domingo, enero 17, 2021

En las letras, desde Puerto Rico: Edgardo Santaliz a través del tiempo

 por Carlos Esteban Cana

 

Esta es una de las entrevistas que valoro mucho porque me la concedió el escritor Edgardo Sanabria Santaliz, que fue mi profesor de español en mi primer año en la Universidad de Puerto Rico. Y como Sanabria Santaliz ya era un escritor reconocido a finales de los 80, fue también el primer Narrador de Grandes Ligas que conocí. Recuerdo que una vez Santaliz llegó al restaurante donde yo trabajaba en el Viejo San Juan, y de inmediato saqué de mi bulto su primer libro que estaba leyendo en ese momento para que me lo autografiara. Los años pasaron y leí con placer toda su obra narrativa mientras me llegaban noticias de su servicio sacerdotal pues se hizo fraile dominico a principios de los 90. A continuación comparto fragmentos de esa conversación que tuvimos hace nueve años cuando promocionaba su primera antología personal.

La misión del escritor Edgardo Sanabria Santaliz: Buscar la belleza en Dios y buscar a Dios en la belleza.

En estos momentos en que la Universidad Central de Bayamón le dedicará el 1er Certamen Literario del Colegio de Artes Liberales y Humanidades, y que se ha publicado su nuevo libro titulado "Antes del último día" bajo el sello Isla Negra Editores, este servidor entrevista y pasa revista sobre la trayectoria del sacerdote y escritor Edgardo Sanabria Santaliz.

Nacido en San Germán en 1951, su niñez y adolescencia transitan entre su pueblo natal, la zona metropolitana en el periodo de clases y Cabo Rojo y Sabana Grande durante sus vacaciones. Estudió en la Academia Santa Mónica y fue la Misa diaria y la vida de los santos lo que fue fortaleciendo su fe. Vivir la celebración Eucarística y el momento de la consagración lo encaminaron cada vez más a tratar de imitar a Jesucristo.

Padre Edgardo Sanabria Santaliz ha sido un sacerdote escritor, un escritor sacerdote. ¿Cómo inició y ha logrado ejercer ambas vocaciones? Al respecto, dice: “Desde los seis años quise ser sacerdote y, en cuanto a la escritura, no fue hasta 1975 cuando espontáneamente me salió el primer cuento. Para mí, ser sacerdote es buscar la belleza en Dios, y ser escritor es buscar a Dios en la belleza”.

Nos explica que su identificación con la literatura comienza por medio del género novelístico. Autores como Julio Verne, Benito Pérez Galdós y Pío Baroja lo entusiasmaron a seguir descubriendo el universo de las letras. “La lectura, junto con la música clásica, eran mi forma de escapar de la vida dura”.

Ya en la etapa universitaria logró una Maestría en Estudios Hispánicos de Brown University en los Estados Unidos, y llevado por su pasión literaria llegó a la docencia: “El amor por la literatura me llevó a querer compartirla con los demás. Y el compartirla, me indujo a amarla más”.

Esa etapa como profesor en varias instituciones académicas, no impidió que su amor por el sacerdocio continuara presente y latente. “No fue hasta los 36 cuando di el gran paso, al permitirme Dios que entrara en los dominicos, orden en la que, en 1996, hice la profesión solemne como fraile y, meses después, fui ordenado sacerdote”, señala.

El género que espontáneamente exploró inicialmente como escritor fue el cuento, de ahí saldrían las narraciones que conformarían sus primeros libros: “Surgieron como dictados por una voz interior y pulidos con mucho trabajo”. En 1978 publica Delfia cada tarde, que contiene cuentos como 'Pasear' y 'Las visiones de Mariana y apoteosis'. Colección que le recuerda además a uno de sus mentores: “Le agradezco al gran José Luis González (con quien tomé un taller de cuentos) que personalmente llevara el libro a Ediciones Huracán para que lo publicaran”.

En 1984, Sanabria Santaliz publica El día que el hombre pisó la luna, libro que contiene algunos de sus cuentos más conocidos: 'Después del huracán', 'Los días de abuela', y el cuento que da nombre al mismo. Cuando habla de esta segunda colección también lo hace agradeciendo al autor de Figuraciones en el mes de marzo, Emilio Díaz Valcárcel, con quien cursó un segundo taller de cuentos y le entusiasmó para publicarlo.

Cuatro años después, en 1988, circula su tercer libro: Cierta inevitable muerte. Publicado por la editorial argentina Ediciones de la Flor, entre sus cuentos destacan 'Carmina y la noche', 'Edi en la urna' y la pieza narrativa que da título a la colección. A la pregunta de si tenía la intención de que este libro fuera más orgánico que los anteriores, contesta: “Sí, y creo que de mis libros de cuentos es el mejor debido a esa unidad temática y estilística”.


En la década siguiente Edgardo Sanabria Santaliz comienza una transición hacia el ensayo. De tal exploración salen libros como Peso pluma (1996), Quiérete mucho (2005) y, por supuesto, su participación en el conocido Tramo ancla, antología en la que fue incluido junto a otros escritores de su generación. Sobre esa nueva fase creativa, manifiesta: “La transición ocurre porque con frecuencia el ensayista utiliza elementos narrativos para ilustrar sus ideas. De ahí que considere muchos de mis ensayos lo que nombran como 'ensayos narrativos', ya que utilizan dicho mecanismo”.

Otro género literario que fue capturando su atención a través de los años fue la poesía. Incluyó algunos poemas en su libro Las horas púrpuras, de 1994. Ocho años después, en el 2002, obtendría el Premio (ex aqueo) del Instituto Cervantes por El arte de dormir en una silla de hospital, que la editorial Plaza Mayor publicó al año siguiente. Acerca de la poesía, puntualiza: “La poesía es el género de la madurez (se basa en la experiencia de vida) y es lo más difícil de escribir porque comprime, como en el cuento, las ideas y los sentimientos. Digamos que salté del cuento a la poesía cuando las alegrías y las tristezas de la vida ya no las podía expresar en prosa”.

Con 40 años como escritor Edgardo explica que para ser un buen narrador hay que amar la literatura, leer mucho, tener talento y “esforzarse por trabajar el lenguaje para decir lo que se tenga que decir”. Su pasaje favorito de la Biblia es el salmo 27: El Señor es mi luz y mi salvación: a quién temeré; el Señor es la fuerza de mi vida: quién me hará temblar.

En esa misma dirección, reflexionó que lo más que ha disfrutado de su sacerdocio es “celebrar la misa, orientar a los penitentes en la confesión y dar la unción de los enfermos a quienes requieren ese sacramento”.

 Con respecto a la presencia y acción del Papa Francisco, así como al futuro de la Iglesia, expresó: “Este Papa es sencillamente una de las grandes bendiciones que ha recibido la Iglesia a lo largo de su historia, y el futuro de esta se presenta luminoso si dejamos que el Espíritu Santo nos enseñe lo mismo que Francisco ha aprendido, instruido por el Espíritu: a ser imagen cabal del Señor Jesús”.

Otro trabajo suyo de importancia fue modernizar el lenguaje de varias leyendas de Cayetano Coll y Toste (El pozo de Jacinto y El hada del naranjal, entre otras) comisionado por la Editorial Santillana, con el fin de facilitar la lectura a los jóvenes. Tal proyecto se distribuyó primero con Alfaguara Infantil y Juvenil y en ediciones posteriores en la serie Lo que leo.

A continuación presento un desglose de lo que Sanabria Santaliz ha publicado recientemente: su antología personal de cuentos, Antes del último día (Isla Negra Editores,2015); una colección de microcuentos titulada Cuentos para mirar con microscopio (Editorial EDP University, 2016); el cuento Carlitos y la burbuja espacial (Editorial Santillana, serie Lo que leo, 2016); Leyendas de aparecidos (Editorial Santillana, serie Lo que leo, 2016); Leyendas de audacia ((Editorial Santillana, serie Lo que leo, 2016); Leyendas del destino (Editorial Santillana, serie Lo que leo, 2016); y un poemario. También cinco microcuentos suyos fueron publicados en la sección Escritor Invitado del blog Silencios de Papel editado por la escritora Ana María Fuster Lavín.



Al presente, Padre Edgardo Sanabria Santaliz, ya jubilado, ayuda los fines de semana a celebrar misa en distintas parroquias. Y como cierre a esta entrevista, recordando las diferentes etapas de su trayectoria, concluye: “El amor al arte mismo me llevó a entregarme al Dios cuya belleza se manifiesta parcialmente en el arte y cuyo poder hace que los seres humanos, al igual que él, sean capaces de crear”.

En las letras, desde Puerto Rico: Celebran 20 años del colectivo El Sótano 00931 con publicación y presentación de antología

 por Carlos Esteban Cana















Con motivo de los 20 años de fundación de la revista literaria El Sótano 00931 se presentará un conversatorio virtual con los miembros del grupo el 28 de enero de 2021, a partir de las 2:00 p.m. La Dra. Angela Valentín, escritora y profesora de la UPR-M es quien organiza y presenta esta actividad.  Este conversatorio es preludio la publicación de la antología "La escalera y el Cerbero", compilada por el escritor y editor Julio César Pol. También los poetas incluidos compartirán una muestra de su poesía. Para presenciar en vivo este acontecimiento cultural puede acceder a: meet.google.com/oao-yezp-irm.

Publicada por Isla Negra Editores, "La escalera y el Cerbero" reúne la obra de poetas que se han dado a conocer en el presente siglo gracias a la gestión cultural generada por El Sótano 00931, publicación y colectivo que comenzó a organizarse en Río Piedras el 23 de septiembre de 2000, aunque publicó su ejemplar en enero de 2001. Sobre el proceso de compilar esta antología, Julio César Pol expresó: “Esta antología compila 20 años de la producción de importantes miembros de las generaciones literarias más reciente de Puerto Rico."

Los escritores incluidos en "La escalera y el Cerbero" son Federico Irizarry, Jorge David Capiello, Sonia Marcus Gaia, Juan Manuel González, Amarilis Tavárez Vales, Carlos Vázquez, Robert Jara, Kattia Chico, John Torres, Carlos Esteban Cana, Zuleyka Pagán y Mirna Estrella Pérez. Ya sea en los diferentes números de la revista, o en ediciones especiales como Ciudad Paria (2004), Edición Mínima (2005), o "Número antológico internacional República Dominicana/Puerto Rico" (2009), El Sótano 00931 se convirtió en el eje central y provocador de algunos de los acontecimientos culturales más emblemáticos de los últimos 20 años como: los cuatro encuentros De-Generaciones, que reunieron a cinco generaciones de escritores (1950 al 2010); la publicación de "Los rostros de la Hidra", libro que reunió el catálogo de cuatro revistas literarias; y Sótano Editores, empresa que ha publicado importantes poemarios como "Miss Carrusel" de Mirna Estrella Pérez, "El amor es una enfermedad del hígado" de Edgardo Nieves Mieles, y "El mar de los azares" de Karen Sevilla, entre otros.

Aunque "La escalera y el Cerbero" reúne a 13 poetas (que en conjunto han publicado más de 50 libros, más de 160 de sus piezas literarias han sido incluidas en antologías de diferentes partes del planeta y han recibido más de 40 premios literarios otorgados por instituciones como el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el Pen Club Internacional o el periódico El Nuevo Día) es importante destacar que El Sótano 00931 en siete volúmenes vanguardistas, unió a escritores de distintos géneros, razas y orientaciones sexuales y sus páginas contienen obra de más de 40 escritores de Puerto Rico y Latinoamérica. 

 


domingo, agosto 30, 2020

Aquí, allá y en todas partes: 16 poetas de dimensión universal. ‘Playlist’ del Maestro Mateo Morrison en Diálogo Académico Online con Ibeth Guzmán.

por Carlos Esteban Cana

La escritora y gestora cultural dominicana Ibeth Guzmán, autora de la colección de cuentos “Yerba mala” y del libro de microrrelatos “Tierra de cocodrilos” (reseñado recientemente por el escritor boricua Alberto Martínez-Márquez), sostuvo una amena conversación con el poeta y maestro de maestros Mateo Morrison. Esto ocurrió el pasado 21 de agosto en Diálogo Académico, espacio de discusión y reflexión humanista que coordina Guzmán en República Dominicana desde 2019 y que durante la presente pandemia ha ganado un relieve mayor en las redes sociales por su versión Online que enlaza escritores y pensadores de diferentes latitudes en un enriquecedor intercambio cultural. 


Para efectos de esta columna que se ocupa de la cosmovisión de los artistas y el proceso creativo, nos detendremos en el siguiente diálogo que Ibeth Guzmán y el maestro Mateo Morrison sostuvieron durante la parte final del programa. El mismo concluye con la lectura que hizo el Poeta de un fragmento de su emblemática poesía “Pasajero del aire”.

 Ibeth Guzmán: “Estamos casi llegando a la curva final de este encuentro. Nos quedan apenas dos preguntas y unos minutos de lectura de poesía. Esta pregunta que voy a hacer es para comprometerlo públicamente. Maestro, cinco poetas que usted diga, que sí o sí, tienen que ser estudiados y analizados. Solamente cinco”.

Mateo Morrison: ¿Dominicanos, extranjeros… de este País? Una pregunta dificilísima…

Ibeth Guzmán: “Vamos a dejarlo en la Isla, Maestro. República Dominicana y puede poner Haití”.

Mateo Morrison: “Vamos a decir que es una pregunta difícil”.

Ibeth Guzmán: “Yo lo sé, Maestro. Usted se la va a jugar ahora”.

Mateo Morrison: “Vamos a contestarla. Yo pienso que tenemos que leer a Manuel del Cabral. Tenemos que leer a Aida Cartagena Portalatín. Tenemos que leer y hacer que se lean y estudien. No me da tiempo para explicar por qué, pero ya habrá tiempo para eso. Creo que debemos a leer Manuel Rueda. Creo que debemos leer a Domingo Moreno Jimenes. Creo que debemos leer a Jacques Viau Renaud. Deberían ser 25 pero vamos a dejarlo en cinco”.

Ibeth Guzmán: “Yo creo Maestro que usted debe publicar como próximo libro ‘25 esenciales de la Poesía Dominicana para escuelas’”.

Mateo Morrison: “Me comprometo”.

Ibeth Guzmán: “¡Se compromete! ¡Muy bien!”.

Más adelante Ibeth Guzmán amplió sus preguntas de esta manera:

Ibeth Guzmán: “Para esos maestros y maestras que nos están viendo. Y sí sabemos que tenemos unas realidades en el currículo dominicano; todos los que lo hemos trabajado y todos los que lo hemos leído (lo sabemos); hay una gran tendencia hacia promover tanto en la lectura como en la redacción los famosos textos funcionales. Entonces, digamos, que el maestro va a tener que buscar de manera autónoma esos y esas poetas esenciales para la enseñanza primaria y secundaria. Ahorita hablábamos de esos cinco grandes poetas que había que estudiar, que deben estar en el canon, sí o sí, para primaria y secundaria…”

 Mateo Morrison: “Yo quiero decir que yo apoyo el canon, pero también apoyo el anti-canon”.

 (JJJJ risas)

 Ibeth Guzmán: “Maestro, refiérales diez poetas que puedan los maestros y las maestras…”

 Mateo Morrison: “¿A nivel universal?”

 Ibeth Guzmán: “A nivel universal, tanto dominicanos como extranjeros, para armar un currículo alternativo con la enseñanza de la poesía”.



 Mateo Morrison: “Gloria Fuertes”.

 Ibeth Guzmán: “Anotemos todos: Gloria Fuertes”.

Mateo Morrison: “Gloria Fuertes es una poeta española. Tiene un libro que se llama ‘Ni tiro, ni veneno, ni navaja’ y otros textos importantes; es sumamente importante que pueda ser estudiada”.

 “Hablo también, naturalmente, de José Lezama Lima. Aunque sé que no será unánime, pero para mí es un autor un poco complejo y difícil pero que debe ser también estudiado”.

 “Hablo también de Pablo Neruda. En diversas facetas y en diversas partes de su obra tengo que mencionar a Pablo Neruda”.

 “Yo quiero mencionar a Julia de Burgos. Julia de Burgos es una poeta que debemos conocer, debemos estudiar, debemos valorar como una de las autoras fundamentales en nuestra lengua”.

 “Si le pusimos el nombre de César Vallejo fue por algo. César Vallejo en cualquier selección va también. Pero con estos diez me va a pasar lo mismo que con los cinco”.

 Ibeth Guzmán: “Vamos a tener que hacer otro, Maestro. Vamos a tener que hacer los ‘25 esenciales para el estudio de la poesía’ y los ‘25 esenciales para la enseñanza en las escuelas’”.

 Mateo Morrison: “Así va tener que ser. Y tenemos entonces que pensar en Jorge Luis Borges en su faceta de poeta. Tenemos también que pensar en otros autores que voy seleccionando poco a poco porque cada vez que selecciono uno se me quedan cuatro, se me quedan cinco que quisiera decir”.

 “Vamos a pensar en Lorca también, en Federico García Lorca; en sus dos grandes facetas tan distintas como es su faceta tradicional y ese libro ‘Poeta en Nueva York’ que transformó gran parte de la poesía de nuestra lengua”.

 “Y continuemos mencionando autoras y autores dentro de la literatura a nivel internacional que han sido y deben ser fundamentales para nuestro conocimiento. Piedad Bonet, para mencionar una autora contemporánea que para mí es sumamente importante”.

 “María Auxiliadora Álvarez, por ejemplo, es otra poeta fundamental. Y me voy a quedar ahí porque creo que llegué a diez. Pero con la idea de que el espectro es mucho mayor; que me van a decir, quien me escuche, que me faltó una o que me faltó otra. Esa mención es solamente el punto de partida para que entendamos que debemos leer poetas y debemos leer poesías de diversas etapas, de diversos momentos y diversas características”.

Ibeth Guzmán: “Maestro, usted tiene razón porque ya aquí en la caja de comentarios dice Pedro Mir, Alfonsina Storni…”

 Y añadió el Maestro más adelante:

 Mateo Morrison: “Juana de Ibarbourou. Ángel González tiene un libro que se llama ‘Tratado de urbanismo’. Yo pienso que ‘Tratado de urbanismo’ de Ángel González es un libro fundamental; es el libro del amor y de la ciudad, pero escrito de una forma tan original que quiero recomendarlo”.

Ibeth Guzmán: “Maestro, vamos a darle seis minutos de poesía”.

Mateo Morrison: “¿Seis minutos? Ah, pero yo puedo leer un poema largo en seis minutos”.

Ibeth Guzmán: “¡Se puede, Maestro! Lea”.

Mateo Morrison: “Bueno. Me detiene cuando llegue a los seis, si me paso”.

Ibeth Guzmán: “Si me dejan detenerlo esta gente, J ”.

 Pasajero del aire (fragmento), de Mateo Morrison

Ahora sí me voy, montado en tu silencio, atravesando las palmas que me sombrean el mundo. Ensillaré el caballo que derribó a mi abuelo, quien trató de escapar de los grilletes de la esclavitud. Ahora sí me voy, orillando los polos, el del Norte y del Sur, en un navío de árboles. Me iré en ese tren en el cual las miradas de quietos pasajeros te hacen sentir distinto. En una estrella nueva, prometo que me iré, adherido a su luz. En una embarcación iré, con su tanque de lastre librado de guardianes. En uno de los navíos que llegó a Troya. En el último espacio libre del Arca de Noé. Me montaré en el primer asno que visitó el sagrado pesebre. En la botella que tiró al mar el poeta, pasearé por todos los océanos. Mitigaré mi hambre de sueños en las pampas y retomaré el aliento de vida en una incursión infinita a través del Amazonas. En la punta de un avión sin piloto me trasladaré. En el barco en que los patriotas se despidieron en el Ozama, acusados de traición. En el primer vuelo hacia un planeta recién descubierto, haré mi travesía. En cualquiera de las tres naos que nerviosas arribaron a estos lares, me mudaré hacia otras tierras florecidas de nieves. En el ojo del huracán me iré a descubrir las islas de un mar casi invisible. En uno de esos galeones donde mis ancestros desde el mar contemplaron alejarse sus tierras. En la goleta que desafió el tsunami y siguió navegando hacia una tranquila playa. En el claro estallido de un volcán, yo me iré, danzando entre sus ríos de lava incandescente. Subido en un camello, mojándome de sol. En una embarcación cargada con púrpura y cristales me iré con los fenicios. Cabalgando en el lomo de una ballena jorobada, navegaré las misteriosas ondas que aceleran y duplican el mundo desde la Internet. Colgado de una cuerda que oscile sobre el orbe, caeré en el río en cuyas raudas aguas Heráclito nadó una infinita vez. Montado en el sonido que emitió la vía láctea. Por el grito que anuncia el parto de una nueva criatura, yo juro que me iré. Entre aullidos, balidos, lentos mugidos, cruzaré los campos. Por el sonido que producen las raíces al expandirse en la tierra. A través de la Muralla china aprehenderé los misterios de Oriente y su arte. En un deslizamiento por la Cordillera Central dormiré una siesta inolvidable. En una bicicleta adornada de flores recorreré el universo. En la gota de agua que define al rocío y lo puebla de enigmas. En el ataúd que pasa envuelto en la bandera. En un triciclo lleno de frutas. En el oleoducto, que como río subterráneo atraviesa las piedras poblándolas de vida. En un camión cruzando la frontera con indocumentados, una madrugada de diciembre. En una lancha rápida burlaré los asedios de la aurora. Me iré, aunque dure los 25 millones de años que necesitó el Homo habilis para hacerse neandertal, y continuaré por las distancias que recorrió a través de vientos y superficies multicolores hasta que el ser humano arribara al Neolítico para poblar las diversas regiones de la tierra. Veré la extinción del Mamut y los dinosaurios. Auscultaré en el Nilo, el Tigris y el Éufrates, la confección de los tejidos, el desarrollo de las artes y el despertar de las civilizaciones. Iré entre las hormigas, y cumpliré mi castigo por violentar las leyes del tiempo y del espacio. Desde África, Persia, Asia Menor y Turkistán observaré la caída del último vestigio de los sueños. Inventaré el calendario solar de los aztecas que regula el tiempo de la siembra y la cosecha del maizal divino. En el monte Sinaí presenciaré cuando Moisés recibe la tabla donde fueron escritos los diez mandamientos. Me recostaré rodeado de paz frente a la estatua de Buda y reinventaré con respeto la imagen invisible de Mahoma. Saltaré sobre los techos horizontales y las bóvedas semicirculares del arte medieval. Me detendré en la inauguración de las olimpíadas, y Fidias me guiará para admirar la Estatua de la Noche en el templo de Artemisa. Desde la sombra de Aquiles en Macedonia me iré a ver al hijo menor de Príamo haciendo el amor con la esposa de Menelao, y buscaré un asiento en la expedición organizada por los griegos; contemplaré la ligereza de Aquiles y los suspiros de amor de Helena, acariciada hasta iniciar la hermosa guerra.


Virtual Open Mic Night - UNICEF UPRRP


 

domingo, agosto 09, 2020

Aquí, allá y en todas partes: Cuatro poesías de Iris Mónica Vargas, y una posdata

por Carlos Esteban Cana

 

El pasado 4 de agosto la escritora Iris Mónica Vargas, autora de "La última caricia" y "El libro azul" sostuvo una conversación acerca de su obra poética y el proceso creativo con Pilar Vélez, fundadora de la organización cultural Mi libro Hispano (con sede en Miami) durante la 1ra Feria de Verano de Mi libro hispano. La tertulia fue transmitida en directo a las 7:30 p. m. hora de Puerto Rico, en el canal de YouTube de Contexto Ñuble. A continuación compartimos con nuestros lectores las cuatro poesías que Vargas compartió durante la velada: El papel; La hora de la locura; Preguntas de una visionaria no identificada (siglo 16); y Pez de cielo.



PS: Y sumamos una quinta pieza titulada Poética.

 

EL PAPEL (versión de la Musa)

 Cuando al fin acaba el día,

transmutando en el tic-tac

del reloj más diminuto,

y me encuentro acomodando

los pedazos de la historia

—la historia de los pedazos—,

imagino ha de mirarme

con sospecha algún minuto

mientras declaro arrogante,

“Soy el sillón de los ángeles”.

Más sé, si no le sirviera,

si aquello que dicto enferma

a su alteza en su altivez,

si no acomodo su asiento, si

deplora

lo

que

cuento

 

se alzarán sobre mis ojos

sus pupilas milenarias,

y magnánima, burlona,

con un cigarro en los labios,

me dirá, Musa, al oído

 

“El poema es lo que importa,

Amigo:

 

El lápiz no escribe el verso.

Quien se mueve es el papel”.

 

(Se escucha una carcajada.)

 

 

LA HORA DE LA LOCURA

 

No había movido aún

el último centímetro

aquella manecilla de sus horas,

hasta el segundo incongruente.

 

Andaba aún en tierras de cordura

y aunque su esposa aún no diera

cuenta de ello, jugaba en su espesura

a ser del siglo dies y seis.

 

Había empezado bien y sonreía.

Besaba cariñoso las manos

de su amor. Le dedicaba versos.

Decía que su rostro era como la luna:

da vueltas a la tierra. Se reía.

 

¡Odioso es que la Tierra

dé vueltas a una estrella!

gritaba de repente,

furioso, empedernido.

¿Qué falta ahora, señores?

(Se montaba en tribuna.)

¿Que piensen—continuaba—

que  no es de cristal la orbe

de luces perforada?

¿Qué sigue entonces? ¡Digan!

¿Que sea la luna abierta solo una

de muchas otras lunas

cerradas en su orbe?

 

La esposa no entendía

lo de la luna abierta.

Ni aquella cerradura de otras lunas,

mas ya daban las cinco.

Y mudos, cada uno,

fueron dos bergantines.

Sus velas, dos jirones

ondeando a la deriva en alta mar.

 

 

PREGUNTAS DE UNA VISIONARIA NO IDENTIFICADA (siglo 16)

 


Si queda confirmado:

sus lunas los circundan.

Si fuera incuestionable:

Copérnico es verdad,

la Tierra va redonda.

¿A dónde desvanece

el alma deambulante,

del cuerpo desbandada,

del cielo desterrada,

y la memoria?

¿A dónde la memoria

va, si no la llevan,

si han escapado ya

las orbes de la mente?


Lo siento. Me adelanto.

 

  

PEZ DE CIELO

 

“Intrépido guerrero diminuto,

                          ¿cuántos acantilados has tenido que cruzar?”

-Carlos Esteban Cana

 

Despiertas.

La bóveda se abre e ilumina.

 

 Ha caído el manto

de sangre y no te arropa.

  

—Ya no eres de agua—

  

Dos sirenas te acompañan

con sus manos de cariño y de arena.

  

Los pescadores recogen sus hilos

y sus cañas.

 

Te contemplan y no saben

que ensayas como pájaro tu vuelo

 

que imitas sus sonidos, y desde tu quietud

disfrutas de su risa,

que todo saboreas a tu ritmo,

que allí, desde tu cima, es primavera

 

 que siempre ha sido extraño

mudar esas escamas

y dejar de ser pez.

 

***

POÉTICA

 Seguirte. Seguir tu certidumbre

es criminal. El giro de tu brazo:

autoritario. Prefiero la imprudencia,

tozuda la inocencia de crear,

la tórrida intemperie

de no saber apenas nada,

de tanto preguntar y preguntar

que vuélvame pregunta.