartimos nueve poesías que a nuestro juicio representan el perfil singular
de ese poemario.
Misterios de las cartas
El total de los tiempos es vano
ante la presencia de las cartas
cuando anuncia con premura
cariños de ardiente amparo,
ansias atadas a una pasión eterna.
Son estelas de viaje en la inmensidad
son sombras, son ecos
de un ser que les dio vida,
dejándolas huérfanas
o bajo la tutela
de un viajero soñador como yo.
Los
hijos del viento
Los hijos del viento marcan el son
del cambio encendido nacidos
parecidos a una explosión
vuelcan la vida dando giros.
Las grandes rocas saltan
disfrutando su sexo y tentaciones
como flores todos abren
deseando iluminar sus sensaciones.
¿Quién pudiera reservar nuevos tiempos
de campos sanos y benignos
paraísos de los sueños
tierra sin peligros ni tropiezos?
Porque aunque fuertemente embisten
de adentro lentamente se marchitan
cuando los macizos se levantan
y, arrogantes, las brisas paralizan.
Es por eso que el futuro los guía
como recios caballos les pide retumbar
los rascacielos poco a poco reciclar
en lámparas para hacer un nuevo día.
Los
indios de mi cabeza
Los indios de mi cabeza
Juegan a los años futuros
que con frecuencia nacen del pasado.
Toman el martillo como cuchara
y al carro le visten sus camas…
Constantemente vienen
chorreando de las hojas
o silbando entre ramas.
A veces guían a Cabeza de Vaca
en otras preparan la Guasábara.
Lamentablemente en muchas
ocasiones corren despavoridos
más allá de la frontera
en la oscuridad de la choza urbana
o tras las grietas del todo administrativo.
Y yo, que no los conozco, los imagino
mojados entre lo raro
que un día se bañó de cotidiano.
Nos vemos tras el puente de los sueños
cual arlequines o ágiles hadas.
Jugando al esconder entre las páginas
me doy cuenta de que estiran el brazo
a través de la fina línea del tiempo
regresando las mentes a la tierra
mezclando los ojos de hojas
al final de cada inconsciencia
en el sueño de cada niño.
En una bella canoa labrada
arrojan aventuras oníricas
al mar de mi conciencia
disfrutando el sol que viene
y los tornasoles que pinta
en sus sombras tenues.
Los
cinco signos femeninos
¿Por
qué te preocupas por la Píldora
de la Inmortalidad, cuando puedes
beber de la Fuente de Jade?
Hsü-hsiao-mu-chi
¿Cómo saber si en cada uno de los poros me brotan
flores
claras, carmesí, desde mi grieta hasta la mente
aturdida
que suda una bruma azul destilada?
Son cinco síntomas y cinco deseos,
además de diez formas de mover el cuerpo.
Primero, se maduran mis mejillas, lozanas, en época.
Segundo, dos inquietas puntas revolotean mariposas
desde mis pechos
respiro
profundo para hacerlas volar en suspiros de dolores ricos
sólo
así podrás bailar a la entrada de mi abismo,
con una roca de jade.
Tercero, si trago para apagar las incipientes llamas
muévete
como un ladrón en la noche llena
lento
y cauteloso frente a la entrada iluminada.
Cuarto y quinto, cuando sea mar desbordante, río
creciente
seduciendo
las orillas con el aliento furtivo de la lluvia torrencial
de
oleadas, coladeras y brotes precipitados
podrás entonces entrar
tantear,
golpear, romper bañado de fluidos
penetrar contrariado
como deseoso de sepultarte
en este
hondo, ardiente y resbaloso escondrijo,
empujar adentro
para quedar sepultado hasta tu misma raíz
ahora breve… ahora profundo…
ahora con suavidad… ahora con fuerza.
Tu lengua me explorará, intensa, impávida
tu miembro hasta el mismo corazón
y ya estaremos bañados, ahogados en efluvios de sol
atontados
entre tantos vuelcos inmensos.
Solo así podrás saber
Solo así podrás llegar
Lejos del viento
Tan lejos del viento
adherido a un sentido indefenso
con deseos, un cariño de antaño
y ese temor a las olas…
indómitas, fluidas, espontáneas
sinceras y abiertas de par en par.
Las horas pasan quietas
la esperanza se vuelve ansia
que me atraviesa como lanza
destrozando los sentidos.
Y lo peor es que no sé de ti
no sé en qué piensas
no sé de tus miedos
y desconfío de mi presentimiento,
que al otro lado controla tus latidos
para que no suenen
para que no te despierten
para que no te recuerden
el inevitable encuentro con el cariño.
El guerrero
Son amplias las aceras al centro
es distante saber
cuán cerca pudiste estar de un apremio
que es un aplauso
unas palabras bien dichas
un centellazo en medio del hastío
pero a veces para montar el día
sólo se empieza con cenizas.
A veces las musas tienen caprichos insólitos
nos sorprenden
porque sus torres de marfil
son payolas de la radio,
sus bosques los manantiales de corazones encerrados
que pulen rocas hasta tener diamantes.
Una dama tersa de mantos alados
visita el lugar más frágil entre órganos lacerados
y en vez de pavonearse de palabras te acaricia
buscando derramar lo insondable
llamando la lluvia que limpia las calles.
Centro
Dios el intangible
el omnipresente
el nosotros
el otro
la bandera hacia la montaña
la oscuridad tras la inconsciencia
con cuerpo y tierra propia,
o sin existencia
con nombre innombrable
o vestido del tazón más corriente
de la idea más atea
de la fiesta más bulliciosa
del chiste más insolente.
¿Cómo llamarte
sin
que seas contrario?
¿O solo basta sentirte?
¿Será posible aspirarte
sin oír la infinidad de trompetas
que te anuncian?
Volviéndote canción del recuerdo,
siempre fallida.
¿Será posible que el recuerdo recuerde?
¿Qué el sueño cree conciencia?
Vasija rota
Soy vasija rota de ancestral maya
que drena sus jugos sin fin
se derrama como lava entre laderas
a la inmensidad del oscuro mar.
Cien astucias hicieron a mono aullador
gritar desesperado entre ramas del bosque
los cuentos, repetidos cada mil lunas
entre las olas de la gente del jaguar.
Desentierra con ahínco las rocas
y hallarás las marcas de tus tiempos
si eres persistente, como el poder de la lluvia
verás que la voz de Tlaloc retumba en tu mente.
El poder de los vivos, como fuego arrasa el campo
su sangre a los dioses los mantiene atados
pero mono aullador como la gota cae y cae
socavando del tiempo el cimiento más sellado.
Cubre la niebla del boscoso paisaje
entre los árboles las voces se abren
haciendo de mi mente un nido de dioses
ansiosos de abrir con mi lengua tiempos de antes.
Mutación
Lai
Sulai fin esei
Demar Taln Fir Cay
Yonild Fai Som Cundl
Simari
Kair Dum Anaidi
Pesr Galdl Fum Suarld
Beigr Cisrl Fisld Gwon
Oye
Oye que perdido el peso.
Oye la del centro pausado.
Oye, que los cantos han cesado
entre la luz y la sombra del cambio.
No soy
lo que fui entre la vista
lo que llama, me atrae suave
y me asusta, porque no lo conozco.
Siento que me llama el viento
y me quiero ir sin dirección
y tengo miedo de no volver
y tengo miedo de dejarlo ir…
domingo, marzo 14, 2021
INSTITUTO ALEJANDRO TAPIA Y RIVERA publica ANTOLOGÍA TEATRAL sobre la PANDEMIA
El Instituto Alejandro Tapia y Rivera que tiene como misión el fomentar, investigar y divulgar todo lo relacionado a la literatura dramática y al cine puertorriqueño, la literatura y el teatro de los afrodescendientes y el teatro de la diáspora puertorriqueña en Estados Unidos, acaba de publicar en sus Ediciones Tapianas el primer tomo de su Colección DRAMATURGOS PUERTORRIQUEÑOS.
A mediados
del Año de la Pandemia el Instituto Alejandro Tapia y Rivera propuso a varios
dramaturgos a que dejaran consignada para la historia puertorriqueña, una
visión personal, profunda, y de algún carácter memorable, sobre los trágicos
sucesos vividos en el año 2020.
Sostenemos que la dramaturgia es la memoria de la
civilización, y que el teatro es una forma de justicia para esa memoria. El
resultado es una muestra del pensar dramático nacional alegórico, metonímico,
realista, pero inevitablemente trágico.
| Myrna Casas |
| Roberto Ramos-Perea |
Roberto Ramos-Perea, incluye su obra AQUA FUNESTA, ubicada en la pandemia del cólera de 1856 en Puerto Rico. El cólera se acunó en nuestra ciudad murada causando más de 40,000 muertos con solo una veintena de médicos.
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| Teresa Marichal Lugo |
Teresa Marichal Lugo cuenta la historia de una madre y una
hija, agobiadas por los estragos de lo que podría ser LA VISITA. Pero esta
última visita trae dos pandemias, la del COVID y la pandemia terrible de los
feminicidios.
| Aleyda Morales |
| José Luis Ramos Escobar |
José Luis Ramos Escobar, con una vasta experiencia en el drama de situación, nos lleva en cada escena de SIN TIMÓN, al profundo desarraigo afectivo. Aquí el crucero de placer se convierte en una balsa de agonías.
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| Carlos Canales |
Carlos Canales, en su particular estilo puertorriqueño, nos lleva a la crisis de la CUARENTENA. ¿Qué es mejor para sus personajes enclaustrados? ¿El miedo o la temeridad? ¿Cuál es el empeño de normalizar lo que no se puede normalizar?
| Candido Tirado |
Cándido Tirado, uno de nuestros más importantes dramaturgos nuyoricans, utiliza la alegoría en su breve, pero intensa obra RAMÓN’S MAGIC GARDEN. Algo pasa en este jardín que no nos hemos enterado de sus consecuencias.
PANDEMIA, antología dramática de nuestro tiempo, pretende ser un justo acercamiento de los dramaturgos historiadores –puesto que la literatura es otra forma de historiar¬–, que busca quedar en papel, pero mejor aún en los escenarios, lo urgente de este momento.
La pintura que engalana la portada de PANDEMIA es obra original del Primer Actor y Artista puertorriqueño Pedro Orlando Torres. La presentación y lectura de escenas de PANDEMIA estará a cargo de la COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO del Instituto Tapia y se hará de manera presencial en el Centro de Bellas Artes y la fecha se anunciará próximamente.
PANDEMIA estará a la venta en las librerías NORBERTO
GONZÁLEZ (787-281-7166), CASA NORBERTO (787-705-4695) y LIBRERÍA MÁGICA
(787-370-0355).
O si lo desea, escriba su orden por correo electrónico con
su dirección a IATR.pr@gmail.com y puede pagar por ATH MÓVIL a
/InstitutoTapia. Precio por ejemplar:
$19.99. Añada $3.00 de media mail.
lunes, marzo 01, 2021
En las letras, desde Puerto Rico: Trayectoria y obra del narrador y poeta boricua Luis Francisco Cintrón Morales
por Carlos Esteban Cana
Luis Francisco Cintrón Morales es uno de los escritores que
se dieron a conocer durante la segunda década del presente siglo en Puerto
Rico, a la misma vez que poetas como José Ernesto Delgado y Aurora Sonilú Pérez
o narradores como Edwin Fi y Anuchka Ramos Ruiz, entre otros. Artífice inicial
de su propia ruta, Cintrón Morales entra en la escena literaria con
“Microgramas de Sol” mediante los servicios editoriales de Casa de los Poetas.
Sobre este libro manifestó Angelo Negrón, editor de la plataforma cultural
Confesiones: “Me encantaría ver estos microgramas en el pie de la agenda que
utilizo para mi trabajo o en esos calendarios que encuentras con citas o consejos
“.
Esto que escribo son solo unos datos sobre la obra y trayectoria del escritor Luis Francisco Cintrón Morales, quien ya tiene tres libros más en camino. A continuación, comparto la lectura de un pasaje de “Hilos de Pangea”, por la escritora Rubis Marilia Camacho. También unas reflexiones de Cintrón Morales sobre su libro Kløft. Y en esa misma dirección una poesía de 2019 que da idea de hacia dónde dirige su poética. Concluyo con un enlace a la reseña que hice de “La ciudad en mi estómago” para Hoy en las Noticias de Radio Universidad de Puerto Rico.
Fragmento de “Hilos de Pangea” en voz de la escritora Rubis
Marilia Camacho: https://youtu.be/4I99H_H3qlI
***
Aquí su poesía “En el centro de las burbujas”, que fue
incluida en la antología “Patria” publicada por Editorial Raíces.
En el centro de las burbujas.
Leer y escuchar esta
vorágine de conspiraciones
y la opacidad en mentes
de gypsum board logra
que por mi garganta
descienda el aerosol
que arde en jugos gástricos,
que luego soplaré
hacia el centro de sus burbujas.
Palabras, son palabras,
vocales, consonantes,
ideas, estupideces, soluciones,
mortalidades vaciladas.
Hay tantas palabras
ni buenas ni malas,
átomos de hidrógeno y oxígeno,
pero lo que definen son las acciones
que estiran la eternidad.
Permiten que el agua corra,
el viento levante dunas
y las raíces de los árboles
conecten entre sí.
****
Enlace a la reseña sobre “La ciudad en mi estómago”, de Luis
Francisco Cintrón Morales.
Los libros de Luis Francisco Cintrón Morales están
disponible en Amazon, en el portal 787 y en las principales librerías de Puerto
Rico.
domingo, febrero 28, 2021
viernes, febrero 26, 2021
sábado, febrero 13, 2021
lunes, enero 25, 2021
sábado, enero 23, 2021
domingo, enero 17, 2021
En las letras, desde Puerto Rico: Edgardo Santaliz a través del tiempo
por Carlos Esteban Cana
Esta es una de las entrevistas que valoro mucho porque me la
concedió el escritor Edgardo Sanabria Santaliz, que fue mi profesor de español
en mi primer año en la Universidad de Puerto Rico. Y como Sanabria Santaliz ya
era un escritor reconocido a finales de los 80, fue también el primer Narrador
de Grandes Ligas que conocí. Recuerdo que una vez Santaliz llegó al restaurante
donde yo trabajaba en el Viejo San Juan, y de inmediato saqué de mi bulto su
primer libro que estaba leyendo en ese momento para que me lo autografiara. Los
años pasaron y leí con placer toda su obra narrativa mientras me llegaban
noticias de su servicio sacerdotal pues se hizo fraile dominico a principios de
los 90. A continuación comparto fragmentos de esa conversación que tuvimos hace
nueve años cuando promocionaba su primera antología personal.
La misión del escritor Edgardo Sanabria Santaliz: Buscar la belleza en Dios y buscar a Dios en la belleza.
En estos momentos en que la Universidad Central de Bayamón
le dedicará el 1er Certamen Literario del Colegio de Artes Liberales y
Humanidades, y que se ha publicado su nuevo libro titulado "Antes del
último día" bajo el sello Isla Negra Editores, este servidor entrevista y
pasa revista sobre la trayectoria del sacerdote y escritor Edgardo Sanabria
Santaliz.
Nacido en San Germán en 1951, su niñez y adolescencia
transitan entre su pueblo natal, la zona metropolitana en el periodo de clases
y Cabo Rojo y Sabana Grande durante sus vacaciones. Estudió en la Academia
Santa Mónica y fue la Misa diaria y la vida de los santos lo que fue
fortaleciendo su fe. Vivir la celebración Eucarística y el momento de la
consagración lo encaminaron cada vez más a tratar de imitar a Jesucristo.
Padre Edgardo Sanabria Santaliz ha sido un sacerdote
escritor, un escritor sacerdote. ¿Cómo inició y ha logrado ejercer ambas
vocaciones? Al respecto, dice: “Desde los seis años quise ser sacerdote y, en
cuanto a la escritura, no fue hasta 1975 cuando espontáneamente me salió el
primer cuento. Para mí, ser sacerdote es buscar la belleza en Dios, y ser
escritor es buscar a Dios en la belleza”.
Nos explica que su identificación con la literatura comienza
por medio del género novelístico. Autores como Julio Verne, Benito Pérez Galdós
y Pío Baroja lo entusiasmaron a seguir descubriendo el universo de las letras.
“La lectura, junto con la música clásica, eran mi forma de escapar de la vida
dura”.
Ya en la etapa universitaria logró una Maestría en Estudios
Hispánicos de Brown University en los Estados Unidos, y llevado por su pasión
literaria llegó a la docencia: “El amor por la literatura me llevó a querer
compartirla con los demás. Y el compartirla, me indujo a amarla más”.
Esa etapa como profesor en varias instituciones académicas,
no impidió que su amor por el sacerdocio continuara presente y latente. “No fue
hasta los 36 cuando di el gran paso, al permitirme Dios que entrara en los
dominicos, orden en la que, en 1996, hice la profesión solemne como fraile y,
meses después, fui ordenado sacerdote”, señala.
El género que espontáneamente exploró inicialmente como
escritor fue el cuento, de ahí saldrían las narraciones que conformarían sus
primeros libros: “Surgieron como dictados por una voz interior y pulidos con
mucho trabajo”. En 1978 publica Delfia cada tarde, que contiene cuentos como
'Pasear' y 'Las visiones de Mariana y apoteosis'. Colección que le recuerda
además a uno de sus mentores: “Le agradezco al gran José Luis González (con
quien tomé un taller de cuentos) que personalmente llevara el libro a Ediciones
Huracán para que lo publicaran”.
En 1984, Sanabria Santaliz publica El día que el hombre pisó
la luna, libro que contiene algunos de sus cuentos más conocidos: 'Después del
huracán', 'Los días de abuela', y el cuento que da nombre al mismo. Cuando
habla de esta segunda colección también lo hace agradeciendo al autor de
Figuraciones en el mes de marzo, Emilio Díaz Valcárcel, con quien cursó un
segundo taller de cuentos y le entusiasmó para publicarlo.
Cuatro años después, en 1988, circula su tercer libro:
Cierta inevitable muerte. Publicado por la editorial argentina Ediciones de la
Flor, entre sus cuentos destacan 'Carmina y la noche', 'Edi en la urna' y la
pieza narrativa que da título a la colección. A la pregunta de si tenía la
intención de que este libro fuera más orgánico que los anteriores, contesta:
“Sí, y creo que de mis libros de cuentos es el mejor debido a esa unidad
temática y estilística”.
Otro género literario que fue capturando su atención a
través de los años fue la poesía. Incluyó algunos poemas en su libro Las horas
púrpuras, de 1994. Ocho años después, en el 2002, obtendría el Premio (ex
aqueo) del Instituto Cervantes por El arte de dormir en una silla de hospital,
que la editorial Plaza Mayor publicó al año siguiente. Acerca de la poesía,
puntualiza: “La poesía es el género de la madurez (se basa en la experiencia de
vida) y es lo más difícil de escribir porque comprime, como en el cuento, las
ideas y los sentimientos. Digamos que salté del cuento a la poesía cuando las
alegrías y las tristezas de la vida ya no las podía expresar en prosa”.
Con 40 años como escritor Edgardo explica que para ser un
buen narrador hay que amar la literatura, leer mucho, tener talento y
“esforzarse por trabajar el lenguaje para decir lo que se tenga que decir”. Su
pasaje favorito de la Biblia es el salmo 27: El Señor es mi luz y mi salvación:
a quién temeré; el Señor es la fuerza de mi vida: quién me hará temblar.
En esa misma dirección, reflexionó que lo más que ha
disfrutado de su sacerdocio es “celebrar la misa, orientar a los penitentes en
la confesión y dar la unción de los enfermos a quienes requieren ese
sacramento”.
Otro trabajo suyo de importancia fue modernizar el lenguaje
de varias leyendas de Cayetano Coll y Toste (El pozo de Jacinto y El hada del
naranjal, entre otras) comisionado por la Editorial Santillana, con el fin de
facilitar la lectura a los jóvenes. Tal proyecto se distribuyó primero con
Alfaguara Infantil y Juvenil y en ediciones posteriores en la serie Lo que leo.
A continuación presento un desglose de lo que Sanabria
Santaliz ha publicado recientemente: su antología personal de cuentos, Antes
del último día (Isla Negra Editores,2015); una colección de microcuentos
titulada Cuentos para mirar con microscopio (Editorial EDP University, 2016);
el cuento Carlitos y la burbuja espacial (Editorial Santillana, serie Lo que
leo, 2016); Leyendas de aparecidos (Editorial Santillana, serie Lo que leo,
2016); Leyendas de audacia ((Editorial Santillana, serie Lo que leo, 2016); Leyendas
del destino (Editorial Santillana, serie Lo que leo, 2016); y un poemario.
También cinco microcuentos suyos fueron publicados en la sección Escritor
Invitado del blog Silencios de Papel editado por la escritora Ana María Fuster
Lavín.
Al presente, Padre Edgardo Sanabria Santaliz, ya jubilado,
ayuda los fines de semana a celebrar misa en distintas parroquias. Y como
cierre a esta entrevista, recordando las diferentes etapas de su trayectoria,
concluye: “El amor al arte mismo me llevó a entregarme al Dios cuya belleza se
manifiesta parcialmente en el arte y cuyo poder hace que los seres humanos, al
igual que él, sean capaces de crear”.
























