martes, agosto 28, 2012
sábado, agosto 11, 2012
A ustedes y a Carlos Esteban Cana y sus Universos
Por Angelo Negrón
Leer a Carlos esta vez se siente
diferente. Hasta hoy, siempre lo había leído en letras escritas por su puño en servilletas
o en papeles sueltos carcomidos por el tiempo, en hojas impresas ocho y medio
por once o en un monitor que exhibía
alguna pagina WEB, a la llegada de uno de sus correos electrónicos o
escuchados en su voz al leerlos él en alguna de las muchas tertulias que he
disfrutado con los amigos de Taller Literario.
Después de leer los 31 relatos de Universos quiero decirle a mi estimable amigo que antes de comenzar a leer su libro decidí que iría seleccionando los microcuentos que más me gustaran para mencionárselo. Planifiqué escoger diez y cuando me di cuenta mi papel llevaba ya catorce títulos y todavía no finalizaba de leer; por lo que tuve que leerlo de nuevo para, por aquello de cumplir con el plan trazado, preferir sólo diez títulos. Fue una sensación muy rara: tachar algunos títulos muy a mi pesar, como si no hubiese podido cambiar de opinión y variar el número de elegidos…
Mis preferidos fueron: Con su bola roja, El cuarto, Cruzar, En relieve, Palabras, La Bicicleta en el Último sueño, Piezas de pan, Conversando con D.T., Espiral y De raíz. No platicaré de ellos pues hablan por sí mismos, además: Todo lo que uno lea tendrá el significado que uno le brindé. Con las palabras, como con todas las artes el significado estará en quien las aprecia. Es una conspiración constante con cada mente. El escritor dice lo que quiere, pero el lector interpreta y hace suya, a su manera y a sus ganas lo leído.
Leer a Carlos esta vez se siente
diferente. Hasta hoy, siempre lo había leído en letras escritas por su puño en servilletas
o en papeles sueltos carcomidos por el tiempo, en hojas impresas ocho y medio
por once o en un monitor que exhibía
alguna pagina WEB, a la llegada de uno de sus correos electrónicos o
escuchados en su voz al leerlos él en alguna de las muchas tertulias que he
disfrutado con los amigos de Taller Literario.
Hoy leí su libro. Sus letras están dentro
de una cubierta cuya imagen es obra de Mirela Momanu, una pintora y fotógrafa
Rumana que me deleita con su arte y su perspectiva de un mundo donde se
difumina el cielo estrellado con el paisaje terrenal y que me remite a esa
variada dosis que nos regala los misterios insondables de la naturaleza. Nótese
que es mi interpretación de la imagen, usted dele la suya, yo veo allí a un ser
humano cuya sombra o cuya imagen parece mirarle en un encuentro nada fortuito. La
autora de esta foto le dio por título Borde del universo y en su blog escribe
al pie de la foto: …caminar allí y ver la
luz de tu universo interior…
Precisamente es Universos el titulo
que ha dado este autor al libro editado y publicado por Isla Negra Editores cuyo interior es adornado, además de algunos mándalas,
con Un relevo, treinta microcuentos y una
súbita iluminación. Para alguien como Carlos Esteban, cuya trayectoria habla
mejor por los hechos que por lo que yo pueda decir, correspondería haber sido
fácil publicar. Este periodista cultural y motivador excelente, y exigente, de
la existencia de más letras en el país ha tardado mucho, diría yo, para ver parte
de su obra editada y presente en una librería. Él lo ha hecho adrede, eso me
consta, pues el quehacer literario en
Puerto Rico le pedía a gritos que publicara al tener en Carlos a un gestor cultural que más allá de su gigantesca
labor con la revista y colectivo Taller
Literario y su participación en revistas y periódicos nacionales como El Sótano 00931, Ciudad Seva, Narrativa
Puertorriqueña, Letras Salvajes, CulturA, Diálogo y El Nuevo Día, entre
otros, siempre ha sido solidario con todos, inclusive con aquellos que no
pertenecemos a la academia. Basta con sólo escribir en la barra de búsqueda de Yahoo el titulo de su boletín cibernético: "En Las Letras desde Puerto Rico" para
aprender, descubrir y disfrutar, valga la redundancia, de las múltiples entrevistas, ensayos y lo que tiene que decirnos. Después de leer los 31 relatos de Universos quiero decirle a mi estimable amigo que antes de comenzar a leer su libro decidí que iría seleccionando los microcuentos que más me gustaran para mencionárselo. Planifiqué escoger diez y cuando me di cuenta mi papel llevaba ya catorce títulos y todavía no finalizaba de leer; por lo que tuve que leerlo de nuevo para, por aquello de cumplir con el plan trazado, preferir sólo diez títulos. Fue una sensación muy rara: tachar algunos títulos muy a mi pesar, como si no hubiese podido cambiar de opinión y variar el número de elegidos…
Mis preferidos fueron: Con su bola roja, El cuarto, Cruzar, En relieve, Palabras, La Bicicleta en el Último sueño, Piezas de pan, Conversando con D.T., Espiral y De raíz. No platicaré de ellos pues hablan por sí mismos, además: Todo lo que uno lea tendrá el significado que uno le brindé. Con las palabras, como con todas las artes el significado estará en quien las aprecia. Es una conspiración constante con cada mente. El escritor dice lo que quiere, pero el lector interpreta y hace suya, a su manera y a sus ganas lo leído.
Obviamente preferiría haber
leído en estas páginas de Universos
los 154 microcuentos que permanecen en sus archivos, según menciona el autor en
las notas preliminares, y espero que nos proporcione el privilegio de
compilarlos en más publicaciones, después de todo, como el titulo de su libro
nos recuerda es infinito este quehacer de escribir como igual de perpetuo el privilegio
de leer.
Carlos mudó sus bártulos a Nueva York hace apenas unos días. Antes de irse me regaló su libro, luego le mencioné que el hogar de un escritor está en el corazón de quien lo lee y él, dando como siempre una enseñanza mayor me contestó que el hogar de un amigo esta en el corazón de sus amigos. Por esto y por más debo anunciar, estimado Carlos, que vivo seguro de estar entre las personas a quien dedicas tu libro… Gracias por ello.
Carlos mudó sus bártulos a Nueva York hace apenas unos días. Antes de irse me regaló su libro, luego le mencioné que el hogar de un escritor está en el corazón de quien lo lee y él, dando como siempre una enseñanza mayor me contestó que el hogar de un amigo esta en el corazón de sus amigos. Por esto y por más debo anunciar, estimado Carlos, que vivo seguro de estar entre las personas a quien dedicas tu libro… Gracias por ello.
sábado, agosto 04, 2012
Elementos
Por Angelo Negrón

Fuego:
El que sentiré en mi alma y mi piel cuando te haga mía. El calor es tanto que quema en las entrañas y se eleva mi parte vulnerable de sólo mirarte. El ímpetu tiene tanta proporción que las venas quieren lograr ebullición y juntarse al coro de pensamientos lujuriosos que me acompañan. El deseo de tocar tus pechos envueltos en brasas de placer y mi intención de poseer las mil formas y sabores de tu sexo encendido logran que se derrita el hielo milenario de mis frías y solitarias noches. Mi boca perdiéndose en la tuya y las chispas que despedirá nuestra piel capaz de encender el gigantesco carbón del amor de un solo amague. Nosotros somos aves fénix, capaces de morir y renacer en vivo fuego, en candela de pasiones, ven ahora y quémame con tus gemidos; calcíname con tus besos, incinérame con la llama de tu amor...

Tierra:
Tú acostada, yo a tu lado, estudiando las dimensiones de tu cuerpo, buscando en cada promontorio, en cada isla el supuesto continente perdido que me dará sustento. En ti sembraré la simiente y cosecharé pasiones. Me deleitaré con cada uno de tus puntos cardinales. Me mudaré seguido. Por tiempos viviré en tu norte, por momentos en tu sur y siempre tendré mi vida en el meridiano de tu piel. Misma que no acabo de descubrir completa pues en mi ardua colonización termino por perderme en tu mirada apasionada, equivalente a la dueña de todo mi ser. Por ti se hace polémica la duda: ¿Quién, si no yo, debe ser el dueño del lugar donde nos amaremos sin medida? Sí, soy inmigrante en tu cuerpo, pero garantizo que llegué para quedarme. Excavaré hasta profundizar en las ansias que te llevan a desear ser poseída... Que te llevan a dictaminar que se busque entre tu piel las riquezas ocultas que guardas por experiencias pasadas y por codicia de amar... Cultivaré apetito en tu rasurada oquedad. Comeré de los frutos que me brindan tus adentros y como volcán que derrama su lava derretida crearé nuevas razones para que me ames más...

Agua:
Torrente que acompañará a tu verticalidad antes, durante y después de recibir la pasión que me envuelve. La saturación no es sólo tuya, también es mía. Confundida, nuestra lluvia placentera descenderá acoplada a las paredes de tu intimidad como catarata que es regalo de las entrañas de la mujer que más he amado. Hembra dispuesta a comportarse celestialmente y que juega con el hecho de saberse naturaleza dispuesta a socorrerme. Me lanzarás a la playa donde, al amarnos, dejaremos de ser plurales para convertirnos en singular. Con besos mojados y lengua poseedora aparecerá el sol a la hora del cíclico acontecer de dejar de ser agua para convertirse en nube. Luego se transformará, otra vez, en el liquido de vida que calma mi sed. Inúndame con tu sabia. Mi vida necesita dejar de ser árida ante la ilusión de que una mordedura tuya llegue a los poros de mi piel reseca y a mi porción erguida en espera persistente. Cual búsqueda constante del rocío que hábilmente ha permanecido sellado por la inquietante forma de labios vaginales y que conservas para mí, en un molde húmedo y caluroso. Estás a la espera del asalto de mi lengua o de la dilatación de mi extremidad que, llena de terminaciones nerviosas, sólo desea sumergirse en tu humedad. Seré barca o pez, no importa. Seré lo que tú quieras que sea sólo por bucear en tus siete mares. Sólo por aprender a bailar la danza de tus olas. Encallaré en tus arrecifes y coexistiré paciente ante la espera de tu marejada. Serás gotas de lluvia que bajando de la montaña llegarán al mar de mis placeres. Y en el océano de tus protuberancias, mismas que deseo acariciar sin mesura, sobreviviré a la soledad...

Aire:
Espacio en que amarse será fácil. El viento azotará nuestros cuerpos de manera sublime y la ley de gravedad nos ayudará en nuestro intento de amarnos. Y es que dicha ley exige que tu cuerpo aunque suba tenga que bajar. Conveniente será esta ordenanza. Buscaré que subas y bajes en movimiento constante para darte y darme placer libre y decisivo. Nuestra respiración a veces agitada, a veces pausada, sólo será el anuncio de los sentimientos antes ocultos y de fantasías logradas. Los suspiros serán elocuentes formas de atraer paz a la caída de un imperio que lograste erigir para luego derrumbarlo con las sacudidas persistentes de tu sexo encendido. Justo después de lograr derrocarlo volverás a constituirlo con la excusa de terminar verlo consumido en el movimiento zigzagueante de tu boca. Definitivamente Dios creó a Adán cuando depositó aire sobre el barro, pero a mí me has creado tú. Cuando anhelé por vez primera que el suspiro de tus ojos me envolviera y que tu lengua fuera mía en la esencia de besos huracanados, en las ventiscas, en los envoltorios de tus pechos... Es que también para mí guardaste una manzana. Me la ofreciste en el momento preciso, justo cuando tus vientos se encargaron de derrumbar el árbol, justo cuando olvidaste al hombre nacido del barro... Ser nuevo en tus ganas, creado a tu perfil y parecido, creado por ti, diosa que piensa que ha sido expulsada del paraíso donde yo mismo te llevaré cuando nuestros cuerpos estén en posición horizontal. Desalojada sólo por sustraer dos manzanas y por demoler el manzanero al que no se te permitió subir. De allí te transformarías en brisa, en aura o lo que es más, desde allí podrías haberme visto antes, en el principio de los tiempos, cuando se determinó que yo soy el alma que es gemela contigo...
...Juntos...
Inhalaremos ansias. Exhalaremos pasiones hasta que en loco desvarío peleemos contra los molinos de la saciedad. Incluso cuando insaciables nos percatemos de que el amor es perpetuo y que se renueva, una y otra vez, más allá de nuestros cuerpos. En el cántico de nuestros ancestrales besos. En recurrentes caricias que añoran ser puestas de nuevo en uso y diseminadas entre el pelo y los dedos de los pies, entre derecha e izquierda y sobre todo en el clítoris hermoso de tu floral belleza añadiéndole el aguijón constante de esta abeja que soy y que sólo se alimenta del polen de tu pasión.

Tú:
Eres el quinto elemento. Ese que busqué en pieles ajenas, en almas equivocadas, en el sinnúmero de pasiones vanas y en la fornicación desvergonzada de mi cuerpo. Eres fuego que quema, tierra que entrega simiente, agua que calma mi sed de pasiones y aire que arruma con su caricia mis instintos más románticos.
... En ti reposan todos los elementos unidos. Eres un alma que tiene el privilegio de convertirse en piel y no sólo transgredir las leyes de la física, sino también derrocar los muros que puedan existir en mi vida vacía. Ven y lléname con tus ansias de combatir la soledad que te quebranta. Hazme el amor, una y otra vez. Conviérteme en tu quinto elemento, complementémonos en ese hermoso vaivén que es el amarse. Colmémonos de caricias, de besos y abrazos. Seamos uno, volvamos a empezar. Con las ansias que nos rodean podemos lograr que tenga sentido la extracción de la costilla de mi antepasado para que fueras habitante en el paraíso y que allí me esperases para asistir juntos frente a la fogata o al volcán, delante de la montaña o a las islas, frente al mar o a la cascada o dentro del huracán de nuestro apetito de lujurias donde podremos escuchar en sinnúmero de ocasiones el te amo que saldrá de nuestros labios y que obligados estamos predestinados a escuchar...
Estruja en mi rostro la caricia de un beso. Defiéndeme del aislamiento y de la locura de saberme el soñador de sueños aplazados a la espera de tus caricias. Conviérteme a la devoción de admirarte cada vez más, de saberme perdido entre el fuego, tierra, agua y aire que representa tu alma...
¿Quinto elemento?
Eres eso y más...

Fuego:
El que sentiré en mi alma y mi piel cuando te haga mía. El calor es tanto que quema en las entrañas y se eleva mi parte vulnerable de sólo mirarte. El ímpetu tiene tanta proporción que las venas quieren lograr ebullición y juntarse al coro de pensamientos lujuriosos que me acompañan. El deseo de tocar tus pechos envueltos en brasas de placer y mi intención de poseer las mil formas y sabores de tu sexo encendido logran que se derrita el hielo milenario de mis frías y solitarias noches. Mi boca perdiéndose en la tuya y las chispas que despedirá nuestra piel capaz de encender el gigantesco carbón del amor de un solo amague. Nosotros somos aves fénix, capaces de morir y renacer en vivo fuego, en candela de pasiones, ven ahora y quémame con tus gemidos; calcíname con tus besos, incinérame con la llama de tu amor...

Tierra:
Tú acostada, yo a tu lado, estudiando las dimensiones de tu cuerpo, buscando en cada promontorio, en cada isla el supuesto continente perdido que me dará sustento. En ti sembraré la simiente y cosecharé pasiones. Me deleitaré con cada uno de tus puntos cardinales. Me mudaré seguido. Por tiempos viviré en tu norte, por momentos en tu sur y siempre tendré mi vida en el meridiano de tu piel. Misma que no acabo de descubrir completa pues en mi ardua colonización termino por perderme en tu mirada apasionada, equivalente a la dueña de todo mi ser. Por ti se hace polémica la duda: ¿Quién, si no yo, debe ser el dueño del lugar donde nos amaremos sin medida? Sí, soy inmigrante en tu cuerpo, pero garantizo que llegué para quedarme. Excavaré hasta profundizar en las ansias que te llevan a desear ser poseída... Que te llevan a dictaminar que se busque entre tu piel las riquezas ocultas que guardas por experiencias pasadas y por codicia de amar... Cultivaré apetito en tu rasurada oquedad. Comeré de los frutos que me brindan tus adentros y como volcán que derrama su lava derretida crearé nuevas razones para que me ames más...

Agua:
Torrente que acompañará a tu verticalidad antes, durante y después de recibir la pasión que me envuelve. La saturación no es sólo tuya, también es mía. Confundida, nuestra lluvia placentera descenderá acoplada a las paredes de tu intimidad como catarata que es regalo de las entrañas de la mujer que más he amado. Hembra dispuesta a comportarse celestialmente y que juega con el hecho de saberse naturaleza dispuesta a socorrerme. Me lanzarás a la playa donde, al amarnos, dejaremos de ser plurales para convertirnos en singular. Con besos mojados y lengua poseedora aparecerá el sol a la hora del cíclico acontecer de dejar de ser agua para convertirse en nube. Luego se transformará, otra vez, en el liquido de vida que calma mi sed. Inúndame con tu sabia. Mi vida necesita dejar de ser árida ante la ilusión de que una mordedura tuya llegue a los poros de mi piel reseca y a mi porción erguida en espera persistente. Cual búsqueda constante del rocío que hábilmente ha permanecido sellado por la inquietante forma de labios vaginales y que conservas para mí, en un molde húmedo y caluroso. Estás a la espera del asalto de mi lengua o de la dilatación de mi extremidad que, llena de terminaciones nerviosas, sólo desea sumergirse en tu humedad. Seré barca o pez, no importa. Seré lo que tú quieras que sea sólo por bucear en tus siete mares. Sólo por aprender a bailar la danza de tus olas. Encallaré en tus arrecifes y coexistiré paciente ante la espera de tu marejada. Serás gotas de lluvia que bajando de la montaña llegarán al mar de mis placeres. Y en el océano de tus protuberancias, mismas que deseo acariciar sin mesura, sobreviviré a la soledad...

Aire:
Espacio en que amarse será fácil. El viento azotará nuestros cuerpos de manera sublime y la ley de gravedad nos ayudará en nuestro intento de amarnos. Y es que dicha ley exige que tu cuerpo aunque suba tenga que bajar. Conveniente será esta ordenanza. Buscaré que subas y bajes en movimiento constante para darte y darme placer libre y decisivo. Nuestra respiración a veces agitada, a veces pausada, sólo será el anuncio de los sentimientos antes ocultos y de fantasías logradas. Los suspiros serán elocuentes formas de atraer paz a la caída de un imperio que lograste erigir para luego derrumbarlo con las sacudidas persistentes de tu sexo encendido. Justo después de lograr derrocarlo volverás a constituirlo con la excusa de terminar verlo consumido en el movimiento zigzagueante de tu boca. Definitivamente Dios creó a Adán cuando depositó aire sobre el barro, pero a mí me has creado tú. Cuando anhelé por vez primera que el suspiro de tus ojos me envolviera y que tu lengua fuera mía en la esencia de besos huracanados, en las ventiscas, en los envoltorios de tus pechos... Es que también para mí guardaste una manzana. Me la ofreciste en el momento preciso, justo cuando tus vientos se encargaron de derrumbar el árbol, justo cuando olvidaste al hombre nacido del barro... Ser nuevo en tus ganas, creado a tu perfil y parecido, creado por ti, diosa que piensa que ha sido expulsada del paraíso donde yo mismo te llevaré cuando nuestros cuerpos estén en posición horizontal. Desalojada sólo por sustraer dos manzanas y por demoler el manzanero al que no se te permitió subir. De allí te transformarías en brisa, en aura o lo que es más, desde allí podrías haberme visto antes, en el principio de los tiempos, cuando se determinó que yo soy el alma que es gemela contigo...
...Juntos...
Inhalaremos ansias. Exhalaremos pasiones hasta que en loco desvarío peleemos contra los molinos de la saciedad. Incluso cuando insaciables nos percatemos de que el amor es perpetuo y que se renueva, una y otra vez, más allá de nuestros cuerpos. En el cántico de nuestros ancestrales besos. En recurrentes caricias que añoran ser puestas de nuevo en uso y diseminadas entre el pelo y los dedos de los pies, entre derecha e izquierda y sobre todo en el clítoris hermoso de tu floral belleza añadiéndole el aguijón constante de esta abeja que soy y que sólo se alimenta del polen de tu pasión.

Tú:
Eres el quinto elemento. Ese que busqué en pieles ajenas, en almas equivocadas, en el sinnúmero de pasiones vanas y en la fornicación desvergonzada de mi cuerpo. Eres fuego que quema, tierra que entrega simiente, agua que calma mi sed de pasiones y aire que arruma con su caricia mis instintos más románticos.
... En ti reposan todos los elementos unidos. Eres un alma que tiene el privilegio de convertirse en piel y no sólo transgredir las leyes de la física, sino también derrocar los muros que puedan existir en mi vida vacía. Ven y lléname con tus ansias de combatir la soledad que te quebranta. Hazme el amor, una y otra vez. Conviérteme en tu quinto elemento, complementémonos en ese hermoso vaivén que es el amarse. Colmémonos de caricias, de besos y abrazos. Seamos uno, volvamos a empezar. Con las ansias que nos rodean podemos lograr que tenga sentido la extracción de la costilla de mi antepasado para que fueras habitante en el paraíso y que allí me esperases para asistir juntos frente a la fogata o al volcán, delante de la montaña o a las islas, frente al mar o a la cascada o dentro del huracán de nuestro apetito de lujurias donde podremos escuchar en sinnúmero de ocasiones el te amo que saldrá de nuestros labios y que obligados estamos predestinados a escuchar...
Estruja en mi rostro la caricia de un beso. Defiéndeme del aislamiento y de la locura de saberme el soñador de sueños aplazados a la espera de tus caricias. Conviérteme a la devoción de admirarte cada vez más, de saberme perdido entre el fuego, tierra, agua y aire que representa tu alma...
¿Quinto elemento?
Eres eso y más...
domingo, julio 01, 2012
Dioses

Por: Angelo Negrón ©
— ¿Sabías? Cuatro mil años antes de Cristo los Tracios veneraban a Dionisos, dios del vino y la fertilidad. Por curiosidad busqué la historia de este dios y las sorpresas no se hicieron esperar. Fue hijo de Zeus y Semele, se le atribuyó el patronazgo del vino, la música y la poesía. ¿Cómo? ¿Qué cuál fue la sorpresa que me llevé? ¿En verdad no sabes? ¿No te estas haciendo la tonta, verdad?
— ¡Está bien! Te lo contaré aunque estoy seguro que no me creerás.Tú eres vino, música y poesía. Hasta que me enteré de Dionisos creía fielmente que Morfeo era el ser que, enamorado de ti, no me permitía dormir. ¡En serio! Deduje que era Dionisos el culpable de mis noches despiertas. Mi sorpresa fue saber que no era exclusivamente este dios. Me percaté de que el Olimpo estaba por derrumbarse ante tu belleza...
...Tal vez por mi interés en el tema o por su desesperación, pensé yo en ese instante, fue que el mismo dios Zeus apareció. De la foto de su estatua de mármol, y con algo parecido a fuegos artificiales, brotó su figura de las páginas amarillentas del viejo libro que me prestaron en la biblioteca. Miré a todos lados sorprendido. Buscando alguien que me sirviera de testigo ante tan mágico e increíble evento. La imponente voz del barbudo ser logró que le prestara toda mi atención. Me explicó su necesidad de que yo le ayudara. Me prometió poder, riquezas y hasta algún puesto en el Olimpo. Cuando le mencioné que nada de eso me interesaba y que únicamente necesitaba tu amor, él pareció tronar de furia. Con sus ojos, literalmente rojos, me indicó que de eso se trataba. Dionisos planeaba capturarte. Amenazaba con desposarte al alba. Los celos violentaron mi ser y me llenaron de valor ante lo desconocido. Le exigí a Zeus que me llevara frente al malvado dios que osaba secuestrarte y él respondió que no seria fácil. Debería enfrentarme a inmensos peligros. Inclusive arriesgar mi vida.
No te niego que dudé. Después de todo debía pelear contra un dios. Recordé tus besos y olvidé todo temor. Zeus sonrió. Colocando ambas manos en mis hombros me transportó a su reino en menos de un segundo. Lo observé sentarse en su trono. Con unas palmadas ordenó que sus doncellas me desnudaran y me vistieran con ropas de gladiador. Un rayo que salió de su dedo impactó todo mi cuerpo y me hizo sentir seguro, macizo y fornido. Zeus también me contó que en su necesidad de mantener el equilibrio del Universo y proteger los privilegios de los dioses debería despojarme de los poderes que me estaba confiriendo en ese instante a menos que aceptara quedarme a vivir en el Olimpo. Eso significaría perderte y prometí devolverle, a cuatro ninfas a quien obligó entregármelos, cuatro objetos mágicos que te describiré. Unas sandalias con alas que me permitirían volar. El casco del dios hades que me haría invisible. La espada de Ulises y el escudo de Atenea para defenderme.
Me condujo a un coliseo donde dioses peleaban contra dioses. Tuve que cerrar los ojos ante tal carnicería. Zeus fulminaba con un rayo al perdedor. Yo buscaba con la mirada a Dionisos para enfrentarlo y evitar encarecidamente que te atrapara y separara de mí. Uno de los centauros, presentes en las gradas, me explicó que debía luchar en un orden determinado con diferentes titanes hasta que llegara el momento de enfrentar al dios que buscaba. Eso — según dijo — si aún permanecía vivo al atardecer.
Tocó mi turno. Aquiles comenzó a burlarse ante mi presencia. Sus carcajadas me ensordecían. No entendía como un ser humano que nunca fue sumergido en el río Estigia osaba retarlo y esa fue la perdición de este heroe de Troya que competía por tu amor y para convertirse en dios. Mientras reía a carcajadas me acerqué con rapidez y enterré la filosa espada en su talón. Cayó adolorido al suelo. Su risa transformada en llanto cesó cuando Zeus lo vaporizó. Apolo llegó en un carro de cisnes. Furioso; aplicó velocidad a su carruaje para atropellarme, pero pude hacerme invisible con el casco del dios hades. Terminó estrellándose contra el suelo. Corrió la misma suerte que Aquiles. Artemisa, su hermana gemela, tuvo que ser detenida para que no me atacase también. Ares, como siempre, representó la fuerza bruta sobre la inteligencia. Se acercó a mi tan despreocupado que no notó cuando lancé el escudo con tal fuerza a sus pies que se tropezó. Se desplomó de lleno en una vasija que sellé y de la cual no podia salir. Hermes, el dios mediador, inmediatamente lo encontró y liberó. Zeus pulverizó a los dos por atreverse a librarlo de la prisión.
Por fin apareció Dionisos ofreciéndome vino. Dijo querer brindar por la próxima batalla que libraríamos y lo engañé. Utilicé el casco de Hades para desaparecer el vino cada vez que él levantaba su cabeza para beber. Pensando que de tanto tomar yo terminaría borracho prosiguió hasta que, brindis tras brindis, terminó desmayándose debido a su embriaguez. Zeus sonrió y lo condenó a ultratumba por algunos siglos para que recapacitara.
Saludé victorioso a Zeus. Él se acercó y me ordenó entregarle los cuatro objetos mágicos a las grayas. Diciendo esto señaló a tres ancianas de pelo gris. El espectáculo era espantoso. Las tres mujeres utilizaban por turno un solo ojo y un solo diente. Al entregárle los objetos las grayas se desvanecieron ante mis ojos. Zeus me declaró campeón olímpico. Coronó con ramas de olivo mi cabeza. Me invitó a sentarme en un trono aledaño al suyo y trató de convencerme de quedarme en el Olimpo. Ante mi negativa el clima fue cambiando. Truenos caían por doquier mientras aquel ser de gentil presencia se transformaba. Su enojo no lo entendí hasta que me explicó la forma en que te habían conocido los dioses.
— Hace varias semanas — mencionó — a los dioses nos dio con echarle un vistazo a la tierra. Creo que fue cosa del destino. Hacia varios siglos que no nos fijábamos en los mortales. De hecho no sé de mi hijo Hércules desde hace dos mil cuatrocientos años. En fin, ese día tu amada arrancó una hoja de un roble amarillo mientras recitaba una poesía. Dionisos se le quedó observando. La persiguió de nube en nube. Los demás dioses, incluyéndome, quedamos intrigados por el desespero de Dionisos en admirarla y copiamos su hazaña. Todos quedamos prendados de su belleza. En el pasado tuve muchas aventuras. Deseé a mujeres mortales como no tienes idea, pero nunca había deseado a alguien tanto como a ella.
Mis celos comenzaron a aflorar. Él se dio cuenta y comenzó a reír a carcajadas.
— Sí, te engañé — dijo — Sabía que podrías vencer a esos dioses o ellos vencerte a ti. Total lo que quería era disminuir la competencia. Ahora sólo quedamos tú y yo. Ya te despojé de tus armas. Un rayo pequeño bastara para mandarte al mundo de Hades.
Yo comencé a burlarme diciéndole que no estaba desarmado, que aún tenia el arma más poderosa del universo. Ante mi seguridad dudó y yo proseguí hablando.
— El amor que siento por ella es poderoso...
— No basta — interrumpió él.
— Es verdad. Sólo no basta. Debes añadir el que ella siente por mí y descubrirás que es más que suficiente.
Lanzó su rayo. Impactó mi ser y no me hizo daño alguno. Asombrado volvió a intentar. Comenzó a llorar. Se dio por vencido cuando descubrió que un aura dorada me rodeaba cada vez que me atacaba. Parecía un niño al que le han quitado su juguete preferido o un humano que ha descubierto que existen amores imposibles o no correspondidos. Me compadeció el hecho de que si tú no me amaras me sentiría igual y me acerqué. Dijo desearte con locura. Le expliqué que sabia de lo que él estaba hablando pues yo te amaba igual. Dejó de llorar y verlo repentinamente sonreír me puso algo nervioso. El cambio de humor me asustó, pero al recordar que él era un dios, supuse que debia ser normal su actitud. Me reveló que si no podia tenerte para sí mismo lograría que fueras feliz a mi lado devolviéndome al mundo de los mortales.
Mandó llamar a una adivina llamada Casandra y a su hermano gemelo Héleno. Me advirtieron que leerían mi futuro. De primera instancia no acepté, pero Zeus insistió. Habló de mi regreso a casa. Ese sería su regalo por hacerle comprender que la felicidad del ser amado es lo que importa y que Hera, su esposa estaría igualmente agradecida. Los gemelos adivinos pusieron sus manos en mis hombros. Me sentí mareado. Una intensa luz inundó mis ojos y me obligó a cerrarlos. Al abrir mis párpados me encontré frente a ti. Vestías una túnica blanca radiante. Tu pelo era adornado con hojas de laurel. Tu cinto era de oro y en tus manos llevabas un arpa a la que le robabas tonos hermosos. Tus sandalias estaban amarradas hasta un poco antes de la rodilla. El escote de tu vestidura llegaba al ombligo. Dejándome apreciar parte de tus pechos que se hacían de esta forma extremadamente provocativos. Tu sonrisa era angelical. Me arrimé a tu cuerpo mientras dejabas a un lado el arpa. Comencé a acariciar tu cuello mientras mis ojos se perdían en los tuyos. Se llenaron mis pulmones de aire ante la necesidad de acariciarte entera.
Tu cuerpo se me hizo laberinto que deseaba recorrer. Como hombre enamorado de una mujer que hizo temblar al olimpo tus besos me supieron a gloria. Tus caricias rodearon mi existir. Busqué en mi derredor el caballo de Troya que usaríamos de habitación, pero preferiste hacer el amor en el jardín consagrado a Hera. Un caballo volador, desendiente de Pegaso, nos llevó en su lomo hasta el hermoso jardín. Árboles de manzanas de oro que conferían la inmortalidad nos rodeaban mientras te quité el cinto y dejabas caer la túnica al suelo demostrándome tu delicada desnudez. Mis ojos apreciaban tu ser en toda su talla. Mi erección ansiaba estar dentro de ti. Señalaste tu verticalidad y en forma de ordenanza me hiciste cumplir a cabalidad con tus deseos. No eran otra cosa que los míos propios y desempeñé con mis dedos y mi lengua el abrazo de tu humedad. Tu insistencia en poseerme me hizo temblar de pasión cuando al unísono nos convertimos en brillo de estrellas, en volcán de pasiones. Aún nos quedaron ganas de caricias después de haber transitado por los caminos de la lujuria y el amor. Tu cabello hacia que los árboles de manzanas de oro palidecieran ante tu hermosura. Tu boca fue en todo momento experta ejecutora de placer y tus ojos mi más grande tesoro. En ellos vi todo tu ser, el físico, el espiritual y el divino.
Me hizo sumamente feliz ver pasar a Afrodita a lo lejos. Noté que llevaba su cinturón, capaz de hacerla irresistible ante los hombres y ante los dioses. Suspiré aliviado de que no era eso lo que utilizabas para conquistarme y hacerme prisionero de tu amor, sino que tu belleza era tan real como tus besos, tus gemidos y tu humedad. Nos levantamos del suelo y me invitaste a acompañarte. Cuando me disponía a preguntarte a donde, tu dedo índice se posó sobre mis labios invitándome a callar. Aproveché para saborear los jugos de tu resquicio que aún estaban presentes en el desde que te tocaste para mi. Me revelaste tu fantasía de hacerme el amor justo al atardecer en la cascada de un hermoso río cercano. Fantasía que compartí con alegría y que...
— ¿Por qué me miras así? — Interrumpí
— ¿Cómo? — mencionaste irónica.
— Como si no creyeras lo que te estoy contando. Te lo advertí al principio. No me creerás, pero insististe en que te dijera lo que me pasó ayer.
— ¡Es una fábula hermosa! — dijiste.
— Está bien — proseguí —al menos nos sirve para que sepas cuanto te amo. En realidad te amo con todo mi ser.— Y yo a ti mi amor...
Me robaste un beso y, con el, la continuación de mi historia pues nos inundamos de caricias. Nuestros ojos cerrados al besarnos sintieron la ráfaga de luz que vino después. Al abrirlos mientras aún nos besábamos contemplé a Zeus y a Hera que se besaban con igual pasión. Me sentí orgulloso. Por fin esos dos encontraban la paz que significa el amor verdadero. Antes de alejarse, Hera dejó caer una corona de laureles sobre tu cabello y una túnica blanca a tus pies adyacente a un cinturón dorado. Señalé los regalos que acababas de recibir para que me creyeras y tú sonreíste. Sugeriste que quien debía intentar comprender era yo mientras un hermoso brillo cubría tu piel despojándote de tu ropa e invistiéndote con la túnica blanca y el cinto.
— Cielo, soy una diosa y tú un dios. Juntos habitaremos entre los mortales hasta que decidamos mudarnos al Olimpo o al confín del universo. Ahora acompáñame. Deseo hacerte el amor en un jardín de manzanas de oro y luego en la cascada de un río cercano...
Por fin apareció Dionisos ofreciéndome vino. Dijo querer brindar por la próxima batalla que libraríamos y lo engañé. Utilicé el casco de Hades para desaparecer el vino cada vez que él levantaba su cabeza para beber. Pensando que de tanto tomar yo terminaría borracho prosiguió hasta que, brindis tras brindis, terminó desmayándose debido a su embriaguez. Zeus sonrió y lo condenó a ultratumba por algunos siglos para que recapacitara.
Saludé victorioso a Zeus. Él se acercó y me ordenó entregarle los cuatro objetos mágicos a las grayas. Diciendo esto señaló a tres ancianas de pelo gris. El espectáculo era espantoso. Las tres mujeres utilizaban por turno un solo ojo y un solo diente. Al entregárle los objetos las grayas se desvanecieron ante mis ojos. Zeus me declaró campeón olímpico. Coronó con ramas de olivo mi cabeza. Me invitó a sentarme en un trono aledaño al suyo y trató de convencerme de quedarme en el Olimpo. Ante mi negativa el clima fue cambiando. Truenos caían por doquier mientras aquel ser de gentil presencia se transformaba. Su enojo no lo entendí hasta que me explicó la forma en que te habían conocido los dioses.
— Hace varias semanas — mencionó — a los dioses nos dio con echarle un vistazo a la tierra. Creo que fue cosa del destino. Hacia varios siglos que no nos fijábamos en los mortales. De hecho no sé de mi hijo Hércules desde hace dos mil cuatrocientos años. En fin, ese día tu amada arrancó una hoja de un roble amarillo mientras recitaba una poesía. Dionisos se le quedó observando. La persiguió de nube en nube. Los demás dioses, incluyéndome, quedamos intrigados por el desespero de Dionisos en admirarla y copiamos su hazaña. Todos quedamos prendados de su belleza. En el pasado tuve muchas aventuras. Deseé a mujeres mortales como no tienes idea, pero nunca había deseado a alguien tanto como a ella.
Mis celos comenzaron a aflorar. Él se dio cuenta y comenzó a reír a carcajadas.
— Sí, te engañé — dijo — Sabía que podrías vencer a esos dioses o ellos vencerte a ti. Total lo que quería era disminuir la competencia. Ahora sólo quedamos tú y yo. Ya te despojé de tus armas. Un rayo pequeño bastara para mandarte al mundo de Hades.
Yo comencé a burlarme diciéndole que no estaba desarmado, que aún tenia el arma más poderosa del universo. Ante mi seguridad dudó y yo proseguí hablando.
— El amor que siento por ella es poderoso...
— No basta — interrumpió él.
— Es verdad. Sólo no basta. Debes añadir el que ella siente por mí y descubrirás que es más que suficiente.
Lanzó su rayo. Impactó mi ser y no me hizo daño alguno. Asombrado volvió a intentar. Comenzó a llorar. Se dio por vencido cuando descubrió que un aura dorada me rodeaba cada vez que me atacaba. Parecía un niño al que le han quitado su juguete preferido o un humano que ha descubierto que existen amores imposibles o no correspondidos. Me compadeció el hecho de que si tú no me amaras me sentiría igual y me acerqué. Dijo desearte con locura. Le expliqué que sabia de lo que él estaba hablando pues yo te amaba igual. Dejó de llorar y verlo repentinamente sonreír me puso algo nervioso. El cambio de humor me asustó, pero al recordar que él era un dios, supuse que debia ser normal su actitud. Me reveló que si no podia tenerte para sí mismo lograría que fueras feliz a mi lado devolviéndome al mundo de los mortales.
Mandó llamar a una adivina llamada Casandra y a su hermano gemelo Héleno. Me advirtieron que leerían mi futuro. De primera instancia no acepté, pero Zeus insistió. Habló de mi regreso a casa. Ese sería su regalo por hacerle comprender que la felicidad del ser amado es lo que importa y que Hera, su esposa estaría igualmente agradecida. Los gemelos adivinos pusieron sus manos en mis hombros. Me sentí mareado. Una intensa luz inundó mis ojos y me obligó a cerrarlos. Al abrir mis párpados me encontré frente a ti. Vestías una túnica blanca radiante. Tu pelo era adornado con hojas de laurel. Tu cinto era de oro y en tus manos llevabas un arpa a la que le robabas tonos hermosos. Tus sandalias estaban amarradas hasta un poco antes de la rodilla. El escote de tu vestidura llegaba al ombligo. Dejándome apreciar parte de tus pechos que se hacían de esta forma extremadamente provocativos. Tu sonrisa era angelical. Me arrimé a tu cuerpo mientras dejabas a un lado el arpa. Comencé a acariciar tu cuello mientras mis ojos se perdían en los tuyos. Se llenaron mis pulmones de aire ante la necesidad de acariciarte entera.
Tu cuerpo se me hizo laberinto que deseaba recorrer. Como hombre enamorado de una mujer que hizo temblar al olimpo tus besos me supieron a gloria. Tus caricias rodearon mi existir. Busqué en mi derredor el caballo de Troya que usaríamos de habitación, pero preferiste hacer el amor en el jardín consagrado a Hera. Un caballo volador, desendiente de Pegaso, nos llevó en su lomo hasta el hermoso jardín. Árboles de manzanas de oro que conferían la inmortalidad nos rodeaban mientras te quité el cinto y dejabas caer la túnica al suelo demostrándome tu delicada desnudez. Mis ojos apreciaban tu ser en toda su talla. Mi erección ansiaba estar dentro de ti. Señalaste tu verticalidad y en forma de ordenanza me hiciste cumplir a cabalidad con tus deseos. No eran otra cosa que los míos propios y desempeñé con mis dedos y mi lengua el abrazo de tu humedad. Tu insistencia en poseerme me hizo temblar de pasión cuando al unísono nos convertimos en brillo de estrellas, en volcán de pasiones. Aún nos quedaron ganas de caricias después de haber transitado por los caminos de la lujuria y el amor. Tu cabello hacia que los árboles de manzanas de oro palidecieran ante tu hermosura. Tu boca fue en todo momento experta ejecutora de placer y tus ojos mi más grande tesoro. En ellos vi todo tu ser, el físico, el espiritual y el divino.
Me hizo sumamente feliz ver pasar a Afrodita a lo lejos. Noté que llevaba su cinturón, capaz de hacerla irresistible ante los hombres y ante los dioses. Suspiré aliviado de que no era eso lo que utilizabas para conquistarme y hacerme prisionero de tu amor, sino que tu belleza era tan real como tus besos, tus gemidos y tu humedad. Nos levantamos del suelo y me invitaste a acompañarte. Cuando me disponía a preguntarte a donde, tu dedo índice se posó sobre mis labios invitándome a callar. Aproveché para saborear los jugos de tu resquicio que aún estaban presentes en el desde que te tocaste para mi. Me revelaste tu fantasía de hacerme el amor justo al atardecer en la cascada de un hermoso río cercano. Fantasía que compartí con alegría y que...
— ¿Por qué me miras así? — Interrumpí
— ¿Cómo? — mencionaste irónica.
— Como si no creyeras lo que te estoy contando. Te lo advertí al principio. No me creerás, pero insististe en que te dijera lo que me pasó ayer.
— ¡Es una fábula hermosa! — dijiste.
— Está bien — proseguí —al menos nos sirve para que sepas cuanto te amo. En realidad te amo con todo mi ser.— Y yo a ti mi amor...
Me robaste un beso y, con el, la continuación de mi historia pues nos inundamos de caricias. Nuestros ojos cerrados al besarnos sintieron la ráfaga de luz que vino después. Al abrirlos mientras aún nos besábamos contemplé a Zeus y a Hera que se besaban con igual pasión. Me sentí orgulloso. Por fin esos dos encontraban la paz que significa el amor verdadero. Antes de alejarse, Hera dejó caer una corona de laureles sobre tu cabello y una túnica blanca a tus pies adyacente a un cinturón dorado. Señalé los regalos que acababas de recibir para que me creyeras y tú sonreíste. Sugeriste que quien debía intentar comprender era yo mientras un hermoso brillo cubría tu piel despojándote de tu ropa e invistiéndote con la túnica blanca y el cinto.
— Cielo, soy una diosa y tú un dios. Juntos habitaremos entre los mortales hasta que decidamos mudarnos al Olimpo o al confín del universo. Ahora acompáñame. Deseo hacerte el amor en un jardín de manzanas de oro y luego en la cascada de un río cercano...
domingo, junio 03, 2012
Estatua

Por Angelo Negrón
…Estatua silente que habla de historias que no parecen tener fin. Esculpida en mármol; azotada por tempestades. Eres testigo del amor o el odio que se profesan los visitantes a este lugar. Ese es un honor que no quiero. Si fuera como tú ya hubiese arrancado mis pies de ese pedestal y estuviera recorriendo caminos insondables…"
— ¿Cómo dices? ¿Ya soy como tú? ¡Tienes razón! La única diferencia es que camino, navego, vuelo y me creo que no observo amor y odio, ambos tan parecidos que no discriminan.
— ¿Muchas veces son lo mismo? …Bueno, tal vez… pero debe quedar claro…
"Estoy aprendiendo que los humanos no caben en pedestales. No son ángeles y mucho menos dioses y que las rosas naturales tienen espinas, de no ser así: son falsas".
— ¿Las rosas sin espinas son el complemento perfecto para una mujer que te obsequia sólo su cuerpo?
"Es por eso que hoy no deseo otra cosa que viajar forjando realidades y olvidando recuerdos en los que engañado creí que sus poesías eran escritas para mi..."
sábado, mayo 12, 2012
Palabras ocultas
Por Angelo Negrón ©
Que el mundo es un sinnúmero de
actividades mal olientes distribuidas de forma certera y un caos total a la
misma vez no es novedad para mí. Más bien me he dedicado a ser imitación
perfecta de todos aquellos que me rodean en una sociedad donde no se ha erradicado
aún la creencia en dioses paganos o en el verdadero Dios. Por lo menos, una rosa
sigue siendo el regalo de amor perfecto para un amor nuevo, o viejo, no importa
si el olvido ha sido la fuente de la dejadez o el anonimato de un gran secreto.
Ir de aquí hasta allá en esta vida que
supone nacimiento y muerte al mismo tiempo; con resúmenes de acontecimientos
convertidos en recuerdos activos o escondidos.
A veces recuerdo.
Ahora lo hago. Como siempre. Como antes.
Con igual intensidad. Lentamente iré buscando en el subconsciente de esta mente
mía. Sé que la encontraré y amarte de nuevo será la forma de no seguir siendo
una copia de esta odiosa sociedad.
Buscaré también en la espalda de mi
corazón. Lo sé, allí todavía viven latidos que, aunque languidecidos, siguen
siendo destinados a tu persona. Te amé tanto alguna vez, pero el orgullo ganó
la partida. El “qué dirán” le ganó a nuestro amor, a tus besos, tu cuerpo, tus gemidos
y a toda aquella admiración mía por tu mente paraíso. No debió ser así, fuiste
la única que logró hacerme sentir de verdad la pasión del amor verdadero y de
los placeres extremos de la carne. Nadie como tú, pero tuve que hacerlo; me
obligué a olvidarte. Me doy cuenta de que no debió importarme la maldita
gangrenada sociedad.
Si pudiese inventar la forma de que nos
acepten. Sobre todo mis hijos. Sería difícil hacerlos entender. Amo a otra
mujer les diría. Serían infelices al saber mi secreto. El secreto de… su madre.
***
sábado, mayo 05, 2012
Al azar
Por: Angelo Negrón ©
Nunca he visto más amor que el de tus
ojos distantes envueltos en calor humano y la
esperanza. Divagas en la plenitud de la luna
radiante y glamorosa. Tu falda se vuelve transparente
e invita a no disimular pasiones. La lujuria nos instiga al
sexo. De mil formas y posiciones somos entusiastas
maravillados por las múltiples fases del amor; seres
iluminados por la esperanza que tuvieron los primeros
amantes. Adán y Eva se sorprenderían de este paraíso.
Y sentirían envidia de las maneras que nunca conocieron al
sellar su pacto de amor. Formas nuevas porque es en
este cuarto donde sin comer manzanas degustamos como
quienes no necesitan el conocimiento universal y sólo un
universo personal de caricias. Tú y yo juntos muy cerca
en este melodrama romántico, cristalino y lleno de pasión.
Necesitándonos el uno al otro como si fuese a secarse el
Orinoco de nuestras ansias. Ambos sabemos que
moriremos juntos en la pasión que nos quema y nos deja
embelesados. Disfrutar del amanecer será una nueva
algarabía que durará hasta el anochecer. Estaremos frente al
mar. Dibujaremos con las nubes y haremos múltiples
acrobacias con tu cabello. Es ese el magnifico y
soberano poder que tienes sobre los que te rodeamos.
Puedes estar segura de que si tú no puedes
estar desnuda porque existan muchas personas que podrían
retener tus ganas de hacerlo, entonces nos moveremos a tu
océano particular. Ese en el que las olas danzan y se
dedican a llevarnos en la música y el movimiento que nos
estabiliza en la puerta del nirvana. Como siempre tu
belleza sin igual me pertenecerá y miraré al cielo
en la búsqueda de aves, nubes y hasta del mismo
sol. ¡Imagíname! buscando aves, cielo y sol en tu habitación.
Será espectacular. Tus pezones alzaran vuelo y tu oquedad
alabará a mi cuerpo en embestidas recibidas y en
blanco pulular. El día se congraciará con nosotros, parecerá
eterno. Según nosotros queramos el tiempo será nada. El
reloj destruido será testigo de que sus manecillas
quebradas no podrán controlarnos más.
Universo, estrellas, mundo…todos centelleando cual testigo
efímero de lo que nos toca vivir.
Yo seré esclavo de tu feminidad, tú serás la mejor
oportunidad que tengo de librarme de una libertad
tardía y no deseada sino es a tu lado. En verdad te
amo y se que en estas fiestas que se aproximan tu
mereces el infinito.
Bienaventurados los que en algún momento te han amado.
Isla cautiva a mis ojos y a mi singular
esperanza. Define en esta ocasión las
novedades del corazón. ¿Me amas de verdad?
Tienes que gritarlo entonces y de esta forma
explicarme muchas veces lo que en mi interior
utilizas para hipnotizarme: es el amor que
trabaja de insondables formas. Maravilloso el
instante en que mis ojos se fijaron en ti y mi corazón
localizó al tuyo, haciendo el llamado de una alma
inédita y no acostumbrada a pasear por mentes paraíso.
Zambullirse en otras dimensiones ha sido fácil gracias a
estas ganas de olvido; gracias a tus besos, gracias a ti…
***
¿Te parecen bellas estas palabras al azar?
Debo confesar que
el titulo de este escrito no es literal, sino simbólico pues estas palabras no
fueron escritas al azar. Las escribí buscando completar una oración oculta a
manera de acróstico. Tal oración contradice por mucho el escrito en si...
Une entonces cada letra al principio de cada oración y dime:
¿Qué opinas?domingo, abril 29, 2012
sábado, abril 28, 2012
En las letras, desde Puerto Rico (Serie Escritoras Internacionales) Pasión, vivencia y conocimiento: El universo creativo de Lina Zerón -segunda parte-
por Carlos Esteban Cana
En esta segunda parte develamos detalles importantes en la trayectoria de esta autora mexicana. Ligada de diversas formas a Puerto Rico, ya sea a través de varios poemas o con la amistad que le une a escritoras y escritores boricuas, Zerón pasa revista sobre diferentes etapas en su vida. Por lo anterior, conocemos cuáles fueron los primeros libros en sus manos, cómo se acerca a la poesía, por qué su nombre inicial como autora cambió en París. Nos detenemos brevemente en cada uno de los títulos que conforman su obra, rememoramos algunos acontecimientos que gestó durante tres lustros de intensa presencia cultural, y también hablamos del presente, ciclo creativo caracterizado por una rica actividad interna de mayor sosiego.
CEC: Háblame ahora de ti… de tu vida… de las tardes cuando eras niña… de los primeros libros… del proceso de secundaria.
Lina Zerón: Soy la tercera de cuatro hermanos. Mi padre
consanguíneo murió cuando yo tenía 6 años. Mi infancia fue muy difícil ya que
de un jalón perdimos padre y madre porque el trabajo copaba todo su tiempo. La
pobre abuela de casi 70 años tuvo que hacerse cargo de cuatro diablillos.
Tanto la primaria como la secundaria fui la niña de los
dieces, amaba la escuela, bueno, siempre. Hacer tareas. Todos mis apuntes los
pasaba en limpio y era súper traviesa. Si no fuera por mis calificaciones, me
hubieran corrido de la secundaria.
En tercer año descubrí que era bonita y dejé de ser un
tanto “machorra” para ser más femenina. Estaba acostumbrada a jugar con mis
hermanos hombres, futbol, beisbol, lucha en patines, todo lo que fuera de
hombre, incluso usaba el cabello tan corto como ellos. Mi hermanita, a la que
adoro, era tan femenina que me caía mal y como castigo mi abuelita me ponía a
jugar a las muñecas con ella. Un día le formé todas sus muñecas en la jardinera
de la casa y las maté con una basuka, de juguete, claro. Me tocó una de tantas
palizas.
A los 8 años mi madre me dio el primer libro para leer: Fábulas de Esopo, luego, Mujercitas, La edad de la inocencia y creó un hábito de lectura. Ella escribía
poesía y yo comencé a hacer mis pininos a los 11 años pero desde los 8
concursaba declamando y casi siempre ganaba. En la Secundaria vendía cartitas
de amor o poemas a un peso y me compraba una soda y un chocolate.
CEC: Y después,
que tan fácil o tan difícil fue esa época…
LZ: La prepa fue un trago amargo ya que mi mamá se volvió
a casar, cuando yo tenía 15 años, con un militar que nos trató de controlar
como soldados y chocamos muchísimo con él. Ahora lo amo como a un padre pero
tuvimos que adaptarnos todos a la nueva situación. Mis calificaciones bajaron
de 10 a 8.9. Sufrí mucho por los celos de las compañeras y el acoso de los
chicos. Todo esto me descontroló, no quería ir a la escuela.
CEC: Hablemos
ahora de tu etapa universitaria…
LZ: La universidad fue la etapa más maravillosa de mi vida
en cuestión de escuelas. Retomé mis ganas de estudiar, con todo. Los tres
primeros semestres los pasé en el área de arquitectura e ingeniería. Mis
calificaciones volvieron a ser muy buenas. Estudié Relaciones Internacionales.
Yo quería ser Médica pero no había cupo en esa carrera así que el novio que
tenía en turno, me inscribió en Relaciones, ya que yo estaba trabajando
mientras llegaban mis documentos.
Comencé a trabajar en la mañana, de 8 a 5 y de ahí salía
corriendo a la universidad que era de 17 a 22 hrs. Un cambio total porque en el
turno vespertino los compañeros eran mucho más maduros que los de la mañana.
Cuando salí de la universidad me contrataron en la
Dirección de Posgrado como asistente A, B y luego como jefa de servicios
escolares y ahí conocí al que hasta la fecha es mi esposo. Fue a pedir informes
para un amigo y nos gustamos. A los 15 días ya estábamos viviendo juntos y
luego nos casamos. Tuvimos 3 hijitos, ja ja. El oficio más difícil de la
humanidad, ser padres.
CEC: Háblame
ahora del oficio… cómo te acercas al poema…
LZ: El poema se acerca a mí, no yo al poema. Es algo muy
lindo y extraño, puedo no escribir un poema durante 15 días o un mes y de
pronto, todas las vivencias que he tenido, visto, he sido testigo, se agolpan
en mi interior y comienzan a salir de un jalón y escribo y escribo hasta que me
agoto. Luego los dejo descansar y los voy abriendo de a poco. Los reviso, los
corrijo, los leo en voz alta y cuando ya estoy segura, en ese momento, los doy
para publicación.
CEC: Me puedes
hablar de lo que es poesía… para qué sirve…
cumple algún rol…
LZ: La poesía para mí, es pasión, vivencia y
conocimiento. Y siempre parto de estas premisas para escribir. La poesía es
para los ciudadanos de a pie. Nunca derrocará un gobierno ni detendrá una
guerra pero sí denuncia, presta sus palabras a otros para que se expresen,
mueve corazones.
CEC: ¿Qué te
apasiona leer? ¿Cuáles fueron esas lecturas que te marcaron?
LZ: Me gusta mucho la poesía contemporánea, la que se
gesta en este momento. Los clásicos ya los leí hace mucho y me sirvieron en su
momento. Pero lo que me apasiona es leer todos los libros que me regalan cuando
voy a los Encuentros de poesía, esa es la más fresca, lo verdaderamente actual.
Oliverio Girondo es uno de mis poetas preferidos. Lao
Tse, Kavafis, Sabines, son muchos los poetas que he leído. Desde niña los
románticos hasta los completamente desconocidos para otros. No me siento
influenciada especialmente por alguno. Tal vez a los 15 años por Neruda, Sor
Juana, pero a medida que he ido encontrando mi estilo, mis lecturas van
cambiando.
En cuestión de narrativa, ya que me gusta escribir novela
y cuento, leo sólo lo que me atrae. Si un libro no me atrapa en las primeras 50
páginas, lo cierro y comienzo otro. Me gusta mucho la literatura policiaca, la
de suspenso. Las historias de amor, prefiero vivirlas.
CEC: Cómo se
describe una mujer escritora como tú con respecto al ambiente literario.
LZ: Soy una mujer muy apartada de los grupos, las
camarillas literarias, no me gusta que me cataloguen en ninguna corriente ni
como parte de nada. Soy un ser libre en todos los aspectos. Yo tomo mis
decisiones, no siempre son las mejores pero son mías. Soy bastante ermitaña. No
me gusta ir a las presentaciones de libros. No me gusta presentar mis libros. Prefiero
que me inviten a leer mi obra en colegios o asistir a los Festivales.
CEC: En qué
etapa te encuentras ahora.
LZ: Antes tenía apuro por publicar, por ser reconocida. Ahora
quiero descansar del torbellino en el que he vivido los últimos 15 años.
Necesito paz y silencio, incluso he cambiado mis números de teléfono para que
nadie me llame y pueda disfrutar el estar sola, sin visitas. Sola con mis
pensamientos, mis libros. Disfruto mucho la naturaleza, el mar, amo el mar.
CEC: Dime,
cuando escribes, hay alguna sensación que motive la creación
LZ: Sólo escribo cuando tengo deseos, o cuando sufro.
Normalmente si estoy feliz y disfrutando de la vida, prefiero centrarme en ello
y no distraerme en otras cosas. Cuando comienzo a escribir es difícil parar, como
cuando un libro me atrapa. Soy capaz de no dormir con tal de terminarlo.
CEC: Tu poesía
también tiene ese hálito de conmoverse ante el dolor ajeno, situación que
también coloca, en ocasiones al poeta en
una encrucijada propia; manejar el dolor no es fácil
LZ: Hace como un año dejé de estar informada de lo que
pasa en el mundo. Sufro tanto con las noticias que ya no veo televisión, no leo periódicos y trato de no enterarme.
Era tanto lo que sufría viendo a los niños acribillados, o abusados en
cualquier forma que tuve una depresión fuerte. Ya lo condené en el papel, pero
por salud mental y emocional, no quiero enterarme de nada. Tal vez es una estupidez
pero no soporto el sufrimiento ajeno.
CEC: Hablemos
ahora de tu obra, libro por libro. Comencemos con tu primer poemario publicado
en 1996, titulado Luna en abril, poemas.
LZ: Luna en abril, poemas, es el primer libro que me
editan en el que se recupera poesía
de mis inicios en la adolescencia, mi primera juventud, mis deseos íntimos. Y
ya se nota mi espíritu, mi compromiso en la defensa de los derechos de la mujer
y con mi país. No hay un hilo conductor ya que son poemas de diferentes edades.
CEC: En 1997
publicas Luna en abril, sueños.
LZ: Luna en
abril, sueños, es prosa poética. Son pequeños relatos de todo tipo,
sobre todo amorosos y donde comienzo a desarrollar el erotismo en mis escritos.
También de varias edades. Tenía mucho escrito desde jovencita y la editorial
del Centro de Investigación y Estudios Nacionales me contactó para iniciar su
colección de Literatura, con lo mío.
CEC: En 1998
culminas esa trilogía con Luna en abril, cartas. LZ: Luna en abril, cartas, es el complemento de la trilogía de mis escritos a partir de los 15 años y que el CIEN divide en tres. Así surgen: poemas, sueños y cartas. En este libro hay prosa más directa y contiene misivas de todo tipo: amorosas, a mi padre muerto, a mi segundo padre, a un maestro, un(a) amigo(a). Desarrollo más mi buen sentido del humor en este libro.
No pensé que fuera a suceder mucho con estos tres libros
y no tuve la precaución de guardar ni un solo ejemplar y resultó que Luna en abril, poemas, el primario o más
primitivo, como lo llamaron en aquella época, logró vender 3mil ejemplares en 9
meses en los exhibidores de unos restaurantes de México.
CEC: A finales
de esa década, la última del siglo XX, en 1999, circula tu libro La
spirale du feu, Espiral de Fuego.
LZ: Siento que con este libro di el salto ya que alguien
que compró mi libro de Luna en abril, poemas,
lo llevó a París. Se lo muestra al que en ese entonces era el Director del
Instituto hispanoamericano de cultura, a
quien le gusta la frescura de los poemas y hace contacto conmigo. Me hace
la proposición de que el próximo libro, que todavía no tenía nombre, me lo
traduzcan al francés y aparezca en París.
Hago maletas, viajo a París -1998- a conocer al
traductor, al contacto, a mi anfitriona y a los de la editorial. Acepto su
proposición de mudarme unos meses a París, cosa que exigió el traductor, para
poder llevar a cabo el libro bilingüe. Yo, casada, con tres hijos pequeños,
tuve que enfrentarme a la situación de combinar mis tareas de mamá, esposa y
administradora de mi casa, mis clases, para perseguir mi sueño. Consigo una
buena negociación con mi familia y me mudo 7 meses a París.
Ahí fue donde mi nombre inicial como escritora cambió de
Lina De Mendoza en los primeros libros a Lina Zerón, ya que las compañeras
latinas me hacían burla por el “de”. Todas ellas libres y feministas, sembraron
la semilla de la liberación de espíritu y fue que adopté mi nombre de soltera
para escribir: Lina Zerón.
El libro se termina de traducir en 1999, se edita en
L’Harmattan y se sigue vendiendo por internet. En París conocí gente muy valiosa de quien aprendí mucho. Tuve una
especie de “tutor”, Jorge Tafur, que me daba lecturas y lecturas. Me preguntaba
como si estuviera en el colegio, revisaba mis poemas. Los que no le gustaban
los arrugaba y los tiraba al suelo. Y yo, perceptiva de que era el camino
correcto, acepté el reto de trabajar con un hombre tan enérgico y disciplinado
para la literatura y reescribía las metáforas, pensaba en los adjetivos, los
recursos literarios. En fin, todo lo que él me enseñó lo aproveché y mi vida
cambió de la mamá de los güeritos, la esposa del Ing. Mendoza, la hijita del
Mayor Zerón a la poeta mexicana, Lina Zerón.
Al salir publicada en París y comenzar la promoción del
libro, fui incluida en antologías como: “Latinas en Paris” y muchas más. Así
que el resto de mi producción se realizó en Europa ya que en varias lecturas
había alguien de otro país al que le gustaba mi poesía y me invitaba a
traducirme o a un Festival. Y me traducían 15 o 20 poemas para que pudiera
asistir, como fue el caso de Alemania, Suecia, Francia, Yugoslavia, Italia.
Luego me tocó Suramérica. Comencé con una invitación a un
Encuentro en Brasil y de ahí me invitan a La Habana al Festival de poesía,
donde me escuchan poetas del mundo ex socialista y comienzo a viajar invitada a
otros países como Rumania, Hungría, Checoslovaquia. Me convertí en la poeta errante, así me llamó el poeta
Oscar Wong en un ensayo que hizo sobre mi poesía cuando me descubren en México
en 2001. Y me invitan al Primer Encuentro de Mujeres Poetas en el país de las
nubes y me piden contactar a poetas de otros países. Todo un cuento de hadas.
CEC: En el 2000
publicas Rosas negras para un ataúd sin cuerpo.
LZ: Este poemario surgió de una forma simpática. En aquel
entonces, 1999, yo dirigía una página web que se llamaba ENTRE AMIGOS, y me fui
conectando con otros portales, incipientes, como el mío, pero que nos unía el
amor a la literatura y quedamos de conocernos en 2000 en Barcelona, donde vivía
el Director de Mizar, una publicación muy grande. Yo me encontraba en París
cuando me llegó el momento de ir ya con el nuevo libro. Poesía más que nada de
desamor y compromiso social y “Stel Blau” me lo publica.
CEC: En el 2002,
sale tu poemario Moradas Mariposas, quizás uno de tus libros más conocidos…
LZ: Moradas
Mariposas, es uno de los poemarios que más se ha traducido y vendido
ya que en este viene por primera vez mis poemas: UN GRAN PAÍS y CORTESANAS, por
el que fui conocida en Cuba y de ahí, recomendada al Festival de Suecia y otros
más. Es un libro que amo porque comienza a marcar un estilo en mi escritura y a
partir de éste, es que mis libros tienen mucho contenido feminista y de
compromiso social, amén de lo amoroso y erótico. Ha sido como mi otro libro
amuleto después de Spirale du Feu.
CEC: Con un sugerente
titulo etílico publicas en el 2003 Vino rojo.
LZ: Vino rojo es el
primer libro solamente con el tema del amor, desamor, erótico. No meto poesía
feminista ni de compromiso. Fue el segundo lugar del Premio Mellia de España. Se
tradujeron varios poemas a otros idiomas y se musicalizaron 3 en Montevideo,
Uruguay, junto con otros 3 de Moradas Mariposas.
CEC: Qué me
dices de Un cielo crece en el fondo de tus ojos, del 2004.
LZ: Sólo
tengo un ejemplar de Un cielo crece en el fondo de tus ojos. Me
lo pidió una editorial de Lyon, Francia, “La Barbacane”. Era un poemario de
amor. Me invitaron a la Feria del Libro de la ciudad y no volví a saber de
ellos.
CEC: En el 2005
publicas no uno, sino dos poemarios Nostalgia de vida y
Ciudades donde te nombre.
LZ: Nostalgia de
Vida, son poemas de amor y también familiares. Es el primer
libro donde le dedico un poema a cada uno de mis hijos, mi abuela, mi madre,
padre, mi esposo. Digamos que es más vivencial que los otros.
Ciudades donde
te nombre, fue todo un reto para mí porque es el único libro
temático que tengo. Voy recorriendo con poesía, algunas de las ciudades del
mundo donde he estado, los mezclo con el amor, la corrupción, el tráfico. Este
libro me gusta en especial porque me costó mucho trabajo desdoblarme y escribir
algo que significaba un reto para mí.
CEC: Dos años
después, en Consagración de la piel, empiezas a experimentar con poemas más largos.
LZ: Consagración
de la piel, salió publicado primero en Barcelona, “Atenas”, y luego
en Cuba. Considero que en este libro
alcanzo ya mi madurez como autora. Mi
estilo se define bien y consigo escribir poemas de largo aliento. Poesía
amorosa, con imágenes completamente renovadas y distintas a las que había
escrito en los otros libros. Amo este libro porque me atreví a escribir poemas
de 3 o 4 páginas, sin perder el hilo, conservando la emoción y la trama.
CEC: La primera
década del siglo XXI la culminaste con dos antologías: Música
de alas al viento en el 2008 y, un año
después, Mágicos designios.
LZ: Música de
alas al viento y Mágicos designios, son dos compilaciones de poesía
amorosa que me editaron, la primera en la FES Zaragoza y la Segunda en Morelia.
La particularidad es que ambas selecciones tienen poemas que tenía inéditos y son
distintos en cada libro.
CEC: El primer
poemario que publicas en esta década, Las entrañas del
viento, del 2011 transitas nuevamente por
la poesía amorosa pero también incorporas otro tipo de poesía.
LZ: Las entrañas
del viento es un libro que me tocó escribir para exorcizar el dolor
físico. Me habían operado y no podía
moverme. Al mismo tiempo mi padre ha estado luchando contra el cáncer. Cumplí
50 años y de pronto sentí que me quedaba poco tiempo, que no es lo mismo pensar
en 40 años que en 20. Así que la poesía, un tanto torturada, habla de eso, del
dolor, la aceptación; hablo mucho de la muerte, y también tiene dos capítulos
de poesía amorosa.
CEC: Y ahora
andas de fiesta con tu nuevo título, Liberen a los delfines.
LZ: Liberen a
los Delfines. Salió este
2012 en La Habana, en el Festival de poesía. Es una selección de mi poesía
erótica pero también trae varios poemas inéditos que sólo están en este libro y
se presentará en Mayo en el Festival.
CEC: Hablemos
ahora brevemente de tu obra en prosa. Aunque tus dos primeras novelas, Posdata
para Ana publicada en el 2003 y Detrás
de la luz, en el 2007, se llevan cuatro
años de diferencia, en realidad fueron gestadas de forma simultánea.
LZ: Ambas novelas las fui escribiendo al mismo tiempo,
incluso en Detrás de la luz se hace
referencia a un capítulo de Posdata para
Ana. La primera abordó el tema del enamoramiento por internet, que cuando la comencé en 1999, aún estaba en auge esta modalidad. Y Detrás de la luz es una
novela bastante política. Contiene siete historias distintas que confluyen
en el final.
CEC: Con el género
del cuento te ha ido excelente, llevas cuatro ediciones de Minicrónicas
de Listón y otros cuentos, un libro que
publicas en el 2007.
LZ: Minicrónicas
de Listón y otros cuentos es un libro que escribí cuando me
operaron de las rodillas. Tuve que estar en cama dos semanas completas, así que
se me ocurrió aprovechar el tiempo y escribir mini cuentos e incluí otros que
ya había comenzado y terminé igual, en la cama. En total me llevó tres meses
escribir este libro que ha tenido una recibida tan buena que, en la
presentación del libro en la Universidad de Puebla, una Académica rusa me lo
pidió para traducirlo. Ya se presentó en la Universidad de Puebla y en Ukrania.
Lleva 4 ediciones. La primera en “Nido de Cuervos” en Perú, 2 en México y la
rusa.
CEC: En el 2010,
con Memorias de Claude Couffon te lanzaste a la aventura de publicar lo que se conoce como una novela
biográfica. De qué se trata ese experimento híbrido y creativo.
LZ: Memorias de
Claude Couffon es una biografía novelada acerca del gran traductor Claude Couffon, quien me invitó en el
2002 a ser la poeta de honor de Bretaña, Francia, en los talleres de traducción
que él dirigía. Durante dos años convivimos mucho para realizar las
traducciones con los alumnos de los colegios y así surgió el libro.
CEC: Y el año
pasado le regalaste a los lectores Mamá Lolita, una novela que tiene cierto carácter histórico.
LZ: Mamá Lolita, mi más
reciente novela, es una historia de sobrevivencia de la Abuela Lolita y la
gente que vivió los embates del Indio Inés Chávez en Cotija de la Paz,
Michoacán. Tiene gusto a novela histórica sin llegar a serlo, ya que es la
historia de un pueblo y sus habitantes desde el cambio del siglo XIX al XX.
CEC: A nombre de
los lectores de En las letras, desde
Puerto Rico te agradezco, Lina, por el tiempo que has dedicado a revisitar
tu obra con este servidor; por reflexionar acercar de lo que implica el oficio
poético y la creación.
domingo, abril 22, 2012
En las letras, desde Puerto Rico: (Serie Escritoras Internacionales) Pasión, vivencia y conocimiento: El universo creativo de Lina Zerón -primera parte-
por
Carlos Esteban Cana
Pero hablemos un poco más de Lina Zerón. Personalidad que
con su obra creativa, desplegada en 21 libros hasta la fecha, se ha convertido
en una de las mejores embajadoras culturales de su país y de toda Iberoamérica.
Traducida a una veintena de idiomas (entre los que se encuentran el inglés, italiano,
portugués, esloveno, árabe, ruso, el mongol y el hebreo) esta escritora nacida
un 30 de octubre en Ciudad de México, es consecuentemente invitada a participar
de festivales internacionales de poesía alrededor del planeta, así como a encuentros
y congresos literarios. Y no es para menos, pues quien significa la poesía como
pasión, vivencia y conocimiento, ha transformado su vocación literaria en un
modo de vida. De ahí que su obra se pueda ocupar con intensidad y belleza de
las encrucijadas internas del corazón, así como de la insaciable búsqueda de la
justicia humana.
Como directora y editora de Linaje Editores Zerón ha creado, con el paso de los años, un
catálogo que cuenta con valiosos títulos de autores tan importantes y
necesarios como Norma Segades Manías o Gabriel Impaglione. Por otra parte, las
preguntas medulares de su periodismo cultural, reproducido en periódicos como Milenio o Excelsior, le han colocado en lugar de privilegio. Por lo anterior,
hemos conocido un poco más a personalidades del mundo literario como Mario
Benedetti, Ernesto Cardenal o Thiago de Mello, entre otros. Y como gestora
cultural ha desplegado un amplio y generoso circuito de intercambio
continental.
CEC: Quien
pudiera verte/ con estos ojos de niebla
CEC: Mas, no
tengo a donde ir… / Pertenezco a esta jaula
Creo que fue el escritor puertorriqueño Mario Antonio
Rosa la primera persona que me habló de esta poeta mexicana. Y desde ese
entonces, hace diez años, he seguido la excelsa trayectoria de Lina Zerón, que
continúa este año con la publicación de Liberen
a los delfines, una selección de su poesía erótica que incluye además
piezas inéditas.
Pero hablemos un poco más de Lina Zerón. Personalidad que
con su obra creativa, desplegada en 21 libros hasta la fecha, se ha convertido
en una de las mejores embajadoras culturales de su país y de toda Iberoamérica.
Traducida a una veintena de idiomas (entre los que se encuentran el inglés, italiano,
portugués, esloveno, árabe, ruso, el mongol y el hebreo) esta escritora nacida
un 30 de octubre en Ciudad de México, es consecuentemente invitada a participar
de festivales internacionales de poesía alrededor del planeta, así como a encuentros
y congresos literarios. Y no es para menos, pues quien significa la poesía como
pasión, vivencia y conocimiento, ha transformado su vocación literaria en un
modo de vida. De ahí que su obra se pueda ocupar con intensidad y belleza de
las encrucijadas internas del corazón, así como de la insaciable búsqueda de la
justicia humana.
Como directora y editora de Linaje Editores Zerón ha creado, con el paso de los años, un
catálogo que cuenta con valiosos títulos de autores tan importantes y
necesarios como Norma Segades Manías o Gabriel Impaglione. Por otra parte, las
preguntas medulares de su periodismo cultural, reproducido en periódicos como Milenio o Excelsior, le han colocado en lugar de privilegio. Por lo anterior,
hemos conocido un poco más a personalidades del mundo literario como Mario
Benedetti, Ernesto Cardenal o Thiago de Mello, entre otros. Y como gestora
cultural ha desplegado un amplio y generoso circuito de intercambio
continental.
En las letras,
desde Puerto Rico se complace en llevar a sus lectores, en dos
partes, al universo creativo de Lina Zerón. En este primer episodio comparto los
curiosos e interesantes comentarios que la autora de “Un gran país” formuló
mientras le iba citando diferentes versos de su amplia obra. En la segunda
parte, que reproduciremos próximamente, escucharemos a la poeta reflexionar
sobre la vida y los libros, el desarrollo de su poética, y también nos hablará
de algunos viajes y la etapa actual en la que se encuentra como ser humano,
mujer y artista.
Pasión, vivencia y conocimiento: el universo
creativo de lina zerón (primera
parte)
Carlos
Esteban Cana: Podríamos comenzar esta
conversación de forma cronológica. Libro por libro. Etapa por etapa, pero como
hemos esperado mucho por esta conversación, quisiera alterar el formato
tradicional que utilizo para cursar las entrevistas. Para eso, ingresé a tu
obra, poesía por poesía, y fui seleccionando versos, algunos versos que, por
una u otra razón, me tocaban. Así que aquí los lanzo.
Estos versos tuyos, Lina, qué te recuerdan,
qué evocan, Poeta…
CEC: Pez
golondrina, sin nido fijo y sin cadenas…
Lina Zerón*
Liberación
CEC: El amor
permanece/ nunca en vino añejo se convierte…
LZ* No importa si
está o no presente a quien amas, siempre lo llevas en el corazón
CEC: Soy agua
que arrasa los caminos/ turbulencia de duna en el desierto…
LZ * Soy una
guerrera y nada podrá vencerme, ninguna enfermedad.
CEC: A veces soy luminoso texto/ otras,
oscuridad de invierno/ pero nunca la misma
LZ *Tomo decisiones
drásticas en un segundo y las ejecuto, por eso nunca soy la misma. Me he
arrepentido algunas veces de ser tan impulsiva.
CEC: Benditas
las hembras con facturas y fragmentos/
Benditas
Nosotras, matriz del universo
LZ * Así es, todas
las hembras sufrimos dolor, desde el crecimiento de los senos y la aparición de
la primera menstruación, hasta el que nos paguen menos por el mismo trabajo
pero al final de cuentas, nosotras parimos a toda la raza que habita este
planeta
CEC: ¿Por qué no
fui hombre como tú?
LZ * Porque los
hombres son más prácticos y cerebrales para el amor.
CEC: Más sola
que un viejo faro de mar…
LZ *Los faros están
tan solos para guiar a los barcos como yo a veces cuando estoy sin amor.
CEC: Ruega por
las ignoradas de la tierra/ hacernos esclavas…
LZ *Las mujeres
que sufren por el machismo, las religiones extremas, las tradiciones. Las
mujeres que por voluntad se dejar hacer esclavas.
CEC: Y sin
embargo… el amor existe…
LZ * Eso es
verdad, los buenos aman, los malos aman, los que tienen algún retraso mental,
los que nacieron diferentes a los otros. Todos amamos, a pesar de cualquier
cosa que pase.
LZ *La nostalgia por la patria. Mi maestro de ciencias políticas, Miguel Escobar Valencia,
refugiado chileno, añoraba tanto su país que se le notaba el sufrimiento.
LZ *Todos
pertenecemos a una jaula, incluso la que nosotros hemos construido.
CEC: La justicia
no alcanza para todos
LZ * Jamás
alcanzará porque los gobiernos estas dirigidos por la corrupción a nivel
mundial.
CEC: A los dioses que tejieron mis raíces en
el agua […] / con ellos tengo comprometida
mi palabra
LZ *Con ellos, con
mis dioses aztecas y mayas, con los que adoraban al sol, al agua, a la
fertilidad. A los dioses de mi raza les tengo entregada mi palabra.
CEC: anzuelo en
el fondo sin carnada/ y yo hambriento pez en la noche del océano
tal vez seas
flama desprendida del sol/ y yo espejo incapaz de reflejarte
LZ *Hay
situaciones en que no hay poder divino, humano, imaginario que pueda con el
dolor que te aqueja.
CEC: no quiero
que la venganza sature la de muerte/ la existencia/
hay que
erradicar el odio del corazón/ y el ojo por ojo que terminará por cegar al
mundo
LZ *En cualquier
terreno, la venganza, el odio, la discriminación, el racismo, la falta de amor,
enceguece y termina por aniquilar, por eso hay que erradicar la maldad de los
corazones. , ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽, EL ODIO, LA DISCRIMINACI ODIO, LA DISCRIMINBACIRIO QUE
PUEDA CON EL DOLOR QUE TE AQUEJA. OS DIOSES DE MI RAZA, CON E
CEC: A qué cielo
iremos a parar/ cuando harta de tanta sangre/
bulímica la
Tierra nos escupa
LZ *Debemos
sembrar amor en nuestros rededor, hijos, familia, vecinos, amigos, conocidos,
con el ejemplo. Si todos amáramos a una persona y esa a otra y otra y se
hiciera una cadena de amor, no habría derramamientos de sangre.
CEC: Esas cosas
son del alma/ que solo entendemos los viejos
LZ *Hay cosas que
sólo la gente con mucha experiencia, años, sabe perfectamente. No hay nada como
escuchar a los viejos.
***
Lina Zerón (Ciudad de México, 1959). Estudió
Relaciones Internacionales en la ENEP Acatlán, UNAM. Entre sus libros figuran:
“La espiral de fuego”, “Moradas mariposas”, “Vino rojo” “Nostalgia de vida”,
“Ciudades donde te nombro”, “Consagración de la piel” y “La herida invisible”.
Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, alemán, italiano, catalán, portugués,
serbio, ruso, esloveno, italiano, árabe, rumano y holandés.
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| Foto por: Jesús Mendoza |
Cuenta
con numerosos reconocimientos y premios literarios. Sus textos aparecen en
diversas antologías y en revistas nacionales e internacionales. Ha sido
invitada a numerosos encuentros literarios, tanto en América, Europa y Asia,
entre los que se cuentan: Festival Internacional de poesía de Granada,
Nicaragua, 2005-2008, Poetas de Mundo Latino, 2006, Festival Internacional de
Poesía de Medellín, 2008, Poetas Latinas en Francia, 2007, Marché de la Poésie,
1999, 2007, Festival de Poesía en Irán, 2007, Festival de Poesía de La Habana
2000-2007. Además, es parte del comité organizador del Festival de Poesía de La
Habana, Cuba, desde el 2000 y Coordinadora General del Festival “Poetas del
Mundo, Voces para la Educación” Toluca, México. Ha sido Coordinadora del comité
organizador internacional del Encuentro de Mujeres Poetas en el país de las
nubes, desde 2001. También es la directora y editora de Linajes Editores.
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