domingo, junio 21, 2020

Aquí, allá y en todas partes: Menudo en 20 canciones


por Carlos Esteban Cana 


Hoy escribiré sobre el impacto musical del grupo Menudo. Como dijo alguna vez el Dr. Eliseo Colón en una de sus clases de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, y que parafraseo de esta manera: Puerto Rico en la segunda mitad del siglo XX tuvo tres bienes artísticos de exportación internacional: el astrólogo Walter Mercado; la vedette Iris Chacón; y el grupo juvenil Menudo. Y es en esta agrupación de jóvenes que quisiera detenerme para ofrecer unas impresiones sobre su trayectoria, focalizando en la dimensión musical del mismo. Olvídese de que Menudo era un conjunto de chicos que hacía delirar a las adolescentes por el aspecto físico de sus integrantes, por su coreografía o por algún dote carismático en cada uno de los integrantes. Lo cierto es que Menudo, mirado 43 años después de su fundación, ofreció a Puerto Rico, a Latinoamérica y al Planeta un conjunto de canciones que por su pegajosa  melodía ha deleitado a diversas generaciones hasta nuestros días. En otros artículos reflexionaré sobre diferentes aspectos del fenómeno artístico que nació en Caguas en 1977 de la mano de Edgardo Díaz, pero en este escrito que usted lee hoy gravito sobre sus piezas musicales más conocidas. Y no nos llamemos a engaño, es de conocimiento público que cuando Menudo grababa en el estudio recibía ayuda de otros cantantes a la hora de fortalecer los coros de cada pieza elegida para figurar en sus producciones discográficas. Mencionado lo anterior me detendré en 20 canciones que, de un modo u otro, conservan su magia (nombrémoslo así), cuatro décadas después, cuando ya es evidente el auge de covers de sus canciones.

1. Fuego (1978)


Con esta canción se abrió para Menudo la puerta de la fama en Venezuela, y por tanto de Latinoamérica. Interpretada por todo el conjunto, “Fuego” dio nombre al séptimo disco que en una primera versión fue titulado con el propio nombre del conjunto. Ya bajo el título de “Fuego” integraban el grupo René Farrait, Xavier Xerbiá, Johnny Lozada, Miguel Cancel y Ricky Meléndez, quizás la configuración de Menudo más conocida. La primera versión de esta canción se encuentra en Laura, producción discográfica de 1978.



2. El ayer (1978)


Esta canción fue incluida en Laura, segundo álbum del conjunto. En su primera versión “El ayer” tuvo como vocalista a Nefty Sallaberry. Luego se volvió a grabar tres años después con Rene Farrait para el disco “Fuego”. Fue compuesta por Socorro Centeno, y tuvo tal impacto que se convirtió en la canción preferida de las clases graduandas de la época. Este video a continuación, que ilustra bien el impacto global que tuvo el conjunto, es una versión realizada por los exmenudos para lo que se dio a conocer como El Reencuentro.




3. Voy a América (1979)


Esta pieza, interpretada por René Farrait, formó parte del tercer disco del grupo, Chiquitita (1979), titulado así por la famosa canción de Abba.  “Voy a América” fue incluida después en “Xanadu” (1981), octavo disco de Menudo que contiene covers de canciones de Queen, Kiss, Village People, Abba y Olivia-Newton John. Según la información disponible esta canción fue compuesta por Julio Seijas, Eddy Guerin y Claudio Villa.





4.   No quiero decir adiós (1980)


Esta pieza fue ganando su lugar entre las favoritas del público pues se convirtió en la canción final por excelencia del programa “La gente joven de Menudo” que transmitía Telemundo cada sábado a principios de los 80. “No quiero decir adiós” es también la pieza que cierra el disco “Más mucho más” y es cantada por todo el conjunto.






5.     

Sueños (1981)


Esta canción, en su primera versión, fue interpretada por Carlos Meléndez. Luego fue grabada por Rene Farrait, quien manifestó alguna vez que fue la primera canción en la que figuró como vocalista principal. También fue la última que cantó como parte de Menudo en la televisión venezolana en 1982. El contenido de “Sueños” gira en torno al modo ideal en que los humanos podrían desenvolverse en sociedad.  La canción cierra el Lado B y por lo tanto el álbum “Fuego” de 1981.




6.      Quiero ser (1981)


“Quiero ser” le da nombre al segundo álbum que Menudo grabó en el 1981. Esta pieza compuesta por Carlos Villa, Alejandro Monroy y Edgardo Díaz, tiene como vocalista principal a René Farrait. Una balada rock que tiene como eje central la amistad. “Quiero ser” fue además el nombre que llevó la telenovela que Menudo protagonizó junto a Caridad Canelón en el año 1981 en Venezuela.





7.      Rock en la TV (1981)


“Rock en la TV” fue compuesta por Carlos de la Villa y Edgardo Díaz, y tuvo la peculiaridad de tener dos vocalistas principales: Miguel Cancel y Xavier Serbiá.
“Rock en la TV” es la tercera canción del álbum “Quiero ser”.









8.     Súbete a mi moto (1981)


Quizás la pieza más popular del conjunto y la gran favorita a la hora de cerrar los conciertos. La misma le ha dado nombre a la serie de televisión de 15 episodios que está por estrenar en Amazon Prime Video  y que será transmitida a 200 países (acerca de la primera conformación del grupo) y también al espectáculo más reciente que ofrecieron los exmenudos en Puerto Rico y en ciudades de Estados Unidos entre el 2019 y 2020. En su versión original “Súbete a mi moto” fue vocalizada por Rene Farrait. Dos versiones más de esta canción fueron grabadas por Menudo: en inglés bajo el título Motorcycle Dreamer para el álbum Reaching Out; y en portugués Sobe Em Minha Moto para la 15ta producción discografía del conjunto titulada Mania. En ambas versiones de 1984, figuró como vocalista Ricky Meléndez. “Súbete a mi moto” fue escrita por Carlos de la Villa, Alejandro Monroy, Edgardo Díaz y M. Pagán.


9.      Claridad (1981)


Esta canción, con su enigmática letra, compuesta por el italiano Umberto Tozzi, fue un éxito contundente en varios países ocupando los primeros lugares de las listas de popularidad, particularmente en México. “Claridad” cerraba el Lado A del álbum “Quiero ser”.






10.  Me voy a enamoriscar (1981) 

Esta canción tiene como vocalista a Miguel Cancel, uno de los vocalistas más populares del conjunto. Con “Me voy a enamoriscar” cierra también el disco “Quiero ser”.











11. Quiero rock (1982)


“Quiero rock”, compuesta por Alejandro Monroy, Carlos Villa y Julio Seijas, marcaba con total claridad los nuevos linderos roqueros del grupo. Esta canción, con Miguel Cancel como vocalista, figura como primera canción de “Por Amor”.  





12.  Cuando pasará (1982)


En esta canción figuró como vocalista principal Miguel Cancel y más allá de Menudo tuvo nueva vida gracias a otro integrante del quinteto, Robi Draco Rosa que la incluyó en su tercera producción discográfica como solista en 1994. “Cuando pasará” también tiene historia antes del disco “Por amor” pues la versión original puede ser escuchada en el álbum “Un amigo como tú” del grupo español La Pandilla, el gran precedente de Menudo. La misma fue compuesta por Luis Gómez-Escolar y Julio Seijas en 1976.







13.  Es por amor (1982)
 

Es pertinente señalar la importancia que tuvo Miguel Cancel en Menudo, a tal nivel que cuando decidió abandonar el grupo (algunos señalan el cambio de voz como motivo) en 1983, se lanzó al mercado un disco que agrupaba 12 canciones en las que había destacado como solista titulado Adiós, Miguel. “Es por amor” es una de las piezas que mejor ejemplifica la capacidad de Cancel para interpretar. La misma fue escrita por Carlos Villa, Eddy Guerin y Julio Seijas. Esta canción dio nombre al álbum “Por amor” de 1982.






14.  La chispa de la vida (1982)


Esta fue la primera canción que tuvo como vocalista a Charlie Massó, quien sustituyó a Rene Farrait en 1982. La canción cierra el Lado A del disco “Por amor”. “La chispa de la vida” fue compuesta por Alejandro Monroy.








15.  Susana (1982)


Con “Susana” cierra la producción discográfica “Por amor”. Compuesta por Luis Gómez-Escolar, esta canción, que tiene como eje temático el amor adolescente en pleno verano, brilla por el trabajo coral que tiene su mejor momento en el crescendo que apalabra el nombre de la chica.










16.  A volar (1982)


Escrita por Edgardo Díaz, Carlos Villa de la Torre y Alejandro Monroy, es la primera canción de la banda sonora de “Una aventura llamada Menudo”, película realizada en 1982 y que tiene al conjunto como protagonista. Miguel Cancel es el vocalista de esta canción que siempre ha sido de las favoritas del público.






17.   Cámbiale las pilas (1982)


Con una letra y música que, como diría el escritor Antonio Aguado Charneco, le “yompea” las baterías a cualquiera, “Cámbiale las pilas” fue escrita por Carlos Villa de la Torre y Alejandro Monroy. La misma fue incluida en “Una aventura llamada Menudo” y tiene como cantante principal a Ricky Meléndez. Este video tiene un valor particular para l@s fanatic@s del conjunto porque documenta la despedida del propio Meléndez. Tras siete años el más veterano del conjunto decía adiós al conjunto donde todo comenzó: Caguas, Puerto Rico. Y también muestra la primera vez que Ricky Martín subió al escenario como integrante de Menudo.





18.  No te reprimas (1983)


Otra canción que, como “Cámbiale las pilas”, tiene como eje temático celebrar la vida y animar al oyente. “No te reprimas” fue escrita por Edgardo Díaz, Alejandro Monroy y Carlos Villa y cierra “A todo rock”, el 14to disco de Menudo.











19.  Piel de manzana (1983)


“Piel de manzana” tiene como vocalista a Charlie Massó y destaca por la armonía vocal que logra el conjunto. Esta canción forma parte de “A todo rock” y fue compuesta por Edgardo Díaz, Alejandro Monroy, M. Pagan y Carlos Villa de la Torre.  








20.  Indianápolis (1983)


Indianápolis, compuesta por Alejandro Monroy y Carlos Villa de la Torre, es la canción que abre el disco “A todo rock”. La canción tiene como eje temático las 500 millas de Indianápolis, una de las carreras automovilísticas más antiguas del Planeta que tuvo su primera edición en 1911. Charlie Massó le da voz a esta pieza, tres minutos y medio de puro rock.










domingo, mayo 31, 2020

En las letras, desde Puerto Rico. Serie de los archivos: Apuntes de la escritora Magaly Quiñones sobre su trayectoria poética

por Carlos Esteban Cana

Puerto Rico aún celebra los 50 años de la publicación del primer libro de la Poeta Nacional Magaly Quiñones. Ese acontecimiento sucedió el 20 de agosto de 1969. “Entre mi Voz y el Tiempo” fue el título de ese primer poemario. Cinco décadas después y 17 libros publicados hasta la fecha, ya el sello distintivo de esta escritora boricua, nacida en 1945 en Ponce, es más que claro y reconocible. Poesías suyas como Pier 17 (Me quedo lela), Tengo un mal o Para mejor mirarnos, son solicitadas en cada recital que ofrece Quiñones. Poco a poco el lector está haciendo suya esa poesía que la escritora ha sembrado consecuentemente durante cinco décadas, fiel a su oficio. Lo que le ha permitido recibir valiosos reconocimientos como el Premio Mairena, el Premio Pen Club al mejor libro de Poesía, la Medalla del Instituto de Cultura y el Premio Alejandro Tapia y Rivera, entre otros. Y de igual manera, con el paso del tiempo, ha habido instituciones y personalidades de la cultura puertorriqueña que, en más de una ocasión, han manifestado su apoyo a la candidatura de Magaly Quiñones para el Premio Nobel de Literatura.

Hoy “En las letras, desde Puerto Rico” y como parte de la Serie de los archivos, compartimos desde Confesiones la ponencia que ofreció Magaly Quiñones acerca de su trayectoria durante el evento que marcó el 45to aniversario de la publicación de su primer poemario. Esto sucedió en el centro de actividades que se conoció como Plaza de la Cultura (en Hato Rey) el 20 de agosto de 2014. El recital llevó por tituló “La poesía necesaria de Magaly Quiñones” y en el mismo participaron las escritoras Elsa Tió, Beatriz Santiago Ibarra, Aurora Sonilú Pérez y la guitarrista Nélida Cortés. Ahora le cedemos la palabra a esta gran poeta boricua y caribeña, autora de importantes poemarios como Era que el mundo era, Nombrar, Sueños de Papel, o Pasión y libertad. Con ustedes, Magaly Quiñones.

Notas en torno 45to aniversario

Magaly Quiñones: “Comienzo por aclarar el título de la actividad. La he llamado POESIA NECESARIA por varias razones. Llevo más de la mitad de mi vida dedicada a la literatura ya que comencé a escribir a los 8 años. Los 3 poemas que leyeron las compañeras poetas son poemas repentistas, o sea, escritos de repente, provocados por alguna sacudida emocional. La muestra que leeré da fe de que mi poesía parte de vivencias, experiencias propias o ajenas. Otros poemas, inevitablemente, han sido creados por encargo para satisfacer una necesidad del peticionario. Este quehacer me ha llevado a leer mi poesía en diversos países de América y Europa y en lugares e instancias tan insospechadas como funerales, bodas, cumpleaños, centros de salud mental, hogares de envejecientes, plazas públicas, hospitales, escuelas, hoteles, cafeterías, barras, iglesias, etc. De ahí el que mi poesía fluya por dos vertientes: la poesía amorosa -natural en mí-, y la poesía social. Debo dar gracias porque me crié en un ambiente propicio, hogar de escasos recursos pero siempre abierto a las artes. Mis padres se ocuparon de guiarme y alentarme en el camino de la creación literaria. Y, como siempre digo a los niños cuando visito las escuelas: ‘Para llegar a ser un buen escritor o un buen pintor, primero hay que aprender a mirar, mirar con detenimiento para poder ver lo que los demás no ven, bien sea porque miran el todo sin apresar los detalles o porque van de prisa y obvian lo importante, lo verdaderamente esencial. Lo que solo se ve con los ojos del alma, como diría el Principito de Saint Exupery. Como me gustan todas las expresiones del arte he incursionado, en diversas etapas de mi vida, en la música (en mis años de Universidad, canté en un trío); luego tomé cursos de pintura y artes gráficas –de ahí el que haya podido ilustrar algunos de mis libros; también tomé cursos de periodismo; y aprendí a hacer tallas en madera. Y por ser hija de un obrero nacionalista, cobré conciencia de los males sociales, a muy temprana edad, y escribo poesía de protesta, poesía ecológica y educativa. El haber vivido en la diáspora, en tres estados de la nación americana, reforzó mi lucha porque miré de lejos y objetivé los problemas de la Isla”.

“Puedo decir que mi voz se ha levantado en muchas ocasiones para combatir el abuso contra la mujer, contra los niños o contra cualquier otra injusticia. No niego que, precisamente por ser mujer en un mundo dominado por los hombres, el proceso de hacer valer mi voz ha sido difícil. Pero, eso -poco a poco- ha ido cambiando. Si hoy hablamos de Neruda, Benedetti, Nervo, Lorca y Machado…, también podemos hablar de Julia, Clara, Gabriela, Alfonsina, Sor Juana y Teresa de Ávila. En el 1969, conocí a la gran poeta arecibeña Carmen Alicia Cadilla, ella leyó mis versos y me recomendó que los publicara de inmediato. Al principio sentí temor ante esta gran responsabilidad pero ella me alentó y dijo: ‘Yo te ayudo’. Así nació mi primer libro. El dibujo de portada lo hizo el gran pintor y amigo Toño Martorell; y los dibujos interiores los hizo otro arecibeño, Ernesto Álvarez. El prólogo lo escribió el destacado periodista -del ya desaparecido periódico El Mundo-, Don Pepe Romeu. El editor fue un español, José Nieto, amigo de Carmen Alicia, quien se llevó el manuscrito a la editorial Juan Ponce de León en Castilla y un mes después lo envió (ya encuadernado) por barco a San Juan.

Para cubrir los gastos de la publicación acudí a mis amigos universita-rios y a una profesora inolvidable que organizó charlas, rifas, recolectas, hasta que se completó el total. Me refiero a la educadora y promotora cultural, Maude Enid Routté. El recibimiento que se le dio a este libro en Puerto Rico por parte de escritores e intelectuales como Josemilio González, Wilfredo Braschi y Enrique Laguerre, entre otros, me motivó a seguir en el oficio que hoy, 45 años después, celebro con ustedes. Aparte de las incontables lecturas que he hecho a través de mis estudios, también he conocido personalmente muchos personajes o figuras públicas que han influenciado mi escritura. Algunos de los que recuerdo de forma destacada son: en mi infancia a Marilyn Monroe y, en mi temprana juventud, a Diana Ross, Salvador Dalí, Paolo Freire, Mario Benedetti, Isabel Allende y uno que conocí siendo estudiante universitaria y que cambió mi forma de pensar: el poeta nicaragüense, Ernesto Cardenal. Por eso he incluido en esta lectura la Carta Abierta –de mi epistolario- que hice llegar a sus manos días después de su despedida, por medio de un amigo. En el ámbito local, conocí de niña a Don Pedro Albizu Campos y, posteriormente, en mi juventud, a Juan Antonio Corretjer, Clemente Soto Vélez, Graciany Miranda Archilla, Pedro Juan Soto y Abelardo Díaz Alfaro, entre otros. Con todos ellos estoy en deuda y tengo mucho que agradecerles”.

La Poesía es necesaria porque propicia y aumenta nuestra sensibilidad. La Poesía es necesaria porque edifica el espíritu además de fomentar y desarrollar valores. La Poesía es necesaria porque nos da voces de alerta ante los peligros cotidianos. La Poesía es necesaria porque nos alienta a buscar y perseguir la bondad y el asombro que nos provoca el enfrentarnos con la Belleza.


“Muchas gracias”.



viernes, mayo 29, 2020

Club de Lectores en línea- María Zamparelli conversa con Carlos Esteban Cana

Todos y todas están invitados a conectarse a este conversatorio que tendré con la escritora María Zamparelli. En principio hablaremos sobre mi primer libro, Universos, pero también habrá espacio para conversar sobre periodismo cultural y poesía. El evento será este sábado a las 2pm. y es auspiciado por El Post Antillano (EPA). Los detalles para conectarse están en el anuncio. Agradezco al director de EPA, Daniel Nina Estrella, la invitación.

domingo, mayo 24, 2020

En las letras, desde Puerto Rico. Serie de los Archivos: Tony Croatto más vigente que nunca

por Carlos Esteban Cana

El pasado 3 de abril se cumplieron 15 años de la trascendencia a la dimensión universal de uno de los artistas más valiosos y queridos que ha tenido Puerto Rico. Me refiero a Hermes Davide Fastino Croatto Martinis, mejor conocido como Tony Croatto, quien se estableció en el Archipiélago Boricua al final de la década de los 60. Desde entonces Croatto fue una personalidad destacada y continua en el panorama musical del País, primero como parte del dúo Nelly y Tony, después como integrante de Haciendo Punto en Otro Son y finalmente como solista. Con el tiempo también apadrinó a jóvenes artistas como el niño trovador Luis Daniel Colón y el joven cuatrista Quique Domenech que formaron parte de sus producciones discográficas. En cinco décadas de labor artística Tony Croatto, y sumando su participación en Los TNT a principios de la década del 60, grabó y participó en más de 60 discos que van desde el Pop y Rock & Roll, hasta la Nueva Trova y géneros de la música típica puertorriqueña como el Seis y la Décima. Croatto fue también una figura familiar en la televisión nacional con programas como “Tony Croatto y su pueblo” y “Desde mi pueblo”.

A continuación “En las letras, desde Puerto Rico” aquí en Confesiones, como parte de la Serie de los Archivos, publicamos el homenaje que dedicamos a Tony Croatto en las páginas de Revista Domingo, suplemento cultural del periódico El Nuevo Día. Este artículo que al día de hoy tiene más valor y vigencia, se titula Que nadie se sorprenda (el cantor, la caricia y su voz). El mismo fue publicado originalmente el domingo 19 de febrero de 2006.


QUE NADIE SE SORPRENDA
(el cantor, la caricia y su voz)
Lo que tu corazón siembre
eso habrá de cosechar
Tony Croatto
en Nacemos para servir


Mis gustos musicales son variados, tal como los de la mayoría de las personas. En mi audioteca puede estar la colección discográfica de los Beatles como grabaciones dedicadas a Vivaldi a Palestrina o a Tchaikovsky. El panorama es diverso, desde los trabajos de un Danny Rivera hasta lo más reciente del Orfeón San Juan Bautista. En una misma tarde puedo estar escuchando una canción de Bob Dylan o el Taller de Cantautores así como la crítica social del Tego o Vico C; el Dark Side Of The Moon de Pink Floyd, el Poema de Delirium o el American Idiot de Green Day.

Entre todo ese panorama diverso guardo un lugar especial para la discografía de Tony Croatto. Su música la aprendí amar cuando sábado tras sábado y, libre de asignaciones escolares, la escuchaba mientras colaboraba con mis padres en las diferentes tareas del hogar. No tardé mucho en aprenderme piezas como "Temporal", "María de la vida", "Los carreteros" o "Correr sabana", entre muchas otras.
Ya adolescente, su música nos sirvió para elaborar dinámicas de confraternización para el grupo de jóvenes católicos de Cataño pueblo. Gracias a la experiencia adquirida tras haber sido alumno del actor Armando Pardo (quien me sugirió que estudiara comunicaciones), montamos una pequeña compañía teatral. Y así utilizamos la música de Croatto para obras como “La carreta” de René Marqués y “La Resentida” de Enrique Laguerre. Tampoco faltaron sus interpretaciones durante nuestro espectáculo anual “Variedad en navidad”.

Más tarde, durante mis años universitarios, y para la misma época que escenificaban su “Concierto Original”, descubrí el legado que había dejado Haciendo Punto en Otro Son y toda esa amalgama de música poematizada o poemas musicalizados. "En la vida todo es ir" y el "Oubao Moin" de Corretjer, el "Masa" de Vallejo. Sus canciones también me llevaron a cuentos, es decir, a historias que se contaban -o cantaban- con un principio, desarrollo y final. Entre ellas podría señalar "Mujer de 26 años" o "Agüeybana". Y en todas ellas siempre destacaba la voz de Croatto.

Muchos años después tuve la oportunidad de conocerle personalmente. Ese privilegio se lo debo Dalia Nieves, vicepresidenta de la Feria Internacional del Libro. Durante el año 2001 la poeta me dio la oportunidad de ser director de prensa del evento. Calzar los zapatos del periodista Ariel Crespo, quien por años había asumido esa labor con excelencia, fue todo un reto. Y fue durante la celebración de la 5ta edición de la FIL, mientras coordinaba los eventos en tarima junto al poeta Eric Landrón, que tuve la ocasión de dirigirle unas palabras. En esa oportunidad, aproveché el instante para presentarle a mis padres; sabía que sería muy significativo para ellos, pues amaban su música. Y después de esa fecha hubo otros encuentros, que aunque breves fueron muy significativos.
Recuerdo uno frente a la cárcel federal, allí cantó por la Paz para Vieques y por los desobedientes civiles que tomaban la antorcha de Gandhi. También permanece fresca en mi memoria su presentación en el homenaje que la Asociación de Graduadas de la Universidad de Puerto Rico le rindió al poeta nacional Francisco Matos Paoli. Allí Croatto cantó unas series de nanas de don Paco y de doña Isabelita Freire que él había musicalizado. Aquellas hermosas piezas están contenidas en una grabación llamada “Nanas”.


Nuestro último encuentro personal fue uno casual. Era un jueves en la tarde y para la fecha yo me
desempeñaba como Coordinador Editorial para el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Me encontraba en una de esas semanas en que las visitas a diferentes archivos era la orden del día. En esas estaba cuando me lo encontré en las escalinatas del Ateneo Puertorriqueño.

No creo que me equivoque si describo ese breve intercambio como uno reconfortante. De todos los temas que hablamos destaco uno. Mi esperanza de que algún proyecto suyo reuniera aquellas canciones de su catálogo, quizás menos conocidas por el público, que tocaban una fibra humana muy particular; aquellas que son compañía adecuada en momentos difíciles. Y así le hice mención de canciones como "Mi lucha", "Cuando se tiene un hijo", "Despedida", "El encuentro", "Madre mía", "Mismor", "Nacimos para servir", entre otras; piezas que serán atesoradas tanto como “Niño Jesús”, "Cucubano", "El Coquí" o "Son borinqueños". Como siempre, cerró aquel encuentro con su caracterizadora modestia, y añadió que mis palabras eran caricia para su corazón.

En dos ocasiones más tuve la oportunidad indirecta de estar en contacto con Croatto. La primera fue conversando con el vocalista de Fiel A la Vega. Lo había entrevistado para la revista CulturA y le informaba la fecha de publicación de la misma. Aproveché la oportunidad para decirle que había adquirido "La Prosperidad", el proyecto discográfico más reciente de los Fieles, y le hablé de las canciones que habían capturado mi atención de inmediato: "Encontrarte es una historia", "No tan atractiva verdad" y "Croatto". De la última, le pregunté y me contó que era un homenaje suyo al cantor. A las palabras de ánimo que en un momento particular y necesario Croatto le prodigó. De ese intercambio humano hizo alquimia Auger, y versos como estos salieron en su canción:

"Reparte sol,
que no se quede luna llena
sin reflexión,
que haya paciencia en tu luz,
pero memoria en tu adiós,
sigue... reparte sol,
cuando un día te voltees
en otra estación
habrán viejas calles sin luz...
con color..."…

La segunda y última vez que vi a Croatto fue recientemente durante su participación en un programa especial de Cultura Viva, dedicado a Tite Curet Alonso. Si me hubiera enterado con tiempo de que estaría ese día en TUTV, lugar en el que laboro actualmente, habría adelantado mi hora de llegada para saludarlo. Pero tuve que conformarme con retransmitir su participación durante la madrugada.

Un amigo se nos ha ido. Un ser que amó de manera intensa a Puerto Rico. Hemos sido receptores de su nobleza, de lo que aportó a nuestra música y a la cultura puertorriqueña. Sin duda alguna, su voz, que acarició tantas veces nuestros corazones, permanece entre nosotros y seguirá haciéndolo.
Durante esta última semana el corazón del pueblo ha latido por Croatto; de ahí ha emanado la belleza de su homenaje. Ciertamente el cantor fue testigo de ese amor manifiesto. Pero que nadie se sorprenda, lo ocurrido no era posible que sucediera de otra manera. Él había cumplido, desde hace mucho, con su “compromiso de hijo”, con su “juramento cabal”, y su canto siempre sirvió “para unir, no separar”. Y Tony recogió los frutos de su cosecha.


***

Carlos Esteban Cana comenzó su labor como periodista cultural a finales de los 80s en Senderos, revista del pueblo de Cataño dirigida por el escritor Angelo Negrón. En 1991 conoce al escritor Antonio Aguado Charneco en las Peñas literarias del Hotel El Convento, quien se convertiría en su mentor literario. En ese mismo año conoció a Amílcar Cintrón, Juan Carlos (Quiñones) Fret-Alvira, Rodrigo López Chávez y Joel Villanueva con quienes fundaría la revista y colectivo Taller Literario. A lo largo de la década y después en una segunda serie durante la primera década del nuevo siglo, Taller Literario se convirtió en un importante referente en las letras boricuas. Después y simultáneamente a la presencia y gestión cultural del colectivo, Carlos Esteban Cana se especializó como productor de contenido (mucho antes de que el término se acuñara) de ahí su labor como editor del boletín “En las letras, desde Puerto Rico”, reproducido en diferentes bitácoras como: Confesiones, de Angelo Negrón;  Boreales, de Yolanda Arroyo Pizarro; Bocetos de una ciudad silente (ahora Silencios de papel), de Ana María Fuster Lavín; y Buscando la luz al final del túnel, de Caronte Campos Eliseos, entre otros. En esa dirección y con el paso de los años Cana ha desarrollado columnas con un perfil muy específico, entre ellas “Breves en la cartografía cultural”, “Aquí, allá y en todas partes”, “Crónicas urbanas” (para Diálogo Digital de la Universidad de Puerto Rico) y “Servicios de Prensa Cultural”. Gracias a su trabajo para Global Voices (2014-2017), red mundial de periodismo ciudadano, su trabajo se ha traducido a más de 10 idiomas. Cana cuenta con estudios a nivel graduado de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Ha trabajado durante 10 años en canales PBS (WMTJ Canal 40 –1994 al 1999- y WIPR canal 6 –2004 al 2009-). También se ha desempeñado como: coordinador de publicaciones para la Oficina de Comunidades Especiales (1999-2000); Director de Comunicaciones de la V Feria Internacional del Libro de Puerto Rico (2001); Coordinador Editorial y de Actividades de la Oficina de Revistas del Instituto de Cultura (2002-2004); Coordinador de Medios de El Sótano 00931 (2003-2008) por invitación del escritor y director de la revista Julio César Pol; Periodista cultural para El Post Antillano (2012-2015); Corrector y Redactor para El Visitante de Puerto Rico (2012-2016); Redactor especializado para Pro Arte Musical (2014-2015); y Crítico de libros para diversos programas de Radio Universidad de Puerto Rico (2011-2016). La obra creativa de Cana está dispersa en periódicos, revistas académicas y en diversas antologías como: De alisios y pamperos (Abrace, 2007); Estancias del sol, Selección de cuentos de Las Antillas Hispánicas (Sociedarte, 2007); Los rostros de la hidra (coedición Isla Negra Editores y Publicaciones Gaviota, 2008); Antología del Certamen Nacional de Poesía José Gautier Benítez (2006-2012); y Los nuevos caníbales vol. 3, Antología del Microcuento del Caribe Hispano (Isla Negra Editores, 2015). Carlos Esteban Cana tiene dos libros publicados: su 1ra colección de microcuentos, Universos (Isla Negra Editores, 2012); y una selección de sus 29 cuadernos de poesía titulada Testamento (Publicaciones Gaviota, 2013). Sus libros Catarsis de maletas (cuentos), Círculos concéntricos (microcuentos) y Ptolomeo (poesía) se publicarán en el curso del presente año. Desde el 2016 su audiolibro Un poeta en su propia voz está disponible en la plataforma de contenido en audio Ivoox. De igual manera diversos videos en los que el escritor  declama su propia poesía o es entrevistado por diversos medios están disponibles en YouTube. Actualmente Cana se desempeña como Community Manager en Redes Sociales y recién concluyó una Bibliografía a modo de Curriculum Vitae que comprende tres décadas de servicio cultural (1990-2020) que hasta la fecha se extiende por 86 páginas.




domingo, mayo 17, 2020

En las letras, desde Puerto Rico. Serie Escritores internacionales: Encuentro con el escritor boliviano Benjamín Chávez (Primera parte).

por Carlos Esteban Cana


Conocí al escritor boliviano Benjamín Chávez cuando fue invitado a participar del XI Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico (FIPPR) en marzo del 2019. Tuve la suerte de que me concediera una entrevista en el Hostal de los Poetas, lugar donde se hospedan los poetas internacionales que participan del FIPPR en las instalaciones del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana.

Conversar con Benjamín Chávez fue una delicia porque como interlocutor no pierde la oportunidad de pensar bien su respuesta de turno, comunicar su mensaje con detalle y claridad, y formular el mismo de manera sosegada. Y lo describo como delicia porque eso, a la hora de transcribir, es una ventaja. Otra cualidad que salta a primer plano es su humildad. En ningún momento en la conversación mencionó importantes logros suyos que otros escritores destacarían de inmediato. Solo cuando me ocupo de hacer esta introducción me percato que Chávez, nacido en Santa Cruz de la Sierra (la ciudad más poblada de Bolivia) en 1971, ha publicado hasta la fecha 16 libros (de los cuales 13 son de poesía), es editor de la revista Piedra de agua, coeditor de la revista La Mariposa Mundial y editor del suplemento cultural El duende. Benjamín Chávez es además el director del Festival Internacional de Poesía de Bolivia y ha ganado importantes premios literarios, entre ellos el Premio Edmundo Camargo de Poesía 2012 y el Premio Mundial de Crónica Periodística de las Naciones Unidas por su reportaje Viaje al corazón de Bolivia.

A continuación, “En las letras, desde Puerto Rico”, aquí desde Confesiones, publica la primera parte de esa tertulia, en la que el poeta habla de sus inicios en el arte literario, puntualiza cuál fue el libro que detonó su vocación, y explica la razón que le mueve a privilegiar la poesía sobre los demás géneros literarios.

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Carlos Esteban Cana: ¿Cómo comenzó todo? ¿Qué te hizo ser escritor? ¿Qué te hizo ser poeta? ¿Cómo empezó ese poeta a nutrirse?

Benjamín Chávez: Bueno, yo recuerdo que quizás desde niño tuve una cierta inclinación hacia el arte; un poco en abstracto o un poco en general, una inclinación un poco vaga; que no estaba muy bien definida. Pero… lo digo porque intenté un poco con la música cuando era niño; me gustaba mucho el ajedrez, cosa que era un poco raro con relación al resto de mis compañeros de colegio. Luego pues volví a la música, otros géneros cuando era adolescente. Y siempre había una inclinación hacia el arte. Me gustaba mucho ir al teatro, iba muy poco porque era niño y tenía que esperar a que mi madre me lleve y las pocas veces que he ido las he disfrutado mucho y todo tuvo que ver con la lectura. Un buen día cayó en mis manos un buen libro, lo leí por azar y eso me cambió la vida y aquí me tienes.

Carlos Esteban Cana: ¿Y qué libro era ese?

Benjamín Chávez: Ese libro era un libro de cuentos de Jorge Luis Borges que se llama El libro de arena. Yo tenía 17 años y había terminado mis vacaciones. Tenía que volver a mi casa. Y estaba esperando que salga el avión. Y el avión se retrasó una hora por mal tiempo. Y entonces un tío mío que me había llevado al aeropuerto El me despidió. Ya estaba saliéndose, cuando escuchó en los parlantes que el avión se retrasaría una hora. Entonces él dijo: “Ah, mi sobrino se va aburrir”. Me compró un periódico. Un diario del día. Y con un dependiente me hizo pasar el diario. El dependiente me pregunta: “¿Tú eres Benjamín Chávez?” –Sí. “Toma. Te han mandado este periódico”. Entonces, como tenía una hora, me puse a leer el diario. Era un domingo. Y leí todos los titulares, algunas notas que me interesaban. Y en la página dominical. En la última página, había un texto que hablaba sobre Jorge Luis Borges. Era la primera vez que yo escuchaba su nombre. No sabía quién era. Pero como leí el texto ahí decía que Borges debió haberse ganado el Premio Nobel, que lo tenía muy merecido, etc. Lo que ya sabemos. Y entonces yo dije: “Este debe ser muy buen escritor. Si esto es así pues valdría la pena leerlo”. Pero bueno, ahí se quedó todo. Y dos meses después. En una feria del libro callejera. Yo pasaba por la calle. Vi un poquito los libros, y encontré un libro de Jorge Luis Borges. Y dije: “Ah, este nombre me suena. Me suena”. ¿Qué era? ¿De dónde era? Y me acordé del diario. “Ah, es el del diario”. Y cómo costaba barato porque era un libro pequeñito, pues lo compré. Me lo metí al bolsillo y me olvidé de ٞél otra vez. Me fui a casa y en la noche me serví un café. Encendí la televisión desde la cocina, para ver un poco mientras me tomaba el café. Y al rato de sentarme a tomar el café siento en el bolsillo una cosa que no que… y digo: “¿Qué es esto?” “Ah, es un libro que me he comprado en la tarde”. Y ahí mismo abrí y empecé a leer. Leí el primer cuento que era de tres páginas, cuatro páginas. Y quedé absolutamente maravillado.

Carlos Esteban Cana: Un buen libro de Borges, de su obra tardía… ¿El congreso, es el primer cuento?

Benjamín Chávez: No. El primer cuento es El otro…

Carlos Esteban Cana: Oh, sí… El cuento donde el Borges viejo se encuentra con el Borges joven en Cambridge…

Benjamín Chávez: Y bueno. No pude leer más ese día. Quedé conmocionado. Y leía un cuento por noche. No podía más. La energía me duraba todo el día.

Carlos Esteban Cana: ¿Tú tienes libros de narrativa?

Benjamín Chávez: Sí, yo he publicado una novele en el año 2015. Y también un pequeño libro que es una recolección de columnas periodísticas que yo escribí para un suplemento literario. Son entre periodísticas y literarias. O sea, son columnas para periódicos pero con temas literarios.

Carlos Esteban Cana: En estos momentos… ¿Tienes algún género literario predilecto con el que tesientes más cómodo a la hora de crear? O igual trabajas indistintamente los géneros…

Benjamín Chávez: La poesía siempre ha sido el lugar en el que me he sentido más cómodo, como tú
dices. Es decir, el ámbito en la literatura en el que creo que se juegan las cosas más importantes. Siempre he considerado la poesía como el lugar donde el lenguaje se tensa mucho. Y hay mucha tensión y todo lo interesante me parece que pasa en la poesía. La narrativa es otra cosa, que tiene su valor, por supuesto. Tienes otras posibilidades, otras potencialidades. Otro modo de entender la realidad. Es otro modo de ver el mundo. Pero yo apuesto mucho por la poesía.


Carlos Esteban Cana: ¿Y tu yo narrador y periodista le ha prestado al poeta? ¿O es a la inversa: el poeta le ha prestado al narrador?

Benjamín Chávez: Yo creo que el poeta le ha prestado a los otros. Sí, sí, sí. Es decir, en la forma de concebir la escritura, digamos desde cosas un poco obvias como el cuidado de cada frase que está muy relacionado con, digamos, la administración de recursos poéticos, dentro del poema. Donde no puede caber una palabra por demás. Todo tiene que ser muy exactamente medido. Y un poquito de eso también ha pasado a la prosa. Un cuidado por no redundar, por no divagar, por ser preciso. Eso creo que puede venir de la poesía. La concisión. Puede que sea así. Y el hecho de, en la narrativa, por ejemplo, en la novela y en algunos cuentos que he escrito, el hecho de plagarlo de imágenes. Y de hacer una estructura un poquito que permita un juego de metáforas sin que llegue a ser prosa poética, también es un préstamo de la poesía.

El escritor Benjamín Chávez (en el medio) en una lectura de poesía Bayamón, Puerto Rico, junto a Agamenón Castrillón, a la derecha (Uruguay) y Joan Bernal, a la izquierda (Costa Rica).