El 27 de febrero tuve el privilegio de participar del
recital internacional de “Poendemia Literaria“/ “Palabras desde el ático”
generado desde Colombia, junto a poetas de Nuestra América: Matías Mateus, de
Uruguay; Vero Delgadillo, de Bolivia; Rossana Camarena, de México; Isabel
Guerrero, de Chile; Candi Ventura López, de Guatemala; y la cantante Geraldíne
Sánchez Acosta. El comunicador y escritor Jorge Buitrago y la poeta Francy
Liliana Díaz moderaron el evento destacando la fuerza del arte como red
necesaria para señalar los abusos contra los más vulnerables y su posibilidad
como herramienta solidaria.
Como ritual para el evento me hice acompañar de unos libros
que pertenecieron a Tony Ni-Yamoká Charneco, autor de la primera trilogía
indigenista de Puerto Rico y el Caribe. Aquí la foto de la portada de las
fábulas de Esopo con esta reflexión:
Ejemplar de las fábulas de Esopo que pertenecía a nuestro mentor el escritor Antonio Aguado Charneco
Un ejemplar de las fábulas de Esopo en una guagua escolar
fue el detonante para que mi mentor Antonio Aguado Charneco comenzara a
interesarse en la literatura. Este ejemplar que me acompaña es de su
biblioteca, buen título para tenerlo al alcance de la mano durante el día de
hoy.
Y también compartí desde facebook esta otra reflexión, video
y foto por lo que representaba para este servidor ser parte de una transmisión
internacional de esta magnitud.
Desde la primera transmisión global por satélite en 1967, en
la que Los Beatles estrenaron “All You Need is Love”, hasta nuestros días en
los que cada persona, con la tecnología apropiada a la mano, puede generarla
por sí misma ciertamente es algo más que notable; hay aspectos positivos en la
posibilidad de que tod@s seamos, sin exclusión alguna, ciudadanos del Tercer
Planeta del Sistema Solar.
A continuación comparto las cuatro piezas poéticas que
compartí en el recital. Me resta agradecer a la escritora y gestora cultural
Zulma Quiñones (coordinadora del evento anual “Grito de Mujer“ en Puerto Rico
que busca visibilizar la violencia contra la mujer) por recomendar a este
servidor para participar de este valioso encuentro literario.
Alguien me ve y grita
Alguien me ve y grita:
¡silencio!
ahí viene un poeta
con palabritas arenosas
yo sonrío
desconoce si vengo de la playa
o el desierto
He caminado
He caminado con los estudiantes
por la justa causa de quien recuerda
por qué Sócrates tomó la cicuta
El delirio colectivo por una ilusión propia
es palpable dentro del corazón ajeno…
Se trata de mirar más allá
de los molinos de viento
Ser Shakespeare de regreso al teatro
Cervantes en la mente de un Borges
apalabrando susurros oníricos
en la tercera parte del Quijote
Estos días
hombro a hombro
los jóvenes universitarios
han consignado la bendita locura
de plasmar versos de solidaria hermandad
en sus acciones cotidianas
después del fin de la historia
o teorías que buscan sus mitos
en la ciencia ficción
hoy
entre discursos vacuos
al servicio de divisas enormes de campañas
esta juventud de ‘revoltosos’ entonan
para nuestros oídos
las canciones necesarias…
En cada momento
Hoy, entre el seis y veintiséis, a las 3:33 Eastern Time
(fragmento)
...un sábado de discoteca
en una fecha de aniversario
puntualizada por Mecano
signada por las siete mortales señales
nombradas por la Super Banda Viajera
cual pintura sobre tabla
salpicada por gotas de sangre
transformado el lienzo en séptimo sello
que rompió el Cruzado
durante la partida de ajedrez
con la mismísima Muerte en el mes
que Billie Joe Armstrong nombró
para que lo despertaran después
que finalizaran treinta días
en la misma nación
donde ya George Floyd
con la rodilla
del policía
que trituraba el cuello
y su garganta
clamaba como podía
por ver a su mamá
porque ya no lograba respirar
porque ya perdía la vida
como le ocurrió
a Trayvon Martin, “¡Presente!”
a Eric Garer, “¡Presente!”
a Michael Brown, “¡Presente!”
a Walter Scott, “¡Presente!”
a Freddie Gray, “¡Presente!”
a Sandra Bland, “¡Presente!”
a Philando Castile, “¡Presente!”
a Botham Jean, “¡Presente!”
a Tatiana Jefferson, “¡Presente!”
a Breonna Taylor, “¡Presente!”
a Ahmaud Arbery, “¡Presente!”...
desde el dosmildoce
porque una verdad hay que defenderla
cuantas veces sea necesario
porque hay quien ve y no quiere ver
y se hace cómplice
en este Planeta ya
huracanado a la Quinta Potencia
en Puerto Rico, en Hong Kong,
de Chile a Ecuador, en Kurdistán o el Líbano
porque nunca escucharon
la justa verdad escrita por el Jefe Seattle
ni aprendieron de los Cherokee
de la misma manera
que ignoran a Naomi o a Greta
quienes lanzan voz de alerta
para que los mismos políticos
“Incrédulos” por el poder seductor
de la pa$$ta corporativa
palpen en carne propia las pruebas
registradas por la ciencia
y por eso, en estos días, la destrucción
también se sortea...
*Nota: Esta columna fue escrita el 28 de febrero de 2021
El profesionalismo de Rosa Vanessa Otero que trasciende en
diversas ramas del quehacer artístico y mediático lo he visto en muy pocas
personas. Todo lo que hace se convierte en oro. Así sucede con su poesía. Así
sucede en su oficio como editora que ha ejercido por más de veinte años. Así
sucede con su periodismo. Rosa Vanessa Otero tiene claro su norte, y
continuamente deja de ser ella para ser múltiple en su servicio cultural
mientras es honesta consigo misma.
Rosa Vanessa Otero junto a Irizelma Robles y Vanessa Droz en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2019
El recuerdo más remoto que tengo de Otero fue cuando el
Ateneo Puertorriqueño (a través de un jurado integrado por Vanessa Droz,
Hjalmar Flax y Aurea María Sotomayor) la otorgaba el primer premio a sulibro
“Encarnaciones” en el Certamen de Poesía, 2003. En esa ocasión pude
entrevistarle para un reportaje sobre el evento destinado a publicarse en
Diálogo, periódico de la Universidad de Puerto Rico.
En el fondo del caño (Genealogía) (EDUPR, 1997)
Conservatorio con Rosa Vanessa Otero
Cuando anunciaron que ella
era la escritora galardonada crecieron mis expectativas por obtener unas
impresiones suyas pues tenía conocimiento de que Rosa Vanessa Otero había obtenido
otro primer premio del Ateneo en el Certamen de Poesía de 2000 con un jurado
muy distinto (integrado por Edgar Martínez Masdeu, Manuel de la Puebla y Hamid
Galib). De ese momento en adelante tuve curiosidad por seguir leyendo su obra.
Fue así que di con su primer poemario en mi propia biblioteca, que me había
obsequiado la poeta y gestora cultural por participar en
uno de sus proyectos de llevar poesía a las comunidades y barrios del País. Ese
primer libro se titula En el fondo del Caño (genealogía), publicado en 1997 en
la valiosa colección Aquí y Ahora de la Editorial de la Universidad de Puerto
Rico y que también fue galardonado con el premio anual en poesía que otorga el
Instituto de Literatura Puertorriqueña. En abril del 2004, la poeta, junto a
Julio César Pol y este servidor participamos de Acércate a la Universidad.
Recital por la celebración del Centenario de la Universidad de Puerto
Rico.
Hoy me detengo en el grupo Guajana, que emergió en el
panorama literario boricua en la década del 60 teniendo entre sus influencias
al poeta Hugo Margenat que desarrolló su obra en la década que le antecede (que
fue estudiada a profundidad por Ramón Felipe Medina, otro escritor vinculado al
grupo).
No es poco lo que se puede decir sobre cada uno de sus integrantes y la
dinámica entre ellos. Según pasa el tiempo nos asombra la valentía y el
encuentro (y también la presión) entre sus integrantes para mantener el sesgo
inicial de la revista marcado por una poesía de corte social y política (y de
la cual se distanciaron escritores de la década siguiente). Mucho de lo
alcanzado por Guajana se le debe a su fundador, Vicente Rodríguez-Nietszche, y
su capacidad de liderato.
Angela María Dávila
Habría que preguntarse qué tan unidas se sintieron
voces tan poderosas y autónomas en su poética como Marina Arzola y Angela María
Dávila al grupo. Se me ocurre pensar que las diferentes antologías publicadas
del grupo Guajana pueden ser herramientas útiles a la hora de hacer aprehensión
del devenir del colectivo a través del tiempo. Siempre me resultó curioso que
dos de sus integrantes trascendieron este plano en el mismo periodo: Andrés
Castro Ríos y Juan Sáez Burgos.
Es importante puntualizar que Guajana fue
sumando en décadas subsiguientes a otras personalidades literarias como Marcos
Reyes Dávila, Reynaldo Marcos Padua, María de los Ángeles Camacho Rivas e Iris
Miranda. Tengo que reconocer que de la obra de los "Guajanos" ha sido
la estética poética de Edgardo López Ferrer -por colocar en primer plano cierta
búsqueda ontológica como móvil de la voz lírica- con la que más me he identificado.
Enigmáticas me parecen además, sin haberlas explorado lo suficiente, las
propuestas de Carlos Noriega y Juan Mestas. En esa misma dirección sería
interesante estudiar la relación de Antonio Cabán Vale "El Topo" y
Edwin Reyes con el grupo. Por supuesto es de agrado recordar a Marcos Rodríguez
Frese con su humor particular y verle incisivo en alguna reunión del Comité
Organizador del Festival de Internacional de Poesía en Puerto Rico a la que
asistí. Y ahora que mencioné el Festival fundado por el propio Vicente, es más
que necesario reconocer cuánto le debe Puerto Rico a la experiencia de Guajana
en el ámbito caribeño y centroamericano.
Marina Arzola
A Wenceslao Serra, otro de los
fundadores, le debo el placer de haber disfrutado la lectura de sus memorias
tituladas "La memoria que no cesa". ejercicio que permite
contextualizar los orígenes de la revista. También le debemos mucho a José
Manuel Torres Santiago por el rescate de la obra de Marina Arzola, a la que los
estudiosos de literatura boricua deben redescubrir y hacer lo posible por
rescatar parte de su obra "extraviada" (que alguna vez fue conservada
por el poeta Jorge Luis Morales).
Sería estupendo que cualquier programa de
estudio de literatura puertorriqueña dedicara un semestre a enseñar la importancia
de Guajana en nuestras letras. Ayudaría, en esa dirección, tener como base el
disco compacto "Guajana en su voz", de la editorial Los libros de la
Iguana, y otra antología que a través del testimonio oral y documental ofrezca
la perspectiva de los diferentes escritores que han formado parte del grupo en
sus diferentes épocas.
Norberto González, librero,
empresario, editor y amigo ha trascendido de plano a la edad de 70 años. En su
sepelio, efectuado la mañana del 13 de octubre en el estacionamiento de su
propia librería en Río Piedras, pude rendirle mis respetos. Y allí él estaba,
en cuerpo presente, con dos libros muy especiales a su lado: El principito, del escritor y aviador
francés Antoine de Saint-Exupéry; y La Biblia abierta en el Salmo 91 (El que habita al abrigo del Altísimo/ Morará
bajo la sombra del Omnipotente). Antes que yo llegara se había realizado en
el lugar un homenaje en el que habían participado el poeta Eric Landrón, el
dramaturgo Roberto Ramos Perea y el librero Alfredo Torres, entre otras
personalidades de la cultura. Mi primera respuesta cuando supe la noticia, y
cuando llegue al lugar, fue agradecerle su generosidad con tantos autores
boricuas a los que había respaldado consecuentemente de diversas maneras:
distribuyendo sus libros; pagándoles anticipadamente la consignación aún cuando
no se habían vendido la totalidad de ejemplares; o publicándoles libros en su
sello editorial, como fue mi experiencia. En el 2013, cuando ya vivía en la
Ciudad de Nueva York y quería dejar un nuevo libro circulando en las librerías del
País, Publicaciones Gaviota publicó “Testamento”, una antología de los 29
cuadernos poéticos que había realizado hasta ese momento. Por eso ese “Gracias”
espontáneo a quien siempre me recibió con amabilidad, junto a su hermana y mano
derecha de la empresa Ana González y su familia.
Mientras caminábamos en silencio desde
la librería hasta la rotonda del Recinto de Río Piedras de la Universidad de
Puerto Rico, pensaba que estaba allí en representación de la promoción de
autores que emergieron en la última década del siglo XX y la primera del XXI.
Me refiero a los escritores vinculados a las revistas Taller Literario, El
Sótano 00931, Zurde y Tongüas. De Taller, Norberto tenía en su catálogo
editorial la novela “Ojos furtivos” y la colección de cuentos “Causa y efecto”
de Angelo Negrón y la novela “Aryanation” de Antonio Aguado Charneco; de “El
Sótano”, Julio César Pol, con las antologías “Edición Mínima” y “Los rostros de
la Hidra”, que dieron perfil generacional a poetas y narradores que gravitaron
en torno a las cuatro publicaciones periódicas antes mencionadas, capitaneadas también
por editoras y gestoras como Nicole Cecilia Delgado, Loretta Collins y Nina
Valedón, durante tres lustros (1993-2008).
En la ceremonia oficial que se le
rindió a Norberto González participaron: el Dr. Luis A. Ferrao, Rector del
Recinto de Río Piedras; Mayra Olavarría Cruz, Presidenta Interina de la
Universidad de Puerto Rico; y Francis Daniel Nina, profesor y editor d’ El Post
Antillano, quien leyó una semblanza del empresario. Luego se formaron dos
escoltas de honor: la primera integrada por las autoridades universitarias; y
la segunda por representantes de la industria del libro, entre ellos autores y
libreros. Emotivo fue el momento final de la ceremonia en el que se interpretó
“Preciosa” del compositor Rafael Hernández y el himno de la universidad que fue
concluido con un sonoro “viva” a Norberto. Afuera, mientras tanto, arreciaba
con fuerza y truenos la lluvia que se prolongó por más de una hora lo que
demoró la salida de la comitiva fúnebre hacia las instalaciones del Archivo
General de Puerto Rico, donde continuarían las exequias.
Norberto González con sus hermanos Ana y Cheo y con el dramaturgo Roberto Ramos Perea.
Una de las piezas literarias que llegó
a mi memoria durante el evento que metaforiza para mí, de una u otra forma, el
testimonio de vida que Norberto González deja, es una poesía de Rosa Vanessa
Otero titulada “Envío” (Cierta timidez me
fuerza/ a un silencioso laboreo de hormiga/ Ojalá, algún día construyera/ un
hermoso edificio de palabras/ peligroso al pie como un hormiguero// Mi
insatisfacción crónica/ me hace trabajar constantemente/ como una abeja engrosa
fielmente paredes de cera/ Ojalá, algún día, mis palabras/ agradecidas de tanto
manoseo/ se desborden entre tus dedos/ con el efluvio sano de la miel.// O,
cuando menos, zumben/ incansables y molestas en tus oídos/ hasta hacerte
rabiar//). Y esto porque el testimonio de Norberto fue de amabilidad,
apertura y solidaridad, un testimonio vinculado al valor continuo del trabajo
que no se duerme en laureles ni ostenta riqueza, una oda a la gerencia inteligente,
autosustentable y exitosa. También, hay que decirlo, en su gestión empresarial
y sello editorial dio la bienvenida a libros que problematizan nuestros tiempos
y cuestionan entendidos tradicionales en diversas ramas del conocimiento.
Libros provocadores, que despiertan y ofrecen otras maneras de entender y
comprender el devenir histórico de este archipiélago borincano y caribeño;
acontecimientos que nos hacen amar y también rabiar por este Puerto Rico que
habitamos y vivimos día a día.
Una de las últimas fotos de Norberto González. Aún con las alas rotas me atreví a a volar.
Y desde este boletín queremos consignar nuestro apoyo a la propuesta que el Dr. Luis A. Ferrao hará a la
Asamblea Municipal de San Juan para que se renombre la Avenida Ponce de León
como Avenida Norberto González. Tal como manifestó el rector en su contundente
declaración:"Basta ya de Juan Ponce de León. Vamos a honrar a los nuestros y
perpetuar la memoria de nuestros editores y libreros que sí hacen patria”.
A continuación “En las letras, desde
Puerto Rico” comparte la pieza que el poeta Eric Landrón declamó durante la
mañana.
Brindis a Norberto González
Brindo
por el librero 24-7,
Por
el de la mirada mas que clara, ¡clareante!
Por
el defensor de la literatura arado
de
tierra adentro, espigada firme,
Por
el editor que patria de amor y a contracorriente,
Por
el que sonreía, tímidamente alumbrador
como
un amanecer a canto de sol
recio,
acústico, inesperado y urgidor.
Brindo
por el empresario honesto
y
de una sola pieza,
El
que respetaba por igual
al
escribiente amateur o al célebre escribiente,
El
que daba la mano con apretón de corazón, indistintamente
sin
doblez de página o de olvidos indiferentes.
Brindo
por él de la memoria asombrosa
y
asombrista,
El
antropólogo de títulos perdidos
en
rincones de anaqueles,
Por
el corsario sin cuchillo en boca
que
guardaba tesoros en islas libreras escondidas a la vida
Sandra Santos en Puerto Rico foto por Fabricio Estrada
Conocí a la escritora Sandra Santos
durante el XI Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico. Esta traductora
y educadora portuguesa llegaba a Borinquen después de haber promocionado en el
2018 su libro Éter en Brasil publicado
por la editorial Jaguatirica y en México (durante la Feria Internacional del
Libro de Guadalajara en la que Portugal fue el País Invitado) bajo Ediciones
Eternos Malabares. También en nuestro Archipiélago, en ese marzo del 2019, este
singular poemario circuló en una coedición puertorriqueña/salvadoreña gracias
al Proyecto Editorial La Chifurnia que dirige desde San Salvador el poeta
Otoniel Guevara. De igual modo, al mes siguiente, fue presentado en Gáldar,
Gran Canaria.
Sandra Santos en Puerto Rico
Durante casi media hora Sandra Santos
compartió con este servidor su cosmovisión artística, una que tiene como base
estética una íntima indagación existencial, expresada a través de un hablante
lírico que hace alquimia de lo vivido en diversos lugares durante un presente
continuo. Una obra que fluye a través de la transparencia del lenguaje, diarios
y cartas, que nace de lo personal hasta llegar al delta universal. Y por eso la
gran capacidad de esta autora a la hora de sumar lectores.
Además de dominar varios idiomas, Sandra
Santos, a nivel académico, logró su Licenciatura en Lenguas y Relaciones Internacionales
en la Universidad de Oporto en el 2015. Dos años más tarde, en el 2017, obtuvo
su Maestría de Estudios en Edición y Artes Editoriales de la Universidad de
Aveiro. Quizás por esa formación y su particular sensibilidad tiene admiración
por la dinámica social que tiende puentes entre clases en América Latina y el
Caribe.
Esta escritora portuguesa se mantiene muy activa en
redes sociales como facebook, Instagram y Telegram, espacios donde comparte una
muestra de su poesía y prosa poética. De igual manera Santos tiene su propio
canal de YouTube y un blog que funciona como su página oficial
(https://sandrasantos-ss.blogspot.com/). En ese mismo espacio hay información
de los libros y publicaciones periódicas que ha traducido desde el 2016.
También en ese año publicó su valiosa entrevista a Manuel Borrás, editor del
prestigioso sello editorial español Pre-Textos.
Lo más reciente de Sandra Santos fue la presentación
de la edición portuguesa de Éter en la Biblioteca Municipal de Barcelos, en
Portugal, el 8 de febrero de 2020. En mayo del mismo año protagonizó el recital
15 Cartas para un Nuevo Mundo.
Y precisamente hoy la poeta y periodista Eli Urbina publicó
en Santa Rabia Magazine una selección de su poesía traducida al español por
Mario Rodríguez García.
A continuación, desde la bitácora Confesiones del
narrador Angelo Negrón Falcón, “En las letras, desde Puerto Rico” comparte la
entrevista que Sandra Santos nos concedió durante el Festival Internacional de
Poesía en marzo de 2019.
Sandra Santos en la Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico 2019
***
Carlos Esteban Cana: Sandra Santos,
gracias por concederme esta entre vista en la que conversaremos acerca de su
trayectoria literaria. Iniciemos esta conversación con una pregunta obvia: ¿Cómo
comenzó todo?
Sandra Santos: Lo primero que dio paso
a mi vocación como escritora fue mi capacidad de observar el mundo, mi entorno
personal. Yo vivo en el campo y tengo la naturaleza muy cerca y siempre he sido
una persona observadora, muy atenta a los detalles. Y como era un poco tímida
empecé a escribir antes que leer; fue un proceso anterior a la lectura. Comencé
a escribir asombrada por la naturaleza, sobre el amor y el desamor. Y más
tarde, cuando ya estaba en la escuela, he leído a Fernando Pessoa y a otros
poetas portugueses. La escritura funcionó para mí como un vehículo, un canal
entre mi persona y el mundo. Fue algo como que nació del instinto, natural; la escritura
como una extensión de mí y más tarde los libros.
Sandra Santos con los poetas participantes de la FIPPR 2019
Carlos Esteban Cana: En su obra, ¿ha
explorado otras disciplinas artísticas?
Sandra Santos: El arte en general
influye mucho en la manera de estar en el mundo, en la manera de pensar y
reflexionar, en la forma de actuar. Para mí ha sido importante el teatro, la
música porque me gusta cantar y representar porque funciona como una
liberación. Desde que era niña funcionó como una terapia. La poesía también.
Pero el arte, de una forma general, fue como una cura para una herida que
estaba dentro de mí. Como tuve una infancia un poco triste, ese contacto con el
arte fue una forma de sobrepasar esos episodios difíciles de mi infancia.
Carlos Esteban Cana: Escritora Sandra
Santos, ¿la poesía salva?
Sandra Santos en Brasil
Sandra Santos: Completamente.
Creo que la salvación está adentro. La poesía es una interpretación de lo que
está adentro. Al final se escribe sobre lo que está adentro. Es como que
encarnas, das cuerpo a lo que sientes y así es más fácil liberarlo y
sobrepasarlo. Ganas distancia física, literalmente física, porque lo ves
escrito en un papel; te das cuenta que hay cosas que tienes que liberar,
sobrepasar, curarte definitivamente. Normalmente el material de los poetas es
la tristeza, la soledad, el desamor. También hay poetas que escriben sobre la
alegría y la felicidad, pero los grandes poetas escriben sobre temas más
pesados. Creo que lo que te salva es esa capacidad de distancia, porque te ves
frente a tus miedos, a tus fantasmas, a tus demonios y tú puedes decidir si
quieres eliminarlos o no. Es eso…
Carlos Esteban Cana: ¿Y ha esc rito
poesías digamos más “livianas”? Por ejemplo, sobre la felicidad o la alegría,
esos temas que acaba de mencionar…
Sandra Santos: Sí, pero siempre es una
alegría más nostálgica, melancólica, más en cuanto al vínculo con la
naturaleza; el amor, ahí encuentro más alegría. Y es de melancolía porque la
estás viendo o desde el futuro porque no la tienes todavía o desde el pasado
porque ya la viviste, ya pasó. No sabes si vas a volver a estar así. Claro, tú
deseas que sí. El oficio del poeta es ese, es pensar siempre en lo imposible
porque el pasado y el futuro son dos tiempos imposibles, porque uno pasó y el otro
va a pasar. El único tiempo posible es el presente.
Carlos Esteban Cana: Ser mujer, ¿le da
una visión particular?
Sandra Santos en México
Sandra Santos: Ese tema es algo que he
hablado con otras poetas en este festival. Actualmente prefiero la poesía escrita
por mujeres que la poesía escrita por hombres. Lo que pasó durante muchos años
fue que las mujeres no tenían ese espacio público para enseñar su arte porque
si lo hubieran tenido creo que la gente se hubiera dado cuenta de que escribían
muy bien, que eran buenas artistas y escritoras. Y ahora como existe ese espacio
ves poetas buenísimas. La mujer tiene que ver con vida, genera vida; pasa por
muchos procesos, desde luego por la biología pasamos por transformaciones y eso
afecta de manera particular las emociones. Yo tengo un verso que dice: Son muertes que ensayan la vida. Estamos
siempre muriendo y renaciendo constantemente. O sea, eso nos da mucha
información. Nos da mucha vida para escribir. Eso nos da ese ánimo, esa
necesidad de encarnar eso, de transformarlo a través del arte que también nos
transforma. Son procesos tan solitarios y al mismo tiempo universales…
Carlos Esteban Cana: ¿Nos puede hablar
de este poemario que ha circulado en el Festival, Éter?
Sandra Santos: Es mi primer libro y
fue publicado en Brasil y México. Éter
fue traducido del portugués por un poeta español. Aunque a veces yo traduzco y
en mis poemas escribo algunos versos en español, preferí que un traductor
español lo hiciera. En esa primera etapa de Éter
no quise publicarlo en Portugal.
Mi libro contiene poesía que habla de
temas etéreos, universales. Son poesías que hablan de amor, de dolor, de todo
eso; creo que habla al alma de la gente sin importar a la clase que pertenezca
porque la poesía es un lenguaje universal…
Sandra Santos en la Escuela Ecológina Niños Uniendo al Mundo
Carlos Esteban Cana: Las veces que ha
dado lectura a su poesía durante este Festival Internacional de Poesía, de inmediato
se puede palpar cierta raíz musical…
Sandra Santos: Sí, eso me han
comentado que mi poesía era musical y es curioso porque hay una frase del poeta
Paul Valery que muestra la poesía como una oscilación
entre el sonido y el sentido, y yo he tratado siempre en mi poesía de encontrar
ese equilibrio entre sonido y sentido. Para mí es muy importante que tenga una
cadencia, una musicalidad entrañable. No se trata de algo demasiado formal o
técnico, de dividir solamente los versos, por ejemplo, con rima. Me gusta mucho
utilizar la rima pero me interesa también que tenga esa musicalidad. Y eso se
nota más en portugués que cuando leo en español.
Carlos Esteban Cana: La audiencia
escuchó su poesía en español con interés y agrado, pero oír la declamación suya
de esos mismos poemas en portugués, su idioma vernáculo, ciertamente le sumó a
esa dimensión musical inherente de la que estamos hablando.
Sandra Santos: Es curioso porque hay
gente que me dice que cuando hablo o leo en portugués hablo más bajo. Es como
un diálogo íntimo, algo más sentido. Y cuando hablo en español es más alto, más
expresivo. ¿Entiendes? Es completamente distinto. Un poema tiene un doble
significado, una doble interpretación cuando es leído en los dos idiomas. Pero
es eso, la poesía es pura interpretación.
https://youtu.be/T3ARJYYmT-o
O Mundo da Poeta Sandra Santos
Carlos Esteban Cana: Hablemos ahora de
su proceso creativo… ¿Cómo Sandra Santos fluye cuando está inspirada?
Sandra Santos en Puerto Rico
Sandra Santos: Últimamente no me
siento muy inspirada, ¿por qué?, porque estoy viviendo mucho, intensamente.
Cuando vivo mucho no tengo necesidad de escribir. La poesía llega cuando estoy
más relajada o cuando estoy más triste o nostálgica. Normalmente se da cuando
estoy en un estado más íntimo. La poesía se presenta cuando no estoy haciendo
nada más porque en tal estado es que estoy sintiendo. Vivir, claro, es sentir
también pero se da de un modo automático. El proceso creativo se da cuando
estoy en un modo natural en el que las cosas pueden fluir y es así que la
poesía puede surgir porque hay espacio. Y todo tiene que ver con espacio.
Carlos Esteban Cana: Espacio, así se
titula también el poema más extenso, y quizás más ambicioso, del poeta español Juan
Ramón Jiménez… Pero volvamos a eso de que todo, a su modo de ver, Sandra, tiene
que ver con espacio.
Sandra Santos: En esa dirección el
poeta Wallace Stevens dice que la vida no es una cuestión de personas sino de
lugares y es muy interesante eso porque, por ejemplo, cuando iba en el avión
para llegar aquí estaba pensando: Qué hermoso
es este País que ya se me está presentando con un atardecer maravilloso, con
unos colores mágicos. En ese momento yo estoy entrando en una realidad
paralela, completamente mágica. Ahí la poesía está llegando porque ya va
teniendo su lugar. Pero antes no, porque yo estaba enfocada en mi trabajo, en
los muchos compromisos profesionales que tengo, etc…
Sandra Santos en San Lorenzo, Puerto Rico
Carlos Esteban Cana: Sandra Santos, ¿a
qué se dedica? ¿En que trabaja?
Sandra Santos: Actualmente soy
traductora, pero hace un año estaba trabajando en Madrid dando clases de portugués
en una academia; me gusta mucho dar clases. Actualmente, como le dije, soy
traductora free-lance.
Carlos Esteban Cana: En el futuro,
¿interesa usted abordar otros géneros literarios?
Sandra Santos: De chica he escrito una
novela. Creo que en algún momento haré teatro. Pero siempre lo que me ha
gustado es escribir poesía. A veces escribo prosa poética, una mezcla de
narrativa con poesía. Y eso me gusta porque es como un híbrido, un híbrido de
lenguajes, de tipos de comunicación muy distintos que se juntan y se forma algo
original; es un diálogo más profundo pero también más ecléctico y eso es
interesante; más plástico para el artista que puede trabajar otro tipo de cosas
que no se puede trabajar en la poesía; cosas más confesionales, como si fuera
un diario. Sabes, a mí me gusta ese tipo de género entre carta y diario.
Carlos Esteban Cana: Aquí en Puerto
Rico, ese tipo de escritura confesional que menciona, tiene espacio en los
talleres que ofrece una de nuestras poetas más importantes: Mairym Cruz Bernal.
Sandra Santos: Curiosamente, entre mis
influencias de esa literatura confesional están poetas mujeres suicidas como Sylvia
Plath y Anne Sexton de Estados Unidos, Florbela Espanca de Portugal, Ana Cristina Cesar de Brasil
y otras más. Y me gustan mucho porque todas tenían su diario. Alejandra
Pizarnik, de Argentina, tenía una escritura diarística y poes ía, y las dos son
buenas; géneros distintos pero ambos tienen valor. Y sí, estoy influenciada por
ese tipo de literatura pero no me voy a suicidar.
Sandra Santos y los poetas boricuas Alberto Martínez Márquez y Katia Chico, entre otros
Carlos Esteban Cana: Así sea, Sandra.
Que las fuerzas divinas siempre le cuiden. Y volviendo a cosas más terrenales,
¿está trabajando en este momento en otro libro?
Sandra Santos: Ya tengo un par de
poemas que escribí hace tiempo y que aspiro a publicar en dos años, más o
menos, porque quiero que este primer libro (Éter)
tenga espacio para respirar. Y pienso escribir otro tipo de poemas hablando de
la muerte porque es una temática que me interesa mucho. Veo la muerte como un
performance, porque esa muerte de la que quiero hablar no es necesariamente
literal. O sea, no tiene porque serlo porque aunque siempre estamos muriendo,
todos los días estamos renaciendo. Y de esa manera también estamos creando formas
distintas de lenguaje. La gente se siente cómoda cuando está representando
otros roles. Y ese también es el rol del poeta: ser otro. Como decía Fernando
Pessoa…
Carlos Esteban Cana: “El poeta es un
fingidor…”
Cartas para un Nuevo Mundo
Sandra Santos: Exacto: “El poeta es un
fingidor./ Finge tan completamente/ que hasta finge que es dolor/ el dolor que
en verdad siente”. Sí. Eso es.
Carlos Esteban Cana: Escritora Sandra
Santos, bienvenida a Puerto Rico y gracias por estos 27 minutos de poesía y
reflexión que nos ha regalado. 27, número que nos devuelve indirectamente a las
escritoras de literatura confesional que antes mencionó; porque el número 27 también identifica al
grupo de artistas (en su mayoría músicos) del llamado “Club de los 27”. En todo
caso dejemos mejor que el número 27 nos refiera a otro tipo de referentes como
la Generación española del 27…
Sandra Santos: Fíjate, ahora que
mencionas el 27 pienso que tiene una interesante relación conmigo. En
numerología, mi día, mi mes y mi año de nacimiento forman un nueve. Y me he
dado cuenta que cada nueve años me pasa algo muy particular, curioso,
memorable. Y por eso sé, intuyo, que algo así, quizás un acontecimiento, me va
a pasar a los 27, pero estoy segura que no será el suicidio. Creo que será la
maternidad o algo relacionado. Ahora tengo 24 años. Ya veremos…
***
Nota del 26 de septiembre de 2021: Lo que sí está
sucediendo en estos momentos en la vida de Sandra Santos, a dos años y medio de
esta entrevista, es que la escritora portuguesa ha culminado su nuevo libro
“Silente” y para publicarlo precisa de su ayuda. Si es posible para usted
contribuir a la realización de este acontecimiento editorial y nuevo hijo
literario de la poeta, acceda a la siguiente dirección:https://www.gofundme.com/f/a-poeta-sandra-santos-quer-publicar-um-novo-livro
Cómo anticipo al contenido de “Silente” de Sandra
Santos, presentamos a continuación el video de la poesía “Um Novo Ser”:https://youtu.be/6-Ti2xwz6qo