sábado, marzo 18, 2006

Desnudez

Por Angelo Negrón

La fantasía merodeaba la habitación. Lujuria y pensamientos daban vueltas junto al abanico de techo. El ruido de los autos en la avenida cercana no osaba acallar gemidos y miradas de deseo. A la izquierda; el cuarto de baño aún exhalaba el vapor del agua caliente que disfrutamos juntos. Enjaboné su espalda, lavé su cabello, afeité sus piernas y nos besamos por mucho rato debajo de aquellas gotas que hervían menos que nuestras ganas…

Sus manos acercaron mi boca a su pecho y me atacó con sus pezones. Bebí de su deseo. Mis manos buscaban acariciar su recién rasurada oquedad, pero ella me detenía, lo sé, para exasperar mis ansias. Cerró la llave que le daba paso al agua y con ello, ante el pensamiento de la cercanía de su entrega, mi erección palpitó en pos de la búsqueda de su contraparte. Saboreé sus senos, acaricié su cabello mojado y las gotas que corrían por su cuerpo me llevaron consigo por el recorrido de su piel. Rodó la cortina y alcanzó las toallas. Nos miramos. Sin pronunciar palabras decidimos no utilizarlas y meternos mojados a la cama. Al salir de la tina, busqué ver su rostro en el espejo y el empañamiento no me dejó. Desvié mi mirada y enfoqué sus nalgas que en clásico caminar se divertían con mi antojo de acariciarlas. Llegamos a la cama: Horizonte disfrazado de verde menta. Abrazados pasamos por aire, viento y tempestad.

Por primera vez no utilizábamos una habitación de alquiler por lo que carecíamos de la prisa habitual. Estaríamos, (por fin), juntos durante aquella y dos noches más. La sensación de que cuando amaneciera y abriera mis ojos me encontraría con el ser más transcendental de mi vida me dio los bríos para poseerla varias veces. Justo cuando se catapultó en placeres y me dio permiso para abandonarme a los míos; le dije un enfático no. Quiero y necesito — le mencioné — que continúes sintiendo placer. Ella sonrío y sus ojos brillantes por placeres sueltos me convencieron de que tomé el camino correcto a la lujuria. Su múltiple orgásmica respuesta fue precedida de verdaderos gritos de delectación y de algunas lágrimas de felicidad. El agua de la regadera que quedaba en nuestros cuerpos se mezcló con el sudor compartido y me bebí sus lágrimas en clásica poesía centinela. Saboreé sus sollozos y también sus goces. Nos agotamos, pero no nos saciamos de amor. Su mirada era idéntica a la mía: pura complacencia. Se quedó dormida obligada por ese sutil sentimiento que queda después de haber compartido el alma.

Pasó largo rato y yo seguía despierto. Fue un insomnio ineludible. La había escuchado tantas veces decir que dormía desnuda. Ahora estaba a mi lado soñando, tal vez conmigo o con quien sabe que. Mantenía la hermosa sonrisa que la caracteriza en sus labios. Obviamente yo no relegaría de alimentar mis ojos con su desnudez y nutría mis deseos con ganas de despertarla por sorpresa. Que al abrir sus ojos me hallara probando de su pistilo. Pero, se veía tan hermosa allí, desnuda y protegida por mí. En ese momento nació la idea. Me atacó por mucho rato. Peleaba conmigo ese miedo a ser descubierto haciendo algo incorrecto, pero pudo más el morbo de lo prohibido y me aparté silencioso. Busqué dentro de la maleta: la encontré entre mis ropas y el ruido que hizo el lente óptico al encender la cámara no fue suficiente para que me descubriera. Eliminé el destello del flash, no sólo era muy riesgoso sino que no haría falta; existía suficiente luz. Enfoqué y disparé. Estuve despierto toda la noche. Cada vez que se movía creaba una nueva pose para mí y yo, insatisfecho, quería más…

Ella abrió los ojos varias veces y juro que cada vez que observaba esos dos luceros mi vida se iluminaba. Comencé por hacer lo mismo. Cerraba mis ojos para tener esa sensación al abrirlos de encontrarla a mi lado. Desde entonces cada vez que estábamos juntos lo tomé por costumbre. Aquellas tres noches no volvieron a repetirse. Al principio me sentía algo culpable de haber tomados las fotos sin su consentimiento, pero por suerte me negué a borrar lo que considero uno de mis tesoros. Ese secreto que es sólo mío y que nadie puede quitarme: el de fantasear con la mujer amada, inventándomela aún a mi lado, justo después de ansias compartidas. Las fotos son tan reales que al colocar el disco compacto donde las resguardo y verla modelando exclusivamente para mí en el monitor de la computadora; distingo su piel y rara la vez puedo evitar verlas repetidamente mientras mis manos se regodean en placeres para nada solitarios.

Luego, amplío su rostro y acerco el mío al monitor repitiendo aquello de cerrar los ojos y abrirlos despacio para disfrutarla más aún. Me hace tanta falta mirarla, sentirla, escucharla y complacerla. Ahora, que ella no coexiste a mi lado en minutos de oro, guardo con orgullo y recelo a la amante perfecta en la forma digital de tres punto dos mega píxeles. Ahora, que ella se alejó de mi vida me alegro de haber grabado en una memoria artificial lo que nunca podré suprimir de mi conciente y subconsciente pues es indeleble. Definitivamente nunca borraré de la memoria aquellas tres noches con sus madrugadas; no, nunca olvidaré su hermosa desnudez...

jueves, marzo 09, 2006

Tú y ella

Por Angelo Negrón
 
 
 
 
En un día soleado, y ante tu ausencia, te busqué en la naturaleza de mi derredor.
Miré hacía todos lados y lo que vi, aunque hermoso, se distanciaba de tu belleza sin igual. Entonces decidí dejar de buscarte y poner mi mente en blanco. Me recosté en el suelo y comencé a concentrarme. El sol se colaba entre palmeras y yo sólo atinaba a pensarte cada vez más sin lograr olvidarte…

Opté por caminar hasta la orilla y buscar en la arena algún caracol que me dejase escuchar en sus adentros el sonido del océano. Y fue en ese momento que me llené de sorpresas pues la naturaleza me habló. La primera palabra que dijo fue:

 
Parece que había visto las lágrimas que corrían en mi Alma y que sólo hablaban de ti. Me invitó a desahogarme escribiendo en su piel lo que yo sentía. Así lo hice. Escribí:

Y ella preguntó:

 
Comencé a reírme sin control al ver que entendió que mi pregunta había sido dirigida a ella y no a ti. Entonces; me preguntó si yo estaba:

 
le dije: más bien estoy:

 
con su belleza. Me dijo que ella era más hermosa que tú y dije:
 
 
al descubrir seguridad en mi negación, preguntó:


Reconozco — mencioné — que eres la madre naturaleza, pero de quien te hablo es de un ángel que supera todo lo que cualquier humano haya sentido por ti.

 
Al escucharme decir esto, las olas se agitaron, los vientos soplaron con fuerza y hasta retumbaron varios truenos. Entonces gritó:


Yo sólo contesté:
— Soy el alma gemela de ese ángel que te supera en belleza…

Preguntó insistentemente:

 
Al contestarle que sí, todo se volvió calma. Le comenté que la amé desde niño y como niño aún la amaba, pero como hombre sólo te amaba a ti…
— ¡Quiero saber el nombre de ese ángel! Exigió de pronto, escríbelo en mi piel en este mismo instante. La complací… Cuando terminé de escribirlo; lo borró sin disimular su rabia…
 
Comencé por dibujar en su piel la sensación que sentía en mi estomago cuando te veía:


Y luego: la teoría de que un corazón atravesado por una flecha es símbolo de amor fue lo que se me ocurrió para explicarle que cupido ya nos había flechado.

Cuando escribí:
comencé a saltar con desvarío, las huellas impregnadas en su piel así me delatan…

Descubrió tanta sinceridad en mi alegría que decidió borrar toda nuestra conversación y no se dio cuenta que con ello me ayudó…

Logré sacar una foto tuya de mi bolsillo y mostrarla al cielo. Cuando Naturaleza la observó exclamó:
 

Al darse cuenta de que admiraba tu belleza por si misma trató de cambiar el tema, pero no pudo. Estaba impresionada. Me aconsejó que no perdiera el tiempo en tratar de poner mi mente en blanco nunca más. — Es más gratificante —dijo con melodiosa voz — pensarla. Recuerdala seduciendote y vice-versa.



En ese instante, me mostró la forma de encontrarte y conciente de que era tiempo de que sólo mi corazón hablara; Naturaleza guardó silencio y pareció aplaudir y regocijarse con nosotros…
 
 
Llegué buscándote en los alrededores y por eso la Naturaleza logró inmiscuirse. Debí buscar en mi interior, allí has estado desde el principio de los tiempos, desde antes de haber bailado sobre mí; la danza de las olas. También podría verte en cada lugar al que miro y escribir tu nombre sobre piedra para que sea difícil de borrar, pero tu nombre esta grabado en mi corazón con tinta indeleble y nadie
ni nada, excepto nosotros dos, podrá desaparecer tal sentimiento.



Te amo, que se muera de envidia el universo. Reconozco que tú también me amas. Juntemos pues el poder de esta pasión y compartamos a plenitud este mundo terrenal que se ha convertido en el hogar predilecto de nuestras almas.
 
La madre naturaleza, bendecirá nuestro amor, sólo es cuestión de tiempo…




viernes, marzo 03, 2006

Deseo

Por Angelo Negrón

Me dirijo a ella en la distancia. Extrañándola vivamente. Con el placer de saberme afortunado y tal como si estuviera frente a mí en este instante de soledad extrema. El recuerdo de sus besos, de sus pausadas y a la vez desenfrenadas caricias sólo logra estimularme a tal grado que no dispongo de mi conciencia en esta mañana fría en que no está a mi lado físicamente y me entero que anoche, en sueños, decidió visitar paredes llenas de cuadros pictóricos sin mí. Los celos envuelven mi mente. Mi corazón se niega a aceptar el no tenerla como debió ser en vidas pasadas y como será en vidas futuras al reconocerla como mi alma gemela; mi otra parte.

La amo... Lo reconozco; mi alma esta a la par con los vientos de su pasión y mi cuerpo ansia su cuerpo acoplado de tal forma que podamos ser uno mas allá de toda gravedad; mas allá del infinito próximo. Diversas preguntas invaden mi curiosidad. Mi mente las piensa:

— ¿Volverás por fin a mis labios? Mi boca suplica por tus besos.

— ¿Regresarás a mi cuerpo? Otrora fui mío y ahora soy sólo tuyo.


¡Mírenme! ¡Mi vida danza evolucionando ante la llamada de su cuerpo! Ahora me doy cuenta. ¡Lo confieso! Estuve equivocado al pensar que yo no estaba presente mientras ella observaba el arte plasmado en aquellas paredes. ¡Si! Me llevó con ella desde el mismo día en que besó la comisura de mis labios.

— ¿Saben? ¿Que estoy preguntándoles? ¡Claro que lo saben!

Ella es hermosa en verdad; su rostro me trae fascinado y su cuerpo me obsesiona con el arte de hacer amor. Su cabello se desliza por mis dedos y se siente divino acariciar la piel de su ser a la que le estorbe la ropa.

¡Que me ame! Necesito amarla y que en loco desvarío sienta el roce de su cuerpo sobre el mío... Siempre he agradecido lo que hace por mí. La forma en que me demostró y me demuestra su adoración; la manera en que me cuida. A veces pienso que ella desconoce cuanto deseo corresponderle igual. Me he pasado diciéndole que la amo más de lo que ella me ama. Lo he dicho como una competencia sana porque en realidad sé, y no se lo digan a nadie, que ella es un espíritu celeste; un ángel de alas grandes que miró hacia abajo y me encontró sufriendo despierto de soledad. Compadeciéndose me brindó su ternura infinita; su amor eterno. Pude, entonces, dejarle saber que la amo. Fue fácil. Solamente dije la verdad:

—Te amo cielo y más de lo que te has enterado aún... más de lo que sé reconocer yo mismo...Siempre; siempre seré tuyo…
En ese momento sus alas me abrigaron. Aún me abrigan y gozo del disfrute que representa el regalo de sus besos. Ahora pretendo que me conceda un deseo, (Uno de miles), se lo contaré al viento para que le llegue mi voz en esta súplica sincera. Y por si el viento no cumple, por si no le lleva mi mensaje; lo diré en voz alta. Tal vez ella me escuche y logre que mis requerimientos se conviertan en una promesa cumplida…

— Amor; este es mi deseo: Escápate una noche, deseo ver contigo el amanecer, no sin antes haber apreciado la luna llena brillando sobre tu cuerpo desnudo...

domingo, febrero 26, 2006

¿Qué puedo hacer?

Por Angelo Negrón

—“El papel aguanta lo que le pongan”.—la escuché decirme esa vez y atiné a contestarle:


— Estoy de acuerdo: pero también sé, que depende de quien lea para que tenga valor lo escrito.


Mis palabras deberían haberla llevado a un entendimiento de lo que sinceramente pensaba y que aún, a pesar del tiempo transcurrido, reflexiono...

¿Saben? No puedo creer que hace unos días pensaba que, si no estaba ella, la luna dejaría de brillar, los árboles se marchitarían sin remedio y las ganas de comer se esfumarían. Pero como saben, nada ha cambiado, excepto el hecho de que ella no está. Desde que la conozco me acostumbré tanto a extrañarla que esa clase de dolor me es familiar. El vacío que llenó sigue intacto pues sigue llenándolo de igual forma. Aunque a decir verdad su presencia sigue siendo un alto influjo en mi piel. Mis ojos aún buscan perderse en su mirada y mi boca gastarse a besos en sus labios. El hecho es que la amo y aunque me aparté de su existencia mis lágrimas siguen suspirando heridas por incomprensión. Quisiera pensar que todavía no la conozco; que estos días son sólo malos momentos que no se repetirán en siglos y que las mariposas en mi estomago volverán a revolotear y a crecer sin detenerse por el miedo a sufrir.

Escuché también, más de una vez, que no entendía como podía dudar de su amor. ¿De qué otra forma reaccionar? Quisiera vivir mis sueños y abandonar mi entorno, pero llevo demasiado tiempo haciendo ambas cosas. Tanto; que ya no reconozco en cual dimensión me encuentro ahora. Lo que sí puedo asegurarles es que de todas formas el besar no es sinónimo del amor y el sexo, aunque es fuente inagotable de amor, no siempre se le trata de esta forma. Dos cuerpos desnudos pueden expresar muchos sentimientos y mis dudas; nada tienen que ver con el hecho de que ella haya sido mía, sino con la realidad o el sueño de que lo haya sido por completo. Les sonará leído, pero lo que quería de ella era más que besos, piel y sexo. Yo codiciaba su alma en la compañía de miradas cómplices y leales al amor; al puro amor. No pretendía que cambiara, por el contrario, deseaba que fuera ella misma. Tal vez me haya equivocado y la idealicé. Tal vez no siempre se comportó como en realidad es. Yo recuerdo a una mujer libre de soberbia. Capaz de quitarse las mascaras ante mí y volver a colocárselas sólo cuando estaba segura de que yo no dejaría de reconocerla.

Entonces: ¿por qué me trató como si fuera yo un desconocido? ¿Porque me hizo sentir como si mis reacciones nacieran de la nada y no de las actitudes que ella asumía cuando no tenía el control de algo? Después de todo; sólo fui y soy un reflejo de ella. Lo nuestro fue especial, su medida se comparaba solamente al alcance de nuestros sentidos expuestos al antes, durante y después de la entrega de nuestras almas. Definitivamente, cuando éramos uno, en la inmensidad de nosotros siendo universos, florecían y crecían nuestros sentimientos y se bañaban con los sueños y realidades de amarnos, de darnos por completo. Lo que me hace recapacitar en mis palabras y querer aclararlas...

...debo aclarar que no he dudado siempre de su amor. Excepto por los momentos de celos furtivos y las veces de angustias a las que he llegado ante el encuentro de no reconocer a la mujer cuya superficie me sirve de espejo; he visto sus días como unos llenos de amor hacia mí. Espero que perdone pues, mis dudas, mis celos y mis palabras...

¿Sigue ella siendo mi mejor amiga y confidente? No puedo negarme la felicidad de seguir recordándola como tal, pero ¿qué debía hacer con el recelo de abrir la boca y pronunciar algunas silabas que pudiesen dolerle? Aunque yo entienda que la unión de tales palabras en una oración no era ofensiva y si parte de un párrafo que complementaria una conversación ¿Era preferible quedarse callado? Apartarse. Sí. ¡Díganlo! Soy un extremista. La comprensión de los hechos es algo individual. Eso me lo enseñó ella también. Me presentó una vez un reportaje de periódico y filosofamos sobre el mismo largo y tendido. Eso es algo más de lo que extraño de ella. Aquellas largas conversaciones, divertidas, entretenidas y muy profundas. Esa vez el reportaje se titulaba: “Las cosas son como son y nosotros las vemos como somos”.

¿Y que con aquello de que ella y yo somos uno? ¿Cuál es la forma correcta de ver todo esto? No tenemos porque dolernos así y a pesar de que no este viendo nuestra sonrisa sólo espero que nuestros ojos vuelvan a brillar ante la presencia del otro. Si no es por la pasión de vernos como amantes, que sea por la felicidad del encuentro de dos miradas amigas. La fortaleza de un amor que es más grande que nosotros mismos y al que descubrí tan frágil como nosotros mismos quisimos que fuese.

No niego que ella es mi tema favorito; nunca lo he negado: ella es mi obsesión. Lo que contradigo es al hecho de que nuestra felicidad únicamente está al lado del otro. En el pasado, tiene que haberles sucedido en alguna ocasión lo que a mí: Tuve que separarme de lo que entendía era lo más preciado. Mi corazón quedó destrozado en más de una ocasión y todos estos fragmentos que quedaron me hicieron comprender que la punta del iceberg es sólo un lugar para salir a respirar y apreciar el horizonte. El ser humano se renueva a si mismo constantemente, sino ¿cómo explicar nuestra continua adaptación? Sólo le he presentado raciones de mi corazón y, aún así, la amo con la fuerza de mil huracanes, imaginen cuanta pasión he depositado en sus latitudes y cuanto amor podría arrasarla. Cambió mi vida por completo y eso se lo agradezco. También me enseñó que puedo amar con todo mi ser. Por lo tanto; elijo seguir sus enseñanzas, opto por amar...

...por amar a la mujer que un día me salvó de las pesadas cadenas del ayer y me llevó a ser mejor persona. Si ha cambiado para su bien; para su beneficio y no para el de ambos, sigue estando bien conmigo, seguiré amando, aunque nos separen actitudes contrarias a las que admiré y lograron que me envolviera en el amor. Aunque ella diga que el pasado ya caducó y le reste valor a la evocación de situaciones para aprender de ellas; yo les garantizo que seré parte de su recuerdo. Por tanto: la maldigo. Será la misma maldición que cargare yo; la de amarla lo necesario y lo innecesario... ¿Qué hará entonces? ¿Sonreirá y me tratará como a su mejor amigo o seguirá siendo una desconocida? Creo que no liberará ese abismo pues padece de soberbia, algo que admite, pero no desea abandonar. ¿Que puedo hacer? Después de todo somos lo que somos; nada cambiara eso, siquiera la distancia, siquiera el amor, siquiera como lo veamos...

domingo, febrero 19, 2006

Dictamen

Por Angelo Negrón

La sentencia es clara; amarla. Ser caminante; recorrer recuerdos validándolos en el presente que llega y se va. Ella se convierte en la presencia única y devastadora de un beso, una caricia y un te quiero…

Fortuitamente la veo entre desconocidos, me acerco y la abrazo. Veo en su rostro desconcierto al verme: no me esperaba. Sus ojos además de sorpresa denotan alegría y eso me tranquiliza. Sella con un beso palabras que no he dicho y mi silencio se hace latente a la espera de más mimos. Nos apartamos. Llegamos a un jardín en donde un ángel atormenta con su cántaro de agua infinita. Los insectos cantan; las manos de ella parecen danzar sobre mi espalda. Me abraza y tenuemente dicta en mi oído sonidos irrefutables. Mismos que hipnotizan mi mente y la lleva a viajar aún más lejos…

Desesperada pide más…quiere más…exige lo que merece y estoy dispuesto a dárselo… con frenesí…sin miedo…soy de su propiedad…existo siendo suyo y queriendo que lo sepa me inclino hasta quedar de rodillas. Su intimidad queda a la altura de mi boca y saboreo con mil placeres su verticalidad. Capto sus piernas temblando. Sus manos se apoyan en mí ante la perdida de equilibrio; su placer es genuino y eso amplifica mi lujuria…la deseo…la poseeré en cuerpo y alma…

…algún día así será…mientras; esperaré el descubrirnos completamente desnudos de enigmas. Tendidos en una cama seremos uno, ella en mi; yo en ella. Ambos: esclavos uno del otro, encadenados en la libertad que sólo brinda el amor verdadero…

domingo, febrero 05, 2006

Lo sabe

Por Angelo Negrón

Es de su conocimiento, ¡lo sabe! Mis días sin ella se convierten en el recuerdo de tiempos compartidos y en la obligada pregunta: ¿Quién soy cuando ella no está conmigo? El amor me abraza constantemente y parece burlarse un poco con estos minutos de soledad… ¿Por qué me engaño? No serán minutos, ¡serán horas! ¡Tal vez días o siglos!

¡Disculpen! Será estupidez o masoquismo, pero me gusta vivir rompiéndome la calma…Comprando varias palabras para venderlas en el mercado de sentimientos y en noches enamoradas en las que las estrellas parecen disolverse en la nada del no verla. Soy quien extraña sus besos con la demencia de mil enamorados... Soy; quien con la voluntad de un enamorado la espera cada mañana…

Ella tiende a perderse; abraza el sueño equivocado. Mientras, yo sigo despierto…esperando… espero verla despertar… ¡que sea ya! Quiero ver sus ojos; sus hermosos ojos que esclavizan mis sentidos y transmiten pensamientos de pasiones dispersadas en mi cuerpo logrando que se disemine… la soledad…

lunes, enero 16, 2006

Epístola

Por Angelo Negrón

9 de Mayo de 1992

Hola,

¿Cómo has estado? Espero que bien. Te escribo estas cortas líneas a escondidas de mi amiga, a quien veo como mi futuro amor. Aun así, te extraño y no dudo que tú sientas igual. ¡Fue tanto lo que vivimos juntos! Créeme, aunque no he soñado contigo; aún, he pensado mucho en ti. Especialmente en tus ojos escapándose a mi mirada.

Sí, aquí estoy. Escribiéndote mientras mi compañera me observa sin siquiera saber que estoy dirigiendome a ti de manera tan sutil. Perdóname si por un momento asomó en ti la tristeza y la desconfianza al no recibir carta alguna de mi parte. Yo he sentido la necesidad de escuchar tu voz, en vez de oír a quien en estos momentos despierta conmigo en el amanecer y se duerme a mi lado cuando el cielo se llena de estrellas. No imaginas lo difícil que es pasar por esta situación; acabo de perderte y ya alguien me esta haciendo sufrir, sin embargo, tú me hacías tan feliz ¿qué sucedió? … explícame

Le he hablado de ti. ¿Sabes qué dice? Que no me preocupe más. Que ella es mi presenté y será mi futuro. Le pregunté si podías escribirme. Contestó que sí, que tus palabras escritas en un papel perfumado, con el carmín de tus labios como sello, sólo lograran recordarme que no pertenezco a ti sino a ella. Esto lo dijo de forma sarcástica, luego de sorprenderme oliendo y dándole un beso a la primera carta de amor que me escribiste.

Pareció leerme el pensamiento, cuando tus palabras, haciendo eco en mi cerebro, repetían una y otra vez: “O es todo, o es nada; quisiera estar contigo siempre”. Entonces, me enfatizó que sería ella y nadie más, quién se adueñaría de mi existencia.

Y deseé ser velero. Llevarte a pasear en los mares de la felicidad absoluta. Ahogarte en mis ansias y oírte suplicar, “Acompáñame por siempre”. Yo te amo, no como un niño a su juguete preferido, sino como un hombre a su primera compañera; a su primer confidente.

…Pero me refugié en ella, porque tú no estas, te has ido...

¡OH! Discúlpame. He hablado tanto de ella y no he dicho su nombre. Tú la conoces, no sé si tanto como yo, pero al menos sé que la has visto. ¿Su nombre? Soledad... Y habita no sólo mi casa sino mi ser desde que te fuiste...

viernes, enero 06, 2006

Viaje

Por Angelo Negrón


Vayamos, esta vez, al área sur. Durante el camino nos asombraremos del cielo ausente de nubes. Tal Intemperie es de un azul tan brillante que nos preguntaremos como ha podido el sol, al que no vemos por ninguna parte, ponerse de acuerdo con sus alrededores para regalarnos tal nirvana.

Iremos sin prisa. Nos tendremos el uno al otro. Yo conduciré, pero con una sola mano al volante. La otra estará perdida en tu cabello, en tu espalda y ¿por qué no? Donde lo permitas. Nos detendremos de vez en cuando para no desperdiciar algún beso.

Llegaremos primero al Santuario San Judas Tadeo. Allí haremos una oración juntos. Escucharé de tus labios el pedido de la tranquilidad de espíritu y del amor creciente. Escucharas de los míos que tú eres mi tranquilidad, intranquilidad; mi espíritu y forma, todo mi amor. La fe en que el patrón de los casos difíciles y desesperados se compadezca y ruegue por nosotros es perfecta a nuestras intenciones. Encenderemos una vela y aún dentro de ese lugar sagrado no podré evitar pensarte desnuda al ver el fuego consumiendo lo que toca. San Judas intercederá; lo nuestro también es sagrado; lo merecemos…

Luego: Visitaremos un centro comercial. ¿Para qué? Para tener la excusa de caminar tomados de la mano. Compraremos un helado coronado de fresas. Se derretirá el chocolate y la vainilla en tu boca y dejarás las fresas para después. Justo a la salida del área de los restaurantes descubriremos un tiovivo. El carrusel es el más grande que he visto; consta de dos pisos y decidimos dar un paseo sobre alguno de los petrificados caballos. En tal sube y baja imaginaré tu danza sobre mí. Las vueltas me recordaran al reloj y dictaminaré en ese instante que el tiempo se detenga y no así nosotros…

Piensas que estoy mareado por tanta vuelta. No es por eso, más bien es por el reciente beso que me has dejado posado no sólo en mis labios sino, en todo mí ser. Tu mano acaricia mi cuello mientras mi brazo rodea tu cintura…

Llegamos al paseo tablado de la Guancha. Quedo maravillado con el paisaje que armoniza con tu belleza. Compramos algo de carnada. Se la damos a los peces gigantescos que siempre están allí. Luego, para quitarte el olor a carnada de los dedos, yo mismo te lavo las manos. Voy estrujándote los dedos en agua y jabón hasta dejar tus suaves manos libres de todo residuo de carnada. Cuando nos damos cuenta ya voy enjabonándote hasta el hombro. Nos sonrojamos pues sin percatarnos por poco y nos bañamos allí. De pronto comprendemos que no nos importa, después de todo, estamos bañándonos de deseo. Aún así, insistes en marcharnos. A lo lejos está la Isla a la que llaman "Caja de Muerto". Te menciono que nunca la he visitado, que siempre he querido ir. Sugieres que algún día me llevarás. Yo sonrío y te pregunto: ¿por qué no ahora? Respondes con un “caminemos primero por la playa”. Nos quitamos los zapatos, pero no nos enrollamos los pantalones. Pretendemos que se mojen. Así descalzos llegamos hasta algún lugar donde los arrecifes le ganan a la orilla. Tratamos de observar el fondo, pero lo espumoso del oleaje no lo permite. Me robas otro beso y acaricias mi cuello. Como señal de tu poderío sobre mí; me abrazas fuertemente mientras estrujas tu pecho contra el mío. A punto ya de alquilar algún botecito que nos lleve a la isla me convences de tendernos en la arena. Me dices que está bien ya de tanto paseo. Quieres que sea turista en tu cuerpo y lo explore hasta colonizarlo. Ruborizado miro hacia ambos lados. Tomas mi rostro entre tus manos y me tranquilizas con un beso.

Eso fue sólo el principio. Dejé de estar tranquilo después del tercer beso. Ya en el cuarto beso me aparto de tus labios. Voy besando tu cuerpo mientras lo desnudo de a poquito. Lo hago disimuladamente aunque me muero por llegar al rincón de tu placer. Quiero grabarme el sendero que conduce a el, no obstante sepa que lo olvidaré tantas veces como sea posible con la excusa de volver a recorrerlo. Tu mano acaricia fuertemente mi espalda y mi cabello. El sonido del mar se pierde con los sonidos entrecortados que depositas sin titubear en mis oídos y que sólo logran excitarme más…

Ya llegué a tus pechos. Los acaricio sin mesura como me ordenaste una vez. Mi lengua los recorre como si los conociera de siempre. El placer que te embarga me invade a mí cada vez más. Cambias mi táctica. Empujas mi rostro hacia abajo logrando que encuentre antes de lo planeado el tesoro que me propuse encontrar… Explorarte es divino. Mi lengua se pierde entre cada movimiento de tu cuerpo y con mis ganas dejo sellado el placer que te mereces...


Extasiado siento que convulsas. Entre la humedad de tu cuerpo y los sonidos que dejas escapar descubro que estas a punto de catapultarte a otra dimensión. Ese paisaje no puedo perdérmelo por nada. Me acerco a tu rostro para observarte. Mis dedos prosiguen con la placentera labor de que logres llegar a estertores de placer...

Llegamos. Así es, si tú llegas yo llego. Revoloteamos por el lugar. Tu rostro ha rejuvenecido más aún. Tus ojos permanecen cerrados por el éxtasis del momento. No ves los míos que deseosos de repetir este encuentro te observan tal cual eres: La dueña, La Diosa, Mi Alma Gemela…

Pasados algunos minutos donde abrazarnos ha sido nuestro modo de vida, decidimos saborear las fresas que habías guardado. Sabrosas, como tu sabor y tu presencia. Ya es hora de partir a algún otro lugar donde consumirnos de amor. Observas detenidamente el lugar y me pides que, al igual que tú, grabe en mi memoria el paisaje y el momento que acabamos de disfrutar. Me besas nuevamente. Aseguras que en nuestra próxima parada seré afortunado. Me brindarás la oportunidad de llegar al cielo sin derecho a retornar…
Mis ojos suplicantes te demuestran las ganas de no esperar. Te robo un beso. Delicadamente muerdo tus labios. Tú respondes igual, pero segura de que allí no será nuestro próximo encuentro. Percibo que algo tienes planeado. El tiempo sigue detenido. Juntos nos alejamos de la playa dejándola asombrada con nuestras caricias y reconociendo que es testigo del encuentro de dos almas gemelas…

domingo, enero 01, 2006

Siete días

Por Angelo Negrón

Al principio ella estaba sola. La tierra estaba desierta. Las tinieblas cubrían los abismos mientras con amor volaba solitaria por el lugar. Luego, mientras dormía, soñó que me mostraba sus ojos y se hizo la luz. Percibió que el amor que sentía debía ser compartido con alguien más. Como deseaba poseerme decidió crear la noche. Vio que la luz era magnifica. La separó de la noche. Llegó el atardecer y luego amaneció y apareció el día primero.

Descubrió que debía construir un firmamento en medio de las aguas que separara la lluvia del río o del mar. Le llamó cielo. Recordó que en su sueño me escucharía decirle “mi cielo” en tantas veces como mi voz lo permitiera. Y así sucedió: Atardeció, amaneció y apareció el día segundo.

Júntense las aguas en un sólo lugar y aparezca el suelo seco pues pienso habitarlo del hombre que soñé y que ya amo sin siquiera haberlo visto en carne y hueso — ella ordenó.

Y se hizo el mar. Luego al suelo seco lo llamó tierra. Y vio que todo era como ella deseaba. Recordó que ella también sería tierra y recibiría alguna vez la semilla de aquel hombre. Decidió igualar al planeta dándole árboles frutales y pastos silvestres. Y todo le iba de las mil maravillas. Y amaneció, atardeció el día tercero.

Entonces al ver que aún no llegaba el hombre de su sueño comenzó a llorar. De sus ojos brotaron lágrimas que se convirtieron en estrellas con las que adornó el firmamento. Al ver que se veían lindas decidió crear, otras dos; una grande y una chica. El sol le llamó a la que demostraba el calor de su pasión y luna a la que manifestaba el sentimiento de su alma. Ordenó que ambas estrellas vivieran en una simbiosis perfecta donde una necesitara de la otra. Y así fue; la piel sentía lujuria y más ardía cuando existía amor. El alma se volvía más sentimental cuando sentía pasión y lujuria. Y atardeció y amaneció el día cuarto.

Meditó cual era la razón, si alguna, por la que no se cumpliera su sueño aún. Notó que todo estaba en silencio. Dictaminó que se llenaran las aguas de movimiento y en ellas vivieran los seres marinos. Se entretuvo en especial con los delfines que le encantaron al sólo mirarlos. Jugaba con ellos en el mar cuando miró al cielo y decretó que nacieran aves. Les ordenó multiplicarse y vio que todo era bueno. Y atardeció y amaneció el día quinto.

En el día quinto creó a los animales que poblaron rápidamente la tierra. Sintió algo de soledad pues reconocía que cada especie tenía su pareja. Deseó en ese momento que su sueño se hiciese realidad. Tomó barro de su propio ser y lo moldeó a su estilo…

A su estilo y a sus ganas me creó. Sobre mi rostro sopló aliento de vida y mis labios tuvieron color. Mis ojos se abrieron. Descubrí en ese instante que, durante mi estadía en el barro, había estado soñando con ella todo el tiempo. La impresión fue tanta que me desmayé. Al despertar, noté que sus lindos ojos me observaban y que mi cabeza estaba recostada en su regazo.

Eres el dueño absoluto de todo mi ser; mi amor te pertenece — dijo y su voz se inscribió en mi alma.

La pasión me invadió. Traté de besarla y mis labios se perdieron en la eternidad de su forma fantasmal. Ella era el espíritu de la tierra y yo un mortal creado en circunstancias de amor verdadero. Tan grande que para que pudiese habitar la tierra me creó de carne y hueso; en libertad. Así estuvimos durante toda la mañana. La amé como a nadie, conociendo cada parte de su corazón, cada lugar de su mente paraíso. Y llegó el sexto día.

Esa noche, mientras dormía sobre hojas secas, tuve un sueño extraño. Soñé que el sol me amaba y la luna me poseía. Desperté llorando. Al final del sueño ambos, sol y luna, se juntaban en un eclipse y aparecía ella más hermosa que nunca. Al verme llorar, porque no podía consumarse nuestro amor, sonrió. Me dijo que crearía a alguna de mi especie para que yo fuese feliz. No entendía lo que me quería decir así que le pregunté. Con su dedo me hizo una señal para que guardara silencio y tomó barro; lo moldeó en la forma de una mujer idéntica a ella. La detuve justo antes de que soplara sobre el barro para preguntarle que sería de ella misma. Cuando me explicó que vagaría por el mundo me negué rotundamente.

— Yo nací para estar contigo siempre. Para eso me creaste y por lo mismo estoy aquí — le dije sonriendo y con feliz determinación.

Terminé mi explicación con un “te amo”. Mis palabras la conmovieron a tal grado que decidió pensar en otra forma de compartir su amor conmigo. Reía a carcajadas cuando se acercó a mí, me dijo que estaba segura de poder estar conmigo en cuerpo y alma. Sólo necesitaba un pequeño sacrificio de mi parte. Le dije que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario. Me miró con el amor sublime que le caracterizaba. Me sacó una costilla; la más cercana al corazón. Observé como ella fue tomando forma humana hasta reunirse conmigo. Nuestro primer beso fue sensacional. En el estaban todas nuestras ansias juntas. Todo el amor existente en el universo entero. Beso tras beso nos abrigó el deseo. Estábamos debajo del árbol prohibido y aprovechamos sus frutos. Comimos manzanas y quedamos desnudos en el acto. Nos hicimos el amor de forma pura y sin igual. Compartimos nuestros cuerpos. Nuestras almas fueron una.

Y llegó el día séptimo. Decidimos descansar, pero nos dominaron las ganas de amar y decidimos compartirnos siempre que deseáramos. Ese día todo lo que mi amada había creado dictaba hermosura. Una serpiente se acercó a hablarnos de las manzanas del árbol prohibido y al notar que ya las habíamos consumido todas se fue rabeando. Al verla de tan mal humor nos prometimos conservar la alegría y heredarla a nuestros hijos; enseñándoles que no debían matarse entre sí.


— Han sido los siete días que siempre soñé — me dijo — Te amaré por siempre. Más allá de esta semana; hasta el fin del universo. Viviremos y reinaremos por los siglos y los siglos, amen
— Amen — repetí yo. La estreché entre mis brazos, la besé y la amé más aún al reconocerme como su alma gemela. Supe casi todo de ella en ese instante. Sólo existió algo que desconocía y que asimilaría luego: la había amado una milésima de lo que llegaría a amarla...

domingo, diciembre 25, 2005

Diario

Por Angelo Negrón


Lunes, 12:15 AM - Sobran quince minutos desde que te volví a soñar. Desperté con el corazón a punto de estallar. La tregua que pediste hace unas horas me trae de cabeza. ¿Por qué el empeño en extrañarte? Serán sólo unos días. Terminaras necesitándome como yo a ti y regresaras. Tal vez es el miedo que nace de inseguridades en mi pasado donde aprendí que cuando se dejaba a alguien libre no siempre regresaba. Es similar a cuando te ausentas prolongadamente de tu trabajo. El tiempo puede hacerle ver a tu patrono que no haces falta y terminas despedido al pasar de los días. ¿Qué fue lo que soñé? Mi sueño fue el más delicioso que he tenido en mi vida. En él eras mía y no te habías marchado dejando la estela de tristeza al decir hasta luego en esta estúpida tregua que sólo le conviene a la soledad.

Martes, 3:02 AM - Miro hacia la pared. Descubro por milésima vez la foto de tu clase graduanda. La tomo en mis manos. La saco del marco. Acaricio tu rostro sonriente, lo beso y luego lo mantengo en mi pecho mientras saboreo la sal que inunda mis mejillas. La tristeza se convierte en inanición. Al menos si pudiese dormir de nuevo. No seguir soñando despierto. Que al cerrar los ojos y abrirlos te encontrase en el lugar que te corresponde en mi cama; testigo de noches pasionales, sabanas mojadas y almohadas en el suelo que se me antojan envidiosas de nuestros abrazos y enredos. ¿Cómo se vive con esta soledad? Apenas ayer decidiste que debíamos separarnos. Yo no tuve el valor de exigirte que no crearas la catástrofe de no tenerte. Ven aquí, ahora.

Miércoles, 2:50 AM - El tiempo sigue pasando. Lo he dedicado a la lectura de tus cartas y a los poemas que alguna vez me dedicaste. Distingo en ellos que me amaste con locura, aún me amas y lo harás por siempre. Esta interrupción de lo nuestro debe ser un invento tuyo para hacerme ver que te amo más de lo que he percibido. ¡Si te atrevieras a provocarme en este instante con tu presencia y mostrarle a mi cuerpo la dulzura que he descubierto en tus escritos! ¿Quieres una prueba de mi amor? Ya estoy preso. Preso en tus besos. Aprésame en tu alma. No me saques de ahí; revolotearé por todo tu ser. Me dedicare a

6:20 AM - Desperté sin saber donde estaba. Tenía mi diario agarrado con tal fuerza que me costó trabajo y dolor soltarlo de mis acalambrados dedos. Me estiré. Por poco caigo de la silla de mi estudio donde pasé la noche entera a la espera del llamado de amor que me harías, ese que terminaría con esta relación paralizada que en fiera enseñanza nos muestra que como nosotros no existen dos. Somos uno y lo sabes. Uno en el universo de amor que nos rodea y que nos inunda.

Jueves, 8:25 AM - Acabo de recibir un regaño de mi supervisor inmediato. Yo sólo sonreía mientras le escuchaba. ¿Qué puede saber él del amor gigantesco que nos profesamos? ¿Acaso entendería él porque estaba yo suspirando y perdido en la naturaleza que se desparramaba por la ventana en lugar de cumplir con mi estúpida labor? Estúpida como la obligación de no vernos.

11:05 PM - Sigo mirando por la ventana. Los pájaros revolotean alegres y algunos perros realengos se pelean por el turno de poseer a una perra en celo. Observo las montañas a lo lejos e imagino las cascadas que alguna vez compartimos entre besos y caricias subidas de tono. Mi computadora sigue encendida. Mi teléfono no ha sonado. A la espera de escuchar tu voz, derribando por fin el abismo que nos separa, estoy.

4:30 PM - Te imagino saliendo del trabajo. Feliz de haber acabado el día laboral. Me pongo algo tenso pues recuerdo tus palabras de amor. Esas en las que mencionas que la distancia no nos separará y que me amas de forma gigantesca. Pierdo algunas lágrimas. Me sonrojo al notar que una de mis compañeras de trabajo me ha descubierto y me ofrece su ayuda. Le aseguro que estoy bien y sólo es una alergia pasajera. La veo marcharse con la seguridad de que no me creyó, pero respetando mi decisión de no compartir mi pena con alguien. Vuelvo a imaginarte caminando hacia tu auto. Sin saber por qué; me transporto a los momentos en que te veía llegar a nuestro parque con la más hermosa de las sonrisas, reflejando felicidad de verme y hasta puedo sentir el abrazo apretado, el beso precipitado que buscaba mi lengua hurgando en tus adentros. ¡Hola! ¿Cómo estas?

Viernes, 5:00 PM - Salgo del trabajo. Me encuentro con la congestión vehicular acostumbrada. Reparto unos cuantos discos compactos en el asiento que deberías estar ocupando tú. Los coloco en el orden en que los disfrutaré. Todos hablan de amor, todos hablan de ti.

6:40 PM - Llegué a mi casa. Oprimo, en el contestador automático, el botón que me hará descubrir que ningún mensaje es el que espero de ti. Ante la necesidad de escuchar tu voz llamo al buzón de mensajes de mi teléfono celular. Escucho detenidamente los mensajes de amor que me niego a borrar ante la certeza de que tal vez sea la única manera que tenga de escucharte. Me burlo de mí mismo pues tu voz retumba en mi cerebro una y otra vez. Cada palabra que dijiste navega en mi interior.

9:20 PM - Como todos estos días mi plato de comida cada vez queda más lleno y no veo completa alguna película en la televisión. Me dedico a pasear de canal en canal mientras miro al teléfono a cada instante. Nunca había estado tan mudo el dichoso artefacto. Ese que puede lograr hacerme feliz si, al sonar y yo contestarlo, nos une otra vez para siempre. ¡OH! Juntos otra vez; que feliz sería...

9:26 PM - Decido darme un baño. Mientras el agua cae a borbotones sobre mi nuca descubro que puedo sentirme relajado. Comienzo a recordar todas las veces que acaricié tu cuello y tú el mío. Cuando me doy cuenta la relajación se está escapando de mis manos y a ellas llega la rigidez de mi miembro erguido. Tu cuerpo desnudo me envuelve en placeres mentales. Se convierte todo en un remolino en el que llegan los pensamientos de tu pasión y las palabras de la tregua. ¡Tremenda mezcla de sentimientos! ¿No? El sabor dulce de poseerte y el amargo de perderte. Definitivamente no todo lo agridulce es delicioso; en especial las treguas. Cierro la llave del agua y decido no seguir dándome placer en solitaria. Tomo la toalla. Comienzo a secarme mientras la tensión se escapa entre gotas de agua y olvidos obligados. Me lanzo a la cama. Al aceptar que no lograré dormir sin tu presencia estiro el brazo buscándote y agarro una almohada. Tú me curaste del insomnio y me devolviste a él. Malditos; tú y Morfeo que no me dejan en paz. Bendito amor que al menos logré sentir y que albergó mi ser dándome felicidad mientras duró tu presencia.

9:38 PM - Mi soledad es obvia y te extraño más que nunca. Salgo de la cama que sé no utilizaré una vez más. Me siento en la silla, frente a este diario para escribir algunas palabras. No logro hacerlo. Buscando no pensarte tanto me acuerdo de la invitación que me hiciesen en el trabajo. La mayoría estarán reunidos en el viejo San Juan, celebrando el cumpleaños numero treinta y cuatro de una colega. Decidido apago todo; excepto las ganas de largarme de esta casa vacía.

10:40 PM - Llego al lugar. La zona histórica esta adornada con miles de luces. En las estatuas de bronce se posan palomas. En los bancos descansan viajeros, ebrios y algarabía. La luna en cuarto menguante, las calles adoquinadas y las parejas abrazadas no se comparan al romanticismo leído en tus poemas o escuchados en tu melodiosa voz. Veo tu silueta en cada esquina. Entro a la fiesta donde se me recibe con ímpetu. Después de varios años nunca había aceptado compartir alguna noche de juerga con ellos. Me pasan la cerveza que no beberé. La aguanto en mi mano para sentirme parte del grupo. Le doy un beso a la homenajeada y le entrego un regalo improvisado que compré en una farmacia cercana.

11:44 PM - Hemos bailado y llenado de bromas el lugar. Hasta interpreté varias canciones de amor en el Show de “karaoke”. Me gané el premio de varios licores envueltos en camisas promociónales y los aplausos de los presentes. Me acerco al grupo para despedirme cuando todos comienzan a abuchearme exigiéndome que me quede y les brinde la ñapita. La “cumpleañera” me pide que le cante una de los Juanes. La complazco muy poco. Comienzo con “Hoy es un día normal, pero yo voy hacerlo intenso” y paro de cantar al descubrir el rostro sonriente de un amor de mi pasado. Comienzo a tartamudear. Ante los aplausos de mis compañeros, que piensan que es una broma de mi parte, dejo abandonado el micrófono y regreso al grupo. Esta vez es una copita de tequila que mientras ellos empinan el codo y se lo toman a la cuenta de tres, yo lo vacío disimuladamente en el trago que tampoco consumí.

Sábado, 12:01 AM - La música inunda el lugar. Las miradas entre ella y yo no se han detenido. Rememoro los días en que pensé que era el amor de mi vida. Trato de hacer un recuento de los besos que dejé en su piel. Mi corazón comienza a palpitar aceleradamente cuando trato de no mirarla.

12:16 AM - Veo que va al tocador de damas y no dejo de perseguirla con la mirada. La magnifica visión es interrumpida por el manotazo en la espalda de uno de mis ebrios compañeros que apetece hacerme uno de esos chistes que ansías que acabe pues estas siendo literalmente escupido en el rostro. Le hago ver que me dio gracia y busco la mesa a ver si ella regresó. Siento soledad al notar que no y descubro entonces que me hace falta en mi existir. La veo llegar y decido acercarme a ella.

12:21 AM - Me presentó a su amiga que recién se despide al notar que sobra entre nuestras miradas y ya hablamos de lo que hemos hecho con nuestras respectivas vidas. Su compañera de trabajo la invitó al lugar para celebrar su cumpleaños y miro aturdido la fecha en mi reloj; siete de junio. “¡Vaya, había olvidado su cumpleaños!” Pienso mientras le deseo felicidad y muchos años más. “A mi lado por supuesto”.

Ha crecido el ruido en el bar. Disimulo que no la escucho bien con la intención de salir de allí. Me da buen resultado pues se levanta y me pide que la siga. Afuera; cruzamos la calle y nos sentamos en uno de los bancos de la plaza. Miro hacia los diferentes restaurantes y me llama la atención uno que lleva como nombre “El patio de Sam". Se me eriza la piel y siento un “dejavu” bajo la certeza de que alguna vez lo he visitado. No le doy mucha importancia a ese hecho. Al escuchar su voz mientras me pregunta que me sucede; miro hacia arriba y le señalo el cielo. Robo la frase a Arjona, esa que menciona la idea de hacer una hamaca con el menguante de la luna. La veo sonreír y repito lo dicho pero cambiando la estrofa al decirle que prefiero una hamaca con su hermosa sonrisa. Cierra los ojos algo pasmada. Sufro al perder de vista sus ojos verdes por unos segundos. Comenzamos a platicar y descubro que luego de cinco años mis sentimientos no se han esfumado, sino que, olvidados como rostro que lo cubre un antifaz se mantenían inmóviles y ocultos.

12:41 AM - Nota que mi rostro ha palidecido. Mis ojos están algo húmedos. Oculto lo que sucede en mi interior y le digo que es el humo de los fumadores del bar que me traía loco. La invito a escaparnos de allí. Al verla dudar le indico que es hacia el Dolphin Empress, un hotel en el que en su lobby brindan música y se la pasa bien. Miro nuevamente al restaurante y recuerdo que lo visité contigo. Fue en nuestra primera cita formal. Sonrío al reflexionar que olvidé algo que sé es importante y que había prometido no olvidar jamás.

12:47 AM - Enciendo mi auto. El silencio nos envuelve. Sólo tendemos a mirarnos y a sonreír durante el camino. Casi al llegar comenzamos a platicar sobre nuestro pasado y suspiramos ante los buenos recuerdos.

1:02 AM - Llegamos a nuestro destino inmediato. Al entrar la música nos invitó a bailar y así lo hacemos. Cuando siento su cuerpo acoplado al mío pienso en volver a besar sus labios, sentir su calor y mirar esos ojos verdes de cerca. Repaso lo que eso significa para mí; el recuerdo de algo imposible convertido en un milagro de amor.

1:25 AM - Cansados de bailar nos alejamos de los presentes. Disfrutamos de las olas. Chocan contra las columnas que sostienen el paseo tablado en donde nos encontramos. Ante la mirada insistente a sus labios decide que es tarde ya y debemos marcharnos.

1:33 AM - Caminamos hacia el auto. Cambia de parecer al ver la playa. De repente; me sorprende al recostarse de una pared y comenzar a quitarse sus zapatos e invitarme a imitarla. Lo hago y caminamos por la orilla tomados de la mano.

1:42: AM - Nos quedamos viendo hacia la profundidad de la noche. Apreciamos las estrellas y ellas son testigo, junto al mar, de sus palabras: “Ven a mí, dame un beso”. Me besó con la misma pasión de hace tanto tiempo. El recuerdo se hizo vivo. Pensé en aquel momento en que, por primera vez, su boca y la mía se abrieron juntas dejando escapar sutiles caricias. El agua casi nos llega a las rodillas. No importa; nuestros besos conforman en ese instante todo nuestro derredor.

2:20 AM - Decidimos escapar de los testigos. Nos marchamos sonrientes; entonando canciones de amor. Las carcajadas son tantas y tan fuertes que parecemos dos ebrios, de hecho el que lo piensa no está equivocado; estamos borrachos de amor.

2: 59 AM - Al llegar a casa nos refugiamos en mi habitación. La hago mía y ella me hace suyo. Besos y caricias se multiplican ante la tenue luz de una lámpara. Su piel se contrae de placer y mi vida se expande de ilusiones. Mi corazón late con la fuerza del verdadero amor. Sus gemidos y palabras dictan lo mismo a mis oídos que no escuchan algo más que no sea la poesía que brota de sus labios. El espaldar de la cama choca contra la pared ante su movimiento y el mío. Tomo una sabana que coloco como amortiguador entre pared y espaldar. Continúo con la hermosa acción de navegar en su cintura. Veo lágrimas en sus ojos y me asusto. Ella me abraza y susurra a mi oído que son de alegría. Mi alma sale del centro de mi cuerpo. Habita mi piel y la suya. Descubro que a mí también se me han escapado algunas lágrimas de felicidad.

4:10 AM - Ella duerme en mi regazo. Mi insomnio esta vez no es por alguna depresión, sino porque deseo observarla dormir. Su respiración es tenue, puedo notarlo en su pecho desnudo. Sus párpados cerrados que se interponen entre su mirada y la mía sólo me dejan saber que al abrirlos me encontrará admirándola.

4:40 AM - Despierta y nos poseemos nuevamente... El amor crece a raudales.

9:00 AM- Nos bañamos juntos. Vamos a desayunar frente a la bahía. Luego caminamos frente a la escuela donde nos conocimos. Rememoramos viejos tiempos hasta que llegamos a las miles de palmeras que adornan el litoral. Allí correteamos como dos niños mientras las gaviotas y los alcatraces se alimentan lanzándose al mar. Nos sentamos a la sombra de un viejo flamboyán y llenamos de besos y promesas de amor nuestro tiempo.

1:20 PM - Luego de incontables besos encontramos que no apaciguamos el hambre por completo. Decidimos que el apetito debe ser diluido. Nos vamos a casa; sacamos una mesa al patio y a plena luz del sol encendemos velas que adornan nuestro almuerzo. Entre carcajadas robo flores silvestres de mi jardín. Coloco una en su cabello y con las demás logro adornar el centro de mesa.

4:00 PM - Hemos visto una película mexicana que nos ha hecho morir de la risa. Lo mejor de todo es que nos perdimos algunas partes pues no esperábamos a los anuncios comerciales para besarnos y entretenernos con nuestras miradas.

7:10 PM - Pasamos por el apartamento de ella a recoger algunas cosas. Toma un baño y se viste con ropa entallada a su cuerpo. Decidimos que en vez de ir al cine debemos celebrar el carnaval de nuestro pueblo y así lo hacemos. Nos desviamos antes a mi apartamento. Después de un baño y algo de perfume me engalano con su compañía. Caminamos hasta el frente marítimo. Entre orquestas y disfraces de carnaval nuestros cuerpos danzan y se contonean de emoción.

Domingo 12:10 AM - Llegamos extenuados. Aún así, nos quedan fuerzas para amarnos. Dejamos el rastro de ropa señalando que comenzamos a desnudarnos desde el balcón. En medio de la sala, cuando sólo queda en nuestros cuerpos la ropa interior, nos tendemos en el suelo con los cojines del sofá. Nos hacemos el amor entre el frío del suelo y cojines floreados. El abrazo es fuerte al consumir lo deseado. Luego de un baño nos recostamos en la cama con música romántica y besos repartidos.

12:35 AM - Me levanto pausadamente ante el temor de molestar su sueño. Abro este diario. Escribo los detalles del día maravilloso que terminó hace treinta y cinco minutos con quince segundos. No puedo evitar escribir las palabras que pensé mientras estaba con ella en la sombra del flamboyán: “Dichoso el hombre que ha sentido las tibias caricias de quien ama y el murmullo de un cuerpo como la resonancia de dos almas”.

12:41 AM - Creo que a esta hora me quedé dormido. No sé exactamente la hora en que soñé que soñaba con ella.

9:00 AM – Despierto. Dormí placidamente. En esta semana no había logrado dormir. La miro detalladamente. Siento que la amo más que a nada en la vida. Le agradezco en un susurro que no escucha pues sigue dormida.

9:20 AM - Suena el teléfono. Convencido de que todos en ese instante deben estar sintiendo la misma felicidad que yo digo buenos días y no disimulo las carcajadas. Escucho tu voz saludándome efusivamente como si nada hubiese pasado. Aseguras llamarme porque me has extrañado. “Te necesito” significan palabras sin sentido para mí en ese instante que miro hacia la cama y los rayos que se cuelan por la ventana parecen acariciar el cabello de la bella durmiente que lleva compartiendo conmigo dos días de prosperidad absoluta. Me escuchas sonreír. Te alegras de mis carcajadas sin comprender que no te debo mi bienestar. Comienzas un monologo que no interrumpo. Deseo escuchar tu alegato: “Cielo, te extraño mucho corazón y sólo quería decirte que te necesito y que en mí tienes a alguien que te va a amar por siempre y de una forma muy especial porque tú eres un ángel que se cruzó en mi camino por una razón, a veces tratamos de entender algunas cosas que en realidad no necesitan una explicación sino que nos debe bastar con el hecho de que te adoro, el hecho de que te amo con todo mis ser...


9:21 AM - Sin preguntarte siquiera aseguras que la tregua ha finalizado. Respondo bien seguro de lo que digo. Te menciono que al principio pensaba que la tregua inventada por ti sólo servía a ti misma. Te pido perdón por ello pues he descubierto que la tregua me ayudó a mí también. Te indico que la tregua no ha terminado al menos de mi parte y que considero que nunca terminara pues en los pasados días he descubierto que no deseo estar contigo. El “nadie es indispensable” me lo guardo para no herirte, pero dicho pensamiento me ayuda a comprender que aún queda algo de amor en mi pecho y que nunca olvidare lo trascendental que has sido en mi vida. Te guardare en un rincón de mi corazón. Mismo que ahora esta palpitando fuertemente por el amor de otra mujer...

9:22 AM - El silencio al otro lado me asegura que escuchaste muy bien lo que dije. Me despido de ti. Vuelvo a agradecerte lo que viví a tu lado. Cuelgas el teléfono y vuelvo a la cama. Imagino que si hablabas en serio estas sufriendo algo. Rezo por que logres lo que yo. Dejo de rezar al recordar quién eres y como te desenvuelves en el mundo. Serás feliz; lo sé.

Miro a mi amada. Descubro que al acostarme a su lado la he despertado. Me abraza y le respondo con besos apasionados en todo su rostro. Recuesta su cabeza en mi pecho. Comienzo a acariciarle su cabello y pienso en el sentimiento que me unía a ti. Siendo mi alma gemela exigiste una tregua y tal deducción logra que ame más a la mujer que esta a mi lado, pues ella sin ser mi alma gemela me ha demostrado amor y entrega total. ¿Quién ama más? ¿Tu alma gemela o aquella que no lo es y de cualquier modo se entrega por completo? Todo es relativo y en verdad no me importa; pienso disfrutar de este presente a su lado. Hasta hoy; tu fantasma traspasaba las fronteras del olvido mientras la presencia real de ella llegaba a quedarse como felicidad absoluta y en el momento preciso... Si, sé que van sólo dos días, pero la conozco desde hace mucho. Ella fue mi gran amor en escuela superior. Nuestra separación en aquel tiempo fue por mi ambición de alcanzar filosofías vanas y ser sacerdote. Pero anoche, cuando la vi luego de varios años, noté en sus ojos la misma mirada de ternura y amor con la que me envolvía en aquel tiempo.


10:50 AM - Descubro que he estado escribiendo la versión tuya y la de ella en un solo diario. Salgo a la farmacia. Compro dos diarios para seguir escribiendo mis memorias. Esta vez los adquiero de más páginas. Estoy seguro de que los ojos verdes que ahora me miran lo harán por mucho tiempo...

11:36 AM - Mi amada me sorprende con la invitación a pasear por el lado norte de la isla. Acepto. Mientras prepara unos bocadillos para el viaje me escapo al cuarto. En un bulto guardo un mapa, vinoculares, mi cámara treinta y cinco milímetros y el libro de poemas que me regalaste para poder aprovecharlos en el paseo.

11:40 AM - Cerraré el diario y lo guardaré entre mis libros. Algún día, lo sé, me entretendré leyéndolo. Mientras, se quedará en el olvido como tú, que ahora debes estar buscando a quien amar. Sólo me restó decirte que estarás por siempre como parte trascendental de mi vida. Por ello te incluí en el diario de mis días. Aparté este lado del corazón para que conserve tu recuerdo en la inconmensurable enseñanza de amores pasados que se convirtieron en batallas internas ganadas y en la seguridad de que si me encuentras en el futuro; puedes contar conmigo.

Por ahora te recomiendo que procures no hacer treguas o puede ser que descubran que no haces tanta falta o que alguien ocupe tu lugar; llenándolo no como un clavo que saca a otro, sino como la suma de besos, caricias y palabras de amor que invaden el alma humana...


11:43 AM- Vuelvo a leer este diario añadiéndole algunos puntos olvidados. Le escribo que será guardado en mi librero y la palabra comienzo justo en el final...

11:47 AM - Diario cerrado y acomodado en el librero blanco que contiene artículos personales apreciados...

sábado, diciembre 10, 2005

Al azar

Por Angelo Negrón

Nunca he visto más amor que el de tus
ojos distantes envueltos en calor humano y la
esperanza. Divagas en la plenitud de la luna
radiante y glamorosa. Tu falda se vuelve transparente
e invita a no disimular pasiones. La lujuria nos instiga al
sexo. De mil formas y posiciones somos entusiastas
maravillados por las múltiples fases del amor; seres
iluminados por la esperanza que tuvieron los primeros
amantes. Adán y Eva se sorprenderían de este paraíso.
Y sentirían envidia de las maneras que nunca conocieron al
sellar su pacto de amor. Formas nuevas porque es en
este cuarto donde sin comer manzanas degustamos como
quienes no necesitan el conocimiento universal y sólo un
universo personal de caricias. Tú y yo juntos muy cerca
en este melodrama romántico, cristalino y lleno de pasión.
Necesitándonos el uno al otro como si fuese a secarse el
Orinoco de nuestras ansias. Ambos sabemos que
moriremos juntos en la pasión que nos quema y nos deja
embelesados. Disfrutar del amanecer será una nueva
algarabía que durará hasta el anochecer. Estaremos frente al
mar. Dibujaremos con las nubes y haremos múltiples
acrobacias con tu cabello. Es ese el magnifico y
soberano poder que tienes sobre los que te rodeamos.
Puedes estar segura de que si tú no puedes
estar desnuda porque existan muchas personas que podrían
retener tus ganas de hacerlo, entonces nos moveremos a tu
océano particular. Ese en el que las olas danzan y se
dedican a llevarnos en la música y el movimiento que nos
estabiliza en la puerta del nirvana. Como siempre tu
belleza sin igual me pertenecerá y miraré al cielo
en la búsqueda de aves, nubes y hasta del mismo
sol. ¡Imagíname! buscando aves, cielo y sol en tu habitación.
Será espectacular. Tus pezones alzaran vuelo y tu oquedad
alabará a mi cuerpo en embestidas recibidas y en
blanco pulular. El día se congraciará con nosotros, parecerá
eterno. Según nosotros queramos el tiempo será nada. El
reloj destruido será testigo de que sus manecillas
quebradas no podrán controlarnos más.
Universo, estrellas, mundo…todos centelleando cual testigo
efímero de lo que nos toca vivir.
Yo seré esclavo de tu feminidad, tú serás la mejor
oportunidad que tengo de librarme de una libertad
tardía y no deseada sino es a tu lado. En verdad te
amo y se que en estas fiestas que se aproximan tu
mereces el infinito.
Bienaventurados los que en algún momento te han amado.
Isla cautiva a mis ojos y a mi singular
esperanza. Define en esta ocasión las
novedades del corazón. ¿Me amas de verdad?
Tienes que gritarlo entonces y de esta forma
explicarme muchas veces lo que en mi interior
utilizas para hipnotizarme: es el amor que
trabaja de insondables formas. Maravilloso el
instante en que mis ojos se fijaron en ti y mi corazón
localizó al tuyo, haciendo el llamado de una alma
inédita y no acostumbrada a pasear por mentes paraíso.
Zambullirse en otras dimensiones ha sido fácil gracias a
estas ganas de olvido;gracias a tus besos, gracias a ti…

domingo, diciembre 04, 2005

Luna

Por Angelo Negrón




La luna es la eterna confidente de los humanos. ¿Por qué? Porque el sol no permite con su soberbia ser mirado a plena luz del día, en cambio la luna...La luna sabe todos los secretos que alberga un alma nocturna...por eso también nos visita de día...y por eso también la vemos luciendo distintos vestidos.

Ella sabe todos mis secretos y mis sueños. Se ha robado muchas de mis lágrimas y las ha convertido en esperanza. Su luz me arropa en calidad de confidente y amiga. En ella deposité muchas noches en que despierto soñé con mi amada. Su brillo lograba que mi corazón se vertiera en pensamientos de amor y en ganas renacidas. Y si alguna vez no lograba verla por culpa de alguna nube traviesa entonces me recordaba el significado explícito de la soledad. ¿Luna es igual a recuerdos? Luna es igual a recuerdos y a olvidos; porque luna somos nosotros y lo que percibimos más allá de signos zodiacales y mareas altas.

Luna; tú que en esté claro día te hallas presente haz lo de siempre: Concédeme la gracia de llevarle un beso que le recuerde mis parpados cerrados y mis labios tratando de gastar los suyos…

…Luna diurna, luna nuestra; concédeme la paz de saberla feliz y la esperanza de verte a ti en lo alto en esta noche por llegar. Noche en la que parece hará frío y en la que al salir a regar las plantas del jardín esperaré con vehemencia su respuesta. Esa que me indique que nunca ha dejado de ser feliz. Entonces: Miraré tu rostro a la espera de un guiño o una sonrisa y te pediré que me concedas ser el vigilante sideral de tus dominios.

…Luna, por favor, úngeme con la musa. Nómbrame tu amigo confidente y cuéntame algunos secretos tuyos que puedan ser plasmados en papel. Háblame de tu amante el sol, de las estrellas fisgonas, del universo. Platícame del poder que ejerces sobre los mares y los enamorados. Bésame con polvo lunar. Esparciremos al viento tus pasiones y las mías. Seremos amantes tú y yo. Nos olvidaremos de todo, tú del sol, yo de ella y ya por fin seré tu esclavo…ya por fin seré un poeta…

domingo, noviembre 27, 2005

Por ahora

Por Angelo Negrón


Mi piel acaba de pegarse al espaldar frío de la silla. Luego de un café ojeo los papeles que dejé abandonados hace unas horas cuando el cansancio pudo más que apiñar letras en el intento de añadir algunas paginas a la novela que he tratado sobrepase el capitulo dos. Releo y decido hacer algunos ajustes por aquello de la prohibida cacofonía. Estoy de nuevo tratando de juzgar lo que yo mismo quise que estuviese escrito; tachando y añadiendo. Al beso apasionado le añado miradas furtivas para postergar el placer entre los protagonistas. Complacido, con la lentitud en que dos parecen querer ser uno, enciendo la computadora para hacer los cambios y seguir con la encomienda que le hizo mi insomnio a uno de mis pasatiempos favoritos.


Cuéntame más sobre esta historia — exigió.

Miro el paquete de cartas que no he abierto en una esquina del escritorio. Las abro con la parsimonia de saber que la computadora no estará lista antes de que termine de ojear facturas. La penúltima carta me sorprende. No es factura o promoción y no la esperaba. Pasan diecisiete segundos en que atónito veo su nombre en el remitente. Pasmado decido posponer mi curiosidad y ver la última carta antes de abrir ese sobre color amarillo. American Express no se cansa de enviar cheques en blanco para alimentar mi ego, mi closet y vaciarme los bolsillos. Destruyo los cheques, no caeré más en sus habilidades para vender sueños al trece punto noventa y nueve por ciento de interés. Decido, por fin, abrir el inesperado sobre. Al hacerlo brota de su interior un aroma muy peculiar: perfume delicado. El olor me envuelve. Neuronas que estaban sumergidas en el subconsciente salen y desenvuelvo el papel, esta vez con prisa, descubriendo sus palabras escritas a mano y en tinta negra. Comienza por el clásico:
Hola ¿Como estas?
Sorprendido — pienso yo.

Saboreo la carta sin leerla. Noto que la misma me ha llevado a un hotel en la ruta norte y a una noche en la que, como ahora, estuve despierto hasta altas horas. Cenamos en el comedor del hotel. Steak con camarones ella; chicken Marsala yo. Luego de varios margaritas paseamos por la orilla de la playa. La luna estuvo jugando a las escondidas esa noche pues gustaba de esconderse en cada nube que le servia de confidente. El mar estaba sereno y los tragos hicieron mejor efecto que todas las palabras que nos dijimos en intentos de confirmar deseos que resplandecían a flor de piel. Llegamos a la habitación. Besos, caricias, sexo…

...el papel tiene sus labios pintados. Pienso que pocas mujeres tienen este tipo de delicadeza: Perfume y labios pintados en una misiva. Su letra me parece hermosa y recatada; tal cual es ella…

Su pelo corto pegado a la nuca deja ver su cuello. Sus labios se abren para dejar ver una dentadura perfectamente nacarada y unos labios que palidecen sólo ante la mirada de sus perspicaces ojos café. Su sonrisa es atractiva. Mujer capaz de reír a carcajadas cuando de sacar del interior la felicidad se trata...


...El vestido hizo caso omiso de la gravedad a la que lo invité pues resuelve quedarse estancado en sus caderas. Ambos reímos. Ella ordenó al diminuto pedazo de tela que siguiera su camino hasta el suelo so pena de ser destruido por mis ganas. Su sostén liberó pezones de miel. La prenda restante de su ropa interior fue victima de la humedad a la que llegó luego de besos huracanados y llenos de esa pasión que no siempre acompaña al amor, pero que sí está latente en un hombre y una mujer que se conocieron a temprana edad y se desearon casi al mismo tiempo… ¿Amor? Si existió en uno de nosotros, pero…

…miro el sobre nuevamente. Veo la dirección de ella…

...Otis Ave. Tampa, Fl
33604

Descubro que estoy huyéndole a sus palabras. Dando muchas vueltas. Una cosa es que recuerde noches en que nos poseímos con delirio y otra que me distraiga con la dirección, los elipses que dibujaron el ponchado del sello o el doblez que tiene el sobre en el que ahora noto que no contenía sólo la carta…

¡Tres fotos dentro del sobre! No puede ser. ¡Mírala! Radiante. ¡Se conserva igual de hermosa y ya han pasado!… ¿que? ¿Once años? Sigue sonriendo con el mismo carisma y mira sus ojos, su sonrisa, su cuerpo esbelto y bien formado. Parece que…
...con su lengua recorrió mi cuerpo. Sus manos fueron portadoras de caricias que aún ahora, al recordarlas, me hacen temblar. Me convirtió en acróbata agitado. Caminé por la cuerda floja y no caí hasta que ella así lo quiso, hasta que ella logró lo que buscaba: varios orgasmos que sellaran lo que por mi sentía. Al desplomarme ella estaba allí… Nunca había vivido algo así. Una mujer ávida de consentirme…

Coloco la carta y el sobre en el escritorio. Aún no le doy lectura excepto el hola ¿Cómo estás? Me dirijo a la cocina; una fresa y un vaso de agua son las dos excusas que hacen que retarde el placer de leerla; de seguir viéndola en las fotos. Me percato de la dureza que sufre mi entrepierna por culpa de los recuerdos, de las fotografías y de las palabras que imagino pudiesen estar ahí. Palabras que, tal vez, describirían o me dejarían saber sus deseos carnales y su entrega al amor que compartimos. Palabras como aquellas que escuche de su boca…


...¡Que recuerdos! Aún volaba ella en placeres volcados cuando me ordenó detenerme y tenderme en la cama. Su boca buscó la mía y mis manos rozaron su espalda que sudaba el calor de su fogosidad. Acarició mi cabello. Acercó sus labios a mis oídos dejándome para siempre tatuados en el lóbulo de la oreja aquel comentario y aquella pregunta…

La silla es cómoda. Mi computadora Hewlett-Packard ya está lista para mi trabajo en Word. Lo acceso. Le doy una ojeada… fastidiado de haberme comportado como un niño tomo el sobre y la carta. Debo leerla. ¿A que le temo? Recordar es uno de mis alicientes favoritos y lo que recuerdo de ella es sensacional. Suficientes noches de pasión como para…

— Te llevaré conmigo — comentó mientras usaba sus manos en beneficio del paseo al que tenía previsto transportarme —
Pueden ser mis manos o mi boca la que guíe tu ascenso. Tal vez quieras ambas. ¿Qué prefieres? De todas formas haré que agotes tus ansias en mi boca…
No llegué a contestar; no tuve que hacerlo. Su lengua comenzó a recorrerme. Encontró el camino a mi boca. De allí siguió su marcha paulatina y deliciosa hacia su promesa. Lamió mis tetillas y zigzagueó en mi piel dejando huellas de saliva. Tomó mi intimidad entre sus labios y…

Shut down a la computadora. No la usaré. Son las cinco treinta y ocho de la mañana. Esta carta merece ser leída en el patio; bajo algún rayo de luna o ante la llegada del sol. Después de todo tiene sus labios pintados justo al final y el romance es algo que me encanta. Si...suene cursi o no; le daré lectura fuera de estas paredes. Esta misiva debe ser romántica y ser portadora de buenas nuevas. Tal vez sea el comienzo de algún tipo de intercambio: por cartas o por teléfono. No, no debo pensar en ello; la última vez que me vi involucrado en algo así tuve problemas con…


…cumplió su promesa. Acarició con su boca la desembocadura de mi existencia hasta que no quedó una sola gota de mis ganas. Complaciente observó mi rostro que levitaba en el mismo lugar que el de ella. Cuando la luna nos vio decidió dejar de esconderse detrás de las nubes y guarecerse del frío en nuestras cuerpos. Hubo días similares luego, pero ese día marcó mi admiración por ella. Aún recuerdo el enajenamiento con el que la observé dormir complacida. Ahora después de…

Tomo el libro “La conspiración” escrito por Dan Brown y le hurto una lamparita de esas que se usan para leer en la oscuridad. Huelo el sobre por onceava vez y con él marco la pagina ciento cincuenta y siete del libro que dejo abandonado otra vez en el suelo. Abro la puerta. Entro al patio; la negrura aún no abandona al cielo. Me acomodo en una de las sillas. Enciendo la lamparita…


Hola

¿Cómo estas? Espero que bien. Al menos sé que estas sorprendido por estas letras. Había perdido tu dirección y ¿que crees? La conseguí por fin gracias a que la causalidad puso a una de tus primas en mi camino. Ella me contó que te casaste y tienes familia. No lo sabía, aunque es obvio que me lo suponía. Yo también hice familia. Tengo una niña y sigo casada. He vuelt…
…pasó el tiempo y ella tuvo que elegir entre mudarse con sus padres a Estados Unidos o seguir saliendo con alguien que no le prometía el amor que buscaba. Me contó la travesía que emprendería con la ilusión de que le pidiera quedarse conmigo descrita en sus ojos...



...mi silencio e indiferencia empataron en ese momento con sus ganas de querer olvidarme. Después de lágrimas y abrazos la llevé al aeropuerto y la dejé ir...

...corté toda conversación con ella porque tenía miedo a enamorarme. Ella estaba enamorada según dijo y quería algo serio. Se hubiese quedado — lo sé — si se lo hubiese pedido, pero yo no estaba dispuesto a cambiar mi estilo de vida ni aunque me regalara varias fantasías más…
…y sigo casada. He vuelto a Puerto Rico varias veces y te he buscado, pero te mudaste sin dejar huella así que ha sido infructuosa mi búsqueda; hasta ahora. ¡Nada ha sido más oportuno! No te he olvidado; deseo verte. Precisamente salgo sola para borinquen dentro de una semana y me encantaría que pudiesem…
Apagué la lamparita y le devolví su trabajo como marcador. Capitulo treinta y uno. “El tiempo estaba cambiando” dice Dan Brown en el comienzo del párrafo; tomo el sobre y cierro el libro. Guardo en él las fotos y la carta. No terminaré de leerla. Tal vez esté ahí su número telefónico o el lugar donde estará hospedándose. No más tentaciones por el día de hoy. Mañana no sé, pero hoy descartaré este apetito. Eliminaré las inmensas ganas de darme placer mirando sus labios pintados en el papel, oliendo su perfume, observando sus seductoras fotos y cualquier otro recuerdo que me lleve a cada una de las ocasiones en que me sedujo. ¿Por qué?

…Pues…

…porque hoy quiero enamorarme… Estoy dispuesto a hacerlo… hace meses me di cuenta de mi vida vacía y busco el amor. Si termino de leer su escrito la buscaré y la encontraré dispuesta a regalarme fantasías nuevas...

…¡así es! Debido a esta predisposición hacia el amor tengo que huirle de nuevo. No quiero enamorarme de una mujer casada; no estoy preparado para afrontar un triangulo amoroso…

…saco las fotos otra vez. En verdad sigue siendo hermosa. La imagino repitiendo fabulosas y mejoradas peripecias encima de mí… Las coloco encima del escritorio. Guardo el sobre y la carta en el libro falso que tiene llave. Algún día completaré su lectura. Por ahora…

…por ahora me conformaré con soñarla despierto. Tomo sus fotos y…

…veremos si mis manos dándome placer mientras admiro sus fotos son el placebo suficiente para esta calentura que ha logrado en mi el recordarnos…

miércoles, noviembre 16, 2005

¿Qué importa?

Por Angelo Negrón


Despreocupada noche de noviembre que envuelve a esta soledad de tenerla. Ella habita en mí y yo no subsisto en ningún lugar; siquiera uno aledaño a su mente. Infierno paradigmático y poco acostumbrado el de su despedida. Su aura desapareció escondiéndose en similitudes de forma y espacio. Los boicoteos del corazón, ayudados por el conocimiento de experiencias idas y repasos de lo vivido a su extrema desconsideración, lograron que rememorara sus promesas vanas. Las mismas brotaban de su garganta y no de más adentro. Apretó los dientes y pensó en lo que representaba lo nuestro, luego; decidió que la importancia de ese hecho era sólo una costumbre ideada por su jactancia.

Olvidó que no sirve de nada ser reina en el infinito de las hadas. En tal universo toda alabanza venida de un ser humano es tan sólo palabra dicha por lo bajo. El aplauso a esa altura se convierte en juguete pasajero del viento. Macerándose entre nubes de indiferencia. Pero la mirada de mi alma, una llena de amor, se esconde en el arco iris de remembranzas.

Recuerdo sus Besos; apasionados labios que me envolvían en sedante afrodisíaco.

Añoro sus Manos; líneas de la vida que leí y se diluyeron en querer complacerla entera.

Evoco sus Ojos; dos luceros que, aunque ajenos, eran idénticos a los míos.

Rememoro su Cuerpo; Ola y danza. Lujuria y descanso de múltiples pesadillas.

Repaso su Modo de pensar…

…Ese si que es contradictorio. No se trata de que podemos cambiar de parecer y exponerlo. Somos mentes cambiantes en la relatividad de las cosas. Más bien se trata de sus fonemas audibles y la manera en que están en contra de los hechos. Todo lo que alguna vez pudo mencionar, lo prometido y lo que divulgó es ahora una pregunta conclusa con respuesta incompleta. El te amo, ese que acostumbraba gritarme, esta vez, parece la mentira más arbórea del planeta. Su verdad…

¿Cual es su verdad?

¿Alguna vez fue verdad?

Parece que no, y no importa. Es como lo del único tropiezo que Dios no absuelve. El Todopoderoso no perdona el pecado que vaya en contra de la fe pues: un no creyente no necesita ser perdonado. A si mismo: ¿Qué importa para ella lo que siento y si alguna vez sintió algo real por mí? Para alguien que se atreve a ser, sin chistar, tan desconsiderado esto debe haber sido un capitulo más de sólo carne y placer.

Preferible es una sola noche así con desconocidas que alienten un futuro de verdad, que muchos amaneceres con alguien desguarnecido de corazón que ha prometido compartir su destino contigo. El amor y la piel pueden ir de la mano, pero a veces encuentras a alguien que desprovista de buenos sentimientos arremete contra todo lo que, ella misma alguna vez, construyó dentro de ti. Y carcome tu soporte. Lo convierte en leña atacada por las termitas de la incomprensión y la soberbia. Pero; no se da cuenta que se ataca con esto a si misma. Y es que en tus adentros vive ella o quien ella te hizo creer que era…

…y dejas de ser ella. Vuelves a vivir por ti y en ti. Recobras tu camino. Lo conviertes a cada paso en el destino que siempre has deseado. La olvidas por momentos hasta que te das cuenta que la recuerdas más de lo que debes; con la diferencia de que no te lastima. El pensarla no causa el efecto secundario de antes y están sanadas las vergüenzas de aceptar que amas a alguien que no merecía miradas de idolatría. Meditas en lo vivido, siempre fuiste tú y no su sombra o “conejillo de indias” como has creído. Entonces te percatas de lo innegable: ganaste de todos modos…

Ambos ganaron. Tú porque regresaste entero de esta batalla y con unas experiencias añadidas… Ella por saborear la victoria imperfecta de querer ser alguien lejano a su verdadera esencia. Definitivamente al ocultarse en las innecesarias mascaras de su predilección derrochó su camino hacia ti e hizo que tú recobraras el tuyo…

sábado, noviembre 05, 2005

Estatua

Por Angelo Negrón
 

 
…Estatua silente que habla de historias que no parecen tener fin. Esculpida en mármol; azotada por tempestades. Eres testigo del amor o el odio que se profesan los visitantes a este lugar. Ese es un honor que no quiero. Si fuera como tú ya hubiese arrancado mis pies de ese pedestal y estuviera recorriendo caminos insondables…"

— ¿Cómo dices? ¿Ya soy como tú? ¡Tienes razón! La única diferencia es que camino, navego, vuelo y me creo que no observo amor y odio, ambos tan parecidos que no discriminan.

— ¿Muchas veces son lo mismo? …Bueno, tal vez… pero debe quedar claro…

"Estoy aprendiendo que los humanos no caben en pedestales. No son ángeles y mucho menos dioses y que las rosas naturales tienen espinas, de no ser así: son falsas".

— ¿Las rosas sin espinas son el complemento perfecto para una mujer que te obsequia sólo su cuerpo?

"Es por eso que hoy no deseo otra cosa que viajar forjando realidades y olvidando recuerdos en los que engañado creí que sus poesías eran escritas para mi..."

martes, noviembre 01, 2005

...Mientras...

Por Angelo Negrón

En la mañana divaga con palabras y sueños.

En la tarde pasea en un futuro que denota fantasía y en el que repite mi nombre.

En la noche se disfraza de amor y corroe mi interior con besos furtivos.

En lo que esto sucede; dialoga con la realidad y actúa de acuerdo a un plan maestro en el que yo no existo.

¡Que contrariedad! Dispone de mis sueños, fantasías y amor y...

…Yo quiero pensar que ella existe en mí sin derecho a escaparse y que es prisionera de mi alma en libertad…

…Pero ella sueña mucho, (por no decir que miente) y olvida quien puedo ser…

Mientras sueña…Yo trato de convertir en realidad sus sueños y distorsiono cualquier verdad que sea la que ella aliente como suspiro recurrente…

Mientras sueña… dejo de ser ella y vuelvo a ser yo…Poco a poco, sin prisa…

…Sin prisa veré algún día mis ojos en el espejo y no los recuerdos de su ser en mi reflejo…

…Deseo que siga soñando, mientras lo hace; mis sueños se compaginan en fantasías reales: convenientes a mi persona y a quienes en realidad me aman...

miércoles, octubre 26, 2005

Tiempo

Por Angelo Negrón

…Y miro el reloj. Lo declaro mi enemigo según se obstina en pasear en círculos sin detenerse. Él me mira con la seguridad de que aún si robase la batería doble AA que le alimenta ganaría de cualquier forma. Su tic-tac me amenaza. Su ultimátum es claro: Si reniego del tiempo blasfemo contra todo: el sol, las estrellas y hasta de mi amada. Le guiño un ojo mientras le explico mis ganas de que se detenga y nos haga pensar por unos instantes que el tiempo es solo nuestro; de ella y mío. Señalo una foto de ella para que él la mire y descubra que bien vale la pena interrumpirse. Y el milagro ocurre; las manecillas se detienen y con ello el sol tarda en aparecer. Mis manos se convierten en ese instante en extensiones de mis fantasías y mi amada en la protagonista de besos y caricias cercanas. Percibo su humedad, curioseo su sabor y pruebo del néctar que es destino de mis ansias. Los gemidos terminan con las inhibiciones y el placer se acrecienta como niebla en la mañana. El sol hace su aparición, el reloj se encarga de seguir funcionando y yo me declaro: esclavo de ella, de sus juegos amorosos y de su divinidad hecha poesía…
…tic tac tic tac tic tac…

lunes, octubre 17, 2005

¿Es la música o es ella?

Por Angelo Negrón


¡Son tan parecidas! Las escucho hacerme el amor. Las miro por instantes; esos en que puedo abrir los ojos ante el disfrute de sentir. Su cabello me abriga y su piel es tan suave que me atropella los sentidos. De hecho; los intercambia, puedo escuchar su mirada y sentir sus palabras. ¡Y la música! La música me eleva casi tanto como sus calidos besos. Esta tormenta de cariño que envuelve mis pensamientos e invita a querer ver la noche llegar. Y en cada gesto denotar que una nueva estrella nace en la escapada que ha tenido el día y que me tienta a apretarla en el abrazo que no puedo y no quiero negarme a mi mismo.

Es delicioso; no tengo que suplicarle a su boca y aún así me encanta rogarle por el beso que guardado tiene para mí. Sueño con sus labios, esos dos elementos de su rostro que junto a sus ojos y su cabello se ponen de acuerdo para que no deje de notar que su rostro es el dictamen de la hermosura. Ella está de moda. Es la novedad constante y la luz que alumbra mis deseos carnales y espirituales. También es música y gusta depositarse en mi almohada para ayudarme a cerrar mis ojos y que mi descanso sea agitado solo cuando sueño que estoy a su lado. Tal espejismo es tan real que la fantasía de poseerla se desplaza por todo mi ser.

Y despierto. Cuando comienzo a sufrir por su ausencia descubro que esta ahí, justo donde la necesito; a mi lado. Acariciando mi cabello y depositando un beso en la comisura de mis labios: esclavos de su pasión y de toda su persona. Ese rostro melódico es irresistible. Mi inquietud se convierte en energía y eterna admiración por las palabras que dice justo cuando termina la canción con la que me ha hecho el amor en roces de piel, cabello y labios. Mi cómplice, eso es ella; coautora de las caricias que musicalizadas pueden llevarme a dimensiones de elevación y dicha. Todo aquello que deja ella dentro mío, sale convertido en gratitud y admiración… ella, es música, es amor; ella es... es todo...