viernes, abril 06, 2007

Truco

Por Angelo Negrón

Mi abuelo fue el mejor mago de la comarca. Famoso por su habilidad de lograr la mayor de las sorpresas con su ilusionismo. El recuerdo de la primera vez que me llevó a una actividad de la sociedad de magos sigue muy vivo en mí. Contaba yo con siete años y esa fue la puerta que abrió mi curiosidad, además de las ganas, de seguir sus pasos.

Todos esos magos exhibían con orgullo sus asombrosas habilidades. Mi abuelo, estoy seguro, los dejaba a todos sorprendidos. Cada año, según me dijo mi padre, que ese día estaba a mi lado, lograba dejar a todos boquiabiertos. Era como si ellos se transformaran en simples espectadores a quienes mi abuelo hipnotizaba con su prestidigitación. Mis trucos preferidos, aunque no eran los más sorprendentes, eran uno en el que hacia desaparecer una paloma y la traía de vuelta convertida en una gallina con polluelos y otro en el que parecía desvanecer a mi madre para, casi al instante, hacerla reaparecer dentro de un baúl.

Luego de la función me llevó consigo tras bastidores. Después de un abrazo que casi me rompe las costillas y hacer esperar a los reporteros, pues según le dijo a su representante estaba en una reunión más importante en ese instante, me preguntó si había disfrutado del espectáculo. Esa fue la primera de miles de veces en que me acomodaba a su lado para escuchar sus sabios consejos sobre la vida, el ilusionismo y la magia. Yo sería, me dijo en más de una ocasión, lo que mi padre nunca quiso ser: un mago.

A lo largo de muchos años me explicó todos sus secretos. Hice mis primeros intentos en la marquesina de mi casa, cuando apenas tenía mis ocho, los vecinos no cesaban de aplaudir asombrados. Yo estaba tan orgulloso de lograr imitar al abuelo. Con el tiempo agudicé mis sentidos y mis logros en la magia me hicieron ingresar de lleno al mundo del espectáculo. Invité a mi abuelo a la actividad en donde, por vez primera, yo sería la atracción principal. Llevé todos los trucos que él me enseñó y en adición varios nuevos que había desarrollado yo mismo para impresionar a mi abuelo.

Esa noche estaba todo listo. Lograría por fin agradecerle sus enseñanzas en público. El local estaba repleto. Me asomé por una pequeña abertura del telón para buscar la mirada de mi abuelo. Su butaca estaba vacía. Atrasé lo más que pude el comienzo. Logré que el grupo de apertura del espectáculo, unos payasos muy cómicos, accediera a estar más tiempo deleitando al público. Pero, no pude esperar más; ofrecí mi espectáculo. Obvie los trucos destinados a mi abuelo para presentárselos en otra ocasión.

Esa fecha nunca llegó. Mi abuelo murió esa noche. Desapareció y aún espero que haga el otro truco que tantas veces me enseñó; el truco de reaparecer.

sábado, marzo 31, 2007

¿Qué nos pasa Puerto Rico?

Por: Ángel Parrilla
En la campaña publicitaria, que lleva por lema la interrogante: ¿Qué nos pasa Puerto Rico?, se intentó colocar al pueblo en la silla de los acusados, sin abogados y listos para ser condenado y ejecutado. Demás está decir que la campaña logró al menos uno de sus objetivos, estar en la mente de toda la gente. Por donde quiera se escucha decir, sarcásticamente por supuesto, ¿Qué nos pasa Puerto Rico? Se convirtió en un sello para identificar los errores, idioteces, descuidos o actos ignorantes de toda persona. Hace unos días se me quedaron las llaves dentro de mi auto, obviamente no podía ni siquiera abrirlo, y la respuesta de muchas personas al comentarle yo lo sucedido era: ¿Qué nos pasa Puerto Rico?

Esta campaña de publicidad se enfocó en acusar, juzgar y sentenciar al pueblo como el único responsable de las realidades sociales que vivimos hoy día, y como el único llamado a “recuperar los valores perdidos”. Todo esto sin considerar que nuestro país esta en la catástasis de su historia.

Todos los procesos históricos, políticos y económicos han actuado, aunque parezca lo contrario, porque hay quien dice que estamos a la vanguardia de todos y de todas las republicas existentes en el área geográfica más cercana, en detrimento de nuestra sociedad.

Dos invasiones, dos colonias, (española y americana), convertidos en bastión militar, laboratorio de pruebas con radiación, persecución y asesinatos políticos, mantenidos con transferencias por conveniencias, generaciones reprimidas con baja autoestima nacional, corrupción, desgobierno, explotación de la clase trabajadora, educación para la mediocridad, gobierno paternalista, creador de expertos en nada, capitalismo desenfrenado, endiosando el dinero, porque vale más el verde del billete que el verdor de la naturaleza, políticos profesionalmente ineptos, religiosos ciegos, sordos y mudos, grandes intereses, interesados en su propio bienestar, representantes de sí mismos. Recibimos influencias transatlánticas, copiamos comportamientos ultramarinos. Y aún así nos preguntan: ¿Qué nos pasa Puerto Rico?

Esta campaña debió decir: ¿Por qué nos pasa Puerto Rico?, y así encaminar al pueblo que acusaron a crear conciencia de sus situación, porque los problemas se resuelven buscando la raíz de estos, y tomando acción, no se resuelven filosofando con una retórica sentimental.

¿Por qué nos pasa Puerto Rico? Por todo lo antes mencionado y por todos los eventos, acciones, violaciones y atropellos que se quedaron, pero que han ido socavando nuestra idiosincrasia, nuestra identidad y nuestra cultura. No debemos sentirnos culpables. Solo la culpa será nuestra si no hacemos que algo en realidad pase.

***
Ángel Parrilla López: Especialista en Recursos Humanos. Graduado de la American University of Puerto Rico. Actualmente cursa estudios graduados en Administración de Empresas en la Universidad Central de Bayamón. Su filosofía de vida se traduce en un amor continuo al conocimiento. En sus propias palabras: "Entiendo que debo conocer la historia para entender el presente y construir para el futuro. Como dice el antiguo axioma: el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla".

jueves, marzo 15, 2007

El Cáliz de la nueva literatura Puertorriqueña (Parte II)



Yolanda Arroyo tuvo la gentileza de regalarme este ratito en su espacio. Mismo que reproduzco junto a los comentarios que algunos de sus asiduos me obsequiaron en esa ocasión. A Yolanda, a ellos y a ustedes; ¡Muchas gracias!

Serie de opiniones sobre el Arte de escribir
Por Yolanda Arroyo Pizarro
Publicado en Boreales el sábado 25 de noviembre de 2006 a las 6:08 PM


Al Nóbel de Literatura, Orhan Pamuk, le han preguntado “¿Por qué escribes?”
Contesta él, que más bien, la pregunta debe ir por aquello de “para quién se escribe”, y añade:

“Los lectores de literatura de hoy esperan el nuevo libro de García Márquez, de J. M. Coetzee o de Paul Auster del mismo modo que sus predecesores esperaban la nueva novela de Dickens -como si fuesen las noticias de última hora. La lectoría mundial de novelistas literarios como éstos es mucho mayor que la lectoría que sus libros pueden alcanzar en sus países de origen. Los escritores escriben para su lector ideal, para sus seres queridos, para ellos mismos o para nadie. Todo esto es cierto. Pero es igualmente cierto que los escritores de literatura de hoy, también escriben para aquellos que los leen.”

A mis colegas escribientes les he hecho preguntas similares. En el caso de hoy, el gran Angelo Negrón, escritor publicado en la revista y colectivo Taller Literario, y poseedor de varios libros ineditos, ha contestado para mi insistente curiosidad esas tres preguntas que llevo haciéndole a mi grupo de literatos favoritos.

Las tres preguntas son:
1. ¿Por qué escribes?
2. ¿Qué papel juega la imaginación en la tarea y en la vida de un escritor?
3. ¿Se le pueden agotar los temas a un escritor?

Estas son las respuestas que muy amablemente don Angelo nos ha ofrecido:

1. ¿Por qué escribes?

Escribo porque si, porque me da la gana. Porque desde niño esa fue la manera que encontré de fugarme a un mundo mío donde no estaba el verdadero yo. Cuando voy juntando palabras con la única manía de llevarlas a un final, casi siempre predeterminado, los orgasmos de esta psicosis son tales que tengo que detenerme a disfrutar lo placentero que es leerme a mi mismo en la simbiótica forma de un desconocido. Que conste; no hablo desde mi forma ego centrista, (que si existe de forma sobresaliente y desarrollada en mí), esta vez platico desde la realidad que me acomete cada vez que al pasar los días leo algo que escribí y me pregunto quien era yo cuando junté tales palabras. Y es que escribir me aliviana el ser, me trastoca el alma enviándola a pasear con seres que desean ser tan protagonistas como yo de alguna hoja en blanco.

Algunos dicen que escribo bien, otros que me falta academia; a todos les digo que en el momento en que estoy frente a frente con una idea me abalanzo sobre ella. A veces la tomo por el cuello y la estrujo hasta matarla, otras, las más, las acaricio y les hago el amor con dulzura. En ambas ocasiones simplemente nace lo que tengo que decir y decirme. Tal como he descrito más de una vez:“De seguro en el zafacón de los grandes escritores está la mitad de su obra más prodigiosa pues, aunque les salió del corazón, no era lo que dictaba el editor o lo que exigía, según ellos, su público lector. En mis líneas no existe nada estilizado. En realidad las palabras que tengo que decir salen del alma y las plasmo tal como son: sueños, pesadillas y desgracias. Que me perdonen pues los eruditos en las letras, los sabios en literatura; es que tal como me nombró alguna vez mi gran amigo y escritor Antonio Aguado Charneco; yo sólo soy un adicto de la palabra escrita...

”Si. Eso lo resume. Soy un tecato de la palabra escrita y ese es un vicio del que no quiero salir.

2. ¿Qué papel juega la imaginación en la tarea y en la vida de un escritor?

Algunos le llamamos musa, otros le decimos lado creativo, pero todos titulamos imaginación a la parte trascendental que en un sinnúmero de explosiones dieron vuelta al tornillo, o a la tuerca, para lograr de forma frenética crear el microcosmos que representa juntar palabras para contar o expresar algo. Siempre he dicho que todos tenemos la capacidad de escribir la diferencia esta en querer hacerlo. Un ejemplo de esto es el siguiente: dos personas ven caerse un vaso de cristal al suelo. Uno lo vera hacerse añicos y seguirá su camino sin inmutarse. Otro en cambio, tratara de describir las vueltas que dio el vaso antes de caer. El sonido al hacerse añicos y la historia detrás de la persona que lo dejó caer, de la persona que recogió los pedazos o de algún presente que contempló la escena. Algo así como cortarse un dedo y que la sangre le traiga recuerdos al protagonista de la historia de aquella puñalada que recibió, que dio en el pasado o (en términos más idílicos) la vez que lloró lágrimas de sangre por un desamor. En fin, miles de historias podría salir de un suceso fortuito; todo dependerá de nuestras ganas de escribir y de utilizar nuestra imaginación como nos plazca. La imaginación es infinita; no sólo para quien escribe sino también para quien lee.

3. ¿Se le pueden agotar los temas a un escritor? ¿Por qué?

Definitivamente NO se agotan los temas. Muchas veces podemos apasionarnos por alguno, es algo que me ha pasado y me seguirá pasando. Mi primer pensamiento cuando me sucede tal cosa es: No escribiré eso, ya he garabateado sobre el tema. Pero pasan minutos, horas o días y ese final que da vueltas en mi cerebro se siente incompleto. Quiere tener cuerpo, alma y lector.

Si; algún leyente que descifre la maraña de ideas, que las sienta inconclusas para que les de su propio sabor al asunto. Y dejo de pensar en ellos, en los lectores, y pienso en mí porque pueden ser tantos leyentes, o tan pocos, que ese tema redundante en mí será para ellos, tal vez, uno singular. Con la fotografía me pasa exactamente igual; me lleva a lugares similares a los que me llevan las letras. Cuando pulso el botón de la cámara, tal como cuando escribo o leo, se paraliza un instante de mi vida, pero se nacen escenas interminables.

Angelo Negrón ha sido lo suficientemente amable como para cederme parte de su trabajo. Aquí reproduzco el escrito Amanecer en ti, publicado originalmente en su blog Confesiones. Que lo disfruten.


Ver la primera parte de esta serie aquí.


3 comments

Pienso que el que tiene vocacion para hacer algo...escribir...no le pesa hacerlo. Algunos tienen talento, pero no vocacion. Esto ocurre en todos las profesiones o actividades que como humanos hacemos. Escribir es una accion prominente de la imaginacion, de ideas. Algunos tenemos muchas ideas,pero no sabemos como ejecutar. Escribir le da ejecucion a las ideas, a la imaginacion. Admiro los seres que tienen talento y voluntad para compatir con los demas sentimientos, imaginacion, ideas, creatividad y suenos. Bendigo las manos que son duenas de la accion de escribir y la mente prodigiosa con la que se entrelazan y se juntan las pocas palabras que conocemos.Felicito a Yolanda por ser tan asertiva con el ejercicio de las tres preguntas.Felicito a Angelo por dejarnos conocer su corazon a traves de sus escritos. Por permitirnos saborear su imaginacion infinita y la dulzura que tienen sus palabras cuando las acomoda todas juntas. Un hombre que da desde lo mas profundo de su corazon/imaginacion, sin esperar nada a cambio...como en las santas escrituras. Seamos pilares, dejemos simientos fuertemente levantados para que nuestras futuras generaciones no se pierdan en el juego electronico de una vida sin literatura.Hasta pronto amigos.
Posted by Anonymous noviembre 26, 2006 10:26 PM

Yo tambien me uno a las felicitaciones. Es importante el fomento de estos asuntos.
Posted by De Mexico noviembre 27, 2006 9:03 AM

A veces me creo en un mundo paralelo donde sólo se lee publicidad, el precio en el súper. Pero oh tecatería de la palabra, cuántos destellos en tu nombre!Me encantaron las respuestas. Escriban, escriban, vivan y entreguen sus mundos! Cada cual en lo que ama y es reflejo genuino de sí. Es su petróleo, su oro y su agua, pero ante todo nuestra esperanza.Alegrías del alma!
Posted by Ana noviembre 28, 2006 10:17 PM

domingo, marzo 11, 2007

El Libro De Las Sombras

Por Angelo Negrón


Un espacio repleto de Sombras, Personas, Poesía y Buena Vibra. La presentación de El Libro De Las Sombras de Ana María Fuster Lavín fue plenitud deseada ante las letras. Esta velada fue exquisita. Máximos exponentes del quehacer puertorriqueño regalando de si lo que saben hacer con palabras. A todos ellos; Gracias.











viernes, marzo 02, 2007

Comunicado de Prensa

Isla Negra editoresles invita a la presentación del poemario

El libro de las sombrasde la escritora puertorriqueña

Ana María Fuster Lavín

Presentación y brindis por las poetas
Leticia Ruiz Rosado y
Mairym Cruz-Bernall


Recital Entre versos y sombras por los poetas

Mayda I. Colón, Abdiel Echevarría, Angel Matos,
Amarilis Tavárez , Vicente Rodríguez Nietzsche
Iva Yates y Ana María Fuster

Moderador Carlos Esteban Cana

Sábado, 10 de marzo de 2007
en el Chateau Rouge (la cava de Tito Colorado)
Ave. Muñoz Rivera #994 Río Piedras, Puerto Rico
6:00 pm

Habrá venta de libros, un vino de brindis, magia y sombras…

* “El libro de las sombras (Isla Negra editores, 2006) de Ana María Fuster Lavín nos inserta tras su auténtico nocturno, dentro de la vía mítica precisamente por su profunda humanidad y mirada. …descubre el misterio de la eternidad en la palabra. Ella se conoce y conoce. Lúdica y provocativamente recorre un thriller fantástico y alucinante del andamiaje sensual a través del tiempo.” Leticia Ruiz Rosado, poeta y editora puertorriqueña

* "Holly Morris, la editora estadounidense afirmaba que sentía “una perversa atracción por el hecho de no saber qué pasará a continuación”, tal es la sensación que deja flotando la lectura de estos poemas, como una nota sostenida en el aire, un clima extraño que precede a toda revelación. Habla el cuerpo y el corazón se reconoce, pero en ningún momento se da la evidencia de la sombra, el miedo al olvido es sólo tributo al Dios de un tiempo perverso al que invita y hace suyo." Uberto Stabile, poeta y editor español
* Ana María Fuster, editora y correctora puertorriqueña, es autora de los libros de cuentos Verdades caprichosas y Réquiem.
Presentación sábado 10 de marzo de 2007, a las 6:00pm en el Chateau Rouge
.
Información-
amfuster@prtc.net, 787-307-4066 http://bocetosdeselene.blogspot.com
Chateau Rouge- 787- 649-9427
El libro de las sombras disponible en librerías y http://www.islanegra.com/
teléfono Isla Negra 787-763-0178

miércoles, febrero 14, 2007

Renuncia

Por Angelo Negrón
A quien pueda interesar:

Sirva la presente para informarle que efectivo hoy, 14 de febrero de 1995, someto mi renuncia al cargo que se me impuso y en el cual me he desempeñado por los últimos años. Mi renuncia se debe a que ya estoy cansado de mi labor. Siempre he tenido que actuar en pro de nuestros devotos creyentes y compañeros. Nunca he logrado beneficio alguno para mi persona, además del dinero, tengo otras necesidades pues lo que ustedes llaman espiritualidad es algo que estoy muy lejos de comprender.

Adelantándome al hecho de que se opondrán a mi irrevocable renuncia me he permitido enumerarles algunas otras razones:

1. Debe estar claro que no se trata de mis honorarios. La verdad es que no necesito dinero. Como ustedes saben mi padre me dejó una cuantiosa herencia; gracias a ello puedo retirarme aún joven y pasar el resto de mi vida tranquilo.

2. No he de negar que he titubeado antes de renunciar porque siempre he mantenido buena relación con todos, y aunque no es la razón principal, el agotamiento físico y también el espiritual me tienen obsesionado con un largo descanso.

3. Debo mencionar que la prohibición de ustedes de enamorarme me tiene hasta el copete. Yo también tengo derecho a sentir amor. Lo he pensado y sufrido tantas veces.

4. Nuestros fervorosos creyentes desaparecen de mi vista cada vez que les bendigo su relación. Tienden a amarse y yo permanezco aquí teniendo sueños mojados y eyaculaciones incompletas al no tener la carnalidad de una mujer en mi lecho. Me quedo a imaginarme la forma en que se divierten amándose y practicando todo lo que nosotros no podemos por culpa de un estúpido voto de castidad y obediencia.

5. Nunca creí en la castidad. Sólo soporté ante una filosofía platónica que lo que logró fue drenarme y derrumbó mis propias barreras inútiles.

6. No entiendo que les pasa, si el sexo se complementa con el amor y viceversa ¿por qué yo no puedo disfrutar de ambos?

7. Me enamoré, ya le declaré mi amor y a pesar de que mi físico y mi estatura no son las más convenientes, dijo que si, que estaba dispuesta a compartir su vida conmigo.

8. No existe vuelta atrás. Ya la hice mía y saboreé cada centímetro de su piel. Fui suyo y me enseñó el camino a la lujuria. Deposité en su cuerpo toda mi esperanza de días felices y noches ardientes. La abracé contra mi pecho y los latidos de mi corazón fueron sincronizándose con los de ella. El ritmo en que nos amamos sólo es comparable al terremoto y a la calma, al huracán y al viento sutil o al golpe de las olas contra la costa y a la tranquilidad del mar cuando descansa.

9. ¡No entiendo la razón por la que ustedes pretenden que no tengamos experiencias así! ¡Es delicioso! Máxime cuando uno deja que la locura del amor guíe las caricias y no existan prohibiciones que impidan a dos cuerpos entremezclarse y saborearse de forma candente e ilimitada.

10. Ella sufría de soledad como yo, así que es valida nuestra relación. La encontré con las mismas necesidades; físicas y espirituales. ¡Si la vieran desnuda, es despampanante! Pero no la verán, pues ella es sólo mía y me encargaré de hacerla muy feliz.

11. Este día ha sido sensacional y aunque me condenen o muera hoy, no cambiaria mi vida entera por esta mañana en que la conocí en cuerpo y alma. Calmando mi sed, disfrutándomela hasta el rendimiento y renaciendo del cansancio para poseerla como ave fénix con el calor de mil infiernos y con la ternura de mil paraísos.

Por lo tanto si deciden continuar con la plaza no cuenten conmigo para adiestrar a alguien más. ¡Que haga lo que hice yo! Que aprenda solo. Y no se les ocurra pedirme más tiempo pues no lo tengo. Me iré para las Bahamas y luego a donde ella ordene. No mentiré diciendo que los extrañaré así que sin más que agregar, me despido.

Atentamente:

Cupido

PS: Dejé las pequeñas alas, el arco, las flechas y la estúpida cinta roja con la secretaria de recepción. Deberían entregárselos a San Valentín, después de todo, siempre envidió mi puesto.

¡Ah! Y no se les ocurra insinuar que tuve amoríos en horas laborables o que esta no es la primera vez. Me enamoré apenas esta mañana. Ella fue la enfermera que atendió y curó la profunda herida que yo mismo me provoqué con una de las flechas.

jueves, enero 25, 2007

Interpretación distraída

Por Angelo Negrón

El museo abrió sus puertas. Presentaba las obras de un famoso pintor cuyo país de origen había sido cuna de grandes artistas del pincel y el óleo. Por su genialidad pictórica y la forma de trazar o combinar colores había merecido por sobrenombre "El mago”. Las personas que asistieron fueron conducidas por el guía del museo a lo largo de un pasillo que terminó en un salón espacioso. En las paredes estaban expuestos más de veinte cuadros enmarcados. El guía, alzando la voz, dijo:

—La sala Salvador Dalí del Museo Nacional se complace en presentar las obras del pintor Frederick Halston que pronto estará con nosotros. Este gran acontecimiento será transmitido a todo el país a través del canal cincuenta y ocho.

Palabras de elogio, brotaban del público, referentes a las pinturas, mientras el guía se esmeraba en ofrecer datos de la obra y vida del autor. Contempladas todas las obras expuestas los presentes pasaron al salón de conferencias. Cuatro críticos de arte esperaban para develar, según explicó el guía, la más reciente creación “Halstoniana” y dictar juicio sobre la misma. En una pequeña tarima el guía presentó a los cuatro críticos. Recibieron el aplauso del público. Sobrevino el silencio, y dijo muy ansioso el guía:

—El Señor Halston ha tenido un percance. LLegará en un rato. Me ha pedido que, de todos modos, prosigamos con la actividad. Damas y Caballeros; el momento de oro llegó. Veamos la nueva obra de este célebre pintor surrealista— dijo el guia mientras hacia señas a otro empleado del museo. El telón rojo que cubría la pared a sus espaldas subió, dejando ver una pintura a la que le habían puesto debajo del cuadro, en letras doradas, el titulo que le diera el pintor: “Belleza distraída”.

Hubo varios segundos de expectación hasta que los cuatro críticos comenzaron a aplaudir desmesuradamente. El público copió su acción, pero aún trataban de entender lo que contemplaban. Con pedantesca voz, el primero de los críticos se preocupó por ensalzar los colores.

—He aquí la mejor combinación de colores que ilustra lo que es la belleza-y señaló, de arriba hacia abajo, con su mano derecha el cuadro- el arco iris se hace presente en esta parte, sobre una alta montaña. Esto es la belleza, y aquí los valores personales que imprime Halston, llegan, comparándola con otros, a su máxima culminación. En medio de aplausos, concluyó.

El siguiente critico, despertó algunas risas en el Auditorio -tal vez- por su vestimenta o por su larga y extraña barba. Este aceptó la importancia de la montaña y el arco iris, pero apuntó que la verdadera concepción de la belleza estaba en las manos que se extendían por encima de esos dos elementos:

—Vemos como el autor desea resaltar al Supremo Creador. En esta obra, el equilibrio de la naturaleza es muestra clave del espectáculo maravilloso que Federick nos brinda.

Volvieron a suceder los aplausos. El tercero de los críticos, huraño a ser captado por las cámaras del canal de televisión, ofreció una breve ponencia. Enumeró todos los elementos que sus colegas habían mencionado, pero -casi gritando- manifestó en lo que difería:

— Lo que a plasmado el señor Halston, más que equilibrio es concordancia. Eso explica la presencia de estos ojos observando los elementos naturales y sobrenaturales que mis colegas han mencionado. Con los que, definitivamente, estoy de acuerdo. La humanidad se hace evidente como algo más que un simple espectador. Gracias, ¿alguna pregunta?

Nadie hizo preguntas. Sonriendo regresó a su lugar correspondiente. Nacieron los aplausos. Esta vez fueron más fuertes. El último de los especialistas, un anciano, tomó la palabra. Como si impartiera cátedra comenzó a hablar sobre el surrealismo. Los antecedentes, su desarrollo y sus máximos exponentes: Miró, Dalí, Ernst, Chirico y Tanguy. Dijo que a esa impresionante lista había que añadirle el nombre del mejor de sus estudiantes: Frederick Halston y mencionó las virtudes del pintor. Sobre la obra, apuntó:

—Sí. Como dijeron mis colegas. Frederick ha querido resaltar esa serie de elementos. ¡Sorprendente! Aquí hay un detalle que no se puede distinguir a simple vista. Es un caballo, al parecer muerto. Conociendo desde la niñez al pintor recuerdo que tuvo un potro al que quiso mucho. Murió en un rió crecido por las lluvias torrenciales de una tormenta. Por eso, estoy seguro, deseó dejar grabado ese suceso de su vida en la pintura que hoy admiramos. Sentimentalismo y diversidad de elementos hacen y conforman el pensamiento de un genio.

Llegó a toda prisa el señor Halston. El guía advirtiendo su llegada, invitó al público a ponerse de pie para rendirle una calurosa ovación al artista surrealista más original del mundo, según dijo.

— Excúsenme. Vengo de Europa. Mi vuelo se atrasó y el tráfico es de locos. Ya estoy aquí, donde deseo estar; con ustedes. ¿Qué les ha parecido mi creación?

El público respondió con aplausos. El guía se acercó al pintor Halston y le susurró que los críticos, incluyendo a su maestro, ya habían emitido su juicio de aprobación y elogios sobre la obra de arte, por lo que Halston siguió conversando con el público, y luego se dirigió a los críticos:

— Estoy sinceramente complacido de ustedes, apreciados colegas. Gracias por compartir conmigo este logro. En cuanto a la pintura, me inspiré en mi madre. Para ser exacto, este es su retrato.

El público lo miraba extrañado. Se escucharon murmullos de todas partes. El pintor miró el cuadro; boquiabierto y azorado se dirigió al guía:

— ¡Que desfachatez, han puesto el cuadro mal!

El murmullo se convirtió en alboroto. El artista colocó con la ayuda del guía el cuadro de la forma correcta. Esta vez se podía ver una mujer al estilo surrealista. El supuesto arco iris era un collar. La montaña era la quijada. Manos, si había manos. No eran las de Dios, sino de la madre del pintor al igual que los ojos. El caballo muerto era un prendedor que lucía el traje de la dama.
Los críticos, que habían dado lo mejor de sus intelectos, estaban seriamente avergonzados. El guía por querer remediar la incómoda situación dijo:

— Este artista es grandioso. ¡Pintó dos obras en una sin darse cuenta!

— No se apuren mis amigos- dijo calmado Halston- me comprometo a realizar una copia exacta. Podrán exhibirla como ustedes la han analizado. Eso sí, no se llamará Belleza distraída. La bautizaremos como Interpretación distraída.

Al decirlo no pudo evitar tocarse la frente y lanzar una estridente carcajada. Casi al mismo tiempo y con una expresión de enojo en los rostros, los cuatro críticos de arte miraron a Halston, se pusieron de pie, no dijeron siquiera adiós y se marcharon.

sábado, enero 13, 2007

Poseídos

Por Angelo Negrón



     El frío de aquella oficina, aunque artificial, le trajo recuerdos de la razón por la que había llegado hasta allí y no pudo suprimir una mueca de tristeza. Desesperado, se llevó las manos al cabello y con ademanes de negación prometió que sería la última vez que explicaba los hechos. Los interlocutores lo miraban y se miraban. Aquel cuarto, cuyas paredes tenían más oídos que ninguna otra, era adornado por el clásico espejo que servía para que ojos ocultos también fueran espectadores. El declarante lo reconocía así y no entendía por qué, siendo el testigo clave de la secuela de eventos que aún no culminaba, lo trataban como sospechoso. Le ofrecieron café e incomodo mencionó que no bebería nada que no fuese preparado por él mismo por el resto de su vida. Preguntó el porqué seguían obligándolo a declarar. Ya iban tres veces y tenía conocimiento de que había sido grabado en audio y en video; incluso su firma era protagonista al final de las tres transcripciones que le presentaron. Repitió su promesa de negarse a seguir hablando. Según dijo, no deseaba por nada del mundo tener que repetir lo que ya asumía estaba totalmente claro. Uno de los entrevistadores pulsó sobre las letras rojas que leían “Record” y colocó la grabadora encima de la mesa. El otro, mientras mordisqueaba una dona, preguntó por los sucesos con la insistencia de quien quiere corroborar los hechos o simplemente divertirse con el dolor de alguien más. El deponente se miró en el espejo y notó como iba cambiando su semblante según traía a su memoria las palabras que describían lo que aconteció apenas una semana antes.
     — Esos días con sus noches fueron demasiado extraños. No puedo recordarlo todo pues el terror que me invadió fue descomunal. Temí incluso por mi vida. Aquello fue ese tipo de aventura que deseas olvidar y que, por más que tratas, está en las neuronas más activas de tu lucidez…
     …Tony, Vanessa y Nachi, nuestros anfitriones, nos recibieron en Jayuya, junto a los demás invitados, a un fin de semana cuyos planes eran pasarla entre cuentos, ensayos y poesía. Ninguno de los presentes suponía siquiera que esos tres días marcarían nuestras vidas y sabe Dios si nuestras muertes. Luego de la burocracia, que nos exigió conocer los nombres de los rostros nuevos y presentarnos unos a otros, nos acomodamos en sillas, hamacas o en un piso de madera. Aquellos tablones que pisábamos eran bendecidos por un árbol de pomarrosas, la neblina, poesías, cuentos y las estrellas más fulgurantes que he visto en mi vida. Hacía mucho frío, (como el de este maldito cuarto) ¿Podrían bajarle al aire acondicionado? Si ustedes no pueden hacerlo, pídanlo a quienes estén detrás del espejo yo puedo esperar a que lo bajen y sigo hablando...
     ¿Dónde me quedé? Ah, Nos acomodamos en sillas, hamacas…no, eso ya lo dije, ¿verdad? Me quedé en que estábamos reunidos tertuliando. Bien. Luego de varios chistes con sus respectivas carcajadas, de buen vino y chorizo de cantimpalos a todos nos entró el cansancio por el largo viaje para llegar y nos retiramos a descansar. Tremendas habitaciones o casas de campaña que albergarían a ocho invitados, definitivamente nuestros anfitriones no escatimaron en complacencia.
     Esa primera noche; todos pudieron descansar excepto yo y… perdón; el burro alante ¿no es verdad? Carlos Esteban y yo no pudimos conciliar el sueño. Él; porque de manera extraña espiaba a todos y yo; porque me pareció extraño lo que hacía y comencé a espiarlo a él. Fue muy extraño escucharlo hablar solo y hasta maldecir en susurros. Además de verlo accionar su grabadora una y otra vez, su caminar hacía mucho ruido. A ratos me acostumbraba a sus pasos disimulados y acercamientos a cada casa de campaña con la grabadora y la preocupación de no ser descubierto, pero cada vez que cerraba mis ojos el extraño ruido proveniente de la suela de sus zapatos o del clic de la grabadora llamaban mi atención. Me digno de conocerlo hace tantos años que lo menos que había considerado es que Carlitos es uno de ustedes, una especie de agente encubierto. Bueno, eso lo supuse después, cuando acontecieron otros detalles…
     ¡Que noche aquella! De hecho; la más tranquila. Pude conciliar el sueño unos once minutos antes de que Vanessa encendiera una radio que le servía de despertador. Luego del desayuno Tony nos mostró el paraíso donde “recargaba baterías”. Nos señaló la montaña Puntita, Los Tres Picachos y nos regaló sus vastos conocimientos en lo que al “pueblo del tomate” o “al valle de ensueño”, se refiere. Visitamos un río donde una piedra fue escrita por nuestros ancestros los taínos, fuimos al museo del Cemí y a la casa Canales. Regresamos a la vivienda de nuestros anfitriones. Aquel contacto con la naturaleza, y el compartir con mis colegas, fue excepcional. Y digo fue, porque así era; todo estuvo muy bien hasta el momento en que a Tony le dio con preparar una extraña bebida. Su verdadero sabor, según nos dijo, sería disimulado con el sabor de unas pocas chinas mandarinas que yo alcancé a recoger justo al lado del museo casa Canales. El efecto de aquel brebaje no se hizo esperar. A cada uno le afectó de diferente forma. En este instante me arrepiento de no haberlo consumido, pues estaría igual de demente que todos ellos y no hubiese sufrido de verlos caer en tales consecuencias…
     Los síntomas, como ya dije: variados; comenzaron por afectar al mismo Tony, creo que por ser el primero y el que más la consumió. Apenas una hora después de haberla degustado comenzó a gritar desesperadamente que miráramos hacia los tres picachos en donde aseguraba ver una ola gigante. En cuestión de segundos; su esposa y su hija corrían jalda arriba persiguiendo al ser que aterrorizado gritaba “Mega-Tsunami” “Mega Tsunami”. Todos quedamos sorprendidos y petrificados; no sabíamos que hacer. Nuestros anfitriones gozaban de una velocidad increíble y por más, que algunos trataron de alcanzarlos fue imposible. Ahora que lo pienso debe haber sido el brebaje. Tony debe haber experimentado con la semilla del árbol Cojobaná y lo que les dio a beber fue el polvo sagrado ceremonial de los taínos. Atónito yo miraba a mi esposa. Turbado por Tony y su familia me disponía a decirle que no se preocupara cuando los presentes, incluyéndola, comenzaron a convulsionar. Parecían estar poseídos.
      Lo haré diferente a las primeras tres veces que declaré. Les explicaré los síntomas que alcancé a ver, pero no lo haré en el orden cronológico pues no quiero estar de atrás pa’lante otra vez. De hecho lo resumiré. Si. Lo haré de tal manera que transcribirlo sea fácil. En verdad deseo que esclarezcan este caso y me dejen de mirar como si yo fuese el culpable de todo. Quiero encontrarlos a todos y ayudarles. Deseo irme a casa; con mi familia…
     Disculpen las lágrimas, pero fue atroz. Amilcar fue poseído por algún espíritu extraño. Comenzó a arrancar papeles de una libreta y a gritar que construiría “un barco de tinta china”. Luego de varios origami, de hecho bien confeccionados, lo vi saltar de alegría mientras exclamaba alabanzas a Mahoma…
     Edgardo se encaramó en el lomo de un caballo y mientras lo agarraba, de manera extraña, por la crin con su pie derecho hacia ademanes de querer encenderlo. Mientras repetía que esa era su Harley Davidson preferida…
     Wanda decía que todo estaba oscuro. Se aferró a una mata de plátano y le llamaba por el nombre de la hija de Tony. Extrañamente cayó en la maleza y comenzó por convocar desesperadamente a un cirujano plástico mientras entonaba una canción en inglés…
Raquel cavaba en el suelo y buscaba, según dijo, la materia necesaria para construir un castillo al que habitasen hadas o mariposas. Después cambió de idea y comenzó a buscar en los alrededores ranas a quienes besar bajo la certeza de que podrían ser Príncipes Azules…
     Isabel, mi esposa, salió corriendo. Buscaba la manera de agarrar los gansos que ya estaban atrapados en un corral cercano con la idea de celebrar el día de acción de gracias en pleno mes de enero…
     Stephanie, mi hija, con tanta agilidad que no pude detenerla se montó en una cabra que gozaba de ubres recrecidas y la vi pasear de un lado a otro del patio…
     Carlos, ¡Ay Carlos! Ese fue el verdadero causante de la desgracia. Estas lágrimas que ven en mi rostro son por su culpa. El brebaje le afectó tanto o más que a Tony. Comenzó por acercarse a la fogata que habíamos encendido gracias a su idea de combatir el frío. Colocando una sabana encima del fuego hizo señales de humo que pedían la intervención de sus colegas agentes. Fue increíble ver su transformación. Se colocó una banda de tela camuflajeada y se pintó su rostro con el hollín de los leños que había encendido para la hoguera. Tres líneas en cada mejilla; líneas distintivas del ejército cuando va a misiones nocturnas o a los indios en pos de guerra. En verdad fue terrible; no sólo sus ojos delirantes y su vestido a la usanza de Rambo, sino también el largo cuchillo que se colocó en el cinto. Las tácticas de combate, aprendidas no sé donde, le sirvieron para, de forma prodigiosa, capturar a cada uno de nosotros, excepto a Tony y a su familia a quien prometió dar captura eventualmente. Nos obligó a amarrarnos unos a otros a los postes que hacían de verja y buscó la cámara de vídeo. Esa cámara es la que tienen que estar buscando; ese video aclara todo lo que sucedió. Pero no, insisten en entrevistarme una y otra vez...
     …¡Claro que pudo con nosotros! Si él hubiese colocado el cuchillo en la garganta de una de sus hijas; ¿Qué hubiesen hecho ustedes? Los demás estaban drogados; en una especie de trance, como quien dice: yo estaba solo. Cada uno de ellos decían palabras sin sentido y Carlos insistía en que nosotros éramos “Litera Diez” una especie de grupo comunista que estaba en contra de su bandera americana. Por más que le expliqué que estábamos “guillaos” de literatos insistía en que aquella reunión sería el segundo Cerro Maravilla… Preguntaba por las armas y los explosivos tercamente y temí por nuestras vidas más que nunca. Pensé en nuestros nombres escritos en grandes letras rojas de algún titular y saqué las fuerzas para soltarme las amarras. 
     Todo ocurrió muy rápido. Inmovilice a Carlos antes de que sacara el cuchillo y lo amarré con fuertes nudos y hasta lo rodeé con las hamacas dejándo espacio sólo para respirar. Él repetía gritando: “Conspiración” mientras yo desamarraba a todos. Ese fue mi error. Al soltarlos se revelaron en mi contra. Fue desesperante. Los salvé y ellos me lo agradecieron vapuleándome. Pensé que fue ese síntoma que sufren los secuestrados que terminan idealizando al secuestrador, pero sé que la droga que les dio Tony era fuerte. 
¡Un verdadero motín! Hasta mi hija trató de atraparme. Tuve que salir corriendo y aprovechar la noche para salvaguardarme. Estuve perdido en la espesura del campo. Comencé a guiarme por la salida del sol para orientarme y caminar hacia el norte. Ese día me alimenté de frutas silvestres. Por la noche, rendido por el cansancio y ante la certeza de que no era seguido me dispuse a dormir. Tony y su familia me encontraron. Estuve a punto de salir huyendo, pero me di cuenta que no tenía escapatoria. Fue una escena extraña adicional. Él me habló en otra lengua con tono amistoso. Cuando percibió que no le entendía me dijo en perfecto español, que lo disculpara, había olvidado que yo no hablaba arawak. Me explicó que estaba en camino a La Cueva del Indio en Arecibo para seguir defendiéndose de los ataques de españoles. Miré a su esposa intranquilo y ella mencionó que no debía preocuparme; su esposo, según explicó, era nada menos que Bajarí Baracutey en persona y se conocía el área a la perfección. ¡Locos! Medité. Tuve temor y mucho recelo en aceptar su invitación a acompañarlos pero, aunque supuse que andar juntos me atrasaría, también deduje que; no sólo tendría posibilidades de llegar a mi destino sino también de sobrevivir. 
     Ellos conocían de alimentos. Toda clase de tubérculos, guanábanas, calabazas, pájaros, loros, iguanas y serpientes fueron parte del menú en esos dos días de viaje. Evitaban la civilización y nos adentrábamos, cada vez más, por linderos difíciles y nada habitados. Cuando noté que los síntomas del brebaje habían causado un daño permanente en ellos lloré como un niño; aquella maldición arropó a mi familia cercana y a mis amigos. Me preguntaba en qué estado se encontraban cuando decidí que debía acelerar el paso y cumplir con mi plan primero; llegar a un cuartel de policía para regresar a buscarlos. 
     Me despedí de mis acompañantes. “No seas buticaco” me dijo seriamente Tony. Aún sin entenderlo le dije adiós agradeciéndole y prometiéndome, en silencio, ayudarlos de igual forma. Debe existir un antídoto para curarlos y ustedes siguen haciéndome repetir confesiones una y otra vez con sus preguntas irrelevantes en lugar de estar buscándolos. ¿Ya buscaron en la loma de Mahoma? Puedo llevarlos. Estuve allí. Insisto; partamos ahora. Podemos encontrar la cámara de video. Puede tenerla Edison, el supuesto profesor. Escuché a Carlos hablando vía teléfono celular con él. Pa’mí que es agente también. ¡Hagan algo! ¡El tiempo corre! ¡Con razón todo el mundo piensa que el sistema es una mierda! Soy ciudadano, tengo derechos… ¡me acusan de algo, me ayudan a encontrarlos o me dejan salir para ver que puedo hacer!
     El interlocutor más alto tomó la grabadora con la parsimonia de quien no ha terminado un largo turno de trabajo y desapareció por la puerta sin decir palabra. El otro, antes de salir, sólo dijo espera aquí. El entrevistado se burló. ¿Donde más podría esperar? El cerrojo de la puerta se encontraba por fuera. Los entrevistadores entraron a la habitación que gozaba de la otra parte del espejo. En ella un grupo de personas hacía turno para abrazar a una mujer de ojos verdes y a su hija que lloraban desesperadamente. Uno de ellos dijo:

     — Doctores, en verdad no nos dimos cuenta cuando preparó y se bebió entera una botella de jugo de china mandarina; mezclada con pitorro y té de hojas de campana…






++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++





Los nombres en esta historia no se han cambiado, obviamente los hechos si.


"Poseídos" nació de un reto que hiciera Carlos Esteban Cana hace un año. En el pueblo de Jayuya, en la casa de campo del también escritor Antonio Aguado Charneco, nos reunimos un fin de semana. Más de diez personas nos apartamos de la selva de cemento adentrándonos al paraíso que supone estar cerca del punto más alto de Puerto Rico, la montaña Puntita. Allí entre amigos tuvo lugar la bohemia/tertulia más extendida y profunda en la que he participado. Por tres días disfrutamos de leer y escuchar historias, además de críticas constructivas y paseos por este formidable pueblo y la finca de 25 cuerdas de Tony.

El reto de Carlos Esteban fue que cada uno de los allí presentes escribiríamos sobre la estadía. En este escrito utilicé elementos de los relatos que algunos de ellos escribieron gracias al reto de Carlos o algún detalle que conozco de sus personas referente a sus gustos o sus manías. Desde ese fin de semana el grupo de amantes de las letras que asistió a este magno evento, del cual guardo recuerdos hermosos, nos conocemos como Litera 10. Esto debido a un chiste interno que tiene que ver con una de las portadas de Taller Literario que comanda Carlos Esteban. A un año de ese inolvidable “Weekend” vuelvo a agradecer a Tony, a Vane su esposa y a su hija por su hospitalidad y amistad.

martes, enero 02, 2007

El Cuarto Rey Mago

Por Angelo Negrón


La luz brillaba intermitente y el cuarto rey mago lucia desorientado del todo. Maldijo no haber comido nada en todo el día y sus palabras, dichas de manera entrecortada, fueron acompañadas de saliva demás. El mareo, tercero de esa noche, había sido decorado con el vómito que sobre su traje simulaba yemas de huevo. Se acordó de sus compañeros, la fiesta y las bebidas. Melchor y Baltasar bebían vino. Gaspar; ¿Qué había tomado Gaspar?

Los recuerdos se agolpaban. Casi se va a los puños con Gaspar. La discusión había tenido que ver con un pesebre, algo de incienso y un niño o... ¿era niña? Metió las manos y hurgó en los bolsillos. Del izquierdo sacó varias joyas que al mirarlas, lo más fijo que pudo, hacían rebotar la luminosidad intermitente convirtiéndola en hilillos de luz. Cayó al suelo arrodillado. Le resultó raro que sus piernas adormecidas no sintieran dolor a la altura de las rodillas, aunque si lo apreció en las palmas de las manos. Lloró por un rato extenso. Los otros dos reyes magos lo habían rechazado porque, según ellos, él estaba muy borracho.

— ¡Malditos! — dijo — no vieron lo que yo.

La rabia le dio nuevos bríos. Se incorporó como pudo. La promesa de vengar la afrenta se mezcló con el alto volumen de alcohol en la sangre y que le bullía en el cerebro. Gaspar se las pagaría.

— No merece llevar la vestidura de Rey Mago — se dijo convencido y casi se muerde la lengua.

Todos — caviló — debían estar al tanto. Les pediría que averiguaran lo que hacia la mano del insigne Rey en el interior del pantalón de aquel niño que sostenía un obsequio. Rememoró la mirada asustada del niño. Subió a su vehículo y aceleró al máximo. El semáforo intermitente fue testigo del dilema del rey y el volante cuya curva no serpenteó. EL cuarto Rey Mago fue a estrellarse contra una pared de cemento. Se mató en el acto. Murió con las ganas de que Gaspar desistiera de concederle regalos a aquel niño y a sabe Dios cuantos más.

lunes, diciembre 25, 2006

Disfraces

Por Angelo Negrón



Toda la noche he estado despierto. Primero porque el insomnio me ataca. Lo hace gracias a un padecimiento neurológico que, según dice el doctor, se me quita con estas pastillas. Yo no las quiero. Me hacen alucinar. Por eso las escondo debajo de la lengua y las boto por la ventana sin que mami se de cuenta. Segundo, y más terrible aún, porque estoy reclamando en silencio a mis padres por mentirme. Busco la manera de exigirles que no lo hagan. Especialmente a ellos que llevan tiempo diciéndome que mentir no es bueno, es pecado y me meterá en problemas.

Sin embargo, me engañan. Después de tirar la pastilla por la ventana asegurándome que caiga lejos en el pasto, veo a mi mamá. Sé que se acerca por sus pasos que, aunque sigilosos, no son encubiertos por los otros ruidos de la noche que ya conozco muy bien. No la esperaba. Escondo el libro que me acompaña y cierro los ojos al mismo tiempo. Mi madre se asoma por la puerta y apaga la luz. Nos mira en la oscuridad. Esperando algún movimiento que nos delate. Mis ojos están acostumbrados a la oscuridad y a los sonidos nocturnos. Escucho sus pasos alejarse con prisa y extraño que no sea papi el que se presente. Él siempre lo hace; no importa la hora, se asoma a vernos dormir.

Me preocupa y quiero saber de que se trata. Mi error me lleva a descubrir a mis padres en la sala. Ellos no me ven. Ambos depositan cajas envueltas con papel de regalo en la falda blanca del árbol plástico de navidad. La sorpresa es mayúscula y el pensamiento de que la mentira existe en mi casa es colosal. Medito en la mentira de hacer pensar que me tomaba las pastillas y dormía. Comparado con esto; ningún diablito vendrá a castigarme ya. Tal alivio no se compara a la tristeza de que, contrario a lo que me han dicho ellos y todos; Papá Noel no existe.

Los espero despierto. Miro, por primera vez con tristeza, los juguetes envueltos en papel de colores raros. Consumo la galleta mordisqueada y el medio vaso de leche. Mis hermanos despiertan y la casa se llena de algarabía. Los turnos al baño esta vez son más cortos; se lavan la mitad de los dientes o aguantan las ganas de usar el inodoro. Todos empiezan a mirar las cajas envueltas y se preguntan entusiasmados que les habrá traído el mágico ser. Yo los observo parsimonioso, con estas únicas ganas de contarles lo que he visto para sacarlos de su error. Estoy a punto de hacerlo; decirles que la magia no existe. Me detiene el “buenos días” de mami y el “Dios los bendiga” de ambos. Mis padres llegan al pie del árbol y nos miran detenidamente a los cinco; buscan quien no se ha cepillado los dientes. Siempre saben, no sé como, de tan sólo mirar.

Hacemos una oración; eso siempre ha sido costumbre: en la mañana, antes de cada comida y en la noche. En especial el veinticinco de diciembre; llegada de nuestro niño Dios. En medio de la oración; justo cuando decimos “no nos dejes caer en tentación” me ataca otra pregunta. ¿Será mentira lo de Papá Dios también? Casi lloro, pero me aguanto.

Abrimos los regalos. G.I. Joe se yergue en mis manos, digno contrincante de Kent el de Barbie. Mi madre, inteligente más por madre que por vieja y conocedora de cada uno de nuestras formas de ser, se acerca a mí.

— Te noté distraído en la oración, ¿qué sucede?
Aunque el frío recorre toda mi espalda me armo de valor. Miro al suelo primero, luego a su cara. Allí sus ojos ya estudian mis ojeras y mi nerviosismo.

— Es que… ya sé quien es Santa Claus — le digo aún temeroso de sus reclamos y dispuesto a reprocharle por su mentira.

— ¡Ah siiii! — me dice arrastrando las i mientras yo asiento con la cabeza — entonces — prosigue — el año que viene no recibirás regalos.

— ¿Por qué? —
le inquiero yo

— Veras — me dice — la magia de Santa se acaba justo en el momento en que descubres a sus ayudantes.
Miro a mis hermanos, yo tengo siete años y soy el tercero. Mi hermano mayor me lleva cinco años y tiene en sus manos un guante nuevo de “baseball”. Le hecho un vistazo a la estrella de Belén que prende y apaga adornando la punta del árbol. Escucho las carcajadas de todos mientras estrenan todos esos juguetes. En segundos recuerdo las veces que me han dicho que existen miles de niños que no reciben nada porque a Santa no le da tiempo, le falta el dinero, se portaron mal o como me sucede ahora; descubrieron quien es papá Noel. Me tiemblan las piernas, logro sentir que me sudan las manos. Mientras, mi madre me come con la vista esperando respuesta. Vuelvo a observar a mis hermanos y los juguetes que carga cada uno y atino a balbucear decidido: Sé quien es Santa.

— ¿Aja? — comenta mi padre que esta detrás de mi.

— Sé quien es Santa Claus — vuelvo a explicar.

— ¿Quién es? — pregunta mi madre cruzándose de brazos.

— Es… es… — le digo sonriendo mientras agarro con fuerza al G.I. Joe — Es un señor barbudo, regordete y que se viste de rojo…




Pintura por Stephanie M. Negrón (9 Años)
Relato publicado inicialmente en Bocetos de una ciudad silente de Ana María Fuster Lavín.

domingo, diciembre 17, 2006

Piel Celeste

Por Angelo Negrón 




Ella habita este mundo y el otro, el terrenal y el astral. Su espalda está adornada por alas de terciopelo que logran que ambos nos elevemos.
En su desnudez puedo apreciar el brillo de siglos de experiencia. Su cabello danza ante el embestir de mi cuerpo y ella misma propicia que el placer logre magnitudes siderales. El brillo de sus ojos me ciega y un collar de flores despide el olor de sueños furtivos. Su verticalidad me atrapa. Mis ojos, lengua, dedos, sexo; todo yo, me transmuto en amanecer de pasiones, en alborada de jadeos y ansias renovadas…

Rodeo su cintura con mis brazos; busco aprisionarla en mí; convertirla en cómplice de mi lujuria; bautizarla enamorada de mí y no del destino. Música que acompaña lo que soy cuando penetro sus adentros y tropiezo con su mirada. El agua en su interior es fresca y bebo con admiración de su sabor. Me voy de fiesta a sus pezones que erectos se bañan en agua de rosas y los muerdo delicadamente queriendo dejar marcas de mi paso y presencia en ellos. Mordisqueo su intimidad con la misma intención; ser el dueño. Patentizando mi propiedad y eliminando cualquier duda que quede flotando en el edén de donde ella es oriunda.

En su ser tiene el mío bellos instantes y… eternos paradigmas. La pasión con la que nos amamos se demuestra en besos para nada furtivos. Caricias subidas de tono y muy bien diseñadas en el fragor de la espontaneidad. La miro morderse los labios mientras sus ojos se cierran y sus manos se acarician a si misma en la justificación de nuestra existencia. La veo llena de placer mientras sus dedos se pierden en el abuso y consumo de esa única droga que nos gusta: el placer.

Seguimos sanando pasados y redescubriendo presente. Cada caricia se convierte en comienzo y el amor se amplifica a magnitudes que tal vez sólo ella comprende, pues yo me pierdo en gemidos y en desesperación. Deseo estallar en cuanto la descubro desnuda: ser precoz en su interior no hago más que tocarla y el deleite de esta sensación es tal que me descubro viviendo placeres que no tienen comparación con el mundo terrenal. Ella es un ser celeste, me lo dijo y le creí, me lo demuestra por instantes eternos. Hecho un vistazo de nuevo a su espalda; descubro que si no fuera por la forma de sus alas la describiría como un hada y no como un ángel. Sus alas; convertidas en su mirada: me rodean, me levitan. Espasmos en su piel. Soy el eterno humano y ella el ángel: ambos inmortalizados por el amor; ambos enamorados de nuestros placeres y del aire que respiramos juntos. Somos cada uno la parte faltante del otro y en mi devoción busco cosechar flores que sigan adornando su cuello y embestidas que acaricien su interior demostrando que la carnalidad puede acompañarse de amor…

Levitamos juntos…es tan delicioso que apenas puedo abrir los ojos…sonrío…Lo hago mientras reconozco que a nosotros los mortales nos toca padecer por siempre si un espíritu celeste nos hace el amor…

jueves, diciembre 07, 2006

Divagando...

Por Angelo Negrón

— El amor nos enternece a tal grado de no necesitar nada más que no sea el beso o las caricias de ese ser que nos envuelve en la pasión más pura. Nos conmueve en el éxtasis increíblemente hermoso de la ternura sin igual de dos cuerpos entregándose a la tarea de ser uno. Cuando eso sucede debo gritar sin miramientos los sentimientos que guardados en el corazón sólo desean estar siempre pensando de igual manera. Es que los recuerdos guardados en mi memoria me traicionan a cada momento. Veo tu cuerpo sobre el mío en la danza sin igual de las olas y la desesperación de no verte me contrae el pecho. El hormigueo me envuelve en sensaciones desprovistas de tus labios. Por eso, en esta noche fría, luego de haber vivido en las fronteras tridimensionales de tu cuerpo, te extraño más que nunca. Te deseo como jamás pensé desear algo o alguien. Si al menos escuchara tu voz. ¿Sabes? Tan sólo sentir tu cabello rozar mi rostro me enloquece. Ver tus ojos me apasiona llevándome al punto mayor de excitación. Transportándome a rendirme sin derecho a replicar y a decir otra cosa que no sea tu nombre una y otra vez. Así que: ven, regresa a mí, abrázame como si fuera la vez primera, como si fuera la última vez. Reconozco que Dios en su misericordia no me dejara morir de amor. Él está en estos momentos bendiciendo con alegría este sentimiento tan puro y tan humano. ¿Acaso no sabe él en su divina grandeza que eres mi otra parte? ¿Acaso olvidó que eres un ángel de alas grandes destinada a convertirme en lo que soy realmente? No. Él está de acuerdo, sino ¿por qué permitir todo este descubrirnos constante? ¿Te admiro? Sí. Definitivamente sí. Has hecho que entienda. También soy un ángel. De tus enseñanzas se desprende. He aprendido lo suficiente como para alcanzar algunos escalones que estén más cerca a la entrada de nuestra próxima vida. Sin temor me atrevo a decirte que estaremos juntos siempre, tú y yo, juntos en el futuro que nos depara nuestro mundo inconcluso, nuestro cielo inmediato. ¿Cómo lo sé? Es fácil reconocerlo. Sé que sabes la respuesta. Sólo me preguntas para probarme. Aún así, te contestaré ahora mismo.

Cuando me llevas al cielo, que es a cada momento en el que estoy a tu lado, identifico el árbol en medio de tu mente paraíso. Me voy encaramando en él. Pruebo el néctar de tu sabor. Sé que puedo regresar sin sentirme pecador a pesar de haber saboreado más de una manzana, a pesar de no querer regresar al mundo terrenal del que me has salvado. Luego en plenitud de soledad recuerdo cuánto he vivido a lo largo de mi vida. Redescubro a cada instante lo amargo de no haberte tenido desde los comienzos de mi pasado lejano. Cuando, en la búsqueda de tus besos y en la necesidad de descubrir tu cuerpo, creí equivocadamente amar a alguien más. Dejando grabado en cada piel poseída la firma o la huella de una colonización inconclusa.

...Y me encontraste. ¡Enhorabuena! Alma gemela de ojos hermosos que un día me descubriste en la soledad de un cuarto lleno de gente que hablaban temas triviales. Me salvaste para demostrarme cuanto puede amarse a través de las palabras, de la distancia, de un beso y de la entrega de la pasión. Me hiciste descubrir también como dos cuerpos pueden al unísono perderse en el luminoso mundo del placer. Ven e ilumíname nuevamente. Deseo saciar mi vida de ti. Seducirte al grado de que puedas ver, en este simple mortal al que ayudaste a ser un ángel, alguien que fue creado para ti...

Sonríe. Siempre sonríe. Con lo que has logrado no hay espacio en este momento en tu rostro para una sonrisa al revés. Mira que la felicidad que acompaña mi ser es tanta, gracias a ti, que podría con ella salvar a más de un planeta si se me escogiera para tal misión. Si bastasen mis plegarias para que tu felicidad fuera eterna; creo firmemente que serias feliz por siempre. Así que en esta oración que ahora elevo le pido al divino creador que te bendiga siempre y que vuelva a bendecir nuestro amor.

Refúgiate en mí. Concentra tu mirada en mi ser. Sigue con el maravilloso hechizo que has logrado para mi vida. Es un encanto poderoso el de tu pasión. Recuerda que necesito seguir siendo un naufrago que descubre tus pechos y los confunde con las islas por colonizar. Desde allí reconoce que puede llegar a la humedad que lo salvara cada vez que llegue al rincón de tu placer. Una vez más; gracias por entrar en mi vida.


Al terminar de leer estas palabras en voz alta sus ojos estaban bañados en lágrimas. Miró hacia todos lados como buscando pensamientos nuevos en otros lugares lejanos y fuera de su mente. Los encontró en donde se supone buscara primero: en su alma y en el recuerdo. Prosiguió hablándole a su amada:

—“Escondí estas palabras. Jamás te las leí antes. Estoy arrepentido de ello. Debí decírtelas desde que comencé a escribirlas. Además de este escrito, tengo otros. Los suficientes como para haber salvado lo nuestro. Ahora me parece una estupidez no habértelos entregado o leído. Ahora es tarde. Has dejado de amarme y yo no he dejado de amarte ni un sólo instante. Es tan sólo que nunca me atreví hablarte de esta manera. Si me lo permites volveré cada vez a leértelos. Esta necesidad de que me escuches es genuina. Posiblemente pierdo mi tiempo. Tal vez te apiades de mí y logres de alguna manera perdonarme por todo lo que te hice pasar. Sí. Reconozco que debí hacerlo mucho antes. Cuando lo necesitaste. Existieron tantas veces. Como aquella en que fuimos a aquel retiro para salvar lo nuestro y yo sólo atine a maldecir cada instante de tu compañía. A criticar cada charla como si no fueran dirigidas a salvarme de perderte. Tú, aún así, seguiste luchando por que tuviera sentido nuestra relación. O en aquel momento en que estábamos de vacaciones y me dediqué a beber licor en vez de compartir contigo el romanticismo que te embargaba por aquellos hermosos atardeceres. ¿Y qué me dices de cuando estabas embarazada de nuestro primer bebe? ¡OH Dios! Sé que te fallé vida mía. Tantas veces que ahora recordarlas me causan gran dolor. No te pido que comprendas algo que yo mismo no entiendo. A ti te derrumbaban cada una de mis acciones y volvías como ave fénix a retomar el vuelo. No importó las veces que te ignoré. Las veces que, en lugar de ser un romántico contigo como en verdad soy, sólo atiné a llevar mis palabras a un papel y esconderlos donde no los encontraras. ¿Por qué? Ya sabes que no lo sé. Lo peor de todo es que nunca lo sabré. Si sé que en tu misericordia de enamorada me perdonaste en más de una ocasión pues: ¿Cómo explicar todo ese tiempo que estuviste conmigo a pesar de mi actitud? No pienses que estoy recriminándote el que te hayas ido. Lo entiendo completamente. Fui precisamente yo quien te empujó a hacerlo. Más bien, me recrimino a mí mismo. Debí darme por completo y no lo hice. Si pudieras regresar conmigo. Te daría todo lo que soy en este instante. Es tarde, lo sé, ¿Por qué te esmeras en recordármelo? ¡OH! Perdóname ya estoy gritándote de nuevo. Jamás debí gritarte y menos sin razón. Como todas aquellas veces en que no estaba de acuerdo o simplemente no quería estarlo con tu manera de pensar y terminaba gritándote mi incomprensión. Incluso tantas palabras malsonantes que no debiste escuchar de mí nunca. Siempre has sido inteligente para estas cosas. Comprenderás de qué te hablo cuando sólo me resta decirte que te amo. Esperaré lo necesario para que me perdones y pueda demostrarte que cambié, que en verdad, cambié. Espero que tú puedas amarme aún. A pesar de todos los momentos amargos que te hice pasar. Fueron suficientes como para que te fueras de mi lado y a los brazos de otro hombre. ¡Que ignorante fui! Pensé que eras exclusiva para mí. Que no habría alguien que pudiese enamorarte llenándote de palabras que yo no utilicé cuando era debido. Dándote verdadero amor. En ese momento fue cuando más me necesitabas. Si al menos hubiese utilizado las miles de palabras que lo que sentía por ti me hicieron escribir en lugar de dejarlas guardadas en el baúl de mi auto y engavetadas en mi corazón. Debieron salir de mi garganta y no de la boca de un intruso. No... No creas que te guardo rencor. Ni siquiera le guardo rencor a quien te llevó consigo. ¿Qué culpa tuvo de ver en ti lo que yo no reconocí en tantos años? Si debo ser sincero: La verdad es que ninguna...

Debo irme. Aquí te dejaré este escrito. Perdona si la tinta está algo corrida. Fueron mis lágrimas. Hace tanto tiempo que no los leía que hoy, mientras lo hacía, no pude evitar llorar. No sé si me escuchaste. Imagino que es lo menos que quieres hacer. Los dejo aquí para que los leas. Volveré cada vez a leerte con la esperanza de que me perdones y podamos volver a compartir. Porque de algo estoy seguro. Yo soy tu alma gemela. Y vuelvo a mencionarte que reconozco que es algo tarde. Ya abandonaste el mundo terrenal. Sé que las hojas son tu techo y el cielo tu hogar. Y ante esta lápida de mármol gris, con la que nuestros hijos decidieron adornar el recinto de tu cuerpo, oraré por que me perdones de nuevo. Espero me permitas ser lo que nunca fui y debí haber sido...

Tomando su bastón el anciano se levantó de la banqueta frente a la tumba gris de su amada. Se colocó el sombrero al salir del campo santo. Se perdió entre miles de transeúntes que, como pensó, en ese instante estaban perdiendo la oportunidad de pedir perdón, abrazar al ser que aman o simplemente dejar escapar de sus almas los sentimientos que procuramos esconder innecesariamente.

Ella le escuchó en todo momento. No sabía que en el lugar dónde se encontraba se podía llorar hasta ese instante en el que sintió lágrimas rodando por sus mejillas.

—“Amado mío” — dijo mientras acariciaba los papeles sobre su tumba y el viejo tomaba su bastón —“Tienes razón, ya es tarde, si al menos hubiese sabido que esas palabras iban dirigidas a mí y no a otra mujer. Sin que lo supieras, yo las leí: Miles de palabras que jamás brotaron de tu boca. Pensé que se las escribiste a alguien más. Cometí el error de callar y no preguntarte al asumir que era así. Por eso cuando llegó alguien que me valorizó me sentí atraída por su amor. Nunca dejé de amarte. Yo también sé que eres mi alma gemela. No sólo te esperaré por siempre sino que te acompañaré, cariño mío”.

Diciendo esto se transformó en viento y fue al encuentro del viejo para acariciarle el rostro y el alma como pudiese...

viernes, diciembre 01, 2006

Palabras Ocultas

Por Angelo Negrón




Que el mundo es un sinnúmero de actividades mal olientes distribuidas de forma certera y
Un caos total a la misma vez no es novedad para mi. Más bien me he dedicado a ser
Imitación perfecta de todos aquellos que me rodean en una sociedad donde no se ha
Erradicado aún la creencia en dioses paganos o en el verdadero Dios. Por lo menos, una
Rosa sigue siendo el regalo de amor perfecto para un amor nuevo, o viejo, no importa si el
Olvido ha sido la fuente de la dejadez o el anonimato de un gran secreto.

Ir de aquí hasta allá en esta vida que supone nacimiento y muerte al mismo tiempo; con
Resúmenes de acontecimientos convertidos en recuerdos activos o escondidos.

A veces recuerdo. Ahora lo hago. Como siempre. Como antes. Con igual intensidad.

Lentamente iré buscando en el subconsciente de esta mente mía. Sé que la encontraré y
Amarte de nuevo será la forma de no seguir siendo una copia de esta odiosa sociedad.

Buscaré también en la espalda de mi corazón. Lo sé, allí todavía viven latidos que, aunque
Languidecidos, siguen siendo destinados a tu persona. Te amé tanto alguna vez, pero el
Orgullo ganó la partida. El “que dirán” le ganó a nuestro amor, a tus besos, tu cuerpo, tus
Gemidos y a toda aquella admiración mía por tu mente paraíso. No debió ser así, fuiste la

Única que logró hacerme sentir de verdad la pasión del amor verdadero y de los placeres
Extremos de la carne. Nadie como tú, pero tuve que hacerlo; me obligué a olvidarte.
Me doy cuenta de que no debió importarme la maldita gangrenada sociedad. Si pudiese
Inventar la forma de que nos acepten. Sobre todo mis hijos. Sería difícil hacerlos entender.
Amo a otra mujer les diría. Serían infelices al saber mi secreto. El secreto de… su madre.

*********************************************************************************************************

Así es. Quiero ir a la bloguemia. De hecho el próximo diez de diciembre estaré en Punto Fijo en el centro de Bellas Artes de Santurce compartiendo con otros blogueros. Podremos escuchar lo que tienen que decir:
Yolanda Arroyo, Yiara Sofía , Isabel Baterria entre otros talentos del patio. Para mas información pulsa aquí




jueves, noviembre 23, 2006

Angelo Negrón se Confiesa

deus? juglando una página hermana nos ha hecho el honor de una entrevista. La publico aquí, junto a los comentarios dejados allá, para darle de comer a mi ego.


Juglando le pide a deus?
Que verse en cada entrevista
Esto a deus? Le causa enojo;
Tanto que se le nubla la vista,
Protesta,
Se molesta
Y ‘vizca’ sus tres ojos.

Mejor entrevisto a Angelo
Para que nos de sus opiniones
Sus puntos de vista; sus ‘Confesiones’…


Conozcamos a Angelo Negrón, de Confesiones y varias EsTAmPAS, escritor. Sus cuentos han sido publicados en la revista y colectivo Taller Literario y tiene varios libros inéditos: ‘Montaña Recuerdo’, ‘Entre el edén y la escoria’, ‘Sueños mojados’ y ‘Confesiones’.

Leer a Angelo es como hablar con un amigo. Sus escritos destilan la sensibilidad y ternura de un hombre enamorado. Musa del 29 de marzo, 05; Te amo de julio 27, 05; son sólo un par de ejemplos. Pero, Siete Días, publicado el 1 de enero de este año es una de nuestras favoritas. Esta hermosa narración hace alusión a la creación del Mundo con el amor. Sencillamente ‘genial’.

Conozcamos un poco más a Angelo:

¿Desde cuando escribes?
Escribo desde niño. A aquellas letras yo le llamaba poesía.

¿Recuerdas que fue lo primero que escribiste?
Si: un “poema” dedicado a la madre naturaleza. Eso fue en tercer grado. Luego competí en un certamen en quinto grado con ese poema y ¡lo gané! Me dejó marcado para siempre. No por haberlo ganado, sino porque la bibliotecaria de la escuela le pidió una foto a mi madre para colocarla al lado del poema en el boletín board y ¿que creen? Al otro día estaba junto al poema una foto mía que odiaba con todo mi ser pues en ella salía bien mellao. Fue una semana de sobrenombres bien “cool”.

¿Cual es tu recuerdo más lejano?
Estoy desnudo en el cuarto de mis padres. Estoy calzando los gigantescos zapatos de papi y camino de lado a lado del cuarto. Sé que es antes de mis cuatro años puesto que esa habitación corresponde a la casa donde vivíamos para ese entonces.

¿Como se te ocurrió el nombre de tu blog?Confesiones es el titulo de uno de mis libros inéditos de cuentos. Decidí utilizar el titulo en el blog por aquello de confesarme un poco.

¿En que te inspiras para escribir?
En aquello y en lo otro. Es que cada cosa, situación, persona o espíritu tiene el lado de una historia y trato de describirlo. Sean sueños realidades o sarcasmos busco en ellos desahogarme y dejar de ser yo, siéndolo al mismo tiempo.

¿Cuales son tus escritores favoritos?

Yolanda Arroyo
Ana Maria Fuster Lavin
Carlos Esteban Cana
Antonio Aguado Charneco

Tienes dos blogs, uno de ellos dedicado a la fotografía:varias EsTAmPAS, ¿que significa la fotografía para ti?
La fotografía me lleva a lugares similares a los que me llevan las letras. Cuando pulso el botón de la cámara, tal como cuando escribo o leo, se paraliza un instante de mi vida, pero se nacen escenas interminables.

¿Cual de los dos te gusta más?
Los dos me fascinan. Si bien es cierto que escribir es una de mis pasiones; la fotografía también se lleva mis fogosidades. Cuando esa cámara fotográfica está en mis manos, al igual que cuando me coloco frente al teclado; soy dueño, rey y señor del momento de miles de personajes o hechos. Eso alimenta mi ego y, más importante, le da paz a mi alma.


Si pudieras resolver un solo problema para siempre, ¿cual seria?
Las enfermedades.

¿Cuales son tus blogs favoritos?
Tengo como asunto clerical, pues me encantan, leer el blog de los que están en mis link. Cada vez que entro al mundo cibernético es lo primero que hago. Estos son:





























  • ¿A que bloguero te gustaría conocer y por que?
    Fernando Angel, EL NAVEGANTE
    la Bitacora de cristal del Navegante
    Location:Buenos Aires, Argentina

    Me parece alguien con quien puedes mantener una plática constante sin aburrirte.

    ¿Eres morning person o night person?
    Padezco imsomnio.

    ¿Como te defines a ti mismo?Yo soy yo.

    ¿Como te definen tus amigos?No sé. Nunca les he preguntado y ellos no se han atrevido a decirme.

    ¿Que recuerdo o impresión quieres que las personas tengan de ti?
    El que capten. Ellos deben decidir tal cosa.

    ¿Cuando te conozcamos, que seria lo primero que notaríamos?
    Unas cincuenta y seis libras de más.

    ¿Que es lo que más te apasiona en la vida?El amor, debilidad y fortaleza de los seres humanos.

    ¿Que te ves haciendo de aquí a 5 años?
    Quiero disfrutar cada momento. En cinco años deseo estar en un parque jugando con mis hijas en el área de los columpios.

    La pregunta ‘Miss Universo’: ¿a que persona o personaje de la historia, vivo o muerto e gustaría conocer y por que?
    Al escritor Antonhy de Mello. Mi visión de la vida cambió cuando lo leí a mis 18 años.

    ¿Con que persona de tu pasado te gustaría reencontrarte y por que?Con mis abuelos. Los extraño mucho.

    ¿Como te gustaría que la gente te recordara?
    Con sinceras ganas de verme.

    ¿De todo lo que ha escrito que es lo más que te llena de satisfacción y por que?
    Cada escrito es mi preferido; en ellos expreso la totalidad del ser humano que soy, (o el que no soy), el que fui y el que seré.

    ¿Cuál consideras es el requisito primordial para llamar a alguien ‘autor’?
    Autor: aquel que crea, con sus manos y su imaginación.

    Escribe lo primero que se te ocurra con estas palabras:
    Inclina, ternura, rabia, encuentro, sabor, premura, tibieza, primero, sentir, poemas.



    Sexta vez

    Ella pone su mano sobre mi cabello y me agradece que le haya traído los pasteles de yuca que le envió mi madre. David me mira con algo de rabia. Su sonrisa de envidia se detiene al escuchar a nuestra maestra de noveno grado.

    — Quita esa sonrisita — le dice con ironía — en el pasado examen reprobaste, si te pasa igual en este veremos a tus padres por aquí, ¿sería cual? la sexta vez.

    La maestra da la espalda y David no pierde el tiempo. Me enseña el dedo del medio. Yo le sonrío y clavo la vista en el papel donde escribo mi nombre. Observo a todos. Están envueltos, hasta David, en el encuentro con su imaginación y las reglas de poesía. La profesora ha solicitado dos poemas. Uno con rima asonante, otro con rima consonante y ambos que sean en verso de arte menor. Pasan los minutos y soy el primero en ponerse de pie. David me mira aún enojado. Él no lo sabe, pero quiero ser su amigo y si supiera que hoy por la tarde abogaré por él no me miraría así. Le entrego la hoja a la maestra y ella no puede dejar de ser amable conmigo. Me dice con ternura que mis versos tienen sabor y tibieza; elementos dignos de un buen escritor. Regreso a mi pupitre a mirar como uno a uno se van levantando a entregar su examen.

    David, sonríe maquiavélico mientras regresa sin perder de vista mis ojos que confundidos están estudiando el rostro perplejo de la maestra. Su mirada se escapa del papel que David le ha entregado hacia él y una lágrima se desbanda por su mejilla. Logro sentir una gran curiosidad. Deseo leer la poesía de David. Me parece que es bueno en eso de escribir. De hecho ha logrado que la profesora no pueda impedir trastocar su siempre bien maquillado semblante. Espero alguna alabanza hacia su escrito y en lugar de eso; “Misis” Matos se levanta y nos dice que el que haya terminado se puede ir.

    Se llena todo de algarabía y del sonido de las patas de los pupitres al levantarse mis compañeros. No salgo, doy tiempo a que el penúltimo estudiante entregue y salga. Ahora si, soy el último. Me acerco a la maestra y me informa que debo decirle a mami que esta tarde no me brindará tutorías de español. Mi entusiasmo se escapa y le preguntó porque. Ella me extiende un papel. Es el examen de David. Lo leo sin poder entender. La miro; sus ojos tristes hablan, Inclina la cabeza y se pierde con premura en un libro de texto. La sonrisita de David retumba en mi cerebro. Vuelvo a leer angustiado el corto y preciso escrito: Mis padres no volverán a este salón por sexta vez y yo sacaré buenas calificaciones en su clase. ¿Sabe porqué? Porque si no; les contare a todos que hace dos tardes la seguí hasta su casa. Así es, y al asomarme por la ventana la vi desnuda y gozando de todo el sabor y la tibieza de su “futuro escritor”, de su “poetita preferido”.



    Por ultimo, háblanos de lo que quieras, expresa cualquier cosa que desees dejar dicho aquí.

    Tener el interés de que tu imaginación se convierta en letras que manchen algún papel en blanco es la clave para desarrollarte en el mundo de la palabra. ¡Que viva la fantasía!



    7 comentarios

    Yiara Sofía dijo...
    No sé qué me gustó más, si la entrevista de este gran hombre o el escrito creado con las palabras predestinadas. Puede ser un empate?! Al igual que sus fotos, Angelo Negrón nos deja siempre pensando, qué hay detrás del lente de sus palabras??? Bravo!! Espero saludarlo en persona el 10 de diciembre!
    7/11/06 1:40 PM

    Yolanda Arroyo Pizarro dijo...
    Talento de sobra y alma noble en este hombre. Me quito el sombrero.
    7/11/06 7:37 PM

    Anónimo dijo...
    NO TE DEJES COJER DE PENDEJO
    8/11/06 4:13 AM

    Estela dijo...
    Angelo es un narrador extraordinario. Además su sentido del humor le da un toque especial a sus escritos. :)
    8/11/06 6:17 PM

    Isabel Batteria dijo...
    Gracias portener mi blog ahí, en esa lista de artículos de primera necesidad. Agradezco mucho todo el apoyo que me has dado.
    13/11/06 8:15 PM

    Ana María Fuster dijo...
    Eres un gran escritor y amigo, también soy tu lectora asidua
    14/11/06 11:50 AM

    Angelo Negrón dijo...
    Yiara: Si el universo se confabula conmigo; allí estaré.
    Yolanda: ¡Gracias! Me inclino ante ti.
    Anónimo: Seguiré tu consejo. Siempre es valioso escuchar alguien con experiencia.
    Estela: Muchas gracias por tus palabras.
    Isabel Batteria: Gracias a ti. Simplemente admiro tu trabajo.
    Ana María: Lo que haces día a día por las letras en este país, acompañada de una prosa y musa saludablemente envidiables, es lo que me ha convertido en tu admirador.
    Deus: Sigue uniéndonos como colectivo. Le hace falta a este país más de esto. ¡Muchas gracias!¡Un abrazo a todos! ¡Que vivan las letras!
    14/11/06 5:28 PM