viernes, marzo 01, 2013

ERA CIERTO

Por: Luis Perez


Pálida, con los ojos hundidos, la mirada perdida y sangre en la boca, Cándida observaba a su hermano Ramón, quien la cuidaba y le decía con los ojos hinchados, que no se preocupase que todo estaría bien. Cándida lo observaba con pena, sabía que él le mentía, sabía que no existía cura y que el fin estaba cerca. Fue entonces cuando levantando su dedo índice señaló el gancho donde colgaba el vestido blanco, miró a Ramón y casi sin poder hablar le pidió de favor que fuera el último. Ramón asintió con la cabeza mientras Cándida continuaba mirando lo blanco que era y recordaba el día que llegó mientras sus ojos se nublaban para nunca más ver la luz.
 
Cándida estaba emocionada, a través de sus ojos se distinguía el blanco diseño de su vestido de novia. Lo miraba colgado del gancho que lo sostenía incrédula de que al fin hubiera llegado y que fuera de ella, jamás en su pobreza soñó con algo así. Había pasado mucho tiempo desde que lo ordenaron en San Juan. Y fue la tía Juana (la de más dinero en la familia) quien se lo compró. La tía las quería mucho desde que murió su hermano, ellas pasaron a ser sus sobrinas favoritas y les había prometido dejarles en herencia todas sus alhajas.   

Recordaba a su amado Héctor y se imaginaba lo sorprendido que estaría cuando su hermano la entregara en la iglesia y el la observara con semejante vestido. Sería en Julio la celebración de su boda, en Julio de 1936 poco después de cumplir sus 21 años y estaba segura que Héctor quedaría deslumbrado por lo hermosa que se vería con ese vestido. En sus ojos se dibujaba la sonrisa de ensueño y esperanza.  

Las hermanas que llegaron después que ella de recoger el café, le preguntaron que si había llegado e insistentes le pedían que lo mostrase. Y Cándida no se hizo de rogar no sólo lo mostró sino que se lo probó y hasta danzó con el simulando el tradicional vals. Le encantaron los encajes que tenia y lo suave que era. Había que cuidarlo, no podía darse el lujo de que se manchara, por lo que se lo quitó rápidamente y lo guardó en el empaque donde había llegado.  

La noticia corrió por el pueblito como pólvora y todos sabían que ya ese casamiento sería inminente. No todos recibieron la noticia con agrado Severina estaba molesta; no soportaba la idea que Cándida se casase con Héctor, destrozando el corazón de su hija Carmen. Carmen amaba a Héctor pues este, antes de comprometerse con Cándida, le había hablado en más de una ocasión a la salida de la iglesia y en las frecuentes vueltas que los jóvenes daban alrededor de la plaza pública. Pero lamentablemente todo había terminado entre ellos hacia más de dos años y Carmen lo sufría en secreto. Además de su madre sólo las estrellas eran testigo del dolor y las lágrimas que Carmen derramaba por Héctor.

Héctor había tenido problemas al principio de su noviazgo con el hermano de Cándida pues al ser huérfanos era este quien la protegía y alimentaba junto a tres hermanas más. El entendía que Ramón tenía que ser así; era la única manera de imponer respeto y que no le tomaran las hermanas por mujeres fáciles.  

Héctor le había mostrado sus buenas intenciones, incluso estaba construyendo una casita en un predio de la finca de su padre; trabajaba como un animal ya fuera sembrando, como cortando caña; el hombre había probado lo buen proveedor que sería y Ramón estaba seguro que su hermana no pasaría necesidad ni hambre a su lado. 

El dolor embargó aun más a Severina cuando Jacinto su único sobrino murió de tuberculosis, enfermedad temida e incurable en ese tiempo. Severina fue de las pocas que ayudó a su hermana a preparar el cadáver. Tenían que darle el último baño y fueron pocos los que por temor le ayudaron. Era terrible, había llegado la sombra de muerte al pueblo, y sabían que no pocos lo acompañarían en su viaje sin retorno. 

Poco se sabía de la enfermedad, la llamaban tisis y lo único seguro era que mataba sin distinción. Todas las semanas se enterraba a alguien. Ramón, temeroso que le ocurriera algo a sus hermanas, tomo previsiones y las mandó con la tía Juana al pueblo de Isabela, el cual quedaba lejos de esa zona. Ni él ni Héctor se fueron, tenían que trabajar para poder vivir y Cándida y sus hermanas lloraban por la suerte de su hermano y futuro esposo respectivamente.  

El camino era largo lo más prudente era tomar la carreta hasta Barceloneta y de ahí el tren, hasta cerca de Isabela donde la tía Juana les esperaría; era casi un día de viaje. Tomaba más de un día el prepararse, por lo que Cándida le pidió de favor a su amiga que la ayudase, Adela gustosamente le ayudo preparando lo que comerían por el camino, de esa manera ahorrarían tiempo y podían irse antes. 
 
Era casi hora de irse y Adela no aparecía con la fiambrera, Cándida se estaba desesperando cuando llegó Adela y le dijo:

    —  Te tengo una sorpresa, te conseguí pasteles, pero estos son sólo para ti. 

Cándida sonrió, tomo la fiambrera y la carreta se puso en marcha. El día era perfecto para viajar, sol brillante pero no muy caliente, brisa fresca, en fin, el clima era agradable y Cándida no podía esperar a llegar al tren para poder comerse los pasteles que le había traído Adela y el soltarle las amarras era casi un ritual. 

La tía Juana las recibió con alegría, las buscó en la estación y las llevó a casa, todo parecía perfecto y las niñas estaban contentas por que al menos lo tomaban como vacaciones. Isabela era linda, tenia playa y tenia más vida que el barrio de donde venían. No esperaron a acomodarse cuando le pidieron permiso a la tía para tomar aire fresco afuera. La casa de la tía era grande y se veía el mar; era una vista hermosa y el sonido del mar era arrullador. Observó el color rojizo del cielo en la tarde y sintió nostalgia pues ese color era para ellos augurio de tragedias. 

Pasaron varios días cuando la tía Juana notó lo pálida que se encontraba Cándida llamó al doctor y este le recomendó descanso; mucho descanso. En un aparte con la tía Juana le dijo que temía que fuera Tisis que ojalá que no, pero que todos los síntomas eran de un tísico.  

La noticia fue devastadora para Ramón, queriendo alejar a Cándida del peligro entendía que la había lanzado a él. ¿Sería en la carreta o en el tren? ¿quien se le habría pegado con el mensaje de la muerte? Lloró y se sintió culpable había sido él quien la había condenado, le dio la funesta noticia a Héctor quien se devastó y deseó correr a verla sin pensar en las consecuencias de un posible contagio. 

Ya tísica lo mejor era volver, temía contagiar sus hermanas además deseaba antes de morir ver a Héctor, su Héctor. Cuando Cándida llegó la estaban esperando Ramón, Héctor, Adela, Severina y varios vecinos más. Adela se notaba destrozada, su rostro reflejaba las noches que no había dormido se notaba aún peor que Ramón y Héctor, y como no estarlo era su mejor amiga. La expresión de doña Severina era la de que había ocurrido un mal necesario. Tristemente para Cándida Carmen tenía el camino libre para consolar a Héctor y esto era bueno para su hija. 

A Cándida la enterraron un Lunes bajo un cielo barruntoso y gris. Ramón le pidió a la tía Juana que se quedara con las niñas un tiempo más en lo que sus emociones se estabilizaban. 

Ramón se enfermó, pero no de tisis, estaba enfermo del alma, se culpaba de la muerte de su hermana, comenzó a tomar y dejo de comer. Adela se fue a vivir a San Juan a los pocos días del sepelio. Héctor dejo de trabajar en la casita que estaba construyendo y se encerró en la casa de sus padres. Sólo los bejucos y animales realengos habitarían la estructura en los años venideros. 

La prima de Adela, Marta; al notar el desmejoramiento de Ramón comenzó a visitarlo y a llevarle comida, ella quería mucho a Cándida y más que extrañarle le molestó la repentina decisión de Adela de mudarse a San Juan. Admiraba y al parecer amaba a Ramón en secreto; desde que quedando huérfano de padre y madre, siendo aun un muchacho había trabajado como un burro para mantener a sus hermanas menores y las había sacado adelante. Esto le dio valor para contarle lo que ella pensaba que había ocurrido.  

La mañana que Cándida salió para Isabela Adela le había llevado pasteles, estos pasteles no se habían preparado en su casa, Adela salió a buscarlos. Los buscó en casa de Severina, donde había muerto su sobrino. Marta estaba convencida que esos pasteles los habían hervido con el agua que habían bañado al sobrino muerto de doña Severina y que así se le había pegado la enfermedad a Cándida; sino ¿por qué Adela se había ido? 

Ramón quedó perplejo, no podía creer lo que salía de la boca de Marta, ¿Qué qué, tú me dices?, fueron su únicas palabras las cuales repitió más de una vez. Pero ¿cómo probarlo? Sabía que doña Severina era capaz de eso y mucho más, la llamaban la bruja y el ya no dudaba que lo era. Pero ¿por qué? Cuál era su motivación para querer muerta a su hermana. Y porqué razón Adela se prestaría para semejante mal. Marta le dijo: 

 — La razón de Severina es Carmen, la de Adela aún no la sé.

 Todo dio vueltas en torno a Ramón, los pensamientos se acumularon y explotaron, las ideas entraban y salían, no dudaba de que hubiera sido así pero ¿como probarlo? ¿a quién recurrir? Preguntas sin respuestas que lo atormentaban y lo llenaban de furia, coraje e impotencia. 

Fue así como comenzó a asistir a reuniones espiritistas, una tras otra sin tener respuesta ni certeza de lo que le había ocurrido a su hermana. Intentaba contactarla, que Cándida le dijera lo que había pasado. Pasaron meses de búsqueda de la verdad y ya perdiendo las esperanzas se le acercó una anciana que le dijo que aquí en Puerto Rico nadie le daría respuestas la bruja era poderosa y estas tenía que buscarlas afuera. Que fuera a Islas Vírgenes que ahí conseguiría lo que estaba buscando. 

Ramón lo preparó todo y tomó un vuelo, el avión era nuevo tenía dos motores y cabían sobre 30 personas, en menos de una hora habían llegado, casi no lo creía tardo más de Florida a San Juan que de Puerto Rico a Santa Cruz por primera vez le fascinó los avances de la ciencia y se dio cuenta de los grandes cambios que experimentaría este siglo. 

Cuando por fin llegó a su destino sintió el ambiente cargado, no conocía a nadie y estaba un poco temeroso. Todas las personas en la habitación se sentaron y la mesa era enorme. La persona que presidia la sesión luego de fumar y beber agua ardiente comenzó a nombrar personas y a darles mensajes; pues para eso era que estaban allí.

Ramón en parte se sentía decepcionado pues los mensajes no eran explícitos, eran simples oraciones que no llegaban a más de siete palabras. Y como él lo observó era que llamaban por su nombre a alguien y este se ponía de pie, y en ese momento le daban el mensaje que había ido a buscar;  mensajes del más allá. Pensó, esto es una farsa, el los conoce; por eso los llama por su nombre. 

Habían pasado unos 30 minutos cuando escuchó su nombre. 

— Ramón, ¿alguien se llama Ramón? 

Êl se levantó y con voz firme dijo sí, yo soy Ramón. En ese momento la que presidia se levantó de su asiento, lo miró fijamente mientras volteaba los ojos dejándolos blancos y sus brazos y manos se trincaron para abrir su boca y con voz ronca decir: 

— Ramón, lo del pastel es cierto.
 
***
 

Luis A Pérez Rivera nació el 16 de julio de 1971 en Rio Piedras PR. Natural de el pueblo de Cataño donde cursó sus grados primarios.
Finalizó su bachillerato y maestría en la UPR de Rio Piedras. Labora como voluntario en la Asociación de Lideres Escutistas y en la tropa 168. Es el guionista de la Obra de semana santa en el barrio Amelia.

Talleres de creacion literaria y fotografia digital

3er. Grito de Mujer en Republica Dominicana




Certamen de declamación de poesía en inglés Poetry Out Loud

Quinto Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico

(in)somnio de Ana María Fuster Lavín

miércoles, febrero 20, 2013

En las letras, desde Puerto Rico: Ana María Fuster Lavín habla sobre su nuevo libro en El Post Antillano

por Carlos Esteban Cana

 

El nuevo libro de la escritora Ana María Fuster Lavín circula ya por las librerías del patio. Lleva por título  (In)Somnio y en sus páginas transitan en múltiples formas el miedo y la pasión. Por tal motivo, Página 0 de El Post Antillano publicará el próximo sábado, 23 de febrero, la entrevista más reciente que la autora de Bocetos de una ciudad silente ha concedido a este servidor.

Aquí, en Confesiones, hogar cibernético del narrador Angelo Negrón, les ofrecemos un adelanto, fragmentos de la misma. 

CARLOS ESTEBAN CANA· Ana, con el tiempo has ido creando un estilo personal en tu narrativa y en la forma de estructurar un libro. Puedes hablarnos de eso.  

ANA MARíA FUSTER: Siempre he visualizado los libros como un todo, un universo que hay que construir y reconstruir, escribo dándole unidad, lo contrario es escribir sobre la cuerda floja, también tiene que ver con mis gustos como lectora, que nada parezca improvisado. 

CEC· Si comparamos (In)somnio con otras colecciones, como Réquiem o Bocetos, cuál diría que es su singularidad.
AMF: (In)Somnio cuenta una historia de multiplicidad de personalidades, de los miedos, las pasiones y le dejo al lector que descubra qué sucede en ese (in)somnio.  En común tienen los elementos de la ficción oscura, cómo siento y veo nuestra locura urbana, y el juego entre la pasión, el terror y la locura. (In)Somnio es un libro mucho más arriesgado, fuerte y homogéneo.

CEC · Es imposible conversar contigo si no incluimos además la poesía. ¿La narrativa desplegada en (In)somnio está en deuda con la poeta?

AMF: La poesía siempre está presente, se siente la palabra, se la respeta y se la ama… Así, el ritmo, las metáforas, nutren a la narrativa.

CEC · Con una obra amplia y diversa. Con títulos que atesoramos quienes buscamos nueva poesía. ¿Cómo ha ido cambiando tu poética? Si hablamos de tu poética, ¿cómo la podrías nombrar?

AMF: La poética va madurando, creciendo, como la misma mujer que soy a mis 45 años. Se vuelve más segura, más arriesgada, menos ingenua. No se puede escribir con miedo, ni de la sociedad, ni del dolor, ni del amor, ni mucho menos de eso que somos, todas las mujeres que soy.

CEC ·  En una sociedad como la actual, ¿Crees que la presencia y obra de los escritores tiene alguna pertinencia?

AMF: Creo que la importancia del escritor hay que verla en su tiempo y espacio, y resulta ser la misma. Es un relator del mundo real, como del mundo imaginario;

CEC · Después de casi 15 años de Borinquen Literario, ¿cómo podrías describir esa experiencia?

AMF: Borinquen Literario fue producto de entrar al mundo de la Internet en 1998,  de la necesidad de comunicarme con otras personas a través del mundo con intereses culturales, literarios, de la necesidad de darnos a conocer. Funcionó en lograr alimentar esas necesidades.

CEC · Tienes contemplada alguna antología de tu obra; una poética y otra narrativa.

AMF: ¡Una antología! Caramba, todavía me queda tanto, tanto por escribir…. Algún día.
 
 
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Adquiere (In)Somnio aqui: Isla Negra Editores
 

La escritora Ana María Fuster Lavín, San Juan, Puerto Rico, 1967. Es editora, correctora legal, redactora de textos escolares y corresponsal de prensa cultural, además de columnista en distintos periódicos. Además de coordinadora de un equipo de balompié juvenil. Sus textos han sido publicados en los periódicos Claridad, El Nuevo Día, Primera Hora, El Vocero, y en diversas revistas y publicaciones de Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, México,  Estados Unidos, Uruguay, España, Argentina, Suecia, Francia e Italia. Es Secretaria General del PEN Club-Puerto Rico. Ha ganado diversos premios en ensayo, cuento y poesía.  Sus cuentos y poemas han sido publicados y traducidos al inglés, portugués e italiano (como en la antología Scommetto che madonna usa i Tampax). Fue invitada especial por Syracuse University, para dar un recital bilingüe y publicada en su revista Corresponding Voices. Además, fue coeditora, junto a Uberto Stabile, de (Per)versiones desde el paraíso: Antología de poesía puertorriqueña de entresiglos (Rev. Aullido, España, 2005). También ha sido incluida en la antología En el ojo del huracán: Nueva antología de narradores puertorriqueños (Ed. Norma,  2011) y en la dominicana Palabras que sangran (Ed. Ferilibro, 2012) como miembro honorario del colectivo El Arañazo. Libros publicados: Verdades caprichosas (First Book Pub., 2002), cuentos, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña; Réquiem (Ed. Isla Negra, 2005), novela cuentada, premio del PEN Club de Puerto Rico; El libro de las sombras (Ed. Isla Negra, 2006), poemario, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña; Leyendas de misterio (Ed. Alfaguara infantil, 2006), cuentos infantiles; Bocetos de una ciudad silente (Ed. Isla Negra, 2007), cuentos; El cuerpo del delito (Ed. Diosa Blanca, 2009), poemario; El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (Ed. Isla Negra, 2010), poemario; y Tras la sombra de la Luna (Ed. Casa de los Poetas, 2011),  poesía.  Tiene inédito el poemario La malabarista insomne y dos novelas en proceso.

"De hippies a hipsters: performance y traducción de Manuel Abreu Adorno"



La Cuarterona en Teatro Taboas de Manati

Foto: FEBRERO 2012: LITERATURA EN LA ESCENA TEATRAL PUERTORRIQUEÑA

Los efectos secundarios del amor

sábado, febrero 16, 2013

Yo la he visto*

                                                                             
Por Carlos Esteban Cana


*A los poetas que han trabajado el espacio del circo en su poética. Sirva este ejercicio como homenaje al colombiano Ricardo León Peña-Villa, a la cubana María Elena Cruz Varela, al español Leopoldo María Panero, y a la chilena Patricia Pinchón Vera, escritores que se han instalado en esta larga tradición. 

 

¡Escribe!

¡Desata la magia de tus dedos!

¡Vuélvete loco!

¡Entra en el circo!
 

Mairym Cruz Bernal

 


En el pasado fungí en este circo como ring master. Era quien anunciaba cada una de las atracciones: la jirafa enana, el hombre bala, la oveja que habla, los trapecistas. Con el tiempo llegué a barajar la posibilidad de abandonarlo, quería irme a un circo que comenzaba nueva época en Las Vegas. Sin embargo, cuando la vi a ella todo cambió. ¿Han visto alguna vez un ángel indescriptible disfrazado de pájaro? La primera vez pensé que era trapecista. Se presentó, sin embargo, como una domadora de leones. Pero yo la vi en su dimensión total. ¡Qué mujer! Cualquier cosa que emprendía se quedaba con el auditorio. No importaba si se encontraba entre las feroces fauces del rey de la selva o si me acompañaba en la conducción del espectáculo, ella siempre salía airosa y decidida. Un día, como otro cualquiera, la bailarina se enfermó y, como podrán imaginar, ella tomó su lugar. Había que estar allí para apreciar, entre la bruma luminosa, cómo galopaba, mostrando centelleante el arco de su pubis. La cadera redonda. Lo erecto de sus pechos. Después de cumplir con mis tareas, luego de concluida la función, esperé hasta entrada la noche para invitarle a dar un paseo por el pueblo al día siguiente. Y tuve la fortuna de que, con una inmediata sonrisa, aceptara.  

Esa tarde nos sentamos en un parque que tenía un curioso jardín de tulipanes amarillos, cerca de una estatua a la que habían nombrado “Esperanza”, según leía una pequeña placa de bronce. A lo lejos era posible escuchar la melodía que entonaba un coro a capella. En ese ambiente diluimos nuestras preocupaciones en una charla amena hasta altas horas de la madrugada. Fue inevitable repetirlo otras noches. Entonces, poco a poco, ingresé a sus sueños, a su pasado amor, a sus miedos. Y llegó a ser tan habitual su compañía que vi aplacada la continua y silenciosa soledad que siempre me habita. Ya cuando establecimos la danza de caricias, las estrellas parecían brillar tanto que parecían ser parte del improvisado aposento.  

Su hálito fulminante de cánticos. Los senos celestes, boyantes de astros. El cabello castaño de hebras rubias, en cascada. Sus labios… todo en ella me hacia ingresar a universos translúcidos. Jamás había experimentado la ternura en tal grado de correspondencia y fusión.  

Con el tiempo, paulatinamente, aquella mujer me permitió descubrir más de sus fascinantes misterios. Una noche, ella, adornada sólo por su collar de jade, dormía profundamente, pero yo, en cambio, tenía dificultad para escapar del desvelo. Sin embargo, cuando el cansancio pudo vencer tuve un sueño extraño. No sé cuánto tiempo había pasado cuando desperté.  Algo angustiado busqué un lápiz y un papel; tenía una inmensa necesidad de anotar lo que recordaba. Esto fue lo que escribí, aún con el vértigo que me solía invadir cuando no estaba completamente despierto prevalecía: “Una mujer sin rostro, canta de pie sobre mi alma. Una mujer sin rostro, sobre mi alma, en el suelo. Mi alma, mi alma: y repito esa palabra. No sé si como un niño llamando a su madre a la luz, en llanto y confusos sonidos que no tienen sentido. Mi alma. Mi alma es como tierra dura que pisotean sin verla caballos, carrozas y pies; seres que no existen y de cuyos ojos mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres sin cabeza que cantaban sobre mi tumba una canción incomprensible”. Y sobrecogido, a la luz de una vela, la desperté y le recité aquella experiencia.  

Y sucedió que en los días sucesivos, comencé a notarla algo esquiva, como si se hubiera instalado un temor inconfesable que no le permitía mostrarse como antes. En un instante recordé mi ansiedad ante el sueño y le pregunté si le había incomodado escucharlo. Anegada en lágrimas aclaró: “Soy yo. No tiene que ver contigo. Créeme que soy yo”. 

En esos momentos iba a comenzar la función, y tuve que iniciar mi acostumbrado rol. Presenté a la jirafa enana, al hombre bala, a la oveja que habla y a los trapecistas. Cuando me disponía a anunciarla el payaso se acercó y me dio la noticia: ella había abandonado el circo. Y desde ese día la busqué. Fui a provincias cercanas, a pueblos lejanos. Me esmeraba en ofrecer detalladamente su mirada, con minuciosidad describía sus gestos, hablaba del elegante porte de su cuerpo. Pero el resultado siempre era el mismo: nadie, ningún ser de los abordados, la había visto.  

Y comencé a padecer de ataques intensos de pánico. Sentía que continuamente me atragantaba, que en mi cabeza azotaba una tormenta y, paulatinamente, llegué a creer que perdía la razón. Fue inevitable ocultarlo. Los demás se dieron cuenta cuando me agredí frente al espejo gigante que distorsionaba formas. Y decidieron ingresarme en un reclusorio, de los que están repletos de gente lastimada y maltrecha. En esa mazmorra sólo recuerdo que desde mi celda gritaba con todas mis fuerzas un monólogo continuo, que aún conservo en la memoria:  

“Mirad acá, que tengo una de sus plumas. ¡Yo la he visto! ¡Yo la he palpado! Si ahora veis un infinito hilo que se extiende plateado hacia la luna, yo confieso la verdad. Es ella y tan sólo ella es la responsable. ¿Alguien puede entender la verdad en mis palabras? ¡Yo la he visto, la he palpado! Desde algún lugar me mira. Ella es un fulminante hálito de cánticos. ¡Sus senos son celestes, boyantes de astros! Su cabello castaño tiene hebras rubias cayendo en cascada, y las manos, sus manos divinas son en realidad translúcidos universos. ¿Han visto alguna vez un ángel indescriptible disfrazada de pájaro? Dicen por ahí que quien llega a ver un ángel muere, pero yo estoy vivo. Y si alguien tiene dudas… ¡Mirad acá! ¡Yo tengo una de sus plumas!”.  

Después de interminables semanas, no sé cuántas, el personal no pudo soportar más. Y fueron ellos quienes hicieron lo posible para que pudiera escapar. Las puertas permanecían abiertas, incluso en los portones no había vigilancia. Yo me hacía el tonto y de reojo miraba todo eso. La duda me invadía. ¿Acaso estos “carceleros” estaban colocándome una trampa? Mi mente se perdía entre el temor de recibir senda tunda y la especulación. Hasta que no lo pensé y salí corriendo. 

Me tomó días enteros recorrer el camino. Cuando llegué al lugar donde estaba el circo vi la carpa caída. La compañía había quebrado. Sólo encontré, entre los escombros, unos crayones rojos, verdes, amarillos, negros. Y como si de un ritual se tratara, me pinté la cara. Fue así que, con el cielo gris, anuncié a viva voz fabulosos personajes. Lloviznaba cuando bailaba ante niños que jugaban en las cercanías. Mas, sin que se dieran cuenta, entre sus inocentes carcajadas, unas lágrimas fugitivas confesaron que la recordaba por última vez.  

© Carlos Esteban Cana, 2007

Universos de Carlos Esteban Cana disponible aqui: Isla Negra Editores



***
Carlos Esteban Cana Escritor y comunicador puertorriqueño. Ha cultivado el cuento, el micro cuento, y la poesía. Actualmente, sin embargo,se ocupa de darle forma a sus dos primeras novelas y a un volumen de ensayos. Colaborador de varios publicaciones impresas y cibernéticas, en Puerto Rico y otros países. Bitácoras y publicaciones alrededor del planeta, como Confesiones, del narrador Angelo Negrón, reproducen su boletín "En las letras, desde Puerto Rico".





Para el periódico cibernético El Post Antillano también publica su columna "Breves en la cartografía cultural". En verano del 2012, Carlos Esteban publica Universos, libro de micro-cuentos bajo el sello de Isla Negra Editores. Otros dos libros aparecerán durante el presente semestre. El primero titulado "Catarsis de maletas: 12 cuentos y 20 años de historia", ofrece una vista panorámica de una pasión que el autor ha desarrollado, por cuatro lustros, en el género del cuento. "Testamento" es el segundo de los libros mencionados, poemario antológico que reúne lo más representativo de su poesía; género del que Cana manifiesta: "Fue la propia poesía que me seleccionó como medio, como interprete". Cana es conocido además por haber fundado la revista y colectivo TALLER LITERARIO, que marcó la literatura puertorriqueña en la última década del siglo XX en Puerto Rico.


 

jueves, febrero 14, 2013

Renuncia

Por Angelo Negrón
A quien pueda interesar:

Sirva la presente para informarle que efectivo hoy, 14 de febrero de 2013, someto mi renuncia al cargo que se me impuso y en el cual me he desempeñado por los últimos años. Mi renuncia se debe a que ya estoy cansado de mi labor. Siempre he tenido que actuar en pro de nuestros devotos creyentes y compañeros. Nunca he logrado beneficio alguno para mi persona, además del dinero, tengo otras necesidades pues lo que ustedes llaman espiritualidad es algo que estoy muy lejos de comprender.

Adelantándome al hecho de que se opondrán a mi irrevocable renuncia me he permitido enumerarles algunas otras razones:

1. Debe estar claro que no se trata de mis honorarios. La verdad es que no necesito dinero. Como ustedes saben mi padre me dejó una cuantiosa herencia; gracias a ello puedo retirarme aún joven y pasar el resto de mi vida tranquilo.

2. No he de negar que he titubeado antes de renunciar porque siempre he mantenido buena relación con todos, y aunque no es la razón principal, el agotamiento físico y también el espiritual me tienen obsesionado con un largo descanso.

3. Debo mencionar que la prohibición de ustedes de enamorarme me tiene hasta el copete. Yo también tengo derecho a sentir amor. Lo he pensado y sufrido tantas veces.

4. Nuestros fervorosos creyentes desaparecen de mi vista cada vez que les bendigo su relación. Tienden a amarse y yo permanezco aquí teniendo sueños mojados y eyaculaciones incompletas al no tener la carnalidad de una mujer en mi lecho. Me quedo a imaginarme la forma en que se divierten amándose y practicando todo lo que nosotros no podemos por culpa de un estúpido voto de castidad y obediencia.

5. Nunca creí en la castidad. Sólo soporté ante una filosofía platónica que lo que logró fue drenarme y derrumbó mis propias barreras inútiles.

6. No entiendo que les pasa, si el sexo se complementa con el amor y viceversa ¿por qué yo no puedo disfrutar de ambos?

7. Me enamoré, ya le declaré mi amor y a pesar de que mi físico y mi estatura no son las más convenientes, dijo que si, que estaba dispuesta a compartir su vida conmigo.

8. No existe vuelta atrás. Ya la hice mía y saboreé cada centímetro de su piel. Fui suyo y me enseñó el camino a la lujuria. Deposité en su cuerpo toda mi esperanza de días felices y noches ardientes. La abracé contra mi pecho y los latidos de mi corazón fueron sincronizándose con los de ella. El ritmo en que nos amamos sólo es comparable al terremoto y a la calma, al huracán y al viento sutil o al golpe de las olas contra la costa y a la tranquilidad del mar cuando descansa.

9. ¡No entiendo la razón por la que ustedes pretenden que no tengamos experiencias así! ¡Es delicioso! Máxime cuando uno deja que la locura del amor guíe las caricias y no existan prohibiciones que impidan a dos cuerpos entremezclarse y saborearse de forma candente e ilimitada.

10. Ella sufría de soledad como yo, así que es valida nuestra relación. La encontré con las mismas necesidades; físicas y espirituales. ¡Si la vieran desnuda, es despampanante! Pero no la verán, pues ella es sólo mía y me encargaré de hacerla muy feliz.

11. Este día ha sido sensacional y aunque me condenen o muera hoy, no cambiaria mi vida entera por esta mañana en que la conocí en cuerpo y alma. Calmando mi sed, disfrutándomela hasta el rendimiento y renaciendo del cansancio para poseerla como ave fénix con el calor de mil infiernos y con la ternura de mil paraísos.

Por lo tanto si deciden continuar con la plaza no cuenten conmigo para adiestrar a alguien más. ¡Que haga lo que hice yo! Que aprenda solo. Y no se les ocurra pedirme más tiempo pues no lo tengo. Me iré para las Bahamas y luego a donde ella ordene. No mentiré diciendo que los extrañaré así que sin más que agregar, me despido.

Atentamente:

Cupido

PS: Dejé las pequeñas alas, el arco, las flechas y la estúpida cinta roja con la secretaria de recepción. Deberían entregárselos a San Valentín, después de todo, siempre envidió mi puesto.

¡Ah! Y no se les ocurra insinuar que tuve amoríos en horas laborables o que esta no es la primera vez. Me enamoré apenas esta mañana. Ella fue la enfermera que atendió y curó la profunda herida que yo mismo me provoqué con una de las flechas.

sábado, febrero 09, 2013

Hace dos mil días

por: Karen Sevilla

 
Por ti, guardo fósforos en los bolsillos

para prenderlos con chasquidos de los dedos

e iluminar rincones de la casa.

Contigo, tejí de una corona de espinas

un velo, hijo de la noche

que bauticé con el luto de tu partida.

Hoy por ti,

siempre llevo el pelo negro.

***
 
Karen Sevilla (foto por Isabel Cadenas Cañón)
Karen Sevilla (Bayamón, Puerto Rico,1983) Poeta, narradora, ensayista y traductora. Egresada de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras (BA), y de New York University (Programa Graduado de Escritura Creativa en Español, MFA). Ganadora ex aequo del Certamen de Cuento del periódico “El Nuevo Día” (2006). Su libro El mal de los azares (Sótano Editores, 2010) obtuvo el primer premio de poesía del II Certamen Interuniversitario de Literatura (2009), convocado por la Universidad de Puerto Rico, mas una mención de honor del Premio PEN Club de Puerto Rico, para las publicaciones del 2010. En el 2011 recibió un reconocimiento de la Sociedad de Poetas Vivos de Puerto Rico por su obra. Es uno de los finalistas/clasificados del I Certamen Internacional Toledano “Casco Histórico” de Poesía (España, 2012) con el poema “4:05 a.m.”. Ha sido incluida en revistas, periódicos y antologías de su país, de Argentina, Chile, Venezuela, España, Italia, Uzbekistán y EE.UU., mas ha presentado su trabajo literario en el Museo del Barrio (NY), Centro de Estudios Puertorriqueños (Hunter College, NY), McNally Jackson Books (NY), King Juan Carlos Center (New York University), Museo de Arte de Puerto Rico, entre otros. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano y uzbeco. Formó parte de la delegación de escritores puertorriqueños del Festival de la Palabra 2012 y del jurado del festival internacional de cine Puerto Rico Queer Filmfest 2012. Desde el 2007 modera el blog literario “Desmesuras” (www.karensevilla.com).


viernes, febrero 08, 2013

Presentación de “Mujeres... de pasiones y delirios” de Sylvia Batista


Presentación de “Mujeres... de pasiones y delirios” de Sylvia Batista el domingo, 10 de febrero a las 4:00 p.m. en AC Libros - Ave. Ponce de León # 1510, Santurce. Presentación a cargo de la Dra. Carmen Hernández - Profesora de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

lunes, febrero 04, 2013

Recolecta

por Angelo Negrón

Manteniendo la foto ocho por diez de una niña en alto, la dama de alta sociedad utilizaba sus dotes de líder comunitaria ante el ejecutivo de productos enlatados que había aceptado su visita. Parte del pesado cuerpo del ejecutivo descansaba sobre sus codos en el escritorio de roble exportado de Eslavonia y se esmeraba en no desviar la mirada. El magnetismo proveniente del escote de la señora, lo hacía fracasar a cada intento. Aquel semblante pequeño y voz aguda no le parecía estar acorde con el enorme pecho que logró desistiera de teclear más cifras negras que rojas en la hoja de cálculo para atenderla.
     Las comparaciones también atacaron a Diana. Los espejuelos diminutos del presidente de aquella compañía no le parecían para nada afines con el ancho rostro y cuerpo regordete que parecía castigar los botones de la camisa Yves Saint Laurent. Pero ella estaba allí para algo más que hablar de moda y fisonomía. Necesitaba conseguir apoyo para el pueblo palestino ante el Estado de Apartheid y de ocupación que es Israel y la disimulada, pero para nada efectiva mirada de aquel hombre sobre su piel no la haría renunciar a su propósito.
Para continuar leyendo este relato pulsa en :Sólo disparates,

jueves, enero 31, 2013

III concurso literario de poesía y mini cuento el sur visita al sur - fecha limite el 15 de febrero de 2013



Por Virginia Díaz Sánchez



Se convoca a participar en el
III Encuentro Internacional de Poetas y Narradores, Puerto Rico, 2013.
Bases del concurso pulse aquí.

miércoles, enero 30, 2013

Carlos Esteban Cana visita el blog Sólo Disparates



por Carlos Esteban Cana

Hace 22 años, en el 1991, participé junto a Amílcar Cintrón y Al Martínez, del taller de cuentos Escritura y Práctica Narrativa, que impartía en la facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, el autor de Figuraciones en el mes de marzo, Emilio Díaz Valcárcel. Ese evento, junto a...

Para leer esta entrada completa visite el blog Sólo disparates pulsando: Aquí, allá y en todas partes: mi primer cuento ‘decente’

El caminante del sombrero blanco del poeta Pedro Juan Ávila Justiniano

Pulsa sobre la imagen para apreciar mejor
 
Presentación: Jueves 31 de enero,
 7PM Centro para Puerto Rico
Fundación Sila M. Calderón

Se estanca la venta de libros electrónicos

Por: Rosa Jiménez Cano en El País

El libro físico, el de páginas de papel y tapas de cartón, sigue dominando el mercado.  La Asociación Norteamericana de Editores ha publicado sus estadísticas anuales. En las mismas se refleja que la venta de libros electrónicos se ha estancado en las cifras de 2011, aunque es el formato, con un 30% de ventas, de la ficción para adultos. A pesar de que el formato digital es cada vez más popular, los libros físicos siguen siendo el canal preferido de las editoriales.

Lectores de libro electrónico en Hong Kong / BOBBY YIP (REUTERS)
El estudio, que se ha realizado con 1.977 editoriales, aporta algunos datos de interés. Como que en 2011 se vendieron 388 millones de libros electrónicos frente a las 125 millones de unidades de 2010.
Aunque las ventas se mantienen planas, con apenas un crecimiento del 0,5% y los ingresos del mercado han decrecido levemente, la venta directa del editor con los lectores, al margen de escaparates electrónicos, prospera. De 2010 a 2011 han crecido un 58%, con unos ingresos de 571 millones de euros a 895 millones de euros.

Según el informe, los editores están vendiendo más libros pero a un precio más ajustado. Así es como se justifica que las ventas incrementen un 3,4%, hasta alcanzar 2.770 millones de libros vendidos en 2011, pero no los ingresos.
En todo caso, queda claro que el libro electrónico tiene futuro si se tiene en cuenta que el género que más crecimiento registra en digital son los libros para niños y adolescentes, con un 12% respecto a 2010. Se apunta a Los Juegos del hambre como el máximo responsable de este crecimiento entre los jóvenes.

Charla de Martin Soto Climent



Utilizando sólo materiales encontrados, accesorios femeninos u objetos del entorno doméstico, Martín Soto Climent investiga en sus esculturas, fotografías, instalaciones y performances sobre el potencial transformativo del diseño y la alegoría del material con los objetos de segunda mano.

El Departamento de Diseño Industrial invita a toda la comunidad universitaria y al público en general a la presentación de este gran artista formado como diseñador Industrial en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Puerto Rico ¡Urgente! de Roberto Ramos-Perea

Por: Roberto Ramos-Perea 
 

 PUERTO RICO ¡URGENTE!, comienza cuando Pito, un poderoso bichote de la droga y el reguetón, secuestra a una prominente periodista radial para enseñarle cuál es el verdadero Puerto Rico y no el que muestran los medios de comunicación. Ante la periodista desfilarán alcaldes adictos, estudiantes arrestados y policías abusivos, periodistas vendidos a los intereses del gobierno, senadores corruptos y ministros religiosos que van a la compra de legisladores, íconos culturales fraudulentos como taradas modelos de TV y muñecas chismosas, así como analistas políticos comprados por los partidos, padres que violan a sus hijas, los desesperados desempleados de la Ley 7, el mundo de la droga que corrompe la inocencia y el mundo de las discotecas de reguetón en toda su crudeza... todas condiciones que suman un país en urgencia, absurdo y desesperanza.

En la Librería Norberto González. 787.263.5266. O si la quieren adquirir por correo o a pie, 787-977-2307

martes, enero 29, 2013

El cantar errante de las letras dominicanas

Por Néstor E. Rodríguez en La Jornada Semanal
 
Rita Indiana Hernández
En su poema más memorable: “Hay un país en el mundo”, Pedro Mir trazó, en un lenguaje agónico y de marcada melancolía, su condición de exiliado a finales de la década de los años cuarenta. La primera parte de este dilatado canto al desarraigo da la medida de su continuidad en el tiempo: “Hay un país en el mundo/ colocado/ en el mismo trayecto del sol./ Oriundo de la noche./ Colocado/ en un inverosímil archipiélago/ de azúcar y de alcohol./ Sencillamente/ liviano,/ como un ala de murciélago/ apoyado en la brisa./ Sencillamente/ claro,/ como el rastro del beso en las solteras/ antiguas/ o el día en los tejados./ Sencillamente/ frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo/ sencillamente tórrido y pateado/ como una adolescente en las caderas./ Sencillamente triste y oprimido./ Sinceramente agreste y despoblado.”
 
De esta magistral elegía cabe destacar una línea que parece perderse entre la dureza que rezuma el resto del poema. Se trata del verso en que la voz poética se describe como el resultado de un proceso de desplazamiento: “Natural de la noche soy producto de un viaje.”

Esa imagen traslaticia que determina la constitución del sujeto en el poema puede entenderse a diversos niveles. Por un lado está el ángulo biográfico (la ascendencia caribeña de Mir como dominicano hijo de cubano y puertorriqueña), pero lo que activa la curiosidad al leer este verso no es precisamente esa dimensión genealógica del viaje, sino su lectura como circunstancia sine qua non de toda intención especulativa en torno a lo cultural en el contexto antillano.

En efecto, la percepción del viaje como metáfora fundamental a la hora de afirmar un proceso de conocimiento de tipo teórico sobre la cultura en la región se halla presente en la literatura de las Antillas de manera casi obsesiva en las últimas décadas.


Rey Andújar

Aludo específicamente a una serie de textos que no se acomodan con facilidad al contexto sociocultural del cual provienen, textos que afincan su estrategia de subversión justamente en la metáfora del desplazamiento.

Aunque se puede rastrear desde la primera mitad del siglo pasado, este gesto inconformista, que bien puede ser llamado “poética de la errancia”, se ha manifestado con particular agudeza en la literatura de los últimos treinta años en la República Dominicana.

Édouard Glissant confiere al concepto de la errancia un marcado sentido positivo. Para este pensador martiniqueño fundamental, la errancia no se vincula con la idea de un escape o renuncia a un estado de cosas, más bien se entiende como una opción ética que implica la afirmación de un lugar de enunciación alternativo.

Esta particular posición enunciativa privilegia el desplazamiento por encima de cualquier tentativa de consolidación de verdades absolutas. Para Glissant, la idea de la errancia sólo puede entenderse a cabalidad si se parte del siguiente supuesto: “Al hacer propios los problemas del Otro, es posible encontrarse a uno mismo.”

José Luis González, admirable narrador puertorriqueño e hijo adoptivo de México, entendió mejor que la mayoría de los intelectuales de su momento la potencialidad creativa de la errancia en cuanto a la teorización de lo nacional se refiere.


Aurora Arias

González vio en el exilio un lugar de enunciación privilegiado en el sentido de que esa ubicación marginal permite hacer visibles zonas de lo cultural y lo político que escapan a la mirada del intelectual insular: “El escritor que desde el exilio aprende, favorecido por la distancia, a contemplar el bosque de [l]a realidad [nacional], tropieza inevitablemente, a su regreso, con la visión de los árboles que llenan las retinas de muchos de sus compatriotas.”

En el contexto de la República Dominicana actual, ha sido Silvio Torres-Saillant el principal responsable de la legitimación de un pensamiento dominicano producido desde la marginalidad discursiva del afuera insular.

Tanto González como Torres-Saillant, al defender la ética del pensador que labora desde una ubicación periférica, se adosan a la idea de intelectual que el influyente pensador palestino Edward Said sugiere como paradigma de toda actividad analítica: “El exilio es un modelo para los intelectuales que se sienten tentados, e incluso acosados y presionados, por las gratificaciones de la acomodación, del decir ‘sí’, de la instalación. Aunque uno no sea emigrante o expatriado en sentido estricto, podrá de todos modos pensar como si lo fuese, imaginarse e investigar a pesar de las barreras, y siempre estará en condiciones de apartarse de las autoridades centralizadoras en dirección de los márgenes, donde se pueden ver cosas que habitualmente les pasan por alto a los espíritus que nunca han viajado más allá de lo convencional y lo confortable.”


Josefina Báez

Son muchos los textos dominicanos recientes que se desplazan por los linderos de la marginalidad y evidencian un claro desfase en relación con el paradigma de cultura que los engloba como artefactos simbólicos. De este creciente archivo sobresale la obra de Aurora Arias, Josefina Báez, Homero Pumarol, Ariadna Vásquez Germán, Rita Indiana Hernández y Rey Andújar.

Desde sus respectivos proyectos, estos autores representan ese impulso especulativo surgido desde el ámbito literario por describir un modelo de cultura dominicana más inclusivo de cara a cualquier interpretación de la realidad social de las Antillas.

Tres novísimos de la poesía dominicana


Homero Pumarol

Ariadna Vásquez Germán



Miles AwayHomero Pumarol (1971)

Una trompeta negra vuela
a través de las paredes
de un edificio vacío.

Va más rápido y más lejos
que esta pobre noche de concreto
con todas sus ventanas rotas y bombillos.

El polvo en el suelo es renovado,
letras saltan de los libros viejos
y ahora cada objeto habla del dulce
y dorado olor del maravilloso sonido.

¿Qué haremos cuando pare?
pregunta el clavo a la pared.
Yo no sé, yo no sé, dice el martillo.

¿Qué haremos cuando pare?
repiten las botellas, yo no sé,
llenando los pasillos y las escaleras.

Breve historia de enanos silvestres naciendo (I)Ariadna Vásquez Germán (1977)

Ha regresado el amante. Trae la lengua de serpiente en la boca. La sacude
vigoroso como un látigo y su veneno nos salpica. Muerde como los tábanos
nocturnos. Nos brotan velas encendidas en toda la piel y los vestidos empiezan
a incendiarse. Parimos doce luciérnagas cada noche.

Barca de papel que flota como un zapatoAlejandro González (1983)

la noche entra por las escotillas y luego sale. los faroles cortan la tela y abren dos, tres agujeros y revelan aquí una ciudad que flota como los barcos. lento el vapor de las aguas, sobre el poema crecen árboles de concreto, flores de betún y de huesos. sopla, sopla el aire que lava las sombras. la brisa gira y barre las calles ávidas y pesadas. los pájaros recorren sus curvas y no cierran los ojos. la noche entra, la noche sale. el silencio zumba como una navaja. las lámparas cortan y abren dos, tres agujeros y dibujan su forma: la ciudad en la costa se desprende del mar y se aleja / barca de papel que flota como un zapato.

lunes, enero 28, 2013

Cine por un Vellon en Caguas

Premios a Autores de Isla Negra Editores en el 2012

 

Los siguientes autores de Isla Negra Editores, y sus libros, fueron merecedores de los siguientes reconocimientos:

Premios del Instituto de Literatura Puertorriqueña:

Tambor de espuma de Félix Córdova

Destellos de la Negritud de Marie Ramos

La desaparición de Jane Montgomery y otros relatos crueles y fantásticos de Hiram Lozada

Premios del Pen Club de Puerto Rico

Viaje a los elementos de Andrés González

Las ciudades de Lucía de Beatriz Navia

Destellos de la Negritud de Marie Ramos

Premio Internacional de Periodismo sobre Puerto Rico en Madrid


Mercedes de Jaime Marzán


El arte nuevo de hacer libros

 
Taller básico encuadernación artesanal | Viernes 1 y sábado 2 de febrero | 2-6pm (viernes), 10am-2pm (sábado) | En el Centro Cultural de Rincón – Facilitado por Nicole Cecilia Delgado.
 
1ra parte: Encuadernación japonesa y variaciones y encuadernación cosida tradicional (carpeta blanda).
 
2da parte: Encuadernación con carpetas duras. Espacios limi...tados. Información: 787-381-1307, nicolececilia@gmail.com.

Insomnio, novela experimental de locura, insomnios cual pesadillas, muerte y sexo…

     El sábado 16 de marzo de 2013 a las
4 PM será la presentación en librería Mágica de de la novela de Ana Maria Fuster Lavin, (in)somnio: Novela experimental de locura,
insomnios cual pesadillas, muerte
y sexo…
     La presentación estará a cargo de Alberto Martínez Márquez y los comentarios serán de David Caleb Acevedo.
     Como lectores insomnes estaran: Amarilis Tavarez, Marioantonio Rosa, José Cáez, Awilda Cáez y Ana María Fuster.


“Culpa y redención. Somos espectadores de visiones de un alma sin puertas, sin habitación, suicidio de la razón: libertad. Sexo urbanita, locura callejera y muerte obligada, que provoca. Es a través de estaciones y colores, el tiempo acechando la prisa y la claridad de la locura, que Ana María Fuster nos acerca a los recovecos de los pliegues, sopla los aromas hacia lo eterno y sacude la conciencia aburrida hasta la conversión.  (In)somnio es una bofetada de realidad, de miedos comunes y pasiones conocidas aunque a veces olvidadas. Invasiones de piel arañada que traen recuerdos y roces que acarician hasta la metamorfosis.”
Laura Muñoz Hermida
Narradora y cineasta española
Madrid, España  
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“Con este libro de prosas poéticas e historias de insomnios, Ana María Fuster Lavín se consagra como una escritora del gótico caribeño que ya habíamos degustado, tanto en su novela ‘cuentada’ Réquiem como en su libro de cuentos Bocetos de una ciudad silente.  La dualidad Ana/Soledad que sirve de leit motiv a la narración, así como otros personajes clave (el triángulo formado por Pedro-Aura-Pablo o el viejo Pancho Quenepo, especie de Caronte isleño o Lamia y Nosferatu) sientan la pauta para unos cuentos de pasión, tanto amorosos como eróticos, que  entre la realidad y la fantasía son una expresión que dialoga con los mejores maestros del género.  Nos recuerda a Howard Phillips Lovecraft, Anne Rice, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik y Oliverio Girondo.  Hay ecos del mejor Horacio Quiroga, de sus cuentos de locura, de amor, y de muerte…  Y así los seres de la noche, los vampiros, los ángeles, y los espantapájaros, pululan por las calles en una ciudad llamada San Juan apalabrados por la escritura insomne de Fuster Lavín.  Mucho cuidado al toparse con ellos en estas páginas deslumbrantes”.

Daniel Torres
Escritor puertorriqueño
Ohio
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(In)somnio editada por Isla Negra editores.
Bocetos de una ciudad silente: Blog de Ana María Fuster