domingo, mayo 24, 2020

En las letras, desde Puerto Rico. Serie de los Archivos: Tony Croatto más vigente que nunca

por Carlos Esteban Cana

El pasado 3 de abril se cumplieron 15 años de la trascendencia a la dimensión universal de uno de los artistas más valiosos y queridos que ha tenido Puerto Rico. Me refiero a Hermes Davide Fastino Croatto Martinis, mejor conocido como Tony Croatto, quien se estableció en el Archipiélago Boricua al final de la década de los 60. Desde entonces Croatto fue una personalidad destacada y continua en el panorama musical del País, primero como parte del dúo Nelly y Tony, después como integrante de Haciendo Punto en Otro Son y finalmente como solista. Con el tiempo también apadrinó a jóvenes artistas como el niño trovador Luis Daniel Colón y el joven cuatrista Quique Domenech que formaron parte de sus producciones discográficas. En cinco décadas de labor artística Tony Croatto, y sumando su participación en Los TNT a principios de la década del 60, grabó y participó en más de 60 discos que van desde el Pop y Rock & Roll, hasta la Nueva Trova y géneros de la música típica puertorriqueña como el Seis y la Décima. Croatto fue también una figura familiar en la televisión nacional con programas como “Tony Croatto y su pueblo” y “Desde mi pueblo”.

A continuación “En las letras, desde Puerto Rico” aquí en Confesiones, como parte de la Serie de los Archivos, publicamos el homenaje que dedicamos a Tony Croatto en las páginas de Revista Domingo, suplemento cultural del periódico El Nuevo Día. Este artículo que al día de hoy tiene más valor y vigencia, se titula Que nadie se sorprenda (el cantor, la caricia y su voz). El mismo fue publicado originalmente el domingo 19 de febrero de 2006.


QUE NADIE SE SORPRENDA
(el cantor, la caricia y su voz)
Lo que tu corazón siembre
eso habrá de cosechar
Tony Croatto
en Nacemos para servir


Mis gustos musicales son variados, tal como los de la mayoría de las personas. En mi audioteca puede estar la colección discográfica de los Beatles como grabaciones dedicadas a Vivaldi a Palestrina o a Tchaikovsky. El panorama es diverso, desde los trabajos de un Danny Rivera hasta lo más reciente del Orfeón San Juan Bautista. En una misma tarde puedo estar escuchando una canción de Bob Dylan o el Taller de Cantautores así como la crítica social del Tego o Vico C; el Dark Side Of The Moon de Pink Floyd, el Poema de Delirium o el American Idiot de Green Day.

Entre todo ese panorama diverso guardo un lugar especial para la discografía de Tony Croatto. Su música la aprendí amar cuando sábado tras sábado y, libre de asignaciones escolares, la escuchaba mientras colaboraba con mis padres en las diferentes tareas del hogar. No tardé mucho en aprenderme piezas como "Temporal", "María de la vida", "Los carreteros" o "Correr sabana", entre muchas otras.
Ya adolescente, su música nos sirvió para elaborar dinámicas de confraternización para el grupo de jóvenes católicos de Cataño pueblo. Gracias a la experiencia adquirida tras haber sido alumno del actor Armando Pardo (quien me sugirió que estudiara comunicaciones), montamos una pequeña compañía teatral. Y así utilizamos la música de Croatto para obras como “La carreta” de René Marqués y “La Resentida” de Enrique Laguerre. Tampoco faltaron sus interpretaciones durante nuestro espectáculo anual “Variedad en navidad”.

Más tarde, durante mis años universitarios, y para la misma época que escenificaban su “Concierto Original”, descubrí el legado que había dejado Haciendo Punto en Otro Son y toda esa amalgama de música poematizada o poemas musicalizados. "En la vida todo es ir" y el "Oubao Moin" de Corretjer, el "Masa" de Vallejo. Sus canciones también me llevaron a cuentos, es decir, a historias que se contaban -o cantaban- con un principio, desarrollo y final. Entre ellas podría señalar "Mujer de 26 años" o "Agüeybana". Y en todas ellas siempre destacaba la voz de Croatto.

Muchos años después tuve la oportunidad de conocerle personalmente. Ese privilegio se lo debo Dalia Nieves, vicepresidenta de la Feria Internacional del Libro. Durante el año 2001 la poeta me dio la oportunidad de ser director de prensa del evento. Calzar los zapatos del periodista Ariel Crespo, quien por años había asumido esa labor con excelencia, fue todo un reto. Y fue durante la celebración de la 5ta edición de la FIL, mientras coordinaba los eventos en tarima junto al poeta Eric Landrón, que tuve la ocasión de dirigirle unas palabras. En esa oportunidad, aproveché el instante para presentarle a mis padres; sabía que sería muy significativo para ellos, pues amaban su música. Y después de esa fecha hubo otros encuentros, que aunque breves fueron muy significativos.
Recuerdo uno frente a la cárcel federal, allí cantó por la Paz para Vieques y por los desobedientes civiles que tomaban la antorcha de Gandhi. También permanece fresca en mi memoria su presentación en el homenaje que la Asociación de Graduadas de la Universidad de Puerto Rico le rindió al poeta nacional Francisco Matos Paoli. Allí Croatto cantó unas series de nanas de don Paco y de doña Isabelita Freire que él había musicalizado. Aquellas hermosas piezas están contenidas en una grabación llamada “Nanas”.


Nuestro último encuentro personal fue uno casual. Era un jueves en la tarde y para la fecha yo me
desempeñaba como Coordinador Editorial para el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Me encontraba en una de esas semanas en que las visitas a diferentes archivos era la orden del día. En esas estaba cuando me lo encontré en las escalinatas del Ateneo Puertorriqueño.

No creo que me equivoque si describo ese breve intercambio como uno reconfortante. De todos los temas que hablamos destaco uno. Mi esperanza de que algún proyecto suyo reuniera aquellas canciones de su catálogo, quizás menos conocidas por el público, que tocaban una fibra humana muy particular; aquellas que son compañía adecuada en momentos difíciles. Y así le hice mención de canciones como "Mi lucha", "Cuando se tiene un hijo", "Despedida", "El encuentro", "Madre mía", "Mismor", "Nacimos para servir", entre otras; piezas que serán atesoradas tanto como “Niño Jesús”, "Cucubano", "El Coquí" o "Son borinqueños". Como siempre, cerró aquel encuentro con su caracterizadora modestia, y añadió que mis palabras eran caricia para su corazón.

En dos ocasiones más tuve la oportunidad indirecta de estar en contacto con Croatto. La primera fue conversando con el vocalista de Fiel A la Vega. Lo había entrevistado para la revista CulturA y le informaba la fecha de publicación de la misma. Aproveché la oportunidad para decirle que había adquirido "La Prosperidad", el proyecto discográfico más reciente de los Fieles, y le hablé de las canciones que habían capturado mi atención de inmediato: "Encontrarte es una historia", "No tan atractiva verdad" y "Croatto". De la última, le pregunté y me contó que era un homenaje suyo al cantor. A las palabras de ánimo que en un momento particular y necesario Croatto le prodigó. De ese intercambio humano hizo alquimia Auger, y versos como estos salieron en su canción:

"Reparte sol,
que no se quede luna llena
sin reflexión,
que haya paciencia en tu luz,
pero memoria en tu adiós,
sigue... reparte sol,
cuando un día te voltees
en otra estación
habrán viejas calles sin luz...
con color..."…

La segunda y última vez que vi a Croatto fue recientemente durante su participación en un programa especial de Cultura Viva, dedicado a Tite Curet Alonso. Si me hubiera enterado con tiempo de que estaría ese día en TUTV, lugar en el que laboro actualmente, habría adelantado mi hora de llegada para saludarlo. Pero tuve que conformarme con retransmitir su participación durante la madrugada.

Un amigo se nos ha ido. Un ser que amó de manera intensa a Puerto Rico. Hemos sido receptores de su nobleza, de lo que aportó a nuestra música y a la cultura puertorriqueña. Sin duda alguna, su voz, que acarició tantas veces nuestros corazones, permanece entre nosotros y seguirá haciéndolo.
Durante esta última semana el corazón del pueblo ha latido por Croatto; de ahí ha emanado la belleza de su homenaje. Ciertamente el cantor fue testigo de ese amor manifiesto. Pero que nadie se sorprenda, lo ocurrido no era posible que sucediera de otra manera. Él había cumplido, desde hace mucho, con su “compromiso de hijo”, con su “juramento cabal”, y su canto siempre sirvió “para unir, no separar”. Y Tony recogió los frutos de su cosecha.


***

Carlos Esteban Cana comenzó su labor como periodista cultural a finales de los 80s en Senderos, revista del pueblo de Cataño dirigida por el escritor Angelo Negrón. En 1991 conoce al escritor Antonio Aguado Charneco en las Peñas literarias del Hotel El Convento, quien se convertiría en su mentor literario. En ese mismo año conoció a Amílcar Cintrón, Juan Carlos (Quiñones) Fret-Alvira, Rodrigo López Chávez y Joel Villanueva con quienes fundaría la revista y colectivo Taller Literario. A lo largo de la década y después en una segunda serie durante la primera década del nuevo siglo, Taller Literario se convirtió en un importante referente en las letras boricuas. Después y simultáneamente a la presencia y gestión cultural del colectivo, Carlos Esteban Cana se especializó como productor de contenido (mucho antes de que el término se acuñara) de ahí su labor como editor del boletín “En las letras, desde Puerto Rico”, reproducido en diferentes bitácoras como: Confesiones, de Angelo Negrón;  Boreales, de Yolanda Arroyo Pizarro; Bocetos de una ciudad silente (ahora Silencios de papel), de Ana María Fuster Lavín; y Buscando la luz al final del túnel, de Caronte Campos Eliseos, entre otros. En esa dirección y con el paso de los años Cana ha desarrollado columnas con un perfil muy específico, entre ellas “Breves en la cartografía cultural”, “Aquí, allá y en todas partes”, “Crónicas urbanas” (para Diálogo Digital de la Universidad de Puerto Rico) y “Servicios de Prensa Cultural”. Gracias a su trabajo para Global Voices (2014-2017), red mundial de periodismo ciudadano, su trabajo se ha traducido a más de 10 idiomas. Cana cuenta con estudios a nivel graduado de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Ha trabajado durante 10 años en canales PBS (WMTJ Canal 40 –1994 al 1999- y WIPR canal 6 –2004 al 2009-). También se ha desempeñado como: coordinador de publicaciones para la Oficina de Comunidades Especiales (1999-2000); Director de Comunicaciones de la V Feria Internacional del Libro de Puerto Rico (2001); Coordinador Editorial y de Actividades de la Oficina de Revistas del Instituto de Cultura (2002-2004); Coordinador de Medios de El Sótano 00931 (2003-2008) por invitación del escritor y director de la revista Julio César Pol; Periodista cultural para El Post Antillano (2012-2015); Corrector y Redactor para El Visitante de Puerto Rico (2012-2016); Redactor especializado para Pro Arte Musical (2014-2015); y Crítico de libros para diversos programas de Radio Universidad de Puerto Rico (2011-2016). La obra creativa de Cana está dispersa en periódicos, revistas académicas y en diversas antologías como: De alisios y pamperos (Abrace, 2007); Estancias del sol, Selección de cuentos de Las Antillas Hispánicas (Sociedarte, 2007); Los rostros de la hidra (coedición Isla Negra Editores y Publicaciones Gaviota, 2008); Antología del Certamen Nacional de Poesía José Gautier Benítez (2006-2012); y Los nuevos caníbales vol. 3, Antología del Microcuento del Caribe Hispano (Isla Negra Editores, 2015). Carlos Esteban Cana tiene dos libros publicados: su 1ra colección de microcuentos, Universos (Isla Negra Editores, 2012); y una selección de sus 29 cuadernos de poesía titulada Testamento (Publicaciones Gaviota, 2013). Sus libros Catarsis de maletas (cuentos), Círculos concéntricos (microcuentos) y Ptolomeo (poesía) se publicarán en el curso del presente año. Desde el 2016 su audiolibro Un poeta en su propia voz está disponible en la plataforma de contenido en audio Ivoox. De igual manera diversos videos en los que el escritor  declama su propia poesía o es entrevistado por diversos medios están disponibles en YouTube. Actualmente Cana se desempeña como Community Manager en Redes Sociales y recién concluyó una Bibliografía a modo de Curriculum Vitae que comprende tres décadas de servicio cultural (1990-2020) que hasta la fecha se extiende por 86 páginas.




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